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Consumo y Productos

en las Comunidades Aborígenes del Norte Argentino

 

La subsistencia y la tecnología  en el registro arqueológico

Por Rossana E. Ledesma

 

 



CAZADORES Y RECOLECTORES  (11.000 AC- 2.500 AC)

Por Rossana E. Ledesma

Existen datos que confirman la presencia de poblaciones indígenas en la República Argentina desde hace 13.000 a 10.000 años. Los lugares más antiguos en este lapso son los siguientes: Inca Cueva y  Huachichocana (Jujuy); Agua de la Cueva y Gruta del Indio (Mendoza); Paso Otero, Arroyo Seco, Cueva Tixi, Abrigo L. Pinos, cueva Burucuya, Cueva La Brava, Cerro La China y  Cerro El Sombrero (Buenos Aires); Los Toldos, Piedra Museo y  Cueva Las Buitreras (Santa Cruz).

 

Los primeros pobladores se ubicaron principalmente en reparos rocosos (cuevas y aleros) o en abrigos construidos con materiales perecederos que no podemos determinar. Pero sí dejaron vestigios materiales que nos permitieron comprender parte de su vida cotidiana.

 

Los vestigios de la vida de estos primeros grupos sociales en nuestro territorio son escasos, debido principalmente a que son perecederos; madera, hueso, vegetales y otro tipo de restos orgánicos se desintegran con el tiempo.  Pero algunos lugares como la Puna brindan condiciones de conservación para el escaso instrumental que poseían los cazadores recolectores.

 

Estas sociedades tenían una economía de subsistencia, es decir, que consumían y se movilizaban según la disponibilidad de recursos.  Esto se denomina nomadismo estacional:  regresaban en cada estación al mismo lugar. Por ejemplo en los campamentos de verano existen indicios de una gran diversidad de especies vegetales recolectadas en floración junto con restos faunísticos como vizcachas de la sierra, camélidos y huemules del norte. En invierno se refugiaban en cuevas en zonas protegidas del viento y del frío. Existió una riqueza y diversidad en las tecnologías empleadas para la subsistencia, tenían un manejo pautado de los recursos existentes para cada estación.  

 

 

Consumo:

 

Vegetales: soldaque (raíz tuberosa) Hipsocharis sp; algarrobo, cactáceas, ajíes

 

Animales: vizcacha, lagidium sp; camélidos (lama guanicoe y lama vicugna) cérvidos (taruca),

 

Tecnología:

 

         Confeccionaron cordelería vegetal y animal, cestería, puntas de proyectil triangulares, raspadores. vestidos con capas de piel de guanaco y finas vestimentas de mallas, realizadas en fibra vegetal, gorros de cestería decorada.



Mayormente el instrumental de piedra es el abundante en los sitios arqueológicos de este momento. Esta tecnología apuntaba a la confección de artefactos empleados en la caza, trozamiento de presas animales y en la recolección de vegetales. Entre sus recorridas, estos cazadores también recogían  rocas de calidad apropiadas para sus instrumentos como ser obsidiana, basalto, cuarcita y  grauvaca entre las preferidas.  De las canteras (fuentes naturales de rocas) extraían  trozos más pequeños llamados núcleos. A partir de éstos, con golpes realizados con un percutor (otra roca y/o hueso largo) obtenían piezas menores (lascas y hojas). Allí se iniciaba el tallado por presión con un retocador (hueso largo). Así le daban la forma a puntas de flecha y de lanza, a cuchillos, raspadores y raedera entre otros.



 

Arte

Representaciones rupestres en cuevas y aleros. Se trata de pinturas ejecutadas en un soporte previamente preparado con yeso, utilizaron pigmentos minerales en rojo, ocre, amarillo y negro mezclados con yeso para mejorar su adherencia a las paredes.  Se trata de representaciones geométricas simples: líneas y puntos, trazos digitales, rectángulos, escaleras, peines.

