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El Pacto de los Cerrillos

 

Por María Cristina Fernandez

Oleo de Abel Guaymas

Frecuentemente el conflicto que finalizó con dicho Pacto es simplificado a la toma de fusiles que realizara Güemes luego de triunfar en Puesto del Marqués,  ser separado -junto a su División- del Ejército Auxiliar y a su negativa o más bien desobediencia a devolverlos. Pero el tema es más complejo, los motivos por los cuales Salta fue invadida en marzo de 1816 por el Ejército Patriota fueron diversos, por lo tanto la trascendencia del Pacto es superior a la que se le da.


El conflicto entre Martín Güemes y José de Rondeau se originó durante el Directorio de Gervasio Antonio Posadas. Desde Julio de 1814 Rondeau comandaba el Ejército Auxiliar al Alto Perú, luego fue nombrado Director Supremo, cargo que no ejerció en esa oportunidad continuando en el mando del Ejército hasta ser reemplazado por el Gral. Manuel Belgrano a mediados de 1816. En ése período (Julio de 1814-Marzo de 1816) se gestó, desarrolló y concluyó el conflicto, cuya principal y justa consecuencia fue la confirmación de la autoridad política y militar del Gral. Güemes.
RIVALIDADES Y ENCONO


Desde 1810, año en que se formó el Ejército Auxiliar del Alto Perú con la misión de recuperar las cuatro Intendencias Altoperuanas anexadas al Virreynato del Perú, las tropas provenientes de Buenos Aires rivalizaron con las comandadas por Martín Güemes.


La razón era la disciplina, organización y éxito militar que la División a su mando manifestó en defensa de lo que en la época se consideraba Santa Causa. Los Oficiales veían con gran recelo el patriotismo del salteño y no escatimaron esfuerzos para intentar desprestigiarlo, tanto a él como a la gente bajo su mando, a la que menoscabaron.


Martín Güemes tuvo la grandeza de continuar mirando hacia el horizonte, que era la libertad de la Patria a la que amaba, y hacia él cabalgó. No se detuvo a devolver injurias y enfrentó con entereza la adversidad que sus propios coterráneos interponían.


Permaneció a disposición del ejército, contribuyó cuanto pudo a sus objetivos y cuando la maledicencia y la desconfianza llevaron a Rondeau a invadir Salta, ya entonces gobernada por Güemes, resultó reivindicado y echando un manto de olvido sobre los amargos y difíciles momentos vividos continuó luchando por la independencia.


Durante la Jefatura de Rondeau la rivalidad y el encono no sólo se mantuvieron sino que se incrementaron,  así como las falsas acusaciones y las intrigas. El  aumento de la difamación de la persona de Güemes y de sus tropas llegó a la prensa porteña, que lo denominaba caudillejo, cacique, demagogo, tirano. Sus milicias eran calificadas como  bandidos, salteadores, montoneros. Nada se decía de la eficacia operativa, del éxito con que se desempeñaban y de la envidia que despertaban.


El propio Gral. José de San Martín ponderó documentalmente el accionar de los gauchos a quienes Güemes definía como “los campeones que tengo el honor de mandar”. Por el contrario, al hacerse cargo del Ejército Auxiliar San Martín había expresado: “Tengo la desgracia de haber tomado el mando de un ejército derrotado cuyos oficiales parece no han escapado de las manos del enemigo sino para prepararle la conquista del resto de las provincias. Las armas de la Patria cuyo mando se me ha confiado no podrán prosperar de aquí en adelante hasta que el ejemplo del escarmiento contenga a unos y despierte en otros la noble pasión de la gloria que  es la que hace obrar prodigios de valor y fortaleza”. Esas palabras, sumadas a las de Pueyrredón –que consideró al hacerse cargo del Ejército Auxiliar que éste era un cuerpo enfermo con sus miembros corruptos- describen claramente la moral de dicho Ejército.


Tanto las milicias salteñas como su digno jefe fueron reivindicados  cuando Juan Martín de Pueyrredon asumió el Directorio en Mayo de 1816. Luego de verificar el deplorable estado del Ejército le ordenó a Rondeau concentrarlo en Tucumán y entregar  a Güemes armamentos y municiones. Entonces el heroico salteño quedó al servicio de la Nación con la misión de defender las Provincias Unidas y la seguridad del Ejército Auxiliar. 

LA TRASCENDENCIA DEL ACUERDO


Cuando Rondeau marchó sobre Salta y la invadió,  venía del Alto Perú después de haber sido derrotado en Sipe Sipe (29 de Noviembre de 1815). Esa batalla lo obligó a regresar presurosa y desordenadamente hacia el actual territorio argentino, acosado por las tropas realistas al mando de Pezuela.


Estos aspectos deben ser considerados para comprender el Pacto de San José de los Cerrillos. Tras la firma Rondeau se retiró con sus tropas hacia Jujuy dando fin al conflicto. Ejercía el Directorio Ignacio Alvarez Thomas.


