
nació en Tartagal, Salta, Argentina el 10 de abril de 1968. Es profesor de Historia y de Letras, poeta y escritor. Ha publicado los libros: Eres como la hierba, (1997), El caminante, (2006); Habladurías. (Cuentos para un ratito, versos para una hora) (2020); Dadelos, la casa del silencio, (2020); Nodriza de luna. Poemas de amor, (2023), en coautoría con Débora Rojas; Metadatos. Antología personal, E-Book, (2023); Julia Tercero y otros cuentos. Antología narrativa, E-Book, (2023); La grafía de los tártagos. Libro de Haikus, (2024), E-Book, Tartagal; El ángel trémulo. Anti sonetos; (2024), E-Book, Tartagal; El adiós de tus manos, (2026), E-Book, Tartagal. Participó en diferentes antologías digitales en Perú, Colombia, Argentina, Bolivia, México, Chile, Uruguay, Venezuela, España y Eslovenia. Siendo sus últimas publicaciones: Elipsis, Revista Literaria, México, (2025), Espíteme, Revista multidisciplinaria. Universidad Nacional de la Paz; México, (2025); Revista Tura, México, (2025); Revista Narrativa, México, (2025); Antología Digital, Nuevos Comienzos, Venezuela, (2025); Aluna Jaba. Revista virtual de Literatura y Arte de América Latina; México, (2025); Revista Creacionista, (2025), México; La sombra de Prometeo, Dosier: Erotismo, (2025), México; Revista Nudo Gordiano, México, (2025), México.
Ciudadano Distinguido de la ciudad de Tartagal. Concejo Deliberante de la ciudad de Tartagal, Resolución N°6657/23, 10 /05 2024.
Beneficiario de: Plan de reactivación cultural. Gobierno de la provincia de Salta. Rubro Letras. (2021).
Fondo Ciudadano de Desarrollo Cultural. Ministerio de Cultura, Turismo y Deporte de la Provincia de Salta. (2019).
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HOY
Sobre el mármol de la tarde,
cubierto de humo los azahares,
el silencio todo lo invade:
el pasillo, el ventanal,
el recuerdo de mi padre.
Jorge Rolando Acevedo
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Tamal, tamalero
Todos los días solía escucharse en el pueblo la voz rocasilente del tamalero: ¡Tamal, tamalero!
- “A tres pesos los ricos tamales. ¡Tamal, tamalero!”
Aunque muchas veces vendía las cincos docenas de tamales, en otras oportunidades sólo vendía uno o dos tamales.
Un día Elena Velarmina, la dueña de las lenguas que vienen y van, difundió la nefasta noticia: - “Encontraron a un hombre de barba y bigote, delgado, no muy alto degollado cerca del arroyo que cruza por la capilla, a la vera del sendero Los Carpinchos. También hallaron de una canasta y tres…”
Todos en San Roquito asistieron al funeral llevando flores de plástico y floreros de amianto.
Al día siguiente del funeral se oyó en el pueblo aquel pregón: - ¡Tamal, tamalero!
Ese mismo instante Elena Velarmina despareció por completo del poco afamado pueblo de San Roquito, al oeste de las Sierras de San Antonio.
