GOBIERNO DE LA PROVINCIA DE SALTA

 

______________________

 

 

 

Boletín del

 

Instituto Güemesiano

 

de Salta

 

 

Nº 32

 

Año 2007

 

______

 

 

 

 

DIRECTOR DE PUBLICACIONES

MPN Rodolfo Leandro PLAZA NAVAMUEL

 

 

 

 

 

 

SALTA

REPÚBLICA ARGENTINA

2008

 

 

 

 

INSTITUTO GÜEMESIANO DE SALTA

España 730 (ex casa del general D. Martín Miguel de Güemes)

Teléfono 054 – 0387 – 4215568

(A4400ANR) Salta, Capital · República Argentina

www.institutoguemesiano.gov.ar

 

Dirección y Coordinación General: Rodolfo Leandro Plaza Navamuel

 

Selección de textos: Ercilia Navamuel

 

 

Impreso en Argentina / Printed in Argentina

 

 

 

 

 

 

GENERAL D. MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES

HÉROE DE LA NACIÓN ARGENTINA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

AUTORIDADES DE LA

PROVINCIA DE SALTA

 

 

 

I

 

Gobernador

Juan Manuel URTUBEY

 

Vicegobernador

Miguel Andrés ZOTTOS

 

Vicepresidente 1º de la Cámara de Senadores

Mashur LAPAD

 

Presidente de la Cámara de Diputados

Santiago Manuel GODOY

 

Presidente de la Corte de Justicia

Guillermo Alberto POSADAS

 

Ministro de Gobierno

Antonio MAROCCO

 

Ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos

Nicolás JUÁREZ CAMPOS

 

Ministro de Desarrollo Económico

Julio César LOUTAYF

 

Ministro de Educación

Marta Elena TORINO

 

Ministro de Trabajo y Previsión Social

Nora GIMÉNEZ

 

Ministro de Turismo

Horacio CORNEJO

 

Secretario de Cultura

Gregorio CARO FIGUEROA

 

 

 

INSTITUTO GÜEMESIANO DE SALTA

(Creado el 17-6-72. Decreto Nº 5042/1972)

 

 

 

I

 

CONSEJO DIRECTIVO

(2008 – 2012) ·

 

 

Presidente

Ercilia NAVAMUEL

 

Vicepresidente

Rodolfo Leandro PLAZA NAVAMUEL

 

Tesorero

Víctor FERNÁNDEZ ESTEBAN

 

Secretario

José Alejandro CAÑIZARES

 

Prosecretario

Margarita GONZÁLEZ

 

Vocales

Raymundo GARCÍA PINTO

Jorge SÁENZ

Álvaro CORNEJO FLEMING

Félix Rodrigo BRAVO HERRERA

Narciso Ángel FABBRONI

Darío WAYAR NÚÑEZ

 

 

Director de Publicaciones

Rodolfo Leandro PLAZA NAVAMUEL

 

 

 

 

 

 

            El Consejo Directivo del Instituto Güemesiano en su reunión del mes de julio de 2003 resolvió instituir un Reglamento de Publicaciones. Solo se publicarán las disertaciones y artículos inéditos vinculados a los objetivos del Instituto, el ambiente socio cultural e histórico durante la gesta güemesiana; a la vida y obra del general Martín Miguel de Güemes y de quienes lo acompañaron en la lucha por la emancipación americana. Asimismo, el Consejo Directivo seleccionará el material a publicarse, sin que ello libere a cada autor de su responsabilidad intelectual y científica. La extensión de los trabajos no debe superar las 25 páginas en papel A4, letra Times New Roman, en cuerpo 11, escritos en procesador de texto Word 6.0 o compatible. Los mismos se deberán entregar en tiempo y forma, y se acompañarán en una copia impresa y en diskette o CD. Deben contener fuente documental y/o bibliografía, citas y notas al pie de página, numerándoselas en el texto.

            Nota: La sola presentación de los trabajos queda a exclusiva consideración del Consejo Directivo y no obliga su publicación.

 

 

 

PRÓLOGO

 

 

            Como es sabido, el Instituto Güemesiano de Salta fue fundado por el Poder Ejecutivo de la Provincia el 17 de junio de 1972, mediante el decreto Nº 5042. Recién en 1977 su Consejo Directivo resolvió publicar un Boletín. No imaginaba en aquel momento la periodicidad con que se publicaría, pero ansiaba que sus números salieran con frecuencia, conteniendo siempre trabajos de investigación a fin de contribuir al conocimiento de la epopeya güemesiana. Gracias al esfuerzo de aquellos primeros directores de publicaciones: Atilio Cornejo y Luis Oscar Colmenares, el Boletín del Instituto siguió apareciendo una vez por año. Hoy, a menos de tres para cumplirse en 2010, el Bicentenario de la Revolución de Mayo, es justo recordar el valioso trabajo realizado por quienes nos precedieron.

            La difusión de la gesta güemesiana es actualmente extensa. La página web de la institución dependiente de la Cámara de Diputados de la Provincia: www.institutoguemesiano.gov.ar es otro medio del que dispone el Instituto para transmitir la vida y obra de nuestro Héroe Nacional, general don Martín Miguel de Güemes y de quienes lo acompañaron en la lucha por la emancipación americana.

            Intervinieron en las páginas de la presente publicación, más de veinte autores entre académicos, socios y colaboradores. Como es de rigor, se incluyen las actividades, actos académicos, homenajes y la Ley 26.125 que declara a Güemes Héroe Nacional. Entre las conferencias y discursos de sesiones públicas del Instituto, se incluye “El espíritu güemesiano en la Antártida”, de Pablo Pérez; “Güemes y el paisaje salteño”, de Margarita González; “Güemes herido de muerte”, de Mirian Violeta Gutiérrez; “El arte en la iconografía del general Martín Miguel de Güemes”, de Darío Wayar Núñez; “Historia institucional de la escuela Nº 4.007 Gral. Martín Miguel de Güemes”, por María Elena Almirón de Ugarte; “La transmisión de los bienes dotales: el caso de las familias de Salta (Segunda mitad del siglo XVIII y principios del siglo XIX)”, de Daniel Medardo Ontivero. “Campanadas de patria para la amistad de Manuel Belgrano y Martín Güemes”, de María Cristina Fernández; “Símbolos patrios. Ceremonial y protocolo, heráldica y vexilología. Plástica de la bandera nacional”, de Raúl Medina Alvarado, y “La bandera de Iruya”, de María Inés Garrido de Solá.

            En la sección de Investigaciones y Artículos se suman siete colaboraciones, iniciándose con “Tarijeños, altoperuanos y salteños, consustanciados con la causa de Mayo”, de Rodolfo Leandro Plaza Navamuel; “¿Cuándo nació nuestra Patria?”, de Ignacio G. Tejerina Carreras; “La gesta güemesiana en el Valle de Lerma”, de Ercilia Navamuel; “Recursos económicos y guerra revolucionaria en la Salta güemesiana (1810-1821)”, de Luis O. Cossio; “El secreto militar del general Güemes”, de Jorge Sáenz; “Crónica de una derrota anunciada”, de José de Guardia de Ponté, y “Patrimonio güemesiano”, de Ercilia Navamuel y Mirian Violeta Gutiérrez. El capítulo Notas y Discursos, cuenta con una variada compilación, como la “Presentación del CD Salta”, por Rodolfo Leandro Plaza Navamuel; “Güemes”, por Mariano Coll Mónico; “Juana Gabriela Moro Díaz de López. Una dama patricia”, por Macaria R. Choque; “Inauguración de un busto del héroe de la Nación Argentina, general Martín Miguel de Güemes”, por Alberto Ramón Barros Blanzaris; “Poema al héroe nacional general Martín Miguel de Güemes y la bandera de Salta”, por María Luisa Russo de Borelli; “Martín Miguel de Güemes”, por Betty Alicia Russo de Echazú, y “Comisión Permanente de Homenaje Guardia Bajo las Estrellas 1956-Quebrada de la Horqueta- 2007, por Narciso Ángel Fabbroni. Se concluye este número, con la “Memoria anual 2007”, que firma la presidente Ercilia Navamuel.

            El actual Consejo Directivo (2005-2008) tiene también una profunda satisfacción de poder ofrecer este copioso Nº 32 correspondiente al período 2007. Fue un honor dirigir y coordinar en este periodo las publicaciones del Instituto y, aún más, poder completar los objetivos. Con esfuerzo, y como si fuera una verdadera recompensa, en estos cuatro años se han publicado todos los números atrasados, desde la segunda edición del Nº 27-28 hasta el Nº 32 que se fueron perfeccionando en cada edición, alcanzando desarrollar un libro que hoy puede compararse con  las más acreditadas ediciones análogas de otras instituciones del país. Esperemos, pues, que el próximo Boletín llegue con la misma fuerza que estos seis últimos números.

 

Salta, 20 de octubre de 2007

 

 

                                                                       Rodolfo Leandro Plaza Navamuel

                                                                                 Director de Publicaciones

 

 

 

 

 

LEY 26.125

GÜEMES HÉROE NACIONAL

 

 

            El 22 de agosto de 2006 se promulgó la Ley Nº 26.125 que declara a Güemes Héroe Nacional. El texto de la Ley expresa:

            El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina reunidos en Congreso (…), sancionan con fuerza de Ley:

 

Artículo 1º- Declárase Héroe Nacional a D. Martín Miguel de Güemes, único general argentino muerto en acción de guerra el 17 de junio de 1821, en la histórica epopeya de la emancipación del continente americano.

           

            Artículo 2º- Comuníquese al Poder Ejecutivo.

Dada en la Sala de sesiones del Congreso Argentino, en Buenos Aires, a los dos días del mes de agosto del año dos mil seis.

            Registrado bajo el Nº 26.125

            Alberto Balestrini - José B. Pampuro - Enrique Hidalgo - Juan H. Estrada.

            Decreto Nº 1082/2006

            Buenos Aires, 22/8/2006

 

            Por tanto:

 

Téngase por Ley de la Nación Nº 26.125 cúmplase, comuníquese, publíquese, dése a la Dirección Nacional del Registro Oficial y archívese.

            Kirchner - Alberto A. Fernández - Nilda Garré

 

           

 

 

 

 

Nº 32

 

AÑO 2007

 

(PRESIDENCIA ERCILIA NAVAMUEL)

 

 

 

HOMENAJES

 

DE LA

 

ACADEMIA GÜEMESIANA

 

 

 

 

 

I

 

 

SESIÓN PÚBLICA DE LA ACADEMIA GÜEMESIANA

 

 

El 8 de febrero de 2007

 

            El Instituto Güemesiano de Salta adhiere a los actos organizados por el aniversario del natalicio del general don Martín Miguel de Güemes. Está presente en la misa que se efectúa a las 11,30 en la Catedral Basílica y en el responso por el padre Federico Prémoli en el Panteón de las Glorias del Norte.

            A las 19,00, el Instituto Güemesiano realizó su sesión pública en la sede de España 730. La apertura del acto académico estuvo a cargo de la presidente, profesora Ercilia Navamuel. Se entonó el Himno Nacional y Ercilia Navamuel presentó la cartilla con la biografía del general Güemes y la Ley Nacional Nº 26.125, titulada “Gral. Martín Miguel de Güemes Héroe Nacional. Ley Nacional Nº 26.125 del 2 de Agosto de 2006” de su autoría. La edición de dicha cartilla de 5.000 ejemplares, es una donación de Editorial MILOR.

            Prosiguió el director de publicaciones MPN Rodolfo Leandro Plaza Navamuel, quién presentó el Boletín Nº 31 del Instituto Güemesiano de Salta, de 221 páginas, resaltando, entre otros aspectos, los cambios de diagramación y de formato que ha tenido el Boletín y recordó que “la tapa como el lomo del libro, cuenta desde el número anterior con el rostro del general Güemes”. Señaló asimismo, que “Nuestro Héroe Nacional, general don Martín Miguel de Güemes, trasciende el tiempo y el espacio convirtiéndose en la historia misma de la Argentina y de América durante la fragosa lucha por la Independencia. Agregando que “Su ejemplo de integridad al servicio de la Patria es estudiado desde hace más de tres décadas por el Instituto Güemesiano de Salta, que hoy, fruto de su constante esfuerzo y continuando con la difusión de investigaciones científicas y homenajes, presenta el Boletín Nº 31 correspondiente al período 2006”, al que consideró “de interés tanto para los investigadores como para los estudiantes e interesados en general”. Recordando las palabras de un estudioso, consideró que Algunos hechos y personajes fueron anteriormente tratados en diferentes textos por otros especialistas, pero es necesario evocarlos de tiempo en tiempo con el fruto de nuevas investigaciones, evitando así el corrosivo olvido de sus gestas seculares”. Hizo referencia a la página web del Instituto, que depende de la Cámara de Diputados de la Provincia, concluyendo con la invitación formal “a los güemesianos a colaborar en la web con sus producciones historiográficas, para un mejor conocimiento de la gesta que ha dejado el surco de una Patria Grande”.

            A continuación, disertaron con la presentación de cada conferencista a cargo de la presidente profesora Ercilia Navamuel, el comandante general de Gendarmería Nacional Pablo Pérez que habló sobre “El espíritu güemesiano y la Antártida”; la profesora Margarita González disertó sobre “Güemes y el paisaje salteño”, y la profesora Nora Palacio sobre “El gobierno de Güemes”. Se completó con la actuación de la coplera María del Carmen Lobo. Luego la presidente, invitó a visitar la exposición de reliquias güemesianas que se montó en la misma sede del Instituto.

            Se cierra el acto con la distribución del siguiente material bibliográfico: “Boletín Nº 31”, la cartilla “Gral. Martín Miguel de Güemes Héroe Nacional. Ley Nacional Nº 26.125 del 2 de Agosto de 2006” de Ercilia Navamuel, la separata “Protagonistas de una gesta incomparable” de Rodolfo Leandro Plaza Navamuel, y el folleto con la conferencia de Pablo Pérez “El Espíritu Güemesiano en la Antártida”.

 

 

 

EL ESPÍRITU GÜEMESIANO

EN LA ANTÁRTIDA

 

 

Pablo PÉREZ ·

 

 

            1. Un largo viaje

 

El 22 de octubre de 1976 zarpaba desde el puerto de Buenos Aires a bordo del buque de transporte Bahía Aguirre de la Armada Argentina con destino al continente antártico. Ese gigante blanco de 14 millones de kilómetros cuadrados que se encuentra al sur del paralelo 60º. Allí donde no crecen árboles, donde no hay población autóctona ni estable. La Antártida es la región más fría e inhóspita del planeta, la que más ha demorado en incorporarse a los conocimientos geográficos de la humanidad y la que mayor resistencia sigue ofreciendo a la inquietud investigadora del hombre.

 

 

El interés internacional por su conocimiento comenzó a tomar impulso a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Fue en este último siglo que se emprendieron y concretaron importantes acciones por parte de los países con pretensión soberana y/o intereses sobre el continente, a los que se han ido sumando paulatinamente otros estados. Estas acciones se concretaron en expediciones organizadas para llegar con personal y medios técnicos-científicos para la exploración y la investigación. A tal fin se instalaron bases (construcciones adecuadas para la supervivencia del hombre en aquellas inhóspitas regiones).

Hacia una de ellas, la Base de Ejército Esperanza, situada en el extremo de la península antártica, iba destinado a pasar un largo año y en la que iba a ser protagonista de un hecho histórico trascendente. La República Argentina ha demostrado siempre una marcada y definida vocación antártica jalonada por importantes hechos de esfuerzos, sacrificios, espíritu solidario y heroísmo.

Después de seis días de navegación llegamos a Ushuaia, último punto del continente americano antes de internarnos a los mares de abismales profundidades que rodean a la Antártida. Luego de completar la carga de combustibles y otros elementos para la provisión de las bases antárticas zarpamos junto con el rompehielos General San Martín en dirección a las Islas Sandwichs. Este rompehielos fue adquirido en Alemania en 1954, siendo en ese momento uno de los dos más modernos y poderosos del mundo.

 

 

2. El sector antártico argentino

 

Nuestra pretendida soberanía sobre el sector antártico comprendido entre los meridianos 25º y 74º de longitud oeste y 60º de latitud sur tiene como límite Este las Islas Thules del grupo de las Sandwichs del Sur y cuya ocupación el gobierno argentino había decidido materializar durante ésa campaña de verano.

Nuestro país en base a indiscutibles títulos jurídicos, legítimos e imprescriptibles derechos territoriales y por razones históricas, geográficas, geológicas y administrativas-legales ha establecido por Decreto-Ley Nro. 2101 del 28 de febrero de 1957 el sector, que ya había sido definido por la Comisión Nacional del Antártico el 12 de marzo de 1947.

Ese sector, sobre el que reclamamos reconocimiento de soberanía se encuentra totalmente comprendido dentro del sector pretendido por el Reino Unido (20º y 80º long oeste) y parcialmente por el sector que reclama la República de Chile (53º y 73º long oeste). El único país que reconoce soberanía argentina sobre la parte que excluye sus pretensiones es Chile.

Luego de siete días de navegación, no sin algunas dificultades, por averías y condiciones meteorológicas («campos de hielo», formados por témpanos que se desprenden en verano desde los glaciares antárticos y barreras de hielo), arribamos a las Islas Sandwichs donde se procedió a desembarcar el personal y los elementos transportados para la construcción de la base «Corbeta Uruguay».

Justamente esta nave de nuestra Armada Nacional fue protagonista del espíritu solidario y el heroísmo que caracteriza a la vocación antártica argentina, al concretar en noviembre de 1903 el histórico rescate, que asombró al mundo, de la expedición científica sueca al polo sur a cargo del profesor Otto Nordensköl. Esta expedición había salido de Suecia a fines de 1901 y debía regresar a fines de 1902. Se la dio por perdida a principios de 1903, generando la consecuente y lógica preocupación de la comunidad internacional, por la suerte que habrían corrido aquellos intrépidos viajeros en esas gélidas e inhóspitas latitudes.

Suecia, Francia y nuestro país se ocuparon, sin previo acuerdo, de organizar la búsqueda y el rescate. Difícil tarea, pues en aquel tiempo no se contaba con buques adecuados para navegar en esas regiones. Y le cupo a la Corbeta Uruguay al mando del vicealmirante Julián Irizar (entonces Teniente de Navío) concretar tal hazaña, inscribiendo una página de gloria para la Armada Nacional y logrando el reconocimiento mundial, por la proeza realizada.

Continuando con nuestro viaje llegamos a las Islas Orcadas. Cabe mencionar que con la ocupación del Observatorio meteorológico en este lugar a partir del 22 de febrero de 1904, la República Argentina se constituye en el primer país del mundo en materializar en forma oficial, la presencia permanente e ininterrumpida en la Antártida (constituyendo un hecho de suma importancia para nuestra reclamación de soberanía sobre el sector).

Luego de visitar la base del Reino Unido, en la Isla Signy, del Grupo de las Orcadas, ya que en nuestro sector coexisten bases de los países reclamantes de soberanía en el mismo, arribamos a la Base de Ejército Esperanza, después de 34 días de navegación.

Esta base fue creada en 1952 y fue su primer jefe el entonces capitán D. Jorge Edgard Leal. Este orgulloso salteño, digno hijo de la estirpe güemesiana que en 1965, ya coronel, clavara la bandera de la Patria y dejara una imagen de la Virgen del Milagro, en el mismo Polo Sur, junto a otros nueve integrantes de la expedición. Siendo Jefe de Base en Esperanza en 1953 hizo construir un refugio, inaugurado el 23 de octubre, con el nombre de General D. Martín Miguel de Güemes. En 1957, siendo Jefe de la Base General Belgrano, Leal hizo construir otro refugio al que denominó Salta. Y uno de los vehículos que llegó al Polo Sur en 1965, también llevaba el nombre de la provincia, cuna del General Güemes.

Nuestras bases además de concretar la presencia soberana en el sector, sirven de apoyo a los investigadores científicos que, en el desarrollo de importantes programas, anualmente realizan actividades de campo que se traducen en resultados que se comparten con la comunidad internacional. En este sentido el aporte de los esfuerzos argentinos ha enriquecido a la ciencia universal en una importante cantidad de disciplinas.

 

 

3. El turismo en la Antártida

 

Nuestro país tiene el privilegio de ser el iniciador del turismo antártico, en 1958, con el empleo de dos buques de transporte de la Armada Nacional. Desde entonces se ha ido incrementando esta actividad. Durante mi permanencia existía un buque de turismo que dos veces en verano llegaba a visitar la Base de Ejército Esperanza, procedente de Sudáfrica la primera y de Ushuaia la segunda.

El gobierno Argentino en un acto administrativo soberano creó la delegación de Migraciones en dicha Base en la que Gendarmería Nacional en cumplimiento de las funciones delegadas por la Dirección Nacional de Migraciones efectivizaba el ingreso legal al territorio argentino de los turistas extranjeros que visitaban la Base. También el Oficial de Gendarmería que integraba la dotación de la Base cumplía, entre otras, funciones delegadas por el Registro Nacional de las Personas, en la Oficina de dicho organismo.

 

 

4. El primer antártico es argentino

 

Consecuente con la vocación antártica señalada al comienzo, el gobierno argentino implementó que el personal de relevo de nuestra dotación a fines del año 1977, lo hiciera acompañado de sus respectivos grupos familiares, conformándose así el núcleo poblacional que dio origen al Fortín Sargento Cabral. En el mes de diciembre de aquel año llegó el matrimonio compuesto por el capitán Jorge Emilio Palma, su esposa María Silvia Morello y sus hijos. La esposa del capitán llegaba en avanzado estado de gravidez y a las 08.40 horas del día 7 de enero de 1978 dio a luz al primogénito polar meridional Emilio Marcos Palma. En mi carácter de Jefe del Registro Civil de la Oficina Nro 2506 del Registro Nacional de las Personas suscribí el Acta Nro. 1 del Libro de Nacimientos y expedí el Documento Nacional de Identidad número 26.185.401. De esta manera fui protagonista de este hecho trascendente que constituyó el primer nacimiento ocurrido en el continente blanco. A este sucederían otros siete nacimientos que dieron a nuestro país el mérito de que fueran argentinos los primeros ocho hijos del continente antártico. Recién 6 años después, en 1984 se produce un nacimiento (de otra nacionalidad) en una base chilena.