 

Entre los años 8500 y 5500 las poblaciones se contrajeron, ubicándose en los oasis, con recursos de agua y vegetales. En estos momentos fue necesario asegurar la caza de guanacos y vicuñas (cambio en el diseño de las puntas y el instrumental), incluso mantuvieron intercambios a distancia con la zona valliserrana y selvas de montaña.  Hacia el 3500 AP mejoraron las condiciones climáticas en el desierto. También en estos momentos tenemos los primeros indicios de aparición de alfarería y pastoreo de llamas sin dejar la caza.  

 

PRODUCTORES DE ALIMENTOS (2.500 AC - 1.000 DC)

 

         Algunos grupos de cazadores recolectores lentamente comenzaron a cultivar y a pastorear. Este proceso se denomina domesticación: implica modificaciones en los vegetales o animales por la intervención humana al interferir en sus procesos biológicos y genéticos, gradualmente se orienta la selección de algunas especies hasta dar con una variedad diferente del animal o vegetal domesticado.

 

Las plantas que cultivaron, la tecnología agrícola y el manejo ganadero fueron adaptados a las condiciones ecológicas. En el área andina se domesticaron varias especies vegetales: papa, poroto, quinoa, oca, ulluco o papa lisa y el amaranto. También se agregaron otras especies provenientes de las tierras bajas sudamericanas: zapallo, ají y maní.

 

Cerca del 2500 AC en el área andina comenzó la domesticación de llamas y alpacas, probablemente de las especies silvestres guanaco y vicuña respectivamente. La llama fue proveedora de lana y carne, fue animal de carga para transportar productos entre diferentes pisos ecológicos: puna, valles, selvas. Otro animal que se criaba era el cuy, o cuis o cobayo.

Estas sociedades se  ocuparon diversos ambientes del actual territorio argentino, desde la Puna hasta las selvas tucumana y salto-jujeña, y desde el norte hasta cuyo. Las primeras aldeas se instalaron  desde el año 1000  antes de Cristo y perduraron hasta hace mil años. 

 

Estos primeros grupos se transformaron en sociedades que lentamente se comenzaron a agrupar y a aumentar en número de individuos, así se instalaron en aldeas próximas a sus cultivos y tuvieron una residencia más estable. Para acceder a los recursos de lugares más distantes utilizaron otros modos de apropiación: explotación temporaria o intercambio con otras sociedades.

 

Las aldeas que se han encontrado eran de dos tipos. El primero era de un patrón disperso , donde cada vivienda estaba rodeada de campos de cultivo, el otro tipo concentrado implicaba que las viviendas estaban agrupadas formando un pequeño poblado.  Las viviendas eran de planta circular o elíptica, con paredes de piedra y barro.  Las habitaciones estaban a veces vinculadas con un patio.  Estas "casas" son difíciles de encontrar, ya que se encuentran muy deterioradas o sepultadas.

Las zonas agrícolas estaban ubicadas principalmente las llanuras aluviales de los grandes valles y quebradas donde era factible el riego. Los cultivos estaban en los conos aluviales, las cabeceras de ríos o en los faldeos serranos, siempre y cuando se pudiese desviar el agua para el riego.  La forma más común de las construcciones agrícolas eran los canchones: campos de cultivo delimitados con paredes de piedra en forma cuadrangular o irregular. Los muros eran para mantener alejados a los animales de las plantaciones. Para la ganadería construyeron corrales y cultivaron pasturas para los animales. 

 

Los diferentes ambientes y recursos que explotaron, como las diferencias socioculturales se reflejaron en la economía, en el asentamiento de las aldeas y en las prácticas culturales.  La diversidad es plasmada en la calidad de los estilos artísticos plasmados en la cerámica, la piedra, los metales, los textiles y la madera. La circulación de productos indispensables para la subsistencia (sal, obsidiana, vegetales), los objetos suntuarios asociados probablemente con lo ceremonial, puso en contacto a individuos de diferentes comunidades aldeanas permitiendo un mayor intercambio de conocimientos e información.  Se difundieron los cultivos, la tecnología, las ideologías y las prácticas simbólicas.