El Pacto se concertó para cortar “hasta los asomos de desconfianza que unas almas inquietas y perversas han procurado sembrar entre el Ejército Auxiliar y las tropas de la digna provincia de Salta y en vista de los males que contra nuestros deseos, aparecían ya amagando la destrucción de los habitantes, la ruina de los pueblos y la pérdida tal vez del sagrado sistema de la libertad”.


El primer artículo fijaba “una paz sólida, la amistad más eterna entre el Ejército Auxiliar y la benemérita Provincia de Salta, echándose un velo sobre el pasado en virtud de una amnistía general”. Los siguientes trataban sobre los desertores del Ejército Auxiliar incorporados a las tropas de Güemes, prisioneros y auxilios de Salta al Ejército de las Provincias Unidas.


Es notable cómo un Jefe de Ejército, que contaba con el incondicional apoyo del Director Supremo y del Teniente Gobernador de Jujuy (quien había declarado traidor a Güemes) se retractaba de sus gravísimas acusaciones. No sólo se retractó sino que selló la paz más eterna y una amistad perpetua con aquél a quien apenas una semana atrás había declarado reo de estado y ordenado la desobediencia considerándolo “el mas atroz de los hombres”. Casi un mes después dejó sin efecto sus dichos “por haberse desvanecido las dudas que lo generaron”. También declaró írrito y de ningún valor de ese Bando caracterizando de muy laudable el celo patrio del pueblo destacando que la buena opinión, el patriotismo, los recomendables servicios de Güemes nada habían perdido en el incidente y que habían adquirido un nuevo valor.


Respecto al texto del documento, el Dr. Martín Gabriel Figueroa Güemes expresó: "No cabe duda del estado en que se hallaba la conciencia de Rondeau (después del Pacto). Implícitamente confesaba sus culpas y se atribuía la injusticia. El Ejército Auxiliar, viendo totalmente perdido su prestigio, retrogradó a Tucumán y en el camino cambió otra vez de general. Belgrano sustituyó a Rondeau. Su conducta no sólo salvó a Salta, sino que fue la salvadora del país. Es otra de las desobediencias geniales de nuestro héroe que supieron jugarse con rara oportunidad ante la terca incomprensión de los profanos". Certeras expresiones ya que la conducta de Güemes permitió que el Congreso sesionara en Tucumán y luego declarara la Independencia. También permitió que San Martín continuara organizando el Ejército de los Andes, razón por la cual le escribió a Tomás Godoy Cruz: “Más que mil victorias he celebrado la mil veces feliz unión de Güemes con Rondeau. Así es que las demostraciones en ésta sobre tan feliz incidente se han celebrado con una salva de veinte cañonazos, iluminación, repiques y otras mil cosas”.


SIMBOLO DE LA UNIDAD NACIONAL


Mariano Gordaliza, Teniente Gobernador de Jujuy, al enterarse de la firma del Pacto de Los Cerrillos suplicó al Director que garantizara su exilio hacia Tucumán. Temía, tanto él como otros vecinos que se consideraban traicionados por Rondeau, las represalias de Güemes. Pero el héroe, dando muestras de valor y en cumplimiento de la paz concertada, le permitió continuar en su cargo. Gordaliza no apreció este gesto magnánimo y apenas superado el conflicto, continuó generando oposición.


Desde Tucumán Bernabé Aráoz expresó a Güemes: “Yo no podré pintarle a usted cuánta es nuestra alegría viendo cortadas las desavenencias (entre usted y el señor general) que tanto mal nos causaba en las circunstancias más críticas que nos podían presentar”. “Su alma es más grande de lo que me figuré pues veo que en el mismo tiempo que parecía imposible componer sus desavenencias lo ha dejado todo compuesto, dándonos un día de gloria a todos los amantes de la libertad de nuestra América”.


Una clara y objetiva síntesis sobre el significado del Pacto de Los Cerrillos la da el maestro Luis Oscar Colmenares al afirmar que: "La invasión de Rondeau había demostrado que Martín Güemes contaba con milicias gauchas en cantidad y calidad suficientes como para enfrentar a todo un ejército. También había quedado demostrada otra realidad tan importante como la anterior: el Gobernador de Salta estaba íntegramente al servicio de las Provincias Unidas, así se encontrara en Buenos Aires el gobierno central. Sólo exigía respeto y la provisión de los elementos mínimos para cumplir adecuadamente su labor".


Luego  de ser confirmado Güemes en el cargo de Gobernador de la Intendencia de Salta continuó dando muestras de entereza y virtudes. A su vez, el inmenso amor y respeto que profesaba por sus gauchos lo llevó a protegerlos y defenderlos de los ataques verbales del campo patriota y del campo enemigo.


El inclaudicable jefe tuvo la gloria de morir como lo había anunciado: sosteniendo la Independencia de América y sellándola con su sangre. Sean estas líneas un simbólico laurel para honrar el recuerdo de don Martín Miguel y de sus Gauchos, los campeones que tenía el honor de mandar.

 

 

 

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