El alborozo, el júbilo y la emoción nos invadió a todos los que ese día tuvimos el privilegio, de ver y tocar al recién nacido. Mi recuerdo y homenaje a esa madre por su valentía y amor a la Patria, porque si bien un parto es lo más natural del mundo, en caso de complicación no existía siquiera la posibilidad de una urgente evacuación segura.

Al mes siguiente, en febrero de 1978, en un viaje mucho más rápido que el de ida, en un avión Hércules de la Fuerza Aérea regresé a la parte continental americana de nuestro país, con la satisfacción del deber cumplido y agradeciendo a Dios por la experiencia vivida.

Estamos en este solar en que se respira aire de Patria, convocados por la figura emblemática y señera del general Güemes, a quien deseo expresarle: Mi General: Así como Ud luchó, hasta dar la vida por legarnos, esta Nación libre e independiente, quiero decirle que los antárticos, contagiados de ese espíritu de lucha irrenunciable, hemos contribuido con nuestro aporte en la defensa de la soberanía de esa proyección de Patria que late en la Antártida y en la que hubieron quienes ofrendaron sus vidas y algunos quedaron para siempre, entre los hielos, como eternos testigos de nuestros reclamos soberanos. Por eso con el nombre de Salta y Güemes su alma patriótica se siente en la Antártida.

 

 

 

 

 

GÜEMES Y EL PAISAJE SALTEÑO

 

 

Margarita GONZÁLEZ ·

 

Procuraré transitar rápidamente el aspecto geográfico, imaginar cómo sería el paisaje salteño en la época de la Independencia. La epopeya del general Güemes estuvo impregnada de una relación espiritual y misteriosa con la misma naturaleza del medioambiente en el que sus bravos guerreros se destacaron.

Todo el NOA, de un extremo al otro, desde Rosario de la Frontera hasta Tarija, desde la cordillera de los Andes hasta Orán, y el Chaco, todo era un verdadero campamento militar, todos con un mismo entusiasmo y obediencia a la voz de su general. La organización de las milicias fue, una obra maestra, una estrategia militar excelente, donde el general Güemes supo adecuar y aprovechar los recursos de hombres y bagajes a las necesidades circunstanciales y topográficas del terreno.

Por otro lado, el gaucho conocedor de su miedo, baquiano por excelencia, podía por el vuelo de las aves, por el desplazarse de los animales, por el murmullo de la selva, por una y mil voces del monte y la montaña descubrir, toda manifestación ajena a lo acostumbrado, todo aquello que pretendía ocupar sus espacios.

La guerra gaucha o guerra de recurso, fue una guerra que se desarrolló en la montaña, pues el noroeste de nuestro país es el que presenta (al decir de Federico Daus-geógrafo argentino) un aspecto totalmente montañoso, vertebrado por las altas cordilleras del borde oriental de la Puna, que a manera de un espinazo se intercalan entre la Puna y las Sierras Subandinas. Los cursos de aguas, son las vías naturales de la comunicación por medio de la cual se accedía a la práctica comercial, al origen de los establecimientos poblacionales, estos cursos de agua nacen de los cordones montañosos.

Debo aclarar también que los vientos húmedos del sureste y noreste, provocan las precipitaciones que permiten los cultivos de forrajeras y de algunos cereales, a pesar de que la actividad económica mas destacada en aquel entonces era la cría de animales en toda la región, tanto en las partes bajas y húmedas, como en los valles de las sierras y en los lugares muy altos, fríos y secos, donde los camélidos proporcionaban la materia prima para la elaboración de abrigos, ponchos, pasamontañas, etc.

La guerra de recursos se desenvuelve en tres espacios diferentes: en los valles –en las quebradas- y en el despoblao o puna. Según el historiador salteño Bernardo Frías, el despoblao es una “planicie helada extendida desde el confín de la quebrada de Humahuaca hasta Catamarca en Argentina; con alturas que llegan a mas de 3.500 metros sobre el nivel del mar. Presenta un paisaje desolado, triste, monótono, con vegetación de color amarillento que cubre el suelo solo parcialmente, en terreno de característica arenoso y pedregoso.

Hacia el Oeste se levantan cumbres nevadas. El Huaytiquina de mas de 4.000 metros de altura, que en Aymará (tiquina significa pilar por su parte “huay” es una interjección que significa peligro) entonces puede decirse que Huaytiquina, en su idioma pétreo significa ¡cuidado! porque es un pilar inmenso inmóvil. A su vez, en esta montaña se encuentra a 200 metros por debajo de la cima, un paso hacia chile y es el mismo quien da el nombre al famoso ferrocarril Internacional. El ferrocarril se construye sobre el antiguo camino al Perú. Por esta quebrada transportaban el ganado al Potosí y fue esa cultura de arrieros, que entendiendo el sentido de la guerra impedían el paso de los animales que eran utilizados para el abastecimiento del ejército patrio.

Debo aclarar que estos lugares no solo son inhóspitos por lo agreste del terreno, de su relieve, sino también por lo enrarecido que es allí el aire, ya que por la altura a mas de 3.000 metros, provoca un malestar que se conoce comúnmente como “puna” apunarse, o mal de sorocho, esta última palabra es de origen quechua y quiere decir: angustia del corazón, ciertamente este es unos de los síntomas del mal, juntamente con fuerte dolores de cabeza, náuseas y hasta hemorragia en casos mas agudos.

Teniendo en cuenta estas características de la zona, cabe preguntarnos ¿nos enteramos alguna vez de algún gaucho apunao? Pienso que esta fue una de las más sabias estrategias, incorporar a sus milicias a lugareños adaptados al ambiente, los cuales no sufrían los males propios del lugar.

Por ejemplo, después del Abra de Tres Cruces que abre el paso a la Puna, atravesando la hermosísima cuesta de Azul Pampa y Abra Pampa, se llega a la alta planicie de puesto del Marqués; a 3.496 metros de altura, de clima seco, con heladas durante todos los meses del año, donde impresiona la gran luminosidad; hay intensa radiación solar, no se ven ya cordones y, de los animales, solo algunos rebaños de llamas que debieron ser muchos mas numerosos en otros tiempos. Allí, en puesto Grande del Marqués, se va a dar el combate más importante el 14 de abril de 1815. Güemes forma parte de la vanguardia del Ejército Auxiliar del Perú, el conocimiento que tiene del lugar juntamente con su inteligencia y astucia, muestra una acción diferente de todas. Atilio Cornejo dice: “el 14 de Abril de 1815, el Ejército Patriota triunfa en Puesto Grande del Marques sobre las armas realistas… en esta acción, tuvieron una brillante actuación los escuadrones gauchos”.

Pienso que influyó la superioridad no solo de táctica militar güemesiana, sino la superioridad física de los gauchos, aclimatados a esos páramos de atmósfera enardecida. Volviendo a las acciones de estrategias, en realidad los patriotas tratan de impedir el aprovisionamiento de los realistas - de alimento y en ganado de silla y carga. Otro accidente geográfico de borde occidental de la puna, es el majestuoso volcán Llullayllaco, donde se han encontrado restos de vidas pre-hispánicas. Hacia el interior de esta altiplanicie, encontramos inmensos desiertos blancos, son los salares y salinas, como también enormes pampas rodeadas de montañas. Ya acercándonos a la pre cordillera o cordillera oriental, observamos una zona llana desolada, denominada la recta de Tintín, cuyo nombre se debe al ruido que hacía el cencerro que llevaba la yegua madrina, conduciendo la recua o ganado vacuno.

De este modo entramos a las regiones de valles y quebradas. Vuelvo a recalcar que el ambiente geográfico fue el cómplice del hombre, fue la ayuda de los gauchos. En realidad podemos imaginar que todos fueron soldados de esta guerra, los hombres –las mujeres- los ancianos y niños, los ríos, los animales y hasta el viento, que acercando olores, los murmullos de voces y ruidos extraños opusieron resistencia al invasor, que pretendía apoderarse de la sagrada tierra del hogar salteño.

Nuevamente aclaro, que por ser un espacio muy accidentado, por ser un espacio conocido por los gauchos y por tener un guía como Güemes, que supo actuar con rapidez y precisión aprovechando las ventajas que le daba el paisaje. Por lo tanto cada ambiente geográfico, cada característica de terreno fueron aprovechados para la subsistencia, pues se adaptaban a los ambientes, según las necesidades. Por ejemplo, en los valles criaban y engordaban el ganado y también guardaban los animales, se cultivaban cereales y se almacenaban para los momentos críticos.

 

 

El paisaje aprovechado por la guerra

 

Es conocido el caso de un gran árbol que había junto al río Arias que tenía un hueco y era utilizado como buzón para los mensajes por los gauchos. Las quebradas se caracterizan por la presencia de tierras áridas y de cerros tristes y desnudos, sin bosques, salvo las quebradas o pequeños valles.

Tenemos el Valle Calchaquí, con sus valles fértiles, donde se producían cereales y los vinos por excelencia. Sus harinas y sus vinos se destacaban por su calidad, con los cuales se mantenía un activo comercio. Así, encontramos molinos harineros en las casas de las principales familias de toda la zona.

En el Valle de Lerma, zona de valles y quebradas - tenemos los molinos harineros, los cuales eran movidos a golpe de agua que funcionaban si cesar. Ej.: el molino de finca Las Costas - en Alto Molino funcionaban dos molinos (de allí el nombre). El molino de la finca de Tejada, actual INTA. En las faldas de Ceibalito, antes de San Agustín. Otro dato curioso, en el actual mercado artesanal que era la sala de las Costas, existía una curtiembre, también en la finca El Paraíso que era de la familia Güemes, donde hoy es una escuela, también funcionaba una curtiembre; toda esta actividad económica y esa incipiente industria, también fue aprovechada en la guerra. También había un molino en la Bodeguita... y así en todo el paisaje salteño, que data de los siglos XVII, XVIII y XIX, que algunos siguen en uso.

También existe un molino harinero en un lugar denominado Tintín en Rosario de Lerma, donde desemboca el camino de herradura, que venía del Valle Calchaquí. Bueno, diré que la palabra “Calchaquí”, tiene un discutido origen; para algunos es un término “Aymará” calichaña, que significa recoger maíz y “qui” solamente, pero este primer significado no se opone a una de las características típicas de la región. Otros encuentran su origen en vocablos quichuas - Kala o Kal al que traducen como desnudo, y empobrecido y Chaqui, árido, seco, también en este caso existe una semejanza real con la geografía de los Valles Calchaquíes.

La región Calchaquí comprende la parte sur de la Poma, que etimológicamente, también existen interpretaciones diferentes. El doctor Atilio Cornejo sostiene que el vocablo, viene de Puma, León. Sin embargo, para don José Vicente Solá, podría provenir de pómez, lo que de ninguna manera desmiente el origen volcánico de la región y la existencia de dicha piedra.

La región Calchaquí continúa hacia el sur con los departamentos de Cachi, Molinos, San Carlos y Cafayate. Se inicia en la cuesta de Acay, donde nace el río Calchaquí, corredor o entrada muy importante para el abastecimiento del ejército patrio. Toda esta zona de la quebrada, se usa con una estrategia táctica increíble, se utiliza para vigilar los movimientos del enemigo, se esconden los animales y se intercepta la correspondencia.

Ahora bien, en las acciones militares por la independencia, el general José de San Martín, remplaza a Belgrano en el mando del Ejército del Norte (denominado Ejército Auxiliar del Perú) y nombra a don Martín Miguel de Güemes, comandante de las avanzadas de Salta por el lado del río Pasaje, un 28 de enero de 1814, en el lugar que fuera conocido como parada de Yatasto.

Güemes establece el cuartel en Concha, cerca de media legua al norte de Metán. Estamos transitando ya las sierras Subandinas. Las precipitaciones propias de esta zona originan una vegetación tupida, que podía albergar, resguardar y cobijar a los gauchos y sus caballos. Las sierras occidentales de la cuenca de Metán, reciben lluvias que alimentan los ríos y favorecen el crecimiento de pastizales para la cría e invernada de ganado. Desde la Concha, cruzando cerros y ríos, Güemes se dirige a defender Salta. Al amanecer del 28 de marzo de 1814, baja la Cuesta de Pradera, cerca de la ciudad, que estaba ocupada por la tropas realistas de Ramírez. La acción victoriosa para los gauchos de Güemes, se libra en el lugar denominado el Tuscal de Velarde, distante a una legua de Salta, el 29 de marzo de 1814. El Tuscal de Velarde era un campo abierto, con un monte espeso y estrecho, pero no continuo, que dejaba espacios, y en otros, estrechaba el camino.

Hoy se puede observar e imaginar aquel monte, cuando el viajero pasa por el camino que lleva a la Isla. Bernardo Frías describiendo este espacio dice: las ramas y espinas rozaban el cuerpo del caminante. Era este el lugar más temeroso y de espanto, por que ya sea el monte matorral o la selva espesa y elevada daba abrigo en su seno misterioso y sombrío, a las partidas de gauchos que sin ser vistos en la espesura, aguardaban el paso de la columna real.

Probablemente el combate se realizó en terrenos cercanos a la escuela Agrícola Martín Miguel de Güemes, o en un lugar llamado la Lonja, frente a la finca el Aybal. De ese modo, las fuerzas realistas de Lima siguen siendo combatidas, con acciones breves, imposibles de destruir. Según Atillo Cornejo, Güemes tiene un gran conocimientote de la región, por haber vivido seis años de su carrera militar en Salta. Se puede citar al respeto lo siguiente: como Salta es el centro de los caminos (del) al alto Perú, a Chile, al paraguay y al Paraná y a Buenos Aires, el joven Güemes lo conoce palmo a palmo.

Como ya se expresó anteriormente, no era solamente Güemes el conocedor profundo de su tierra, también para los gauchos eran familiares todas las quebradas y las abras, los montes y las ciénagas, los valles y las cumbres. En la obra Güemes Documentado, tomo I, 1979, Luis Güemes afirma y explica de cómo el paisaje erizado de peligros, sirvió a los campesinos lugareños (gauchos), para su acción de los más curiosos episodios, como el de las Lomas de Medeiros, después del combate de Velarde.

Las Lomas de Medeiros están próximas a la ciudad de Salta por el lado oeste y con rumbo N. S. a lo largo de 12Km. Se levantan desde el río Vaquero por el N, hasta los ríos San Lorenzo por el oeste y el río Arias por el sur, con una altura media de 35 metros desde el suelo.

En los tiempos de Güemes debieron estar cubiertas de vegetación, lo cual permitía a los gauchos ubicarse en las cimas dejando subir a los realistas montados en sus caballos, a los cuales arrojaban boleadoras, haciéndoles rodar en la tierra, lomas abajo.

En las serranías bajas que limitan la provincia de Salta y Jujuy, como le Cresta de Gallo, allí también se produjo un curioso encuentro realista, que al decir de Luis Güemes en su obra Güemes Documentado, tomo II, página 141, 142 “que la división enemiga de 400 hombres que salió al río del Valle en busca de caballos y ganado vacuno, huyó vergonzosamente luego que supo que era perseguida por nuestras bizarras tropas de gauchos, pues su partida de retaguardia fue destrozada en la subida a la Cuesta Nueva, despeñándose por los desfiladeros y se logró quitarles toda la caballería que habían recogido.

Bueno, de este modo he pretendido o tratado de exponer de un modo muy reducido y sintético las características generales de esta bendita tierra, que albergó figuras que supieron jugarse por la patria y por el prójimo que necesitaba ser libre, que quería identificarse con su tierra, que se enorgullecía de sus costumbres, de su cultura, que quería ser respetado, que quería tener una patria, una nación, reconocida por el concierto de todas las naciones del mundo. Toda esta geografía que modeló esta cultura criolla y que hizo posible la Independencia.

            El bosque, selva y la maraña del oriente salteño, guardan todavía, como entre suaves brisas de los atardeceres el grito de los gauchos, y el crepitar de los guardamontes que estremecieron un día a este suelo salteño.

 

 

 

II

 

 

HOMENAJE AL GENERAL GÜEMES

EN EL LUGAR DONDE FUE HERIDO

 

 

El 7 de junio de 2007

 

 

            Como todos los años, el Instituto Güemesiano de Salta organizó los actos en conmemoración de la fecha y lugar en que fue herido el general Güemes. A las 10,00 de la mañana, en el monolito de plaza Belgrano se puso una ofrenda floral donada por Darío Wayar, encargándose de ofrecerlas la profesora Ercilia Navamuel y Arminda Tapia.

            Luego, expuso palabras alusivas a la fecha, la profesora Mirian Violeta Gutiérrez, cerrándose el acto con el retiro de las banderas. Asistieron autoridades provinciales, miembros del Consejo Directivo del Instituto Güemesiano, fortines gauchos, maestros, alumnos y público en general.

 

 

 

GÜEMES HERIDO DE MUERTE

 

 

Mirian Violeta GUTIÉRREZ ·

 

            Estamos reunidos en este espacio glorioso de recuerdo para evocar una vez más aquel nefasto suceso ocurrido el 7 de junio de 1821, donde el general Martín Miguel de Güemes es herido de muerte por una bala traicionera.... A partir de allí, los sucesos se tornan irremediables, dada la magnitud de la situación. Son sus gauchos que intentan dar un giro desesperado en auxilio a quien los supo conducir en numerosas batallas trasmitiéndole su firmeza y convicción. Así empieza el angustioso peregrinar por la inmensidad de la noche fría, atravesando zanjas, malezas, empedrados y montañas, sosteniendo el catre improvisado de su general herido, hasta llegar al sitio conocido como la Cañada de la Horqueta, donde fallece diez días después.

            En estos momentos de reflexión, hago mención a la heroica hazaña del general Martín Miguel de Güemes, digno merecedor de la gratitud nacional, porque supo desempeñar el primero de todos los deberes: La defensa de la Patria, más aún, en su accionar militar se demuestra la trascendencia histórica que tuvo en la guerra independista destacando consecuencia muy importante, esto es:

            - El fracaso del plan realista.

            - La consolidación del Plan Continental Sanmartiniano

            - La pronunciación de la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, declarada en Tucumán el 9 de julio de 1816.

 

            Hoy vivimos y sentimos el espíritu güemesiano, festejamos con gran júbilo la declaración de Héroe Nacional. Una reinvocación justa y digna para nuestro héroe gaucho. Que todos sepan y conozcan esta tierra salteña, que con un gran patriotismo mezclado entre militares de rango y el gauchaje, damas distinguidas y chinitas, todos juntos sin distinción, levantaron la bandera de la Patria. Pero no debemos olvidar aquellos valores que forjaron éstos hombres:

            -- Sabiduría para luchar con tenacidad

            -- Solidaridad para mantener unida a la tropa y

            -- Coraje para no desfallecer ante la adversidad

 

            Digno ejemplo para imitar, señores presentes, porque así se construye la Patria, porque así es el legado que nos dejó el Gral. Martín Miguel de Güemes.

            Muchas Gracias

 

 

FUENTES CONSULTADAS

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

ACTAS PRIMER CONGRESO ARGENTINO “Güemes Héroe Nacional”. Ed. 2005.

Cornejo, Atilio. “Historia de Güemes”. 3 Ed.

 

 

 

III

 

 

SESIÓN PÚBLICA DE LA ACADEMIA GÜEMESIANA

 

 

El 7 de junio de 2007

 

            A las 19,00, en la sede del Instituto Güemesiano se cumplió el acto académico. La apertura estuvo a cargo de la presidente Ercilia Navamuel. Se presentaron las banderas, el Himno Nacional y el Himno a Güemes cantado por el tenor Romero Ismael. Acto continuo, se expusieron las siguientes conferencias: “El arte en la iconografía del general Martín Miguel de Güemes” a cargo del vocal del Instituto Darío Wayar Núñez; “Historia institucional de la escuela Nº 4.007 Gral. Martín Miguel de Güemes” por la socia activa María Elena Almirón de Ugarte, finalizando el profesor Daniel Medardo Ontivero, con “La transmisión de los bienes dotales: el caso de las familias de Salta (Segunda mitad del siglo XVIII y principios del siglo XIX)”.

            El acto terminó con el retiro de las banderas. Posteriormente un grupo de folcloristas, entre ellos, don Fermín Torres con su violín del Chaco, y don Román Guamante el violín mayor de Anta, cantaron antiguas canciones y coplas de contenidos patrios.

 

 

 

EL ARTE EN LA ICONOGRAFÍA DEL

GENERAL MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES

 

 

Darío WAYAR NÚÑEZ ·

 

            Convocado en esta oportunidad por el Instituto Güemesino de Salta para ocupar este sitio que otros han cubierto antes año tras año, y haciendo honor a ese proyecto que naciese hace treinta y cinco años, espero estar pues, a la altura de quienes me precedieron conciente de que mucho es lo dicho sobre la personalidad del Gral. Güemes, y más, lo que permanentemente es el esfuerzo de los investigadores por traer a luz sus estudios, para nuestra ilustración.

            Estoy profundamente honrado y agradecido a los señores miembros del Instituto, por la oportunidad que me brinda para rendir, junto a ustedes, este homenaje patriótico al héroe gaucho. No pretendo traer novedades, sino recrear este humilde ensayo.

 

 

            El presente trabajo que pongo a vuestra disposición se refiere como su título lo indica a El arte en la iconografía del Gral. Martín Miguel de Güemes. La mística y el lirismo plástico y poético que inspiraron e inspiran hoy la vida y la figura del Gral. Güemes es muy prolifera.

            No encuentro mejor manera de iniciar esta exposición con la primer parte de los dieciséis romances del libro “Güemes y otros Cantares” escrito en 1964 por aquel mítico poeta, Julio César Luzzato.

 

 

Güemes sin retrato

 

Aquí donde el libro se abre,

debió estar, como se impone,

con el negror de sus barbas

y el oro de sus galones.

No está porque su figura

entró con él a la noche.

Partió sin dejar retrato,

por lo cual no es menos prócer.

Se descuidó de su luz,

de su imán y de su porte.

¿El incendio y el torrente

suenan en ser medallones?

Para dibujar la estampa

del Güemes que hoy se conoce,

los pinceles escucharon

la voz antigua del monte.