La alfarería en este momento tiene una gran recurrencia de formas, tratamiento en la superficie, técnicas y motivos decorativos, aspectos que no aparecen posteriormente.  Un rasgo recurrente fue la fabricación de cerámica gris a negra pulida, con incisiones y grabados, siendo vasos cilíndricos y jarras con asas. Las técnicas decorativas más comunes fueron las incisiones con motivos geométricos, pulido en líneas y decoración con pasta aplicada al pastillaje. No sabemos como se denominaban estas sociedades. Los arqueólogos denominan a la cerámica según el lugar donde fue encontrada por primera vez, así tenemos cerámica Ciénaga, Aguada, Vaquerías, Candelaria, Chuscha, o Condorhuasi.

 

La cerámica se utilizó en general para la fabricación de recipientes de cocina: ollas que cocinaban los granos y los tubérculos para hacerlos digestibles. También se la empleó para almacenar comestibles y transportar líquidos. Jarros y pucos se emplearon para consumir alimentos. Con arcilla se confeccionaron pipas con formas zoomorfas en sus extremos, aunque algunas fueron de piedra también.

 

La textilería incluía el uso de telar para la confección de telas y mantas. Debido a su característica perecedera se la conoce en forma incompleta. En el tejido se utilizaba la fibra de llama y vicuña como materia prima predominante, siendo el algodón proveniente de intercambio con tierras más cálidas.

 

Las piezas metálicas elaboradas fueron de tipo sunturario, de circulación restringida, probablemente de alto valor simbólico y por el alto costo energético que implicaba su elaboración. Los hallazgos incluyen adornos personales: placas, colgantes, aros, anillos, brazaletes, campanillas y narigueras. También habían utilitarios: hachas, agujas, topus,  y pinzas para depilar.

 

En madera confeccionaron arcos, astiles para flechas, cucharas. Con calabazas realizaron recipientes, incluso las pirograbaron.

 

Estas sociedades  productoras de alimentos ocuparon diversos ambientes del actual territorio argentino, desde la Puna hasta las selvas tucumana y salto-jujeña, y desde el norte hasta cuyo. Lentamente se comenzaron a agrupar y a aumentar en número de individuos, así se instalaron en aldeas próximas a sus cultivos y tuvieron una residencia más estable. En éste período se tienen las primeras referencias de domesticación, sedentarización, confección de cerámica, metalurgia y trabajo con piedra pulida.

 

 

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Información General

 

El Museo de Antropología de Salta es una institución provincial con una educación y una misión científica. Es la institución encargada de hacer cumplir la legislación vigente en materia de Patrimonio Arqueológico y Paleontológico, así como de la concesión de permisos de investigación a investigadores nacionales y extranjeros. Proporciona asesoramiento no sólo, sino también la asistencia científica y técnica a las instituciones provinciales, así como outspreading del patrimonio tangible e intangible. El museo nació de la iniciativa del profesor Amadeo Rodolfo Sirolli y el Dr. Eduardo Mario Cigliano, siendo este último un conocido arqueólogo que trabajaba con su equipo en Santa Rosa de Tastil Ruinas. La colección desenterrado en este sitio iniciado el proceso de creación del museo.

 

 

Salta 's Museum of Anthropology is a provincial institution with an educational and a scientific mission. It is the institution in charge of enforcing the current legislation concerning the Archaeological and Paleontological Heritage, as well as of granting research permissions to national and foreign researchers. It provides not only counselling but also scientific and technical assistance to provincial institutions, as well as outspreading of tangible and intangible heritage. The Museum was born out of the initiative of Professor Amadeo Rodolfo Sirolli and Dr. Eduardo Mario Cigliano, the latter being a well-known archaeologist who worked with his team at Santa Rosa de Tastil Ruins. The collection unearthed at this site initiated the creation process of the museum.

Museo de Antropología de Salta: Ejército del Norte y Ricardo Solá - 4400 Salta Capital - Tel. +54 387 4222960 - E-Mail: [email protected] - Face: Museo de Antropologia Salta

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