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Consumo y Productos

en las Comunidades Aborígenes del Norte Argentino

 

La subsistencia y la tecnología  en el registro arqueológico (2da. Parte)

Por Rossana E. Ledesma

 

PRODUCTORES ESPECIALIZADOS (1.000 DC- 1.450 DC)

 

Cerca del 1000 DC  las sociedades del noroeste se caracterizan por un fuerte crecimiento demográfico y por la aparición de sociedades pujantes que poseían territorios bien controlados y defendidos.

 

Los incas y los españoles llamaron diaguitas a los pobladores andinos de Salta, Catamarca, La Rioja, oeste de Tucumán y Norte de San Juan.  Se trataba de varios grupos independientes entre ellos: quilmes, cafayates, yocaviles, andalgalaes, amaichas, y guachipas entre otros.

 

 

La producción se torna especializada, es decir, que algunas personas eran especialistas en confeccionar algunos productos: cerámica, metalurgia, tejeduría. Los bienes producidos eran destinados a subsistencia, a usos ceremoniales y de élite.

 

Debió existir una forma de organización desde el poder político que regulaba la obtención, el transporte y la provisión de insumos para la producción. El acceso a los recursos de otros ambientes se efectuó entre otras formas por medio de la instalación de enclaves de colonos de los núcleos vallistos.

 

Puna: Sal, obsidiana, cultivos de papa y quinoa, caza de vicuñas y recolección de yuyos medicinales y aromáticos.

 

Valles y Quebradas: Yuyos aromáticos, caza de guanacos, ñandúes o suris  y venados; recolección de arcillas; cultivo de  maíz, ajíes, porotos y zapallo; recolección de nueces, algarrobas, frutos de chañar, pastoreo de llamas. 

 

Selva: maderas, plumas para adornos y flechas, calabazas; recolección de vegetales como colorantes y resinas, miel, cera, frutas y verduras (yuca silvestre) y caza de chanchos del monte.

 

Para cultivar empleaban dos tipos de construcciones. La primera era la construcción de canchones: parcelas en declives del terreno suaves, con paredes de piedra que tenían una doble función, evitar que ingresen animales y la erosión por agua O hídrica.  en los terrenos con pendientes construyeron andenes de cultivos y acequias para el riego. 

 

Continuaron criando llamas para obtener de ellas carne, lana y para carga. Para asegurar a ésta última la guardaban en bolsas tejidas, atándolas con cuerdas de lana en tarabitas de madera. No abandonaron la práctica de la caza de animales silvestres ni tampoco la recolección de vegetales.

 

 

Confeccionaron y emplearon instrumentos confeccionados en madera y piedra: Azadones, palos cavadores, cuchillones para trabajar la tierra, hachas para romper los terrones, desmalezar y cortar las ramas. Con morteros y conanas trituraban las semillas y tubérculos para hacer harina.

 

 Los artefactos para cazar también sirvieron para atacar y defenderse de otros grupos. En este momento el control de los valles y sobre todo del acceso a los recursos era necesario por el gran aumento de población, así que los distintos grupos se enfrentaban entre sí, con los incas y con los españoles posteriormente. A los arcos y manoplas se agregan las masas o rompecabezas lisos o estrellados, de piedra o metal. En las batallas se enfrentaban con fuertes gritos acompañados de tambores, cornetas y pinkullos (flautas), cajas de resonancia en hueso y piedra.

 

Alfarería

 

Confeccionaban recipientes de cerámica para uso cotidiano, cocinar, guardar líquidos, almacenar comida, etc. Estas ollas y jarras eran sin pintura ni dibujos, eran de manufactura común o tosca. Eran de uso cotidiano.

Vasos libatorios: Recipientes en cerámica decorados con pintura, con asas muy particulares o adornos de animales en pastillaje (batracios, víboras, quirquinchos). Esta era usada por personajes de alto rango o en ceremonias.

Las urnas diaguitas son las más características, eran utilizadas para sepultar a niños, y los pucos servían para tapa. Estaban decoradas en negro, rojo, ante y blanco. Se componen de tres partes: una base troncocónica, un cuerpo globular y un cuello evertido que posee siempre la representación de una cara antropomorfa que se desdobla en ambos lados de la vasija. El arco de las cejas, los ojos oblicuos y la boca, los brazos en el vientre de la urna, podían ser aplicados en relieve o pintados. En el cuerpo de las vasijas observamos líneas paralelas o angulares con puntos negros, triángulos, rombos, líneas escalonadas, líneas con volutas y grecas con motivos figurativos: ñandú o suri, sapos y serpientes de dos cabezas.  Las figuras humanas  tenían túnicas con distintos dibujos. Aunque los motivos son en general los mismos, varía su combinación según los diferentes pueblos diaguitas.