Orillaron la memoria

del cerro que fue su molde,

la de los fuegos agrestes

y las guitarras insomnes.

Alguna lanza olvidada

también arrimó sus voces,

y el viento que anda sin rostro,

sin edad y sin colores.

Se olvidó de su retrato,

pero dejó sus acciones,

donde se lo ve como era

al resplandor de su nombre.

Trajinante como el río,

que hasta duerme en el galope,

la guerra no le dio tiempo

de posar ante pintores[1].

 

            Los estudios de la plástica de nuestra tierra se preguntan aún hoy cual es la fisonomía que la identifica resultando realmente difícil lograr una caracterización concreta. Algunos autores llegan a decir que nos encontramos ante “un internacionalismo estilizante” dadas las escuelas traídas por nuestros precursores y la permanente formación casi siempre europeas de los pioneros de la plástica Argentina.

            No obstante las permanentes influencias estéticas externas, podemos advertir en muchos autores una atmósfera muy especial plagada de vidas pretéritas, vigentes en los rostros morenos de los seres que conforman gran parte de nuestro pueblo, en sus cuentos, sus mitos, sus leyendas y tradiciones ancestrales.

            Podemos advertir rasgos característicos en los plásticos de la provincia del noroeste argentino, especialmente en Salta, Jujuy, Catamarca y la Rioja; viendo ellos calidez en el cromatismo, a veces muy saturado, grises transparentes, agudeza en la fisonomía de los personajes que traducen el origen de nuestra gente, grandes espacios bidimensionales que a veces, aún en la más pura de las abstracciones, parece que quisiera trasladar al contemplador a un mundo trascendente casi metafísico, al silencio, la soledad, la luz, las inmensidades y la crudeza de nuestra puna[2].

            La función de los primeros artistas criollos: Debido a los inmigrantes del sur y norte de Europa, algunos solo fueron artistas de tránsito y otros al arraigarse, se convirtieron en pioneros, enjuiciando sus influencias en la formación de los primeros plásticos. Estos artistas autóctonos surgieron casi cien años después de producida la expulsión de los jesuitas, porque se había roto el único germen que hubiera posibilitado el comienzo de un sincretismo auténtico, de un entronque cultural.

            El artista flota sucesos, flota así entre dos mundos, es un trasplantado en lo más autentico de sí mismo. Es Europa continuándose en un retoño de Europa. He allí la terrible consecuencia. De haber sido otra la historia, tendríamos quizás una tradición que hoy nos falta, una escuela de la que se ha malogrado[3].

            El arte de Sudamérica ha recibido de fuentes europeas, españolas, italianas y flamencas, significativas influencias. Entre las influencias de mayor significado ubicamos a las estampas flamencas, grabados que sirvieron de modelo y en muchos casos de puntos de partida a infinidad de obras pictóricas.

            La invención del daguerrotipo, seguido de inmediato por la fotografía, desde mediados del siglo XIX, tanto por su mayor facilidad de concreción y menores costos redujeron aún más la posibilidad retratista, agravada también por las costumbres de los familiares e instituciones pudientes, encargaron a artistas europeos de renombre como Sorolla, Bonnat, Cortazzo, Daumos, Coután y otros más, la realización de pinturas y esculturas. En el caso del Gral. Güemes el aporte familiar ha sido fundamental para llevarnos a buen término la labor iconográfica. La natural pasión sobre la figura del prócer comienza a manifestarse casi medio siglo después de su muerte, cuando los hijos del Gral. Güemes, huérfanos desde muy niños, llegan a la adultez, ocupando cargos políticos trascendentes en su provincia[4].

            La carencia de artistas consagrados, o aunque solo hubieran sido aficionados al dibujo, hizo que la iconografía salteña de personajes de la primera época o aún de paisajes y tipos costumbristas, no existieran desde la revolución en 1810 hasta la muerte de Güemes. Aquel permanente guerrear, aquel reclamo de recursos, que postergó largamente este territorio norteño, donde la paz provinciana y el bienestar del descanso, no existía para nadie en aquellos años de revolución libertaria.

            Fueron pocas propicias para suponer bien, de que Güemes, por su carácter no debió sentirse afectado a sentarse como modelo e hizo que ningún artista retratara al natural la recia figura del Héroe. “Un guerrero alto, esbelto y de admirable apostura. Una magnífica cabellera, negra de largos bucles, y una barba rizada y brillante cuadraban su hermoso rostro de perfil griego y de expresión dulce y benigna. Vestía un elegante dorman azul sobre un pantalón mameluco del mismo color; y una graciosa gorra de cuartel hacía ondular su flotante manta a lo largo de su hombro. A su lado pendiente de largos tiros, una espada fina y corva semejante a un alfanje, brillaba a los rayos del sol como orgullosa de pertenecer a tan hermoso dueño. Montaba éste con gracia infinita un fogoso caballo negro como el ébano, cuyas largas crines acariciaba distraídamente mientras inclinado hacia su compañero, hablaba con él en una actitud admirable de abandono”[5]. Nos pintaba así con su pluma imaginaria la no menos legendaria Juana Manuela Gorriti, digo imaginaria pluma, pues ella a la muerte del general solo contaba tres años de vida.

            Bernardo Frías decía en sus escritos: “Tenía Güemes un cuerpo esbelto y desarrollado, de talla erguida y alzada estatura, cuyo conjunto le daba una imponente presencia. No sobresalía por la hermosura de su fisonomía, que eran de un blanco pálido, pero tenía no pocos rasgos de indiscutible belleza. Así, eran sus perfiles delicados; su nariz alta, larga, ligeramente curva, casi recta. El corte de su boca de notabilísima perfección, los ojos de color pardo, con los párpados superiores llenos, notándose en uno de ellos la antigua ligera cicatriz de cuando niño, que le dejara una caída sufrida del caballo. Tenía una espaciosa frente. Su barba era renegrida y brillante, cuadrando varonilmente su rostro de expresión agradable y bondadosa, a quien daba mayor atracción y vida, la profunda animación de sus ojos cuya mirada expresaba la firmeza del guerrero y la benevolencia del filósofo. Como su barba era igualmente negro su cabello abundante, el cuál lo llevaba de la misma manera que sus gauchos, peinado hacia atrás y proporcionalmente largo, el que le cubría, la cabeza en ondas graciosas y ligeras, arreglándose en la parte de la nuca en una hermosa melena, sobre largo y elegante cuello, y cayendo cuando escribía o meditaba, en una guedeza por sobre su frente[6].

            Joaquín Carrillo diría “Su persona era interesante; erguido, de talle esbelto de perfil delicado, espaciosa frente, su boca era delineada con perfección; el cabello y la barba negra cuadraban el óvalo de su fisonomía, en la que resaltaban sus ojos llenos de animación. A caballo era una figura sin tacha y ostentaba con vanidad su gallardía”[7].

            Una carta de Dionisio de Puch, fechada en Lima, en 1847, dice. Güemes con su palabra vertida con fe tan viva, inflamaba los corazones; su talla era esbelta, perfecto en sus formas, cabellera negra de largos bucles, barba entera, rizada y brillantes, ojos pardos, frente despejada, color blanco pálido, expresión dulce, rostro griego; elegante en sus movimientos: vestía siempre un uniforme de un gusto severo y exquisito. Era imposible verle y oírle sin sentirle dominado por el ardor de su patriotismo”. Como lo escrito por Félix Lajune en Buenos Aires, en 1894. En la noche algunos jóvenes que habían asistido a la fiesta teatral y salieron juntos a la calle permanecieron reunidos comentando la alarma y proyectando planes imaginarios de defensa. En el grupo más numeroso. Prestábase atención especial a la palabra de uno de elevada estatura y simpatía presencia que por sus maneras mostraba no sólo pertenecer a la distinguida clase social sino haber adquirido entre militares la corrección y seriedad que caracteriza a soldados de buen busto. Este joven a quien hemos de encontrar más de una vez llamábase Martín Miguel de Güemes, tenía entonces 21 años, había entrado a servir en el Batallón Fixo de Línea 1799 y pertenencia a una de las más esclarecidas familias de la ciudad de Salta. Su padre era allí Tesorero General del Rey de las Españas”[8].

Una acertada decisión política, llevó que el 15 de Junio de 1965, dos días antes de recordarse el centésimo cuadragésimo cuarto aniversario de la muerte del Prócer, el gobierno de la provincia de Salta, con la firma de Dr. Ricardo J. Durand y Guillermo Villegas, gobernador y ministro de gobierno, respectivamente, emitieron un singular decreto en el cuál se disponía la certificación y la legalización del Retrato del Gral. Güemes realizado por Eduardo Schiaffino, a principio de siglo[9]. Este documento no deja de ser interesante ya que creemos que es el único documento oficial argentino que reconoce iconográficamente la autenticidad de un retrato realizado muchos años después de la muerte del modelo, revelando uno de los aspectos más apasionantes que guían a la investigación histórica.

            El dibujo de Schiaffino, dibujo en carbonilla, sobre papel, sirvió de base para el retrato más difundido del Gral. Güemes. Representándolo de medio cuerpo, de pie y vestido con su uniforme militar. Abajo a la derecha, se lee: “Schiaffino 1902- alto 95,5cm, ancho 48,5cm.

            Una feliz culminación a una larga iniciativa fue en el año 1973, apoyada por Dn. Luis Güemes, bisnieto del héroe y del Dr. Atilio Cornejo dando el aporte científico brindado por la superioridad de la Policía Federal Argentina. El tema de análisis fue de un mechón de cabello del Gral. Güemes, prestado generosamente por sus descendientes (Hoy conservado en el Panteón de las Glorias del Norte en la Catedral Basílica de Salta). El resultado del análisis realizado, estableció lo siguiente, que El cuadro pintado por Eduardo Schiaffino en 1902, que la dignidad nobleza y pureza artística es la versión más auténtica e indiscutible del héroe. Que mediante estudios osteológicos comparativo usado hoy en la Medicina Legal, permiten llegar a la conclusión de que su talla oscilaría en 1,83 metros o más”.

            En 1910 una obra hacia la inmortalidad como una de las representaciones pictóricas más importantes de América, la obra de Antonio Alice, titulada La Muerte de Güemes”, ubicado en la legislatura de la Provincia de Salta, hoy en proceso de restauración. Esta pintura que representa las últimas horas del héroe salteño acostado en su catre, en la Quebrada de la Horqueta rodeado por sus fieles gauchos, merece en la exposición del Salón del Centenario, Buenos Aires, la medalla de oro. Si bien, tanto el paisaje como los uniformes de los gauchos y de sus capitanes no son los indicados, es tanto la belleza plástica que parece revivirse aquellos tristes momentos en que va a apagarse la vida de uno de los grandes de la historia de América[10].

            El modelo utilizado, no ha sido otro que uno de los Güemes Castro. Antonio Alice nace en la Capital de la Argentina, 1886 y muere en ella 1943, de apenas doce años un hermano mayor lo lleva al taller del maestro, Decoroso Bonifanti, permanece junto a este pintor seis años, así en 1904, toma parte del concurso Nacional y gana el premio Roma, esto lo premia para trasladarse a Europa[11]. Así se traslada en 1904 con solo 18 años, ya en Italia se establece en Turín, ingresando en la Real Academia Albertina. Sus maestros son Gibardi, Grosso y Tavernier. Conquista en su estadía tres Medallas de Oro. Conquista galardones en París y en los Estados Unidos. Desde Milán se comunicará con la patria con el deseo de tomar parte en el concurso de cuadros históricos, de temas Históricos Nacionales en el Primer Centenario de nuestra Independencia.

            Esta pintura de gran tamaño de alto 240cm y 397cm sobre tela, narra con sabio lenguaje pictórico y rigor histórico el momento de la muerte del Héroe Salteño. Esta obra sufrió una restauración, que hace evidente en varias partes sobre todo, por la modificación de los empastes y de la pincelada, así como por las diferencias de intensidad de tonos, que pasaron a ser muy violentos al lado de los más suaves del original[12].

            El Cuadro titulado “Güemes” de Lorenzo Gigli pintado en 1943, actualmente está en el Museo de la Ciudad en Salta Capital en una sala no muy feliz para poder apreciar en su verdadera dimensión plástica. “La figura del héroe salteño montado en su caballo negro levantando la espada en ademán de detener las tropas, aparece tal como lo describe don Vicente Fidel López: “Güemes, vestido igual que sus oficiales, distinguiéndose por su capa corta y flotante de color grana (...) y como era el oficial más lujoso del ejército, llevaba el pecho cruzado por alamares vistosos y el caballo todo adornado con ricas prendas de oro y plata”[13]. Miguel Solá, en una publicación realizada en 1946, nos ilustra acerca de los sucesivos proyectos que culminaron con este cuadro, partiendo de un boceto iniciado en 1943.          Lorenzo Gigli Nació en Recanati, Italia en 1896, se nacionalizó argentino, estudio en nuestra Academia Nacional de Bellas Artes, se destaco como grabador, obtuvo importantes premios en los Salones oficiales, viajó y participó en exposiciones en gran parte de Europa[14].

            La obra de Aristene Papi fue muy fecunda en nuestra tierra, nació en Pergola, Urbino Italia en 1877 y muere en Salta en 1950. Sus primeras clases las tomó en Roma, protegido por monseñor Zanni Caprali, siendo su maestro Braggi, trabajando en obras como La Porta Pía del Vaticano, Sacristía de la Iglesia de San Carlo en Roma. En 1899 llega a Salta contratado por el Padre José Inojosa, como profesor de pintura en el asilo de huérfanos, el colegio León XIII. Al llegar a Salta encontró que el asilo-colegio no estaba construido, no hablaba castellano y era tímido. Para sobrevivir se dedicó a realizar numerosos diseños, pinturas y ornamentaciones en diferentes domicilios particulares de Salta.

            En 1928 el Ministro de Gobierno Ing. P. Sosa creó la Escuela de Dibujo y Pintura en el Consejo de Educación, siendo designado Director de la misma que funcionó hasta 1933. Siendo este el primer semillero donde se formaron los primeros maestros de dibujo y pintura de la provincia de Salta[15]. El Director del Museo Histórico Nacional, Dr. Adolfo Carranza le encarga ubicar y pintar el lugar donde falleció el Gral. Güemes para realizar un cuadro, documento de los últimos momentos del héroe que respondiera a la geografía del lugar de los hechos. La búsqueda se hizo con la colaboración de los descendientes del Gral. Güemes. El museo le encarga que pinte la muerte del Gral. Papi tarda muchos años en pintarlo y cuando lo finaliza ya había fallecido el Dr. Adolfo Carranza director del Museo por lo que el cuadro pasó a integrar su colección personal.

            Papi en sus memorias hace notar que el cuadro de la muerte de Güemes pintado por Antonio Alice “el Gral. Güemes está acostado bajo una higuera cubierta de hojas, hecho que no corresponde, pues en el invierno del mes de Junio, las higueras no tienen hojas. Según Papi la confusión se origina porque el Gral. herido, desde Finca la Cruz lo llevaron en un catre de tiento hasta el sitio “La Higuerilla”, esto ocasionó confusiones”.

            Medallón de Güemes óleo sobre tabla 31,5x34cm., pintado a pedido del Dr. Adolfo Güemes Gobernador de Salta en ese momento, es así como realiza este medallón en 1924, donde se representa al Gral. Gaucho en actitud de avance al frente de sus tropas, suavizada por una policromía llena de luz y movimiento.

            De propiedad de la Sra. Hortensia Arroyo. Ola Gaucha Óleo sobre tela 44cm x 54cm. Composición llena de dinamismo empleada en ella los diagonales en la que se desplaza el Gral. Güemes al frente de sus tropas de gauchos con el sable en alto, vestido de traje gaucho y el típico ensillado norteño.

            Una tela de grandes dimensiones 2m 80cm por 2m ubicada en la sala Güemes de la Planta baja del Cabildo Histórico de Salta, pintado por el catalán A. Estruch en 1912. Obra donde el Gral. Güemes es presentado junto a sus gauchos vestidos con trajes típicos de nuestra zona. Esta obra es trabajada en diagonales perfectamente equilibrada, sostenida por su vigorosa composición, armonizando con la suavidad del tratamiento del paisaje norteño.

            En 1900 es pintado un gran lienzo que supera 2m 50cm por 3m por el francés Franz Voltmer donde el artista representa al Gral. Güemes vistiendo uniforme de Húsar blanco princesa con sombrero de gala de género blanco, al más puro estilo de las cortes europeas.

            Un óleo de singular belleza que representa al Gral. Gaucho de medio cuerpo con esa firmeza clásica de los retratos.

            Tela finamente concebida en armonía de colores por el artista M. Coll pintado en los años 60 y hoy en el aeropuerto de Salta.

            Pero la mágica y espléndida obra inaugurada el 20 de Febrero 1931, que coronó un sueño de salteñidad al pie del Cerro San Bernardo, fue lograda magistralmente su interpretación en toda su dimensión por el artista Víctor Juan Garino, afamado artista de su tiempo, nacido en Bs. As. en 1879, becado nacional a Europa, luego catedrático de la Universidad Nacional de Buenos Aires, viajó, conoció, vivió entre las costumbres norteñas para plasmar su magistral obra. Murió el 2 de Enero 1958.

            La escultura en bronce del Gral. Martín Miguel de Güemes, inaugurado en 1985 en la plaza de Madrid España, del maestro Roberto Maehashi por especial encargo del entonces cónsul de España en Salta Sr. José Lastra González.

            Numerosa es la obra artística que se desarrolló y se desarrolla aún a lo largo y ancho de nuestra patria, inspirado en la vida y en la figura de ese hombre que con mayúsculas ha enriquecido la mente de aquellos que buscaron retratar su impronta en el bronce del pincel.

            Esas Palabras nacidas hace siglos para designar las imágenes, icono. Cuando remontándonos hacia los primeros años de la era cristiana donde cuenta la historia que San Lucas retrató a nuestra Madre Santísima, la Virgen María en una tabla quedando así como la esencia más mística en el aire conventual ortodoxo. Hoy luego de un rápido recorrido a lo largo de una galería donde en el misterio de la noche, de una como aquella, la del 17 de Junio de 1821, cuando se apagó la estrella más fulgente de este suelo. Pero esa estrella como sabemos es eterna y sobrevive a lo largo de los años, inspirando a músicos, poetas, y pintores que quisieron y quieren dejar estampada su noble figura.

            Cuando transitemos nuestros valles, nuestra quebradas, nuestros montes y cumbres, cuando observemos al noble jornalero, censillo, silencioso, de frentes cobrizas y ceñosas, manos callosas y cansadas, estamos mirando sin lugar a dudas a nuestra herencia, esa herencia que nos dejara el Gral. Martín Miguel de Güemes.

            Para finalizar quiero dejar expresada que numerosas obras quedan todavía por analizar y recordar que a la luz de los tiempos modernos las figuras de ese Gran Hombre aún no reconocido, ni retratado en su auténtica dimensión, deuda, no solo de argentinos sino también de América. No puedo ni quiero dejar de expresar mi homenaje a quienes fueron mis padres, maestros y formadores en esta batalla por el reconocimiento de aquellos que formaron nuestra historia. Me refiero al Dr. Atilio Cornejo, a la Prof. Maria Teresa C. de Hessling, y al Lic. Luis Oscar Colmenares.

            Sres. muchas gracias.

 

 

 

 

 

HISTORIA INSTITUCIONAL DE LA ESCUELA Nº 4.007

GENERAL MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES

 

 

María Elena ALMIRÓN de UGARTE ·

 

 

                Este trabajo está dedicado

                Al personal docente de la Escuela Güemes con quién comparto el desafío de volver atrás y

                traer prestado desde allí una identidad para el presente tejiendo utopías que marcan rumbos

                A quiénes son nuestra razón de ser; los pequeños artesanos de la palabra y arquitectos de ideas:

                nuestros alumnos y alumnas. Y a la memoria de la niña Yanet Camila Cabrera Otero

                que partió hacia su nueva escuela celestial el pasado 5/5/07

 

 

Introducción

 

             A veces hay frases que caen tan bien al contexto del cual se habla que es imposible no recordarlas: “tenemos, en la actualidad en el ámbito educativo, alumnos del siglo XXI, maestros del siglo XX y escuelas del siglo XIX”. Esta idea, de alguna manera, viene a poner énfasis al tema que nos convoca.

            Si tendría que personalizar esta frase diría que mis alumnos son claros referentes del momento actual (S. XXI); yo, nacida y educada en la mitad del siglo anterior (XX) y mi escuela (la escuela donde trabajo) se constituye, como tantas otras, en los albores del siglo XX desde su etapa fundacional pero con un arranque que data del siglo anterior (XIX) por su construcción y características de edificación, por su razón de ser y el nombre que lleva.

            Tomando los aportes de Lidia Fernández diré que el conocimiento de la historia particular de un establecimiento es una pieza clave y todavía no suficientemente destacada en la literatura específica sobre el análisis institucional, sin embargo cualquier “rasgo” de un establecimiento adquiere nueva dimensión de sentido ante la luz de su historia institucional.

             “La historia institucional tanto como testimonio oral o escrito, o como producción material o simbólica da cuenta de sucesos, acontecimientos, experiencias vividas o contadas, colaborando de una u otra forma a la transmisión y circulación de unos a otros…es a su vez historia que intenta describir, explicar e interpretar una trama de relaciones y acontecimientos, a los que significa y da sentido en una narración que implícitamente advierte acerca de los vínculos, las pertenencias, los modelos, las concepciones”[16].

 

 

Presentación

 

Hablar de la historia de la escuela Güemes es cabalgar por el tiempo a través de 86 años de existencia. Nada poco para una institución escolar. Por tal motivo se hace imprescindible recortar el tratamiento de la investigación, presentando en esta oportunidad lo que refiere, de manera relevante, a su etapa fundacional y sus primeros diez años (circunstancias que rodean y conforman el momento del origen, de su fundación y aquellas que configuran y se relacionan con el nombre que lleva la institución y el edificio que ocupa para hacer efectiva su función educadora); dejando para otras instancias un abanico de nuevas posibilidades de abordaje.

 

 

            1. Datos actuales de la escuela

           

            Enclavada en el corazón de la ciudad Capital de Salta, la escuela Nº 4.007 “Gral. Martín Miguel de Güemes”, está ubicada en la avenida Belgrano 666 y actualmente tiene las siguientes características:

Tipo: Primaria común, jornada simple, diurna, dos turnos.

Modalidad: Pública de 1º categoría.

Gestión: estatal.

Zona: Urbana (micro centro).

Dependencia oficial: Ministerio de Educación de la Provincia de Salta.

Nivel de Educación: Inicial (NI), Educación General Básica (EGB) 1º y 2º ciclo.

Cantidad de grados: cuatro secciones de NI: 2 a la mañana y 2 a la tarde, cuatro secciones de grado A, B, C y D desde 1º a 6º repartidos entre mañana y tarde de manera equitativa, constituyéndose en 24 grados de EGB 1 y 2, más los jardines: 28 en total.

Cantidad de educandos: 734 (entre varones y mujeres).

Matrícula potencial: Decreciente (se cerraron las cuatro secciones de 7º grado a partir del año en curso).

Planta funcional: dos directoras (de EGB y NI) dos vice directoras de EGB (de turno mañana y tarde respectivamente), cuatro profesoras de NI, veinticuatro profesores de EGB, cinco profesores de áreas especiales (música, educación física, religión, inglés, plástica), tres celadoras, trece auxiliares de dirección y cuatro ordenanzas.

Actividades conmemorativas relevantes para la Institución

Junio: Mes Güemesiano. Se despliegan variadas acciones para honrar la memoria de nuestro héroe gaucho y valorar su legado.

Agosto 25: Acto en conmemoración del aniversario de la República Oriental del Uruguay por ser este establecimiento depositario y custodio de la bandera del país hermano.

Edificio: Compartido con el Núcleo Educativo Nº 7.086 B.S.P.A (Bachillerato Superior para Adultos) que funciona en turno noche.

            Fue declarado Monumento Histórico Provincial por el entonces Gobernador de la Provincia Sr. Hernán Cornejo según consta en Decreto Nº 1787 del 28 de agosto de 1990 donde se inscribe: “Visto el pedido formulado por el Consejo Gral de Educación de la Provincia en el sentido de declarar Monumento Histórico Provincial al edificio de la escuela Nº 016 Gral. Don Martín Miguel de Güemes, Salta Capital (catastro Nº 1159) y considerando: Que el edificio en cuestión fue construido entre los años 1.815 y 1.820 para vivienda de Don Francisco Martínez de Tineo; que el edificio que tuvo como función original la de vivienda, responde a la tipología de casona colonial, levantada a orillas del antiguo tagarete de Tineo; que desde el punto de vista arquitectónico, histórico y cultural a juicio de la Comisión del Patrimonio Cultural y Natural de la Provincia merece ser declarado Monumento Histórico Provincial; que por lo expuesto corresponde acoger favorablemente la petición formulada en tal sentido”. Este documento fue refrendado por la Sra. Ministra de Educación prof. María Ester Altube y firmado por el Secretario General de la Gobernación Sr. Laureano Almirón.

            Como vemos, el edificio que ocupa la escuela que perteneció a Francisco de Tineo y que pasó luego a ser propiedad de la familia Güemes, porque el mencionado se casó con doña Magdalena Goyechea y La Corte, madre de Martín Güemes y viuda del tesorero don Gabriel de Güemes Montero; tiene un importante reconocimiento por las Autoridades de gobierno, educativas e institucionales y es valorado por toda la comunidad de la escuela (personal docente y no docente, padres, alumnos y amigos de la misma).

 

 

            2. El por qué del nombre

 

            También desde sus inicios, la escuela Güemes, estuvo signada por su nombre y ha pretendido, con mayor o menor éxito, a través de los protagonistas de su historia institucional ser fiel acreedora de tal honor.

            En el primer libro del Historial de la Escuela (años 1923-1972) dice así:

            “Cuando las superiores autoridades de la provincia, resolvieron crear una escuela con el nombre del Gral. Martín Miguel de Güemes, en homenaje al héroe que sintetiza las virtudes guerreras y el espíritu de trabajo, de abnegación y de lealtad que ha sido el sello de la estirpe, era lógico que destinaran a tal fin el edificio que perteneció a la familia del mismo, el que fue comprado por el Consejo de Educación en 1928, siendo presidente el ingeniero Rafael Sosa”. Por lo que se sabe, desde tiempo atrás, en este local estaba instalada la escuela “Nicolás Avellaneda”. Una vez suspendido su funcionamiento fue ocupado por la nueva escuela en donde funciona hasta hoy con algunas modificaciones en su edificación y con permanentes cuidados y acciones de restauración. Aunque fue creada el 17 de abril de 1923, “la gestación de la misma arranca, según documentos que lo atestiguan, desde el año 1921, cuando en ocasión de celebrarse el centenario de la muerte de nuestro héroe, incluyeron entre los números del festejo, el de la creación de una escuela que llevara su nombre como medio de vincularlo con la acción educacional”[17].

 

 

            3. Vinculación de Güemes con el campo educativo

 

            Es curioso observar que a Martín Güemes (como a él le gustaba que lo llamaran) lo conocemos como niño, joven, hombre, gaucho, militar, gobernador, político. Conocemos al Güemes hijo, hermano, esposo, padre. Al Güemes cristiano, estratega, líder. Conocemos su pensamiento, su accionar, su obra emancipadora pero poco nos detenemos ante el Güemes educador.

            Aquel hombre, que sin ser pedagogo, nos deja “escuela” a seguir. Una escuela sin edificio y sin currícula es posible que nos cueste imaginar. Sin embargo el término “escuela” se usa también para aludir a los seguidores de una teoría, una corriente de ideas o a los discípulos de alguna personalidad destacada. Por eso me reconozco en las filas de la escuela güemesiana; por eso digo ¡cómo no vincularlo a la acción educativa si es fuente de ejemplaridad donde sus “alumnos” (hombres y mujeres de ayer y de hoy) bebieron y beben lo que viven!

            Habiendo consultado el Diseño Curricular Jurisdiccional de la Provincia de Salta, no es difícil comparar y encontrar similitudes en muchos de los aspectos que la escuela de hoy pretende formar definiendo un perfil de alumno, padre o educador con el perfil propio de Güemes, aún salvando las distancias de ya casi 200 años; a saber:

·         Poseedor de un sentimiento de confianza de sí mismo y del entorno social significativo.

·         Constructor de su identidad personal, regional, nacional y sudamericana que implique un proyecto de persona, de vida y de país, en el cual se ponga en juego la elección y adopción de un sistema de valores.

·         Generador de felicidad siguiendo los designios de Dios y de la ciudadanía.

·         Coherente entre el juicio, la acción moral y el amor a la Patria.

·         Racional con los medios que dispone para lograr el bien en un marco de justicia y equidad.

·         Participante activo en la formación integral de la gente que le tocó conducir.

·         Promotor de valores morales y cristianos.

·         Razonable, equilibrado emocionalmente, tolerante, respetuoso, honesto, austero, voluntarioso, solidario, sincero, compasivo, colaborador, cooperativo, perseverante, valiente, osado, creativo, entre otros.

 

 

4. Entorno fundacional

 

            Desde un comienzo se dio la dirección de la escuela en formación a la Srta. Emilia Fanny Wierna, en nombramiento firmado por el entonces Ministro de Gobierno Dr. Julio J. Paz y que lleva fecha 3 de junio de 1921. Al enviárselo el entonces Gobernador de la Provincia Dr. Joaquín Castellanos (1919- 1921), expresaba a la Srta. Wierna que entendía realizar un acto de justicia al mérito e inteligencia que le reconocía. No obstante, dos años de afanes le costó a la Srta. Wierna el ver hecho realidad el pro gestado establecimiento que al fin se instaló y empezó a funcionar dos años después, en 1923, siendo para entonces “Gobernador de la Provincia el Dr. Adolfo Güemes, distinguido médico salteño, hijo de Don Luis Güemes y Puch cuyo período de gobierno fue entre 1922 a 1926”[18] ¡Qué merecido galardón le tocó al nieto del Gral. Güemes haber inaugurado la primera escuela pública primaria que lleva el nombre de tan ilustre antepasado defensor de la libertad y con los más altos valores morales!

 

 

            5. Primeras disposiciones ministeriales

           

            Según consta en la circular Nº 4 de fecha Febrero 24 de 1923 proveniente del Ex Consejo de Educación de la Provincia de Salta, de la oficina Inspección General, cuyas primeras líneas que versa el Sr. Jorge Gutiérrez, quien firma al pie, expresan: “Tengo el agrado de dirigirme a Ud (se refiere a la Directora Srta. Emilia Fanny Wierna), para comunicarle que se ha resuelto que la apertura de las Escuelas dependiente de este Consejo tenga lugar el día 5 de Marzo próximo”.

            “Para la fecha de la apertura tendrá preparada convenientemente la organización de la Escuela a su cargo, con los horarios y listas confeccionadas con la anticipación debida, de modo que funcionen sin interrupción ninguna desde el primer momento, llevando los registros de asistencia de maestros y alumnos, libros de clasificaciones, cuadernos de tópicos de las lecciones, etc., en la forma requerida para la buena marcha del establecimiento”. Estas y otras recomendaciones, como así también la notificación de disposiciones vienen a configurar el marco de “indispensable aplicación y estricto cumplimiento para el mejor funcionamiento de la escuela”. También presenta el horario y la distribución de las clases. Así mismo recomienda que la distribución de las materias sea lógica y racional, de acuerdo al trabajo mental que requiere, de manera que la labor de maestros y alumnos resulte fácil y agradable.

            Además llama especialmente la atención sobre prescripciones higiénicas que deben observarse en conservar perfectamente aseado el edificio y el mobiliario, y asegurar exigencias para que los niños mantengan en perfecto estado su persona y vestidos; de manera que la limpieza se haga un hábito.

 

 

            6. Su primera directora

 

            Cabe, por los hechos demostrados, hacer una breve referencia a la persona de la primera directora de la institución educativa Srta. Emilia F. Wierna. Con tal motivo la obra “Mujeres Salteñas” de Roberto Vitry viene a ofrecer los siguientes aportes:

            “Docente, historiadora, escritora, periodista. Nació el 1 de setiembre de 1889 en El Carril (Chicoana- Salta)…Su educación primaria la recibió en el pueblo de Rosario de Lerma…Posteriormente, radicada en Salta Capital, inició sus estudios secundarios en la Escuela Normal, de donde egresó con el título de maestra…La biografiada reconoció de todo corazón los grandes méritos adquiridos por el insigne conductor de la bien denominada Epopeya de la Patria, desde 1815 hasta 1821. Por este motivo, con todo fervor, inició la valiente y patriótica campaña, como también toda la acción decidida que, entre otros salteños, cumplieron en vísperas del centenario de la muerte de Güemes con verdadero sentido reivindicatorio sus comprovincianos Joaquín Castellanos, Benita Campos y José María Romero Escobar, entre otros. En ese aspecto, Emilia Wierna colaboró al lado de estas personas para obtener que se colocara un monolito en el propio lugar donde el Gral. Güemes fue herido en la ciudad de Salta en la noche fatídica del sábado 7 de junio, como también en las gestiones condiscentes para que se enriqueciese con un busto del propio Güemes el solar de la casa donde vivió la Sra. madre del prócer”[19].

            Cabe acotar que vivió largos años después de haber desarrollado una fructífera obra educativa y cultural. Falleció en Salta el 14 de setiembre de 1964.

 

 

            7. Planta funcional en la época fundacional

 

            Con respecto a la inauguración de la escuela, abrió sus puertas con la siguiente organización que consta en el Historial de la escuela.

            Directora: Emilia Fanny Wierna.

            Maestras de Grado: Concepción de Juárez, Teresa Saravia, María Josefa Gutiérrez, Dora Pérez Linares, Carmen Rosa Leguizamón, Clementina Saravia, Candelaria Pipino, Delicia Escobar.

            Profesora de Educación Física: Blanca Eckhart.

            Profesora de labores: Carmen de Corbalán.

            Profesora de música y canto: Fanny Arias de Alemán.

            Profesora de dibujos: María Inés Pérez.

            Celadora: María Elena López Sanabria.

            Ordenanza: Milagro Tejada.

 

            Contaba con un total de ocho grados de 1º a 4º, o sea tres secciones de 1º inferior, una de 1º superior, una de 2º inferior, una de 2º superior, una de 3º y una de 4º; que reunían un total de 240 alumnas.

            La diligencia de la Srta. Wierna, permitió el pronto desarrollo del establecimiento a su cargo. Al año siguiente, 1924, un 2º inferior y un 5º grado; y ese mismo año, en mayo, se provee la escuela de la primera Vice Directora, cuyo nombramiento recayó en la Srta. Sofía Alderete, quien demostró ser digna y eficaz colaboradora de la Dirección.

            Al iniciarse el año 1925, la escuela contó ya con 6º grado y correspondiendo al crecimiento se creó el cargo de Secretaria, que desempeñó la Sra. María Mendoza de Oribe. El 25 de abril del mismo año se realizó una fiesta organizada con motivo de la colocación de un busto en bronce del Gral. Güemes en el patio central de la escuela (que hasta la actualidad se encuentra en el lugar); donado por la Sociedad Pro Patria, presidida con alto espíritu patriótico por la Srta. Benita Campos quien fuera autora de esta iniciativa y recibido por la Directora del establecimiento, la Srta. Wierna.

            La actuación de la Srta. Wierna terminó el 23 de marzo de 1933, fecha en que se designó para reemplazarla en la Dirección de la Escuela a la Sra. Lucinda B. de Guzmán, quien tuvo como Vice Directora a la Srta. Hermelinda Casale. Entonces la escuela contaba con 19 grados y una inscripción de 639 alumnas, 7 profesoras especiales, 2 celadoras y 2 ordenanzas.

            Actualmente la escuela Güemes recibe en su seno a cientos de alumnos y alumnas que entre sus gruesas paredes, antiguas tejas, añejas maderas y misteriosa resonancia de su campana aprenden, entre otras cosas, a conocer y valorar la vida y obra del Gral. Güemes; quien compartió el mismo espacio y similar paisaje; en un tiempo diferente y lejano que las sociedades siempre rememoran.

 

 

            Algunas conclusiones

 

            La Historia Institucional de la escuela es fuente de conocimiento y un elemento fortalecedor de la identidad. Por eso la comunidad debe conocerla y asimilarla para elaborar y sostener sentido de pertenencia, fortalecer valores y encarar positivamente los problemas del presente buscando las soluciones más acertadas. Ya que las nuevas generaciones son operantes de una cultura que fluye, necesita ser rescatada por los responsables de la educación acercando un pasado digno de ser conocido y valorado.

            Y esto no significa que debamos quedarnos con identidades atávicas porque, como dice Ariel Denkberg “la historia se presenta hoy como una disciplina que busca comprender el presente como producto histórico y no como destino inexorable, tratando de conocer su construcción”[20]. Quizás allí, donde los seres humanos se constituyan no en objetos sino en sujetos de su propio devenir, encontremos de donde asirnos ante la fuerte crisis de valores que sufren las sociedades del presente.

 

 

FUENTES CONSULTADAS

 

 

ARCHIVOS

 

Archivo y Biblioteca Históricos de Salta

Archivo de la Dirección Gral. de Inmuebles

Archivo y Patrimonio del Ministerio de Educación

 

 

BIBLIOTECAS

 

Biblioteca de Archivo y Biblioteca Históricos de Salta

Biblioteca de la Universidad Católica de Salta “Raúl Macchi”

Biblioteca Agrupación Docente Provincial

Biblioteca de la Escuela Martín M. de Güemes

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

BOLETÍN DEL INSTITUTO GÜEMESIANO DE SALTA Nº 29- 30

CADENA DE HESSLING, María Teresa. Historia de Salta. Enciclonoa (Enciclopedia Ilustrada del Noroeste). “Historia de Salta”. Ediciones Puna. Salta. 1984.

CORNEJO, Atilio, “Propiedad Inmobiliaria de Salta en la época colonial”

DENKBERG, Ariel. “Que hay que saber hoy sobre historia. Una ciencia para comprender el presente”. Revista El Monitor de la Educación. Nº10. 5ª Época. 2007. Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología. Pág. 52

DICCIONARIO Enciclopédico Ilustrado “Larousse Moderno”. Editorial Printer. Bs. As. 1989

DISEÑO Curricular Jurisdiccional de la Provincia de Salta

DOSSIER de la Cátedra Seminario de Tesis de la Diplomatura en Gestión de Valores y Responsabilidad Social

FERNÁNDEZ, Lidia M. “El análisis de lo institucional en la escuela”. Ed. Paidós. 2001

HISTORIAL de la Escuela Nº 016 “Gral. Martín M. de Güemes”. Años 1923-1972

NICASTRO, Sandra. “La historia institucional y el director en la escuela”. Ed. Paidós. 1997

PROYECTO Educativo Institucional de la Escuela Nº 4.007 “Gral. Martín M. de Güemes”

VITRY, Roberto G. “Mujeres salteñas”. Editorial Hanne. Salta. Año 2000

 

 

 

 

 

LA TRANSMISIÓN DE LOS BIENES DOTALES: EL CASO DE

LAS FAMILIAS DE SALTA (SEGUNDA MITAD DEL

SIGLO XVIII Y PRINCIPIOS DEL SIGLO XIX)

 

 

Daniel Medardo ONTIVERO ·

 

Para las familias de élite de Hispanoamérica colonial y de los primeros tiempos del período republicano, las prácticas que permitieron la reproducción social fueron un factor importante, en tanto de esta manera aseguraban su permanencia en el nivel más alto de la jerarquía social. Además de la conservación de los bienes patrimoniales -vista como necesaria para el mantenimiento del prestigio social-, la permanencia de las familias encumbradas socialmente dependió del honor y del reconocimiento del mismo por la sociedad en su conjunto, así como de sus capacidades para ejercer control en las esferas del poder político y económico.

La reproducción social de las familias de élite se tradujo en un conjunto de estrategias que respondieron a la notabilidad, a la calidad de las relaciones construidas en el marco de las redes sociales y a la manipulación de las relaciones de género al interior de las familias. Este último punto resulta de importancia ya que las mujeres fueron las más afectadas por el carácter patriarcal que caracterizaba a las relaciones familiares, en las que los hombres se apropiaron de la sexualidad y del cuerpo de las mujeres, regulando así su capacidad reproductiva. Esta relación dominación masculina/subordinación femenina se estableció en todos los niveles de la sociedad.

A fines del período colonial y a principios del republicano, las dotes matrimoniales (dos o res exoriae) evidenciaron, junto a otras prácticas sociales, esa relación de dominación masculina/subordinación e inferioridad femenina. Estas actuaron como un dispositivo de poder masculino que ha terminado posicionado a las mujeres en un segundo plano en lo relativo a la toma de decisiones respecto a la orientación de los bienes patrimoniales. También estos dispositivos de poder estuvieron relacionados con el control que los hombres tuvieron sobre el linaje, cuyos símbolos fueron los apellidos, la historia genealógica, etc. Al respecto, a través de la documentación se advierte como los hombres, desde el marco jurídico y desde sus prácticas sociales, fueron haciendo uso de políticas de acción que legitimaban los que ellos naturalmente consideraban era su derecho. Ello nos lleva a pensar que el capital presente en las escrituras de dotes, ya fuera este material o simbólico, no representaban a las mujeres -en tanto sujetos sociales-, sino a un linaje familiar pensado y construido por y para los hombres. De acuerdo a lo dicho anteriormente, pensamos que a través de las dotes –como mecanismo de transferencia de bienes familiares- es posible encontrar evidencias de cómo operaban aquellas prácticas que tenían como propósito conservar el patrimonio androcéntrico y familiar, como así también, expresiones de poder que desde la hegemonía de los hombres terminaban definiendo el rol de las mujeres dentro del contexto familiar.

En la presente investigación nos proponemos el análisis de la transmisión de bienes patrimoniales realizada a través de las dotes matrimoniales en la segunda mitad del siglo XVIII y en las primeras décadas del siglo XIX. Se considera que dicha investigación se justifica debido a: 1) que se logrará demostrar que a través de éstas, las familias salteñas lograron aplicar el marco legal de la “herencia castellana” –reparto igualitario entre los herederos forzosos varones y mujeres- sin eludirla, pero también repartir los bienes de acuerdo a una racionalidad –adelanto de la legítima- que garantizaba la reproducción social de las familias de élite; 2) que se abre otra forma de concebir a las dotes, esto significa estudiar a las mismas no sólo como aquellas destinadas a las cargas de la nueva pareja constituida (ad sustinenda onera matrimonii) -es decir como un simple mecanismo de transferencia de bienes- sino, como un dispositivo de poder masculino que –junto a la herencia- sirvió de referencia para la construcción y el reforzamiento de las identidades de género[21] y 3) que permitirá establecer los cambios y las permanencias en las prácticas de transmisión de bienes dotales en este período analizado con el propósito de determinar el impacto de las “reformas borbónicas” en el área de estudio, como así también introducirnos en un tema aún poco estudiado que son los efectos de las guerras por la independencia en el patrimonio de las familias de élite.

 

 

            Aspectos preliminares

            A partir de una investigación sobre dotes matrimoniales (Siglo XVIII)

 

Todavía no se ha realizado ningún trabajo de investigación sistemático sobre las dotes matrimoniales en Salta ni para el período colonial, ni para el período republicano. Aunque en estos últimos años hemos realizado algunos avances sobre el tema, todavía no existe un panorama secular sobre las prácticas sociales en Salta que giraban alrededor de los matrimonios y la transferencia de bienes por la vía dotal. Las investigaciones que existen siguen siendo parciales y están centradas en un período específico[22].

Entre los antecedentes de investigaciones que trabajan sobre el tema de las dotes matrimoniales en Salta en el período colonial, por ejemplo, figura la ponencia realizada por Alfonsina Barraza[23]. En ella se analiza algunos aspectos de la conformación de la élite salteña y sus estrategias de conservación de bienes a través del estudio de las dotes matrimoniales. Al parecer la intencionalidad de la autora es establecer los cambios y las permanencias en las formas de reproducción social, es decir lo que le interesa estudiar son las prácticas sociales de las familias de élite en el período de la segunda mitad del siglo XVIII. En este sentido, para la autora, los cambios estarían asociados a los procesos de secularización de los mecanismos de reproducción social regulados por la Real Pragmática de fines del XVIII y por la Novísima Recopilación de principios del XIX. Ambos marcos regulatorios de las prácticas matrimoniales condicionarían, desde esta perspectiva, la condición de las mujeres en relación con las prácticas de interacción con los hombres.

Según Barraza, hay una serie de dificultades metodológicas que se debe tener en cuenta a la hora de estudiar las dotes matrimoniales en Salta y que son destacables en la medida que se quiera advertir sobre los alcances y los límites de investigaciones que pretendan una mirada secular de las prácticas de transmisión de bienes patrimoniales (herencia y dotes matrimoniales). Una de ellas, es la ausencia de un número homogéneo de registros que permita realizar una serie completa para el período. Para ella, los grandes vacíos en las distintas décadas pueden distorsionar el panorama estudiado; sin embargo, hay que agregar que si bien esto es cierto, no implica que se puedan obtener series de datos. Ello dependerá de lo que se quiera de la información. Al respecto, no es difícil construir series, lo difícil es rastrear y sistematizar la información en bases de datos que permitan conclusiones próximas a la realidad social. Otra de las dificultades que ella menciona -y que es válida para aquellos que hacen estudio de precios y no para los que trabajan sobre las prácticas sociales-, es que los mismos no son precios de mercado dado que fueron producto de tasaciones que seguramente han respondido a la experiencia de los tasadores que a los efectos del mercado. Empero a lo dicho, se piensa que ello es de importancia secundaria para aquellos estudios que sólo pretendan establecer la distribución y la composición de los bienes en las cartas dotales. Si bien, como lo menciona la autora, algunos bienes (esclavos, ganado, plata) efectivamente estuvieron condicionados por el mercado local o regional por el grado de monetización, etc.; esta variación nos sirve de referencia para establecer sólo los cambios dados a nivel económico y social en el espacio.

Una de las dificultades que se advierte y que no menciona Barraza, dado que su interés es diferente al trabajo propuesto en este artículo, es que en muchas ocasiones no hay coincidencias entre la suma a entregar estipulada por los tasadores y la real -aquella obtenida de la sistematización en nuestra base de datos-. Ello, sin embargo, no nos impide establecer la calidad y la cantidad de los bienes transferidos por vía dotal.

En el mencionado trabajo, por otra parte, ella sostiene que en la segunda mitad del siglo XVIII asistimos a un conjunto de cambios que transformarán a esta sociedad de características estamentales a una sociedad mercantilizada. Si bien, podría considerarse como una sociedad que adquirió rasgos modernos, pensamos que ello no es cierto dado que ésta no abandonó del todo su antiguo universo mental, asociado al uso de monopolios materiales como base de prestigio social.

De análisis de esta investigación surge una necesidad de seguir profundizando aspectos de las prácticas sociales que se tratan muy superficialmente y que seguro nos permitirán establecer conclusiones reveladoras de una realidad con connotaciones de cambios. Al respecto, éstos tienen relación con los efectos provocados por las “Reformas Borbónicas”, con los marcos jurídicos impuestos desde la “Real Pragmática” y la “Novísima Recopilación” y con aquellos que se manifestaron en virtud de las guerras por la independencia que afectaron al espacio.

 

 

            1. Reproducción social, patrimonio y género en las familias de élite[24]

 

La posición de privilegio de los vecinos notables no sólo se debió a las capacidades individuales y las políticas de los pater familias para establecer el control en las esferas de poder sino, además, al manejo estratégico de las relaciones de género al interior de las familias[25]. Esto último comprendía todas aquellas decisiones dirigidas a ampliar o a conservar los ámbitos de influencia de las familias notables y tenían una doble finalidad: por un lado, a través del matrimonio se establecían alianzas que integraban a las familias a la red de familias notables; por otro lado, estas estrategias se relacionaban con el rol o roles asignados a sus miembros, sean hombres o mujeres, con el propósito de controlar a los diferentes ámbitos de poder[26]. De esta manera, tanto hombres como mujeres se acomodaron a una jerarquía de género delineada por las estrategias familiares[27].

En lo que se refiere a la conservación de los bienes patrimoniales, por ejemplo, ésta era considerada necesaria para el mantenimiento de lugares estratégicos en las esferas de poder y para asegurar la distinción y supremacía frente a las demás familias notables. En este sentido, el proceso de formación de los patrimonios dependió de las estrategias de reproducción; éstas estuvieron a cargo de los miembros masculinos -debido a la capacidad social de acumular- quiénes fueron, a excepción de algunas vecinas notables dada su posición de únicas herederas o viudas, los que manejaron los aspectos vinculados con el tráfico mular, el comercio regional e interregional, el mercado de crédito y las actividades agrícolas y ganaderas[28].

La maximización de las ventajas matrimoniales y el manejo estratégico de las normas sobre herencia, asumidos como una tarea legítima por los hombres, permitieron también el aumento y/o la conservación del patrimonio. La concentración patrimonial bajo el liderazgo de los miembros masculinos de las familias notables y a través de las generaciones, dependió del éxito de una correcta elección matrimonial para sus miembros femeninos y de una inteligente distribución de los bienes en las dotes y en la herencia[29]. Así, por ejemplo, las mujeres fueron controladas y sometidas por los pater familias, en función de lograr reforzar los lazos de solidaridad con otras familias notables, sin perder la estructura de los patrimonios familiares. En este sentido, el papel que se les otorgaba a las mujeres de las familias notables de Salta era el fomento de la religiosidad doméstica y la consolidación del modelo de vida familiar, es decir, la reproducción cultural de los patrones sociales del grupo de los notables. Vemos entonces que las mujeres tuvieron una importante responsabilidad en el mantenimiento de las estructuras sociales, dado que las familias eran el ámbito de socialización por excelencia.

Siendo que el papel de la reproducción biológica recaía en las mujeres, la preocupación de los hombres fue el control sobre la conducta sexual de las mujeres, en tanto de esa manera se garantizaba la conservación del honor, la perpetuación del linaje y la legitimidad de la descendencia. A pesar de la función irremplazable de las mujeres en la reproducción del grupo notable, éstas no tuvieron una participación directa como vector de la organización social, condición resultante de las circunstancias históricas generadas en un ordenamiento patriarcal, que ligaba a las mujeres solamente a la función de reproductoras de la descendencia.

Sin embargo, a la asignación de estos papeles -correspondiente a la esfera de lo doméstico- es posible contraponer el papel activo que tuvieron algunas de ellas en la vida pública, ya sea con mediación de un representante varón o por su condición de notabilidad. Entre las familias notables salteñas, encontramos algunos ejemplos sobre mujeres que, en su condición de únicas herederas o de viudez, tuvieron una mayor capacidad social de negociación en la jerarquía de género, lo que no implicaba que de todas maneras estuvieran supeditadas a su condición de inferioridad frente a los varones. Si bien el papel de los hombres en la tarea de reproducción social es el que sobresale en la documentación -debido sobre todo a su participación en la esfera pública- algunas mujeres notables también tuvieron una participación directa en la preservación y conservación del patrimonio familiar.

 

 

       2. Las dotes matrimoniales: sus características generales

 

La dote representaba una parte del patrimonio familiar destinado a ser entregado como anticipo de herencia a las contrayentes, convirtiéndose en una plataforma de seguridad en caso de que éstas quedasen solas, viudas o abandonadas[30]. De acuerdo a lo señalado por José de la Peña, tenía una doble función: por un lado, otorgaba a los maridos el acceso a una cantidad significativa de bienes; por el otro, representaba el capital inicial destinado a mantener a la nueva pareja constituida[31]. Tanto Kicza como Lavrín, por otra parte, reconocían en las dotes matrimoniales un carácter de trousseau (ajuar) más que otra cosa, pues estaban compuestas en su mayor parte por ropa, alhajas y muebles y muchas veces con un muy reducido capital líquido. Para ellos, las dotes matrimoniales cumplían con una tradición social que era la ayuda para “poner la nueva casa”, en este sentido, no significaba más que un mecanismo de transferencia de capital[32].

Como institución la dote también reflejaba la condición de inferioridad jurídica de las mujeres, puesto que los hombres poseían las prerrogativas para disponer de los bienes dotales y para establecer las transacciones matrimoniales; con ello se evidencia claramente que las mujeres no fueron vistas como sujetos, sino como “bienes de intercambio”. Dicha condición refleja, además, la situación de inferioridad legal de la mujer, que no tenía capacidad civil, en tanto siempre estaba bajo la patria potestad de un hombre, sea el padre o el marido, lo que le quitaba la posibilidad de decidir respecto a la reproducción social. Una opinión similar es la de Emma Mannarelli, para ella el funcionamiento del sistema dotal implicaba una escasa valoración de lo femenino, puesto que necesitaba de un valor agregado, la dote, para poder formar un nuevo grupo familiar[33].

La institución dotal –si es considerada como uno de los mecanismos de transferencia de riqueza- llegó a otorgar a muchos esposos la facultad de iniciar, expandir o apuntalar sus patrimonios o sus actividades financieras[34]. Si bien los maridos estaban autorizados a utilizar las dotes de sus mujeres para generar beneficios, los bienes dotales debían ser restituidos al momento de la muerte de la esposa o a la disolución del matrimonio[35].

Podemos señalar en lo referido a la función de la dote matrimonial que la transferencia de bienes por esta vía fue un mecanismo que contribuyó económicamente a la nueva pareja constituida; asimismo, en algunas ocasiones permitió la unificación de los patrimonios familiares de los notables, aunque también ocasionó el desmembramiento de parte de la riqueza de los núcleos patrimoniales. Otras funciones de las dotes matrimoniales estuvieron relacionadas con el reforzamiento de la identidad femenina. También, las dotes aparecen como un mecanismo asociado a la virginidad y a la virtuosidad, es decir, relacionado con la sexualidad de las mujeres de estatus[36].

La concesión de dotes dependió de los intereses de las familias notables y, por ende, respondió a una política de reproducción social netamente patriarcal. Con esta política los hombres de las familias notables lograron consolidarse en el espacio social, a partir de la maximización de los beneficios que se podían obtener de las uniones matrimoniales, del intercambio de sus mujeres y de los bienes materiales y simbólicos.

Por lo que se observa a nivel general, las familias salteñas transfirieron parte del núcleo patrimonial mediante las dotes matrimoniales. Los montos de las dotes fueron heterogéneos y, al parecer, dependieron del volumen y de la estructura del patrimonio de los padres o parientes colaterales de la contrayente.

 

 

       3. Composición y distribución de los bienes dotales (1751-1826)

 

A partir de una muestra de 54 cartas de dotes –las que fueron protocolarizadas entre 1750 y 1826-, se ha logrado establecer la composición de las dotes matrimoniales, para tal fin se ha creado un cuadro (ver Cuadro nº 1), en el que se utilizaron básicamente dos variables: “bienes inmuebles” y “bienes muebles”. Dichas variables nos permitió aproximarnos a la composición y al valor de las dotes matrimoniales de las hijas de lo/as notables salteños.

Para la variable "bienes inmuebles" hemos definido dos indicadores. Por un lado, "bienes inmuebles urbanos", que fue desagregado en las siguientes categorías: "casas", "tiendas", "aposentos" y "solares". Por otro lado, al indicador "bienes inmuebles rurales" le correspondió las siguientes categorías: "estancias", "chacras" y "tierras".

Respecto a la variable "bienes muebles", los "menajes de uso diario" y "ganado" constituyeron los indicadores, a partir de los cuáles sistematizamos la información proveniente de las dotes matrimoniales. Al indicador "menaje de uso diario" se le asignó las siguientes categorías: "plata y joyas", "vestimentas", "muebles", "imaginería", "esclavos", "dinero", “instrumentos de débito” y “otros” en donde se incluyen, por ejemplo, aquellos objetos relacionados con menajes de producción. Al indicador "ganado" le correspondió las siguientes categorías: "ganado mular", "ganado vacuno", "ganado caballar" y “ganado ovejuno”.

En general, se observa que la dote matrimonial de los y las notables no era un vehículo prioritario para la transferencia de la riqueza familiar (Ver cuadro nº 1 y gráfico nº 1 y nº 2). Si bien mediante las dotes se transferían una cantidad significativa de bienes, éstos no poseían un valor económico (productivo) y social importante; a excepción de algunos casos que se consideran como dotes particulares debido a la condición de sus poseedoras como únicas herederas o viudas.

De acuerdo a los bienes que componían las dotes, advertimos que hay un claro predominio de los bienes o menajes de uso diario (“ajuar de la novia”) por sobre los medios de producción, tales como bienes inmuebles rurales: “chacras”, “estancias”, “haciendas”, “potreros”, etc. A partir de esta referencia, el análisis de la composición de las dotes matrimoniales nos sugiere que la función esencial de éstas podría ser el sostenimiento de las cargas matrimoniales de la nueva pareja constituida. Sin embargo, si lo analizamos desde la perspectiva de género, pensamos que los bienes transferidos a través de las dotes tuvo el propósito diferente que era el de reforzar la identidad de género de las contrayentes como subordinadas. Los vestidos en sus diversas hechuras y calidades, la ropa de dormir, los enseres domésticos, las casas, los esclavos, la platería y las joyas e inclusive el dinero, además de servir para el sustento de las cargas matrimoniales contribuyeron a la naturalización de los roles asociados a las mujeres. Ello significa que las dotes (al igual que la herencia) deben ser vistas como un dispositivo más de la dominación masculina en donde a través de la transferencia de determinados bienes (“ajuar de la novia”) se reforzó socialmente la idea de lo que debían ser los hombres y las mujeres. De esa manera, a través de las dotes matrimoniales se confirmaba la situación de las mujeres en relación de subordinación, lo que traía como consecuencia estar separada del principal factor de producción que era la tierra (en nuestro caso entiéndase como: “estancias, chacras, tierras”). En otros términos, además de contribuir “supuestamente” con las cargas matrimoniales, las dotes -a través de bienes asociados a lo femenino- sirvieron a los fines del proceso de simbolización de la diferencia sexual que consolidaron la desigualdad de poder a favor de los hombres.

Las dotes entregadas a las contrayentes por los y las notables de Salta estuvieron compuestas principalmente por “dinero”, “casas” y “vestimentas”, respectivamente. El rubro “dinero”, a diferencia de lo visto en una investigación anterior en donde las vestimentas predominaban, es el más significativo puesto que representa el 23 % del total de la sumatoria de las dotes entregadas en el período que ascendía a 257.716 pesos[37]. Respecto al rubro “casas”, estas representan un valor del 18 % respecto del total de bienes transferidos mediante las dotes. En lo que atañe a las vestimentas, se ubica en tercer lugar con el 11 %, es decir 30.447 pesos (Ver Gráfico nº 1 y nº 2). Otros dos rubros significativos son los compuestos por los “esclavos” y “plata y joyas” con el 10 % y el 8 %, respectivamente. El rubro que no nos arrojó ninguna referencia estadística es la que corresponde a “tierras” con el 0 %, ello se corresponde con los valores bajos relacionados con los bienes considerados como productivos, es decir aquellos que podían brindar a las familias una renta diferencial como lo fueron: “estancias” y “chacras”. Si consideramos el total porcentual del rubro “bienes inmuebles rurales” tenemos que este representa tan sólo el 4 % del total de los bienes transferidos vía dotes. Esta tendencia, si la comparamos con la realidad de la primera mitad del siglo XVIII (Ver Cuadro nº 3), se mantiene casi entre los mismos valores porcentuales (3%).

La dote que recibió una mayor cantidad de bienes también fue la de Doña Lorenza de la Cámara, viuda y vecina de Salta, quien en segundas nupcias contrajo matrimonio con Don Francisco de Sinde, natural de Galicia. La misma ascendió a 44.203 pesos. De acuerdo a lo dicho por Doña Lorenza en la dote que ella misma se entregara, dicho capital fue producto de la herencia que recibiera de sus padres el Maestre de Campo Don Antonio de la Cámara y de Doña Gregoria Ruiz de Elizondo. Entre los bienes que más se destacan de la mencionada dote podemos encontrar: a la casa de su morada (11.000 pesos), a los instrumentos de débito (10.011 pesos), al dinero (5.272 pesos), a los esclavos (5.125 pesos) y a las vestimentas (4.419 pesos)[38].

Otra dote que se puede considerar como significativa debido a la naturaleza de los bienes transferidos fue la que le correspondió a Doña María Ygnacia Torres –hija de Don Gabriel de Torres y de Doña Petronila García Barela y casada con Don José de Otero- por el valor de 12.000 en “plata zellada moneda doble”[39]. Las dotes que le siguen en importancia, de acuerdo a los datos relevados (ver Cuadro nº 1), fueron las de Doña Mónica López, casada con Don José María de Llarramendi, de Doña María Josepha Texada y Blanco, hija de Don Manuel de Texada y de Doña Gregoria Blanco y, por último, la de Doña Catalina Arias Rengel (hija del Maestre de Campo Joseph Arias Rengel, Alférez Real, y de Doña María Peñalva), que sumó 11.968 pesos[40].

Otra dote cuyo monto resulta significativo para el período analizado, es la de Doña María Luisa de la Quintas, hija de Don Cayetano de las Quintas (difunto) y de Doña María Josepha Fernández. Entre los 10.540 pesos que se le entregara por su casamiento con el Sargento Mayor Don Pedro de Elejalde, natural de Vizcaya, se destacan los 4.100 pesos que se le entregaran por el valor de una casa[41]. También es oportuno mencionar la dote que recibiera Doña María Josepha de Isasmendi, hija del General Don Domingo de Isasmendi y de Doña Josepha Gertrudis Echalar, por el monto de 10.928 pesos[42].

Estos montos resultan de importancia para los fines comparativos con otras regiones de manera tal de poder ponderar la importancia de los patrimonios de las familias salteñas en este período analizado. Otra referencia de importancia para establecer comparaciones es el promedio del total de las dotes estudiadas en el período que es de 4.772 pesos. En relación al promedio obtenido para la primera mitad del siglo (2.862 pesos) tenemos que casi lo duplica, aunque cabe destacar que el número de dotes también es superior (54 contra 39 cartas de dotes).

Como ya lo hemos mencionado anteriormente, uno de los rubros que componían las dotes fueron las “propiedades urbanas”. Del análisis general de este rubro se puede establecer que en muy pocos casos se han transferido “bienes urbanos” a las contrayentes. Así, de un total de 54 casos analizados, sólo 16 recibieron “casas de morada” en su carta dotal. En lo referido a “tiendas y trastiendas”, por ejemplo, fue Doña Antonia de Saravia –hija del Maestre de Campo Don Joseph Saravia- una de las tres mujeres que recibieron este tipo de inmueble urbano cuyo valor ascendió a 1.550 pesos[43]. En otros rubros, tales como “aposentos” y “solares” la tendencia sigue siendo similar. Entre las más representativas se encuentran los “aposentos” entregados a Doña María Francisca de Aguirre tasados en 2.361 pesos[44].

En lo que respecta a los “bienes inmuebles rurales” y haciendo particular referencia a las “estancias”, tenemos que del conjunto de las cartas analizadas tan sólo seis casos recibieron este tipo de propiedad. Uno de ellos corresponde a la dote entregada a Doña María del Carmen Costas y Gauna, casada con Don Juan Antonio Santibáñez. El valor de la estancia transferida por vía dotal ascendía a 2.300 pesos[45]. Otro caso es el de Doña Manuela Polo, quien recibió una estancia valuada en 2.100 pesos[46]. La chacra valuada en 2.500 pesos y que fuera otorgada a Doña Lorenza de la Cámara, resulta la más significativa en ese rubro puesto que es el único caso.

Del análisis de la variable “bienes inmuebles” tenemos que tan sólo representa el 26% del total de bienes distribuidos por vía dotal, mientras que el 74% estuvo conformado por bienes considerados muebles. De los porcentajes que se pueden establecer entre los indicadores “menajes de uso diario” y “ganado” tenemos que: el 70% se corresponde con el primer indicador y tan sólo un 4% con el segundo. Ello nos lleva a analizar el 70% de los bienes que comprenden el rubro “menajes de uso diario”. De conjunto de bienes sólo se destacan dos “Dinero” con 23% y “Vestimentas” con 12% del total de los bienes dotales. Como ya lo dijimos, de las “vestimentas” que habían sido predominantes en el medio siglo anterior (Ver cuadro nº 3) se pasa al “dinero” como un bien que aparece aparentemente en mayor proporción en las dotes. Las explicaciones de este cambio podrían ser tres: a) las transformaciones producidas en el espacio regional debido a las reformas borbónicas produjeron una reactivación económica que permitió una mayor liquidez entre los patrimonios familiares. Ello queda corroborado en el hecho de que de un total de 54 dotes el dinero aparece en un 72 %, mientras que en tan sólo un 13% está representado por instrumentos de débito que serían indicativos de falta de liquidez, ; b) debido a una mayor apertura comercial hacia la década del ’70 se produjo una mayor oferta de vestimentas y otros bienes destinados al uso doméstico, lo que hizo que estos bienes fueran perdiendo las características de capital acumulable frente a otros tipos de bienes como el dinero, los esclavos o la plata y las joyas y, 3) el flujo migratorio de comerciantes, la reactivación mercantil, la necesidad de forjar alianzas entre peninsulares y las familias notables, etc. produjeron efectos en el que el “dinero” se transformó en el bien más valorado para los intercambios materiales y simbólicos.

            Con lo sostenido anteriormente y a partir de los índices porcentuales, queda demostrado que las dotes entregadas entre 1751 y 1826 no constituyen un mecanismo de transferencia de bienes económicamente productivos (estancias, chacras, haciendas, etc.), sino que tuvo como propósitos: a) la de mantener a la nueva pareja constituida, b) la de ofrecer mayores ventajas en las alianzas entre los notables, mediante mecanismos de reciprocidad que se proyectaron a largo plazo en función de beneficiarse de una red social y c) la de contribuir, a través de determinados bienes, al reforzamiento de las identidades de género. Con ello, queremos decir que la concesión de dotes dependió de los intereses de los miembros masculinos de las familias notables, en tanto respondieron a una política matrimonial tendiente a la formación de alianzas de familias. Con esta política, las familias notables lograron consolidarse en el espacio, a partir de la maximización de los beneficios que se podía obtener de las uniones matrimoniales y del intercambio de bienes materiales y simbólicos.