 

Confeccionaron discos, campanas, vinchas, colgantes, cuchillos, punzones, hachas, topus, cinceles y pinzas de depilar.  Utilizaron el bronce, cobre, oro y plata.

 

Tejeduría: Con lana de llama y vicuña tejían los unkus o camiseta (vestido largo como túnica), se ajustaba en la cintura con faja tejida. También confeccionaron ponchos y mantas. Aunque la mayoría de los uncus eran marrones lisos, algunos tenían dibujos de suris, grecas, líneas, antropomorfos en distintos colores. Emplearon la lana para cordeles, gorros, bolsas, y hondas. Con la combinación especial de lana y cabello humano realizaron pelucas. 

 

Hilar los vellones con husos de maderas y torteros de piedra, cerámica y hueso; posteriormente unieron los hilos en telares para tejer los ponchos, unkus y mantas. En los telares usaban unas  espadas o palos planos especiales para separar los hilos y unos peines de madera o hueso para cardar la lana.

 

Trabajos en hueso. Con huesos de camélidos sobre todo confeccionaron instrumentos musicales, peines, tubos, espátulas, topus, punzones, boquillas, carreteles, algunos con decoraciones.

 

 

Se desconocen muchos aspectos de la vida de estos pueblos. Sabemos que veneraban a sus antepasados y los preparaban para la vida en el más allá. Los niños eran sepultados en urnas. En cambio los adultos eran enterrados en cistas  (fosas circulares con paredes de piedra y tapadas con una piedra plana), su cuerpo estaba flexionado en posición fetal. Se los enterraba con ushutas (calzado o sandalia de cuero con cordeles de lana o cuero), unkus, adornos, ponchos, armas, vasijas, comidas y bebidas. El acompañamiento dependía de la importancia del personaje.

 

Una de las ciudades más importantes en Salta, para este momento, fue Santa Rosa de Tastil. Debido a las características climáticas (ambiente seco y frío) el material se conservó desde el año 1200 de nuestra era aproximadamente. La ciudad albergó cerca de 3000 habitantes, mantuvo vinculaciones con la Quebrada de Humahuaca, Valles Calchaquíes, Puna y Valle de Lerma; incluso otros sitios de la Quebrada del Toro son contemporáneos con ella, es más, se trataría de la misma población pero en diferentes enclaves para optimizar la producción. Los Tastileños abandonaron la ciudad probablemente antes de la llegada de los incas, siendo muchos los factores que pudieron haber intervenido, entre ellos la presión demográfica y la escacez de recursos, pero no hay nada seguro al respecto que lo demuestre. La producción en la Quebrada del Toro fue especializada, destacándose en confección de textiles, los cuales han podido ser conservados.

 

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Información General

 

El Museo de Antropología de Salta es una institución provincial con una educación y una misión científica. Es la institución encargada de hacer cumplir la legislación vigente en materia de Patrimonio Arqueológico y Paleontológico, así como de la concesión de permisos de investigación a investigadores nacionales y extranjeros. Proporciona asesoramiento no sólo, sino también la asistencia científica y técnica a las instituciones provinciales, así como outspreading del patrimonio tangible e intangible. El museo nació de la iniciativa del profesor Amadeo Rodolfo Sirolli y el Dr. Eduardo Mario Cigliano, siendo este último un conocido arqueólogo que trabajaba con su equipo en Santa Rosa de Tastil Ruinas. La colección desenterrado en este sitio iniciado el proceso de creación del museo.

 

 

Salta 's Museum of Anthropology is a provincial institution with an educational and a scientific mission. It is the institution in charge of enforcing the current legislation concerning the Archaeological and Paleontological Heritage, as well as of granting research permissions to national and foreign researchers. It provides not only counselling but also scientific and technical assistance to provincial institutions, as well as outspreading of tangible and intangible heritage. The Museum was born out of the initiative of Professor Amadeo Rodolfo Sirolli and Dr. Eduardo Mario Cigliano, the latter being a well-known archaeologist who worked with his team at Santa Rosa de Tastil Ruins. The collection unearthed at this site initiated the creation process of the museum.

Museo de Antropología de Salta: Ejército del Norte y Ricardo Solá - 4400 Salta Capital - Tel. +54 387 4222960 - E-Mail: [email protected] - Face: Museo de Antropologia Salta

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