Del análisis realizado sobre los indicadores y categorías correspondientes a los “bienes muebles”, es posible establecer algunas aproximaciones que nos permite relativizar lo dicho respecto al rubro “dinero” de las contrayentes en este período (Ver cuadro nº 1). Si sumamos los porcentajes correspondientes a “plata y joyas”, “vestimentas”, “muebles”, “imaginería” y “esclavos” frente al correspondiente a “dinero”, tenemos que representan un total del 31% del total de los bienes transferidos por vía dotal frente a los 23% que habíamos señalado como significativo para el rubro monetario. Este porcentaje obtenido de la suma de los bienes que componen el denominado “ajuar de la novia”, nos permite demostrar que a pesar del evidente incremento en proporción del rubro “dinero”, motivado por las tres explicaciones citadas con anterioridad, fueron los bienes asociados con la feminidad los que siguieron predominando.

Del total de las 54 dotes estudiadas (Ver Cuadro nº 2), en 41 de ellas presentaron “plata y joyas”, “vestimentas” y “muebles”, en 32 “esclavos” y en 12 “imaginería”. En lo referido a la frecuencia de aparición del dinero en las dotes, por otra parte, los indicadores arrojan que aparece en 39 del total de dotes, lo que significa un 72%.

Estos índices resultan significativos y permiten establecer cambios y continuidades entre las dotes en la primera mitad del siglo XVIII -en donde no se hallan manifestados ni dinero ni instrumentos de débito- y aquellas que se otorgaron en la segunda mitad del siglo y principios del XIX[47]. En que respecta a los cambios, podemos mencionar el cambio en la distribución de los bienes debido al notable incremento del “dinero” en las dotes. Como ya lo explicamos, tiene relación con los cambios en la producción y circulación manifestados en el espacio debido a la reactivación de la producción minera en el Alto Perú, que motivó una mayor liquidez monetaria. En consecuencia, la presencia de una mayor cantidad de dinero en las dotes estaría denotando una mayor presencia del mismo en los patrimonios familiares. De acuerdo a la situación planteada anteriormente de reactivación de la producción, es posible explicar el porque no se han transferido “bienes inmuebles rurales” en las dotes. Dados que éstos eran destinados a la explotación económica por los miembros de las familias notables, no resultaba oportuno el desmembramiento de los mismos, puesto que la reactivación mencionada les permitía beneficios. En lo que se refiere a las continuidades, se observa a través de los indicadores que hubo una hegemonía de los bienes que formaban parte de “ajuar de la novia”, lo que corrobora lo dicho respecto a las dotes como mecanismo destinado a reforzar las diferencias entre los sexos y por ende, la exclusión de las mujeres.

Una realidad contrapuesta fueron las dotes entregadas por la nobleza limeña del siglo XVIII, en las que se observa una mayor presencia de propiedades inmuebles -casas en la ciudad, quintas, huertas, chacras o haciendas-, alhajas y mobiliario. Al respecto, Rizo Patrón señala que la elevada presencia de ropa en las dotes fue una característica de las élites provinciales sin mucha fortuna[48]. Esto se comprueba con los datos referidos a la sociedad sanjuanina colonial -provincia de Cuyo-, en la que se observan similares características a las señaladas por Rizo Patrón para el caso limeño; según Fanchin, a excepción de las mujeres de élites -que predominantemente recibían propiedades inmuebles, alhajas y esclavos-, la mayoría de las mujeres sanjuaninas recibieron sólo la ropa de su uso[49]. Una situación similar a la indicada por Fanchín y Rizo Patrón, es la que observó López Beltrán en La Paz del siglo XVII. Allí, no hubo grandes concesiones de tierra entre los bienes dotales y tampoco se hizo con frecuencia, sólo una tercera parte de los documentos estudiados se cedió inmuebles rurales. Ello se podría atribuir, como en el caso de las familias notables de Salta, al hecho de que las propiedades productivas como las haciendas, los obrajes o las minas fueron de preferencia conservadas para los hombres[50].

Como lo hemos visto, las dotes otorgadas por las familias notables estuvieron compuestas principalmente por una elevada presencia del “ajuar de la novia” (31%). Esta característica corrobora las opiniones de Rizo Patrón, respecto a la composición de las dotes otorgadas en las provincias de interior y nos indica sobre la modestia de los patrimonios de las familias salteñas; esto se explica, por un lado, por su condición periférica y de frontera de los centros administrativos y económicos y, por otro lado, por la base económica -agrícola/ganadera-, cuya renta diferencial no se comparaba a las obtenidas en la esfera de producción minera o del comercio monopólico limeño o mexicano.

Como ya se dijo con anterioridad, queda claro en los casos analizados entre 1751 y 1826 que la función de la dote no sólo era la de aportar un capital inicial a la nueva pareja, que era reducido sólo al “trousseau ”, sino de reforzar una identidad de género femenino ya construida por procesos previos de socialización. En consecuencia, lo conveniente es agregar que la presencia mayoritaria de bienes que correspondían al “ajuar” de la novia nos indican que:

a) las familias incluyeron en las dotes objetos improductivos posiblemente de manera estratégica, puesto que los bienes económicamente importantes –aquellos que permitían una renta diferencial como la tierra- eran los que les permitirían salvaguardar su patrimonio y, en consecuencia, el linaje;

b) el hecho de que el gran porcentaje de bienes que componían las dotes estaban relacionados con el “ajuar de la novia” nos indica respecto a la condición de inferioridad jurídica de las mujeres, quiénes fueron vistas con fines de establecer alianzas de tipo familiar que terminaban beneficiando a los hombres de las familias. Desde esta perspectiva, las mujeres no fueron vistas como actores sino como parte del núcleo patrimonial que permitiría a largo plazo beneficios materiales. De allí que se explica la necesidad de moldear actitudes, comportamientos, sexualidad y cuerpo de las mismas, que se construyen en función de las expectativas de la dominación masculina y;

c) las dotes contribuyeron a forjar las identidades de género. Ello significa lo siguiente: la gran proporción de bienes correspondientes al “ajuar de la novia” transferidos en las dotes tuvo relación con estrategias de reproducción de las familias de élite, pero además con un modo de establecer identidades de género a partir de referencias como los bienes que permitieron establecer diferencias sexuales. Así, por ejemplo, mientras que a las mujeres les correspondió aquellos bienes relacionados con la feminidad, a los varones, en cambio, les tocaba aquellos bienes productivos que transferidos mediante herencia reforzaban su masculinidad. De esa manera, a través de la transferencia de bienes mediante las dotes y la herencia, se impuso una jerarquía genérica.

 

 

            4. De los efectos de la guerra por la independencia en las dotes matrimoniales: una aproximación

 

            Para fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX, otros serán los elementos que definirán la distinción entre los miembros de la sociedad. Debido a las modificaciones operadas en el esquema de la administración borbónica, se comienza a vislumbrar una serie de cambios particularmente en el sector de la élite debido al ascenso al poder local de los comerciantes peninsulares y al proceso de reconversión del capital por el cual atravesaron algunas familias tradicionales de Salta[51]. Es en este período, en donde comienza a privilegiarse la riqueza de los comerciantes, quienes por medio de las alianzas por matrimonio lograron acceder a los cuadros del poder político local (Cabildo) y a las ventajas de pertenecer a una red social compuestas por los vecinos tradicionales y por los nuevos comerciantes[52].

            En relación a las transformaciones operadas a nivel de las interacciones entre los sexos, se puede argüir que dada la Real Pragmática y la Novísima Recopilación de principios del XIX, se construyó un marco jurídico que hizo más autoritario el control que se tenía de las mujeres a través del matrimonio y de las prácticas de transmisión de bienes a través de las dotes, particularmente aquellas normas que regulaban el monto de las mismas. Con este ordenamiento jurídico, las mujeres pasaron a jugar un rol totalmente marginal acentuando aún más la posición de exclusión ya ocupada en el siglo anterior. En consecuencia, la posición de las mujeres en este período se vio sumergida en una condición de sometimiento más profundo, la que se convirtió en severa frente a los efectos de la guerra por la independencia, puesto que quedaron prácticamente “invisibilizadas” frente a las necesidades de recursos para sostener las operaciones en el teatro bélico.

      En lo referido a la transmisión de bienes dotales, por ejemplo, la guerra por la independencia tuvo repercusiones sobre la dinámica de la transferencia de bienes a través de las dotes –habría que analizar también los testamentos de la época- entregadas por las familias más encumbradas de Salta.

En la documentación analizada se advierte que los montos de las dotes varían, dependiendo si fueron entregadas antes o durante la guerra gaucha, entre los 500 a 17.000 pesos aproximadamente. Así, por ejemplo, se destacan las dotes que pertenecieron a Doña Mónica López y a Doña María Josepha Texada y Blanco con un valor de 17.357 y 17.296 pesos respectivamente. Ambas fueron protocolarizadas hacia 1804, es decir mucho antes de la coyuntura bélica manifiesta en el espacio debido a la intervención de las tropas güemesianas contra los realistas. Durante la coyuntura de la guerra gaucha sólo hemos podido encontrar registradas en los protocolos tan sólo 5 cartas dotales (2 de 1812 y 3 de 1818). Las de más alto valor fueron las pertenecientes a Doña Manuela Antonio de Rosales -casada con Don Manuel López Brizuela- y a Doña Gregoria Toledo Pimentel -casada con Don Matías Gómez Linares- con 6.000 y 6.447 pesos respectivamente. Del resto de las cartas dotales importa destacar la de Doña Rafaela Carlota González (4.539 pesos), porque las otras dos sólo fueron tasadas por 500 pesos.

Del producto de un análisis más exhaustivo de la documentación distribuida entre 1800 y 1818, hemos podido distinguir los siguientes aspectos:

-          Se ha trabajado sobre la base de 18 cartas dotales.

-          Se registraron dotes en los siguientes años: 1800(1); 1802(1); 1804(3); 1806(2); 1807(2); 1808(4); 1812(2); 1818 (3).

-          No se registran cartas dotales en períodos de conflicto bélico a excepción de 1818, lo que nada nos asegura que no hayan sido protocolarizados o entregadas de palabra debido a ser montos poco significativos. Suponemos que debido a las necesidades de una “economía de guerra”, los bienes familiares debieron ser orientados al financiamiento de la guerra.

-          El monto promedio de las dotes entregadas en el período asciende a 4.254 pesos. Dicho monto es inferior al promedio de los bienes transferidos, obtenido entre el período de 1750-1826 (4.772 pesos) y que incluye el período del que obtuvimos el índice. En relación al promedio correspondiente a la primera mitad del siglo XVIII (2.862 pesos) tenemos que si bien lo duplica, cabe destacar que el número de dotes es inferior: 18 contra las 54 cartas dotales de la segunda mitad y las 39 de la primera mitad del XVIII.

-          El promedio obtenido para 1800-1818 manifiesta una clara tendencia hacia abajo, la que se corresponde con las transformaciones dadas en las primeras décadas del siglo XIX y que guardan relación con la Novísima Recopilación que regulaba el monto de la dote y con la coyuntura bélica que agravará la situación de los patrimonios familiares.

-     En muchas ocasiones, se advierte que si bien se manifestaba la entrega de bienes dotales a los contrayentes, este hecho se hacía efectivo mucho tiempo después debido a las condiciones imperantes por la economía de guerra independentista que afectó al espacio:

 

(…) que era el corriente que en aquella epoca tenian estas especies importante todo la cantidad de doscientos cinqta. Y otro. ps. otro rs. de la que por entonces no le pudo formalizar el competente resguardo por varios motivos que se lo embarazaron y fueron ocasionados por la guerra que se presento (…)[53].

 

Un aspecto sobresaliente es que aquellos bienes que normalmente se transferían a través del mecanismo de la dote, que eran generalmente “ajuar de la novia” y “ganado”, fueron los que más utilidad tenían para los ejércitos patriotas. Así, por ejemplo, el ganado vacuno, mular, ovejuno, el dinero, bienes muebles, platería y joyas, etc. eran destinados al financiamiento de los gastos de la guerra. De acuerdo al análisis realizado, pensamos que la coyuntura bélica independentista afectó de manera relativa a los hombres (aunque estos tuvieron que formar parte de las tropas), puesto que se vieron menos perjudicados en su posición en relación a la conservación de los bienes patrimoniales, dado que tradicionalmente en ellos recaían un gran porcentaje de las propiedades inmuebles. En cambio, se advierte que la posición que ocupaban las mujeres en relación a los bienes patrimoniales se vio directamente afectada porque las familias que de manera forzada o no contribuían con los gastos de la guerra destinaban aquellos bienes que formaban parte de las dotes para el mantenimiento de las tropas. Como resultado de esta práctica advertimos que hubo: a) una reducción del número de dotes entregadas, la que seguramente también se vio condicionada por los efectos de la Novísima Recopilación que regulaba el monto de las mismas hasta dos mil pesos; b) una práctica generalizada de pactar el monto de la dote sin hacer efectiva la misma hasta un mejoramiento de las condiciones patrimoniales de la familia y c) una disminución de registros de cartas de dotes en períodos en donde la coyuntura bélica se hizo más crónica.

En síntesis, la práctica de transferencia de bienes a través de las dotes fue una de las primeras que se vieron afectadas por la coyuntura de las guerras por la independencia, debido a que los bienes que se requerían para costear la guerra eran los mismos que las familias destinaban para cumplir con la transferencia de bienes vía dotal. Empero a lo dicho y del análisis de la documentación protocolarizada obtenemos el siguiente gráfico:

 

                Fuentes: A.B.H.S. Protocolos Notariales, 1800-1818

           

De los bienes que preferentemente se transferían a través de las dotes tenemos que en primer orden están las casas (bienes inmuebles urbanos) (20.5 %), en segundo el dinero (17%), en tercer lugar la platería y joyas (12%). Un índice significativo es el del rubro “otros” (17%) en donde se ubican generalmente instrumentos de producción o bienes que no podían ser relacionados con las categorías creadas a los fines de la sistematización. Parece significativo que el rubro “vestimenta, que había sido importante en la primera mitad del siglo XVIII, ahora representa un 7% del total de los bienes.

Un rasgo interesante a destacar es la situación de las propiedades inmuebles rurales en este período. De las 18 dotes, sólo en dos se registran transferencia de propiedades de este tipo. Ambos casos son las de Doña María del Carmen Costas y Gauna –casada con Don Juan Antonio Santibáñez- y la de Doña Manuela Antonia Costas y Gauna –casada con Don Juan Antonio Murúa-, a quienes se les otorgan dos estancias por un valor de 2.300 y 1.000 pesos respectivamente. Dicha transferencia tan sólo refleja una situación generalizada en el siglo XVIII, que a las mujeres se les concedía todos aquellos bienes “no productivos”.

Del análisis de las frecuencias de aparición tenemos que el “dinero” aparece en 13 de los 18 casos estudiados; mientras que “casas” en tan sólo 5 ocasiones. Este dato es interesante dado que la hegemonía del rubro “casas” por sobre el dinero es posible gracias a la cesión dotal a Doña María Josepha Texada y Blanco de una casa tasada por el valor de 10.500 pesos. Esa suma hace que este rubro aparezca en la gráfica como la más significativa, aunque si miramos la situación desde la frecuencia de aparición advertimos que hay que relativizar los índices, particularmente el de “casas”. En realidad, observamos que el dinero es el rubro con mayor trascendencia en la totalidad de bienes dotales para esta época. Ello no es ajeno a la tendencia advertida desde la segunda mitad del siglo XVIII. Frente a este dato, tanto “esclavos” como “muebles” son lo que siguen en el orden con 11; mientras que “vestimentas” y “plata y joyas” aparecen en 10 oportunidades. Los instrumentos de débito que eran frecuente en el contexto de la mercantilización del espacio en la segunda mitad del siglo XVIII, en este período ya no aparecen con frecuencia.

            Un dato significativo y que estaría mostrando la situación de los patrimonios en este período es que los montos que aparecen asociados a “vestimentas”, por ejemplo, son poco significativos a nivel económico (no superan los 2.000 pesos). En cuanto al dinero, la tendencia es similar puesto que de los 13 casos, 1 es de 6.000 pesos; mientras que el resto se distribuye entre los 300 a 1.700 pesos. Estas referencias sirven como indicadores de la situación por la que atraviesa la sociedad frente a la “Revolución e Insurgencia”. Una situación que afectó tanto a hombres y mujeres, pero fundamentalmente a estas últimas, dado que en virtud al deterioro de los patrimonios, sus posibilidades de acceso a una base patrimonial para sustentarse en vida marital se vieron coartadas frente a la guerra.

            En síntesis, las prácticas sociales de las familias salteñas se vieron profundamente afectadas como consecuencia de las guerras gauchas, debido a las condiciones político-económicas imperantes. Es evidente entonces que, históricamente, fueron los más desvalidos los que padecieron los efectos de la guerra; en este caso y en ausencia de un resguardo jurídico-legal, las mujeres de élite fueron una de las principales damnificadas puesto que su patrimonio se vio recortado y manipulado en función de los intereses masculinos.

 

 

            Conclusión

 

            Lo que en la presente investigación se pretendió fue el análisis de la transmisión de bienes patrimoniales realizada a través de las dotes matrimoniales otorgadas por las familias notables de Salta entre 1751-1826. Con ella, se demuestra que las dotes matrimoniales no fueron el principal mecanismo de transferencia de bienes patrimoniales.

Las familias salteñas del período colonial y de principios del siglo XIX, lograban aplicar el marco legal de la “herencia castellana” –reparto igualitario entre los herederos forzosos varones y mujeres- sin eludirla, pero también repartir los bienes de acuerdo a una racionalidad –adelanto de la legítima- que garantizara la reproducción social de las familias notables de Salta, aún en contexto de deterioro patrimonial frente a situaciones como las luchas independentistas.

De lo dicho anteriormente, se concluye:

-          Que las dotes matrimoniales, además de indicativo respecto al modo de cómo orientaban los bienes patrimoniales, también evidencian la violencia simbólica a la que fueron sometidas las mujeres, en tanto como dominadas naturalizaron y reprodujeron pautas respecto a las condiciones de su matrimonio. Esto significó que ellas se situaran dentro de la sociedad no en relación a ellas mismas, sino a los bienes patrimoniales que se transferían junto con ellas en las dotes. Las mujeres aceptaron y nunca cuestionaron su condición de subordinación, dado que la sociedad impuso pautas culturales que las situaban en condiciones de inequidad de género. Por otra parte, en el período republicano, la violencia simbólica se manifestó en el hecho de que los hombres llegaron a disponer –como consecuencia de la Novísima Recopilación y la coyuntura bélica-, inclusive de las condiciones materiales de existencia de las mujeres, recortándoles parte del patrimonio destinado a las cargas matrimoniales.

-          Que los hombres se valían del sistema legal – Real Pragmática y Novísima Recopilación- para disponer de las mujeres en lo referido a las políticas matrimoniales y patrimoniales. Los hombres fueron los que se autodefinieron, a través de un proceso de construcción social, como los únicos capaces de poder disponer de manera racional de los bienes patrimoniales. De acuerdo a los intereses de corte masculino, ello significó que también podían disponer de las mujeres, en tanto ellas formaban parte del patrimonio familiar. Fueron consideradas como un bien patrimonial más y en consecuencia, posibles de ser intercambiadas sin restricciones. De allí, la necesidad de los hombres de generar diversas prácticas de control sobre su cuerpo, su sexualidad, sus actitudes y sus modos de pensar. En este sentido, las Leyes y la Iglesia actuaron como aquellas instituciones que permitieron regular y controlar las prácticas sociales tanto de hombres (que podían atentar contra ese orden social) como de mujeres (aquellas que escapaban del control de los hombres).

-          En relación a las transformaciones operadas a nivel de las interacciones entre los sexos, se puede argüir que dada la Real Pragmática y la Novísima Recopilación de principios del XIX, se construyó un marco jurídico que hizo más autoritario el control que se tenía de las mujeres a través del matrimonio y de las prácticas de transmisión de bienes a través de las dotes, particularmente aquellas normas que regulaban al monto de las mismas. Con este ordenamiento jurídico, las mujeres pasaron a jugar un rol totalmente marginal en relación a la posición de exclusión que habían tenido y no pudieron mantener respecto del siglo anterior.

-          De acuerdo al análisis realizado, sostenemos que la coyuntura bélica independentista afectó de manera relativa a los hombres (aunque estos tuvieron que formar parte de las tropas), puesto que se vieron menos perjudicados en su posición en relación a la conservación de los bienes patrimoniales, dado que tradicionalmente en ellos recaían un gran porcentaje de las propiedades inmuebles. En cambio, se advierte que la posición que ocupaban las mujeres en relación a los bienes patrimoniales se vio directamente afectada porque las familias que de manera forzada o no contribuían con los gastos de la guerra destinaban aquellos bienes que formaban parte de las dotes para el mantenimiento de las tropas. Como resultado de esta práctica advertimos que hubo: a) una reducción del número de dotes entregadas, la que seguramente también se vio condicionada por los efectos de la Novísima Recopilación que regulaba el monto de las mismas hasta dos mil pesos; b) una práctica generalizada de pactar el monto de la dote sin hacer efectiva la misma hasta un mejoramiento de las condiciones patrimoniales de la familia y c) una disminución de registros de cartas de dotes en períodos en donde la coyuntura bélica se hizo más crónica.

 

Las dotes matrimoniales deben ser vistas como una manera de comprender la compleja red de relaciones que se establecía a través de las diferentes formas de interacción entre los sexos, dado que gracias a ella es posible no sólo corroborar la posición de subordinación y opresión de las mujeres sino además, cómo se aplicaron los mecanismos de dominación masculina en el contexto de la sociedad salteña de fines del XVIII y principios del XIX. Es decir, que a través de las dotes matrimoniales es posible establecer las representaciones múltiples de esa dominación. Los símbolos, los conceptos normativos, sus interpretaciones, las instituciones y las organizaciones familiares fueron elementos constitutivos de un sistema patriarcal que condicionaba las diversas políticas de acción tanto, masculinas como femeninas. En este sentido, las identidades de género fueron estructuradas en torno a un control diferencial que ejercieron los hombres sobre los recursos materiales y simbólicos que conllevaba a una concepción y construcción del poder, aún en tiempo de conflicto bélico.

 

 

           

 

IV

 

 

SESIÓN PÚBLICA DE LA ACADEMIA GÜEMESIANA

 

 

El 17 de junio de 2007

 

 

            El Instituto Güemesiano de Salta representado por miembros del Consejo Directivo y socios, adhirió a los actos efectuados a las 10,00 de la mañana en el Panteón de las Glorias del Norte, y al posterior desfile frente al Monumento a Güemes, en la falda del cerro San Bernardo, sobre avenida Uruguay.

Programó el acto académico a las 19,00 en su sede de España 730. La apertura con palabras alusivas al aniversario del fallecimiento del general Martín Miguel de Güemes, estuvo a cargo de la profesora Ercilia Navamuel. Se cumplió la presentación de banderas y se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino y el Himno al Gral. Güemes. Luego, la Agrupación VII Salta de Gendarmería Nacional, al mando del comandante mayor Aldo Máximo Monzón, acompañado por el 2º jefe comandante principal Omar Gustavo Pereira y del comandante principal Pedro Alberto Padilla, hicieron entrega formal en carácter de donación para el Instituto Güemesiano de Salta, de una réplica (reducida) del sable del general Martín Miguel de Güemes. Los donantes, como la profesora Ercilia Navamuel expusieron sobre la historia del sable y su significado simbólico.

Acto seguido, la profesora María Cristina Fernández, disertó sobre “Campanadas de patria para la amistad de Manuel Belgrano y Martín Güemes”; el capitán de navío Raúl Medina Alvarado, habló respecto a los “Símbolos patrios. Ceremonial y protocolo, heráldica y vexilología. Plástica de la bandera nacional”, y la profesora María Inés Garrido de Solá expuso sobre “La bandera de Iruya”.

            Finalizó el acto, doña Betina García Geraldyn, quien recitó un poema de su autoría, titulado: “A Martín Miguel de Güemes”. Retiro de las banderas.

 

 

 

CAMPANADAS DE PATRIA PARA LA AMISTAD

DE MANUEL BELGRANO Y MARTÍN GÜEMES

 

 

María Cristina FERNÁNDEZ ·

 

Presentación

 

Martín Miguel Juan de Mata Güemes y Manuel del Corazón de Jesús Belgrano compartieron principios, ideales y estrategias en el ámbito militar, político y social durante el movimiento independentista de nuestra Patria. Esas características, que los unieron en la lucha por la libertad, fructificaron en uno de los sentimientos más nobles y puros que puede unir a los seres humanos: la amistad.

Martín Güemes conoció a Manuel Belgrano en algún momento de su vida que no puedo precisar. Quizás durante las invasiones inglesas en las que ambos participaron defendiendo Buenos Aires o quizás cuando Belgrano arribó a la tierra gaucha al tomar el mando del Ejército Expedicionario al Alto Perú. Lo cierto es que entre los años 1816 y 1819 Martín Güemes y Manuel Belgrano mantuvieron una prolífera correspondencia epistolar cuya lectura nos permite conocerlos interiormente. Sus valiosas plumas registraron las vivencias que originaban los sucesos de los que fueron protagonistas.

En estas simples líneas pretendo evocarlos desde esa humanidad no siempre valorada. Ambos fueron hombres de armas, amaron y sufrieron por la Patria, pero también amaron y sufrieron por ellos mismos y por sus seres queridos. Compartieron la angustia de las intrigas tramadas por enemigos internos y externos, la falta de recursos, de apoyo, el desinterés y la constante acción difamatoria de quienes quisieron cortar el lazo que los unía.

Todo ello se conjuga en este trabajo, basado en las cartas transcriptas en obras documentales e investigaciones de importantes autores con el anhelo de rendir un respetuoso homenaje a la amistad de Martín Güemes y Manuel Belgrano, nacida y consolidada al son de la Patria.

 

 

            1. “Sus virtudes y servicios militares no son tantas ni de tanto valor como se ponderan vulgarmente”

 

Martín Miguel Juan de Mata Güemes, de padre español y madre jujeña, nació en Salta el 8 de febrero de 1785. A los 14 años ingresó como cadete del Regimiento Fijo con asiento en Salta, que posteriormente fue trasladado a la capital del Virreynato.

Durante la defensa y reconquista de Buenos Aires luchó formando parte de las tropas organizadas por Santiago de Liniers, en 1806 y 1807. Por su destacada participación fue premiado por el Rey de España. De regreso en su tierra natal, en 1808, el gobernador de la Intendencia lo incorporó a las fuerzas que guarnecían la plaza. En 1810 adhirió a la causa patriota organizando y costeando un destacamento integrado por salto-jujeños con el que controló al enemigo en la Quebrada de Humahuaca, interceptando correspondencia y armamento. En Noviembre del mismo año estuvo al mando de la Avanzada del Ejército Auxiliar con la que triunfó en Suipacha, primer y único triunfo patriota en el intento de recuperar el Alto Perú.

En 1812 Juan Martín de Pueyrredón, Jefe del Ejército Expedicionario solicitó ser reemplazado por razones de salud. Pueyrredón consideraba un infortunio tal cargo ya que, según sus palabras, era un cuerpo enfermo con sus miembros corrompidos. Varios integrantes de este Ejército, en vistas de la disciplina y éxito con que las milicias salto jujeñas se desempeñaban, sembraron por doquier intrigas y falsas acusaciones contra Güemes. Cuando Manuel Belgrano asumió el mando del Ejército le transmitieron estas apreciaciones, que fueron refutadas por Pueyrredón. Güemes tenía entonces 27 años, el general 42.

Belgrano priorizó el saneamiento de la desmoralizada fuerza adoptando medidas que consideró ejemplares. Una de ellas fue el traslado de oficiales entre los que incluyó a Güemes. El salteño fue trasladado primero a Santiago del Estero y luego a Buenos Aires. Allí solicitó conocer las causas de dicha medida que –según expresara- degradaba su honor y distinguidos servicios. El gobierno pidió informes a Belgrano quien convencido de su justicia respondió: “Si el Teniente Coronel don Martín Güemes procede con el honor que corresponde a su carácter, se abstendría se le hiciera saber las causas que dieron motivo, no a ser confinado, sino a que marchara para esa Capital a disposición de V. E., pues él no puede ignorarlas cuando su propia conciencia le debe acusar de que su vida escandalosa ha sido demasiado pública en Jujuy y después en esta Ciudad y la de Santiago del Estero”. Sostiene después que, “las virtudes y servicios militares de este individuo, de que ha sido informado V. E., no son tantas ni de tanto valor como se ponderan vulgarmente. Virtudes, ciertamente, no se le han conocido jamás, y sus servicios han sido manchados con ciertos excesos, o mejor diré delitos de que tengo fundamentos muy graves para creerlos, aunque no documentados. Por lo mismo considero que no podrá ser útil en este ejército, que trato de depurarlo de toda corrupción a toda costa...Si vuestra excelencia considera que este oficial, absteniéndose de su relajada conducta, puede ser útil a la Patria, lo será tan solamente en esa ciudad o en el Ejército de la Banda Oriental. (Salta, 26 de febrero de 1813).

El gobierno dispuso que Güemes permaneciera en Buenos Aires durante todo 1813 en el Estado Mayor. Nótese que Belgrano expresó tener fundamentos graves para creer en ciertos excesos de Güemes, pero no documentos. Pareciera que el general hubiera querido sintetizar en el informe las mal intencionadas referencias que recibiera de los detractores del Oficial, de lo cual no podía dar fe. Quizás ello restó credibilidad a las imputaciones realizadas.

Cuando Belgrano afirma que las virtudes y servicios militares de Güemes no eran tantas ni de tanto valor como se ponderaban se suma al juicio de los detractores. El no podía ignorar los méritos del salteño que a partir de 1806 era ascendido por sus destacadas actuaciones, como integrante del ejército real primero y como soldado de la revolución después.

Sus expresiones se trocaron con el tiempo en valoración, admiración y afecto. En la carta que escribiera a Güemes luego de reasumir el mando del Ejército Nacional podría inferirse el arrepentimiento del prócer respecto a esta conducta: “Como yo he hecho ostentación de la amistad de Ud. en consecuencia de que habían hablado algunos de que Ud. no la tendría conmigo, así porque lo mandé a Buenos Aires, como porque a Rondeau dicen que Ud. le manifestó que no me admitiría, seguramente se han venido a valer de mí para que me empeñe con Ud. y yo me he gloriado de esto, conociendo que aquél ridículo concepto ya no existía”. (9 de setiembre de 1816).

En 1816 Belgrano consideraba ridículo concepto lo que cuatro años antes consideró delitos, quizás sorprendido en su buena fe. Este tipo de acciones determinó que por ejemplo el historiador salteño Bernardo Frías opinara que la ligereza del temperamento de Belgrano fue causa de apresuradas e injustas determinaciones.

Por su parte el Gral. Tomás de Iriarte, quien llegó a América integrando el grupo de oficiales encabezados por el mariscal José de La Serna en 1816 y dos años más tarde se pasó al bando patriota, escribió: “Entre los defectos capitales de un hombre público, el dejarse arrastrar de la primera impresión es uno de los más considerables. Belgrano ofrecía ese flanco y así fue engañado muchas veces por su excesiva confianza”.

Durante su permanencia en Buenos Aires Güemes conoció a José de San Martín. Cuando a raíz de las derrotas de Vilcapugio y Ayohúma se decidió reemplazar a Belgrano por San Martín, Güemes le ofreció sus servicios. San Martín elevó un informe favorable expresando: “La opinión y concepto de este oficial y sus servicios constantes por la causa me hacen interesarme a V.E a fin de que su solicitud tenga el éxito que solicita”. El gobierno accedió al pedido y nombró a Güemes Teniente Coronel el 7 de diciembre de 1813.

Güemes acompañó a San Martín desde Buenos Aires hasta Yatasto donde ambos se reunieron con Belgrano en enero de 1814. Allí, según el Dr. Martín Gabriel Figueroa Güemes, se reconciliaron Martín Güemes y Manuel Belgrano. San Martín encomendó entonces a Güemes cubrir la línea del Río Pasaje.

Al hacerse cargo del Ejército San Martín dijo: “Tengo la desgracia de haber tomado el mando de un ejército derrotado cuyos oficiales parece no han escapado de las manos del enemigo sino para prepararle la conquista del resto de las provincias. Las armas de la Patria cuyo mando se me ha confiado no podrán prosperar de aquí en adelante hasta que el ejemplo del escarmiento contenga a unos y despierte en otros la noble pasión de la gloria que es la que hace obrar prodigios de valor y fortaleza”. Estos dichos, sumados a los de Pueyrredón y a las lecturas de documentos de la época llevaron al Dr. Martín Gabriel Figueroa Güemes a sostener que la separación de Güemes de tal Ejército fue un hecho glorioso para él, ya que fue víctima de la difamación y la envidia de sus denigrados oficiales, y luego reivindicado por San Martín.

 

 

            2. Correspondencia de Güemes y Belgrano

 

Se define como correspondencia el acto de corresponder. El conjunto de cartas que se escribieron Güemes y Belgrano, además de constituir documentos de alto valor confidencial e histórico, expresa lo que literalmente significa la palabra corresponder: pagar con igualdad afectos, beneficios o agasajos. Amarse recíprocamente.

En la obra Güemes Documentado se registran 129 cartas que Belgrano dirigiera a Güemes y éste 14 a Belgrano. La diferencia numérica de las piezas sugiere que muchas de las cartas que escribiera Güemes no han sido recuperadas. Güemes era entonces gobernador de la Intendencia de Salta y comandante general de sus fuerzas. Belgrano era Jefe del Ejército Auxiliar del Alto Perú acantonado en Tucumán.

La primera carta que se conoce que Manuel Belgrano escribió a Güemes es del 3 de agosto de 1816 y fue escrita en Tucumán. La última fue redactada en Pilar, el 10 de setiembre de 1819. En un mismo mes Belgrano dirigió a Güemes numerosas cartas. Por ejemplo: desde Tucumán, en agosto de 1816, le envió siete cartas (fechadas el 3, 8, 13, dos el día 18, 21 y 26). En 1819 le escribió solamente once. Su lectura nos enriquece al revelarnos su encuentro espiritual y sus vivencias. Por ellas se conocen tácticas y estrategias militares, sucesos, personajes de la época, recursos, penurias, enfermedades, tratamientos, etc.

En la primera carta que se conserva, Belgrano escribe a Güemes: “Mi estimado paisano y amigo: El Congreso me ha pasado una representación de usted y otra del Marqués para auxilios. En cuanto al dinero que usted solicita, dispondré inmediatamente y en cuanto a los caballos se harán las más vivas diligencias para obtenerlos, lo que me parece difícil es que estén gordos en la estación presente como Ud. sabe; pero no quedará por falta de encargo, y presenciar lo que se mande. El pensamiento de Ud. es excelente; conviene animar la moral del soldado con pequeñas victorias y creo que tal vez pueda tener Ud. una que le llene de gloria y no menos restituya el concepto a nuestras armas que por desgracia está muy abatido”. En esta carta, de carácter militar, hay dos palabras significativas para la presente evocación: estimado y amigo. Posteriormente las expresiones de afecto se van intensificando, como lo demuestran las siguientes transcripciones:

·                   “Mi amigo y compañero querido: antes de anoche llegó Redhead y tengo mis buenos momentos con él. Me río, me alegro, me entristezco, me incomodo; en una palabra mi alma recibe todas las impresiones que producen los asuntos que nos entretienen, todos, todos de patria y de Salta en particular...” Tucumán, 18 de febrero de 1817.

 

·                   No se canse Ud. de querer a su Manuel Belgrano”. Tucumán, 3 de marzo de 1817.

 

·                   ...”Adiós, compañero querido, mande Ud. a su Manuel Belgrano”. Tucumán, 10 de marzo de 1817.

 

·                   ...”Corresponda Ud. a la amistad de su siempre Manuel”. Tucumán, 18 de marzo de 1817.

 

·                   “Compañero y amigo muy querido: siento que esté Ud. enfermo; no es extraño, Ud. no se cuida y al cabo se paga el mal trato que da uno a su cuerpo. Cúrese Ud. y póngase bueno que nos resta mucho que trabajar....” Tucumán, 10 de Julio de 1817.

 

·                   “Tenga Ud. presente en todas circunstancias que es su amigo: Manuel Belgrano”. Ranchos, 18 de marzo de 1819.

 

·                   “Continúo con alivio y siempre dispuesto a servir a Ud. con toda la amistad que le profeso”. Papagayos, 7 de Junio de 1819.

 

Desde Salta, Güemes corresponde a estas expresiones:

 

·                   El 27 de noviembre de 1817 le dice: “Sin poderlo remediar, he molestado a usted demasiado, pero merece toda disculpa su más apasionado compañero y constante amigo”.

 

·                   El 19 de diciembre de 1818 le escribe una carta que comienza diciendo: “Mi mejor amigo y compañero...” y finaliza: “Cuénteme Ud. siempre su verdadero amigo”.

 

·                   El 4 de Junio de 1819: “...Siempre es y será de Ud. amigo y compañero que lo ama”.

 

En varias cartas los próceres tratan el tema amistad con una maravillosa autenticidad. El 8 de agosto de 1816 Belgrano escribía a Güemes: “...me basta la buena voluntad de Ud. y su disposición y me complacen sus protestas de amistad, que nunca la hallará desmentida en mí, porque tengo por principio no dejar de ser amigo de aquel a quien una vez dí ése título”.

“... Amigo y compañero por lo que hay de más sagrado en la amistad, suplico a Ud. que le quite mi apellido a la partida a quien se lo ha dado ¿Por qué quiere Ud. que se me aumente el número de enemigos? Yo diré que Ud. no me quiere si lo conserva y espero deber a su favor condescienda a mi súplica”. Tucumán, 26 de diciembre de 1817. (En aquella época se acostumbraba dar nombre a las partidas que tenían asignada alguna misión militar. Fueron famosas por ejemplo: la Generala, la Coronela, etc. Del pedido del general se deduce que Güemes habría denominado “La Belgrano” a una partida gaucha.)

En 1817 nació en Salta el primer hijo del Gral. Martín Güemes y su esposa, Carmen Puch. Anoticiado Belgrano de tal suceso, escribió: “Sea mil veces en horabuena, mi amigo y compañero querido: felicito a Ud., a la señora doña Carmencita y a ambas familias por el nuevo Martincito; celebraré que siga bueno, como igualmente su mamá, a quien tendrá Ud. la bondad de hacerle presente mi complacencia por el feliz éxito, y por haber dado un hombrecito a la patria que herede las virtudes del padre y el amor de tan digna madre”.

Esta carta finaliza con una pregunta: “Aquí ha corrido la especie de una alarma que tuvo Ud. una noche ¿Qué hay en el particular? Ud. cuente siempre con su fiel amigo”. M Belgrano. Tucumán, 18 de setiembre de 1817. Esta “especie de alarma” que menciona Belgrano estuvo motivada por un intento de asesinato que padeciera el Gral. Güemes en Salta.

Estas breves frases y párrafos bastarían para probar que la relación que unió a los generales Manuel Belgrano y Martín Güemes superó el ámbito militar. El análisis del todo que integran demuestra que entre ambos próceres hubo una sólida e inquebrantable amistad.

 

 

            3. La trascendencia de una carta

 

El 6 de noviembre de 1816, desde Huacalera, Güemes decía a Belgrano: “Mi amigo y compañero de todos mis afectos: Hace Ud. muy bien de reírse de los doctores, sus vocinglerías se las lleva el viento, porque en todas partes tiene fijado su buen nombre y opinión. Por lo que respecta a mí, se me da el menor cuidado, el tiempo hará conocer a mis conciudadanos, que mis afanes y desvelos en servicio de la Patria no tienen más objeto que el bien general; créame mi buen amigo que éste es el único principio que me dirige, y, en esta inteligencia, no hago caso de todos esos malvados que tratan de dividirnos; Güemes es honrado, se franquea con Ud. con sinceridad. Es un verdadero amigo y lo será más allá del sepulcro y se lisonjea de tener por amigo a un hombre tan virtuoso como Ud. Así pues trabajemos con empeño y tesón, que si las generaciones presentes nos son ingratas, las futuras venerarán nuestra memoria que es la única recompensa que deben esperar los patriotas desinteresados. Dejemos a esta gavilla de ambiciosos que revolotean en nuestra revolución, que si ellos logran algunas ventajas en sus proyectos, la idea de sus crímenes y delitos, los tendrán siempre agitados y llenos de descontento hasta que el Ser vengador que existe en los Cielos acabe con esas existencias perversas”.

El 18 de noviembre de 1816 Belgrano contestaba a Güemes: “Me honra Ud. demasiado con el adjetivo virtuoso; no lo crea Ud., no lo soy; me falta mucho para eso; tengo sí buenas intenciones y sinceridad y cuando me digo amigo y conozco méritos en el sujeto, lo soy y lo seré siempre, como lo soy de Ud, porque estoy al cabo de sus incomodidades, desvelos y fatigas por la empresa en que estamos, sin embargo de que me han querido persuadir de lo contrario, no los doctores sino una lengua maledicente que Ud. conoce, para quien nada hay bueno; que en cuanto vino de ésa me hizo la pintura más horrenda, que a no conocerlo yo, como lo conozco tiempo ha, me habría causado mucho disgusto...”.

Güemes, desnudando su alma y sus elevados sentimientos escribe a Belgrano: “Güemes es honrado, se franquea con Ud. con sinceridad. Es un verdadero amigo y lo será más allá del sepulcro. Emocionantes y conmovedoras palabras... Con el tiempo se cumplió lo que Güemes sentenciara en esta carta: “...si las generaciones presentes nos son ingratas, las futuras venerarán nuestra memoria...”.

 

 

            4. La constante amenaza

 

Durante todo el período en que se registra la correspondencia entre Belgrano y Güemes, las Provincias que hoy constituyen el portal Norte de nuestra Patria, Salta y Jujuy, permanecieron en estado de vigilia ya que el país vivía momentos cruciales.

Por un lado, los ejércitos realistas estaban concentrados en el Perú y el Alto Perú con objetivos claros: llegar a Buenos Aires, someter al gobierno central y recuperar para la corona el dominio del ex Virreynato. Por otro lado, el Ejército Patriota (al mando de José Rondeau desde Julio de 1814) se encontraba en pésimas condiciones: escaso de armas, municiones, provisiones y desmoralizado.

El 3 de mayo de 1816 fue designado Director Supremo Juan Martín de Pueyrredón. Este, luego de revistar el Ejército Auxiliar que se encontraba en Jujuy, ordenó a Rondeau retroceder hasta Tucumán para reorganizarlo y dio a Güemes la misión de defender la integridad de las Provincias y la seguridad de ése Ejército. A partir de entonces (Junio de 1816) sus tropas asumieron el rango de Ejército al servicio de las Provincias Unidas.

Al decidir esto Pueyrredón consideró que Güemes, que había derrotado a las tropas de Joaquín de la Pezuela (Tuscal de Velarde, 1814 y Puesto del Marqués, 1815) podía contener a las fuerzas españolas impidiendo su avance. Pero la orden no fue acompañada por los recursos necesarios. Martín Güemes, gobernador de la Intendencia de Salta desde Mayo de 1815 y Comandante General de Avanzadas (cargo dado por San Martín en 1814) se vio obligado a adoptar medidas que afectaron a estancieros y comerciantes, resintiendo la economía de la otrora esplendente Intendencia y dividiendo a la sociedad en Güemistas y Antigüemistas. Entre esas medidas estaban la prohibición del comercio con el Alto Perú (que favorecía a los realistas que se abastecían de mulas en territorio salteño); la eximición del pago de arriendos a los gauchos que estaban al servicio de la Patria («estos pagan con su sangre», decía Martín Güemes); la institución e incremento del tipo y monto de contribuciones obligatorias, etc.

La crítica situación en que se encontraba el Ejército Nacional cuando en 1816 Belgrano asumió el mando, queda descripta por su pluma en las siguientes palabras: “Yo estoy decidido a no mover el Ejército mientras no se halle en estado de imponer por su subordinación, por su disciplina y por su número para que halla como aprovecharse de la victoria o resarcir pérdidas si las hubiere, y eso instantáneamente. He pensado seguir el sistema de Fabio y nada me importará que griten los que ya quieren ver al enemigo fuera, sin hacerse cargo de nuestro estado”. Belgrano, 26 de agosto de 1.816.

Los salto jujeños soportaron todo el peso de los avances de los experimentados, bien equipados y pagados ejércitos enviados por España. Estos pueblos fueron arrasados pero cumplieron con el objetivo: no permitir que el invasor llegara a Buenos Aires. Desde 1814 hasta 1821 las tropas de Güemes resistieron y expulsaron nueve invasiones. Las más violentas se produjeron mientras San Martín libertaba Chile y preparaba la expedición al Perú.

En 1817 José de la Serna, al frente de 5.500 profesionales de la guerra desbastó la Intendencia de Salta pero se vio obligado a retirarse ante el asedio y ataque por sorpresa de las milicias gauchas. El mismo año estas milicias rechazaron el intento de Pedro de Olañeta; en 1819 impidieron el avance de José Canterac y en Junio de 1820 derrotaron un ejército de 6.500 hombres comandados por Juan Ramírez de Orozco. José de La Serna había desembarcado en Arica en setiembre de 1816 y se había propuesto ocupar Buenos Aires en mayo de 1817. Con el poderoso ejército organizado avanzó sobre Jujuy y Salta, donde fue sitiado. Veinte días después de invadir la ciudad se vio obligado a emprender una dramática retirada, siendo permanentemente acosado por las tropas de Güemes.

Los invasores perdieron casi 4000 hombres (entre muertos, pasados y prisioneros); centenares de caballos, mulas, municiones y pertrechos. Regresaron al punto de partida en dramáticas condiciones y el ansia de venganza posibilitó su reorganización y nuevos avances. Si Güemes hubiera tenido los caballos que reclamaba, los vencidos no hubieran escapado y la larga y cruel lucha por nuestra Independencia hubiera finalizado antes.

Desde Tucumán Manuel Belgrano testimoniaba la labor de Martín Güemes. Luego del heroico triunfo sobre el temible Ejército de La Serna, que se retiró humillado el mismo mes que había prometido tomar Buenos Aires, Belgrano solicitó el ascenso de Güemes al grado de Coronel Mayor, condecoraciones para él, sus oficiales y tropa y una pensión vitalicia para su primogénito.

El ascenso y la pensión fueron concedidos. La condecoración fue diseñada por Belgrano y aprobada por el gobierno pero nunca se materializó debido a la cantidad que debía entregarse, (6.610) a la renuncia de Pueyrredón al cargo de Director Supremo y a la falta de recursos para solventarla.

Insistentemente Güemes solicitaba a Belgrano y a Pueyrredón armamentos, víveres y ganado, para continuar defendiendo a las Provincias Unidas. Al no ser atendidas sus necesidades quedó abandonado a su propia suerte. El solo, extremando el sacrificio de su pueblo defendió la libertad de la Nación. Su soledad, respecto al resto del país que podía dedicarse a otras actividades porque Güemes contenía a los realistas, determinó que cuantas veces el ejército real fuera repelido, sus despojos regresaran al Perú.

Tras la expulsión de La Serna, Salta se encontraba en una desesperante situación. En oficio al Director Supremo el Cabildo de la Intendencia escribía: “El interés en contener al ejército enemigo en estos baluartes es común e importantísimo a todas las Provincias Unidas; espera el celo enérgico de V. E. los exhorte, incite y ordene, usando de sus altas facultades, que a proporción inmediatamente nos auxilien...”. En otro párrafo expresaba: “Salta está aniquilada; en conflictos tan graves que a V. E., que dignamente sirve la supremacía del gobierno, corresponde sin perder momentos deparar el remedio”.

El oficio concluye: “Este pueblo sufrirá dos meses el gravamen de esta contribución forzosa, sobre tantas que han precedido; si en lo sucesivo nuestros hermanos no nos auxilian mensualmente a proporción de la opulencia de sus provincias, nos veremos con el mayor dolor compelidos a abandonarlo al furor de los tiranos y buscar albergue, como las fieras, entre las selvas, bosques, montes o cerros”. (27 de setiembre de 1817). El mismo día Güemes escribía a Belgrano diciendo: “No puedo por más tiempo disimular las urgentísimas necesidades que afligen a esta Provincia. El estado actual de su fortuna no me presenta más que un semblante de miserias, lágrimas y agonía. La Nación sabe cuántos y cuán grandes sacrificios tiene hechos la provincia de Salta en defensa de su idolatrada libertad y debe saber que se halla siempre dispuesta a otros mayores. Que a costa de fatigas y de sangre ha logrado que los demás pueblos hermanos conserven el precio de su seguridad y sosiego; pues en premio de tanto heroísmo exige la gratitud que emulados de unos sentimientos patrióticos contribuyan con sus auxilios a remediar su aflicción y su miseria. Confieso señor excelentísimo que si no me proporcionan de cinco a seis mil caballos y diez mil cartuchos no podré empeñarme en una defensa vigorosa ni responder de la provincia. Si las victorias adquiridas sobre las armas de nuestros opresores cambian su fortuna, jamás podrá la Nación enrostrarme el menor cargo”. Güemes. Salta, 27 de setiembre de 1817.

Belgrano remitió el oficio de Güemes a Pueyrredón, quien respondió el 28 de noviembre de 1817: “...decidida la Superioridad a socorrer en cuanto pueda a aquélla benemérita provincia, espera le ilustre V. E. con más extensión sobre el modo, oportunidad e inoportunidad del momento y calidad de auxilios que hayan de remitirse procurando reducir todo lo posible las cantidades solicitadas”.

Mientras los escritos iban y venían el Gral. Pedro Antonio de Olañeta tomaba Humahuaca. Luego continuó su avance hacia Jujuy, de donde se vio obligado a replegarse a fines de enero de 1818, debido al hostigamiento de las tropas Güemistas. Güemes y Belgrano vivían la misma angustia: la falta de recursos y sensibilidad de quienes se desentendieron de una guerra que se peleaba por todos. Las cartas y oficios son importantes documentos que ayudan a comprender la difícil situación que enfrentaban.

En los escritos se aprecia que a la permanente amenaza del enemigo externo; la apatía del pudiente y a la falta de auxilios de las demás Provincias, se sumaba la grave sequía que azotaba la región. La falta de lluvia parecía aliarse a la pobreza general en que se encontraban los sufridos habitantes, incrementando la angustia ante el riesgo de mortandad de animales y pérdida de cosechas.

“Amigo y compañero mío: los tales movimientos del enemigo, la seca y el un mil millones de cosas han trastornado, por ahora, mis planes; pero si bajase esa canalla, no hay remedio, voy a batirlos; pues estoy cansado de vivir en apuros e incomodidades perpetuas, rodeado de necesidades y disgustos por todas partes...” decía Manuel Belgrano desde Tucumán el 26 de Noviembre de 1817.

Belgrano expone nuevamente la dramática situación el 3 de febrero de 1818: “Compañero y amigo mío: Qué circunstancias tan tristes en las que estamos, para poder hacer uso de mi genio! El egoísmo ha ocupado el lugar del patriotismo y aquél sólo es dable vencerlo con el dinero; éste no lo hay ¿a qué pues apelaremos? ¿cómo remediaremos esta falta de caballos? Aquí sigue la tremenda seca y no menos la de los corazones; sin embargo, voy a enviar a Ud. los únicos restos de la caballada que en número de ochocientos me enviaron de Córdoba, de los que remití a Ud. el año anterior trescientos”. En otro párrafo de la misma carta Belgrano dice a Güemes: “Compañero Ud. no necesita para mí de rodearse ni de luces, ni de sombras, mi corazón es franco, soy su amigo lo veo destinado al objeto común y esté cierto que lo que tuviere le he de dar. Está visto que los enemigos deliran; déjelos Ud. andar subiendo y bajando; ellos pierden siempre, como Ud. me dice y más han de perder, cuando llegue la tremenda. Sólo esperamos los buques que ya no han de tardar mucho; los verá Ud. temblar cuando se aparezca nuestra bandera bien sostenida, en el Pacífico”. (Tucumán, 3 de febrero de 1818).

Cuando Belgrano expresa: “los verá Ud. temblar cuando se aparezca nuestra bandera bien sostenida, en el Pacífico”, se refiere al desembarco del Gral. José de San Martín en las costas peruanas, según el Plan libertador del que los tres próceres participaban.

La falta de recursos obligó a Güemes a hipotecar sus propios bienes. El 27 de junio de 1818 informaba a Belgrano que iniciaba la marcha a Jujuy y que debido a la miseria había solicitado un préstamo por cuya garantía de pago ponía sus bienes y fincas. En el oficio que redactaba a fin de que Belgrano informara al Director Supremo dice: “Es tan apurante la necesidad de presentarme frente de la vanguardia con las tropas de que he dado parte a V. E. vestía con este fin, que hubiera querido anticipar los momentos de mi marcha. Escaso de todo auxilio para esta importante expedición, he premeditado algún tiempo el medio menos gravoso a un vecindario agobiado ya, con los repetidos sacrificios que en obsequio de la causa de nuestra independencia ha sufrido y sufre; y el único ha sido, el pedir a este comercio dos mil pesos, hipotecando en seguro de ellos, caso que a letra vista no sea abonada por el excelentísimo señor Supremo Director del estado, la libranza que he girado a favor de don José Joaquín de Bedoya, las fincas de mi propiedad, cierto de que V. E. interpondrá sus respetos a la acreencia de tan digna mira. Dios guarde a V. E...”. Belgrano elevó el oficio a Pueyrredón el 3 de Julio de 1818 expresando en un párrafo: “... él suplica su abono en los términos que del mismo oficio resulta. La superioridad de V.E. resolverá lo que estime más conveniente”. Parece ser que el Estado no abonó este ni otros préstamos ya que Güemes perdió la mayoría de sus bienes.

 

 

            5. Un vínculo a prueba de demonios

 

Güemes y Belgrano, por enarbolar los principios de amor y defensa de la libertad de nuestra Patria, fueron destinatarios de numerosas intrigas y traiciones. En sus escritos los próceres describen los sentimientos que generaban las actividades de sus enemigos internos. Güemes los llamaba gavilla de ambiciosos y advertía que sus crímenes y delitos los mantendrían agitados y descontentos hasta el fin de sus días.

En el caso de Güemes –incluso- se atentó contra su vida en varias oportunidades. La última traición lo llevó a la tumba, el 17 de junio de 1821, un año después de la partida de su querido amigo Manuel.

En 1817 un hecho puntual pone a prueba la sinceridad y franqueza de los próceres. A fines de noviembre el Gral. Martín Miguel de Güemes fue informado que un oficial de apellido Madrid, enviado por Belgrano con una partida al noreste de Salta, había recibido cartas que lo incriminaban como autor de órdenes y documentos apócrifos. Güemes sabía que sus rivales continuamente sembraban la confusión por distintos medios pero no aceptaba que el mencionado jefe hubiere creído, injusta y ligeramente, lo que recibió.

La carta en la que informa tal circunstancia a Belgrano es la más extensa de las que se conservan. La comenzó disculpándose por las incomodidades y dolores de cabeza que generaría en Belgrano su lectura. En algunos párrafos dice: “...Halla Ud. en su conciencia, el más leve rastro o indicio en que se apoye tan horrorosa falsedad? ¿Es éste el pago que da a mis servicios? Válgame Dios, compañero amado; estoy fuera de mí y no sé qué partido tomar... ¿Qué monstruo ha abortado este infernal bostezo? No nos cansemos compañero mío. Esta es la peor y más sangrienta guerra que nos devora. No merecemos ser libres: confesémoslo sin rubor. Esta es la prisión de jujeños por Belgrano, que dicen los enemigos en su proclama. Esta es la ocurrencia que hizo variar nuestros planes, y esta es la única esperanza que tienen aquellos para sojuzgarnos: la guerra intestina; porque conocen nuestra debilidad y porque saben que no castigamos los delitos, ni premiamos la virtud. No me niegue Ud. que somos tanto o más bárbaros que ellos”... Güemes finaliza la carta diciendo: “Sin poderlo remediar, he molestado a Ud. demasiado, pero merece toda disculpa su más apasionado compañero y constante amigo”. Martín Güemes. Salta, 27 de noviembre de 1817.

El 3 de diciembre de 1817 Belgrano le responde: “...Ahora quiero yo quejarme de Ud. con Ud. mismo. ¿Con qué razón, o por qué me ofende Ud. diciéndome “parece que se desconfía de mí”? No sea Ud. injusto compañero mío con su mejor amigo: la retirada de Madrid no proviene de un chisme, ni de demonio alguno que no tiene entrada conmigo; proviene de que no tengo caballos ni mulas que enviarle, de que las espadas no están concluidas, de que no hay cómo enviarle sobre doscientas monturas que necesita, de la falta de armamento de que se me queja y de la escasez de numerario en que me veo... Persuádase Ud. de que hablo con franqueza y le he de hablar siempre aunque Ud. no me quiera oír, debe Ud. haberlo visto en mi correspondencia. Lo que hiciere mal, según mi concepto, valga lo que valiere, se lo he de decir, no sólo por la causa común sino porque tengo interés en que Ud. salga con honor y brillo; yo he procurado dar a Ud. opinión en todas las provincias y fuera de ellas y es visto que me he comprometido a favor de Ud. porque lo he creído de justicia. Acuérdese Ud. de lo que le dije en el balcón del cuarto de Gurruchaga de lo que se decía sobre nuestras conferencias que todos ignoraban, y, a decir verdad, las ignoran, menos el Supremo Director que es amigo nuestro. Yo no creo que Ud. trate de engañarme, ni yo creo que Ud. se piense que yo trato de engañarlo: fuera de nosotros desconfianzas mutuas; la amistad que nos profesamos no puede reinar así. Mi corazón es franco y no puede ocultar sus sentimientos: amo además la sinceridad y no podría vivir en medio de la trapacería que sería precisa para conservar un engaño; sólo a las pobres mujeres he mentido diciéndoles que las quiero, no habiendo entregado a ninguna, jamás, mi corazón.” Cabe destacar que ésta es la única carta en la que Belgrano menciona su relación con las mujeres confesando que sólo a ellas ha engañado, brindando un nuevo elemento para el análisis de su vínculo con Güemes.

El 18 de diciembre del mismo año y sobre la misma intriga Belgrano escribía a Güemes: “Compañero y amigo querido: Madrid llegó después de infinitos trabajos en sus marchas. Lo primero que traté de indagar fue el origen de sus desconfianzas con un fiel servidor de la nación y además amigo mío, y sólo he sacado en limpio las voces de la vulgaridad y que no había quién no hablase de que se intentaba contra la división; pero que aunque él no daba crédito, como era regular, tomó las precauciones de seguridad que creyó propias de su obligación. De todo deduzco que los mal intencionados, los infinitos que andan esparcidos y en ejercicio de la chismografía para indisponer a unos y otros, y que la unión que existe entre nosotros se rompa esparcieron esas voces, y que no hubo sindéresis para discernir y por consiguiente despreciar voces vagas e insignificantes; bien puede pesarle a todos los demonios, pero en mí no tendrán jamás cabida”.

El hecho reseñado fue un nuevo intento para enfrentar a Belgrano y Güemes, sus autores se desconocen. Güemes expuso la situación a Belgrano sin ocultar su impotencia, confusión y dolor. Belgrano, por su parte, sintió afectada su sinceridad y así lo expresó: “...quiero quejarme de Ud. con Ud. mismo...”. Siente injustas y desconfiadas las palabras de Güemes y le aclara vehementemente la situación por la cual ordenó el regreso de Madrid a Tucumán.

Otro intento de enemistar a los próceres se registra en junio de 1818. Esta vez Güemes se lo informa a Pueyrredón, amigo de ambos. El 3 de setiembre de 1818, desde Buenos Aires, Pueyrredón escribe a Güemes: “...Pedí en su tiempo explicaciones a Belgrano sobre el contenido de la carta fechada por Ud el 3 de Julio, vea lo que me contesta: “No puedo decir a Ud. bastante cuanto he extrañado la pregunta que Ud. me hace acerca de la seducción de oficiales de nuestro Güemes y de ir a atacarlo: ambas cosas no me han pasado jamás por la cabeza y Ud. mismo debe hacerme justicia en vista de mis comunicaciones desde que empecé a tratar con aquél, sabiendo además que he procurado formar la opinión en su favor por cuantos medios han estado a mis alcances, a pesar de todos los enemigos que ha tenido, como es consiguiente a cualquiera que manda. Después de todo ¿a qué seducir a sus oficiales? ¿Por qué he de atacarlo? ¿lo tengo acaso por enemigo de la patria? ¿No soy yo quien le ha propuesto para premios como Ud. sabe? ¿No soy yo el que a virtud de las órdenes de Ud. le he franqueado cuanto ha necesitado? ¿No soy yo el que le he dado pruebas de una sincera amistad, demostrándosela de un modo positivo hasta enviarle cuanto ha necesitado, pidiéndomelo y no pidiendo, sin expreso aviso de usted?. Pero es cansarse en vano tratar de esta materia que la veo fundada en la multitud de chismes de los incendiarios: estoy cierto de que el mismo Güemes hará mi apología en este asunto. Protesto a Ud. que no conozco a sus oficiales y que con ninguno tengo correspondencia; si me han escrito les habré contestado en las materias que me hubiesen tratado; pero nadie me ha hablado en contra de él, ni yo lo habría consentido. ¿Es posible que haya quien piense que soy capaz de mover las armas según mi antojo y más contra un hombre a quien yo mismo elogio y a quien le he dicho que estoy para sostener el orden? Cosas de chismografía: dejémonos de esto y crea Ud. que Belgrano está con juicio: ¡así no me lo quitará la falta de plata con que no puedo atender a Salta, ni a nosotros!” (Tucumán, 18 de agosto de 1818). Los párrafos transcriptos son contundentes: ningún demonio, ninguna intriga, quebraría la firme amistad que se profesaban los envidiados héroes.

 

 

            6. La amistad y una preocupación común: La salud

 

La amistad que Güemes y Belgrano se profesaban fue aparejada a una constante preocupación por la salud del otro. Ambos padecían trastornos digestivos, respiratorios y articulares. El Dr. Armando Pérez de Nucci analizó desde el punto de vista médico la correspondencia de los próceres concluyendo que en ella se mencionan enfermedades y padecimientos, advirtiendo que Belgrano tenía cierta preocupación y conocimientos de diversas afecciones, permitiéndose a veces recetar a distancia.

En una oportunidad Belgrano había escrito a Güemes. “Compañero y amigo querido: Ud. no se cuida, cree que su cuerpo es de bronce y se equivoca; no se debe usted a sí solo, sino a su mujer, hijo y lo que es más, a la Patria y esto debe empeñarlo a tomar precauciones que lo liberten de esos ataques furibundos. Sé que está Ud. aliviado, quiera Dios que continúe en buena salud como lo deseo”... (Tucumán, 3 de octubre de 1817).

El 10 de octubre del mismo año Belgrano le decía: “Por aquello de poeta, médico y loco, todos tenemos un poco, vaya mi receta para el cólico bilioso; lo padecí un verano entero desde las 10 de la mañana hasta las 5 de la tarde y no tomaba más alimentos que agua de agraz helada y helados de agraz. Ud. felizmente no necesitará de tanto pues que ya se ha aliviado; pero a precaución, un vasito de helado de ése ácido o de naranja o limón, todas las noches, después de hecha la cocción y verá Ud. qué tono toma su estómago y cómo se robustece”. Tucumán, 10 de octubre de 1817.

El Dr. Pérez de Nucci expresa: “Para avalar la teoría de que Güemes padecía una dispepsia que estimo de probable origen biliar, se toman como referencia las continuas recomendaciones de Belgrano, sobre todo aquella en la que recomienda dieta y reposo, sin olvidar la mención directa al cólico bilioso”.

La última carta que Belgrano escribió a Güemes fue fechada en Pilar el 10/9/19. En ella expresaba: ”Mi compañero y amigo: voy a marchar dentro de dos días para el Tucumán a ponerme en formal curación hasta recuperar mi perfecto restablecimiento y ponerme en aptitud de trabajar, para concluir a los enemigos que nos amenazan, en unión de todos los que desean ver libre el país. Mis males siempre siguen, aunque hace tres días que he podido suspender los vómitos con el cuidado y auxilio de los medicamentos administrados por el profesor Berdia. De todos modos es su constante amigo. Manuel Belgrano”. El mismo mes Belgrano, ya gravemente enfermo, solicitó la presencia del Dr. José Redhead, quien vivía en Salta y atendía al Gral. Güemes. Güemes actuó inmediatamente posibilitando el traslado del médico. Feliciano de la Mota Botello, quien por entonces gobernaba Tucumán, escribió a Güemes que el Gral. Belgrano estaba reconocido por el envío del médico y que había hecho cuanto pudo por su alivio.

Cabe recordar que Bernabé Aráoz gobernaba Tucumán cuando Belgrano se hizo cargo del Ejército, en 1816. En su condición de gobernante obstaculizaba permanentemente el auxilio que necesitaban las tropas. Como consecuencia de ello, el general solicitó reiteradamente a Juan Martín de Pueyrredón la remoción de Aráoz. En setiembre de 1817 insistió expresando que si no se tomaba dicha medida él se vería obligado a retirarse del Ejército. Aráoz fue destituido y reemplazado por Feliciano de la Mota Botello, teniente gobernador de Catamarca.

En noviembre de 1819 sólo quedaba en Tucumán parte del Ejército Auxiliar, el resto había marchado hacia el centro del país por orden del Director. En esas circunstancias Abraham González y Bernabé Aráoz provocaron una revolución mediante la cual fue depuesto Motta Botello, asumiendo el cargo Aráoz.

El Gral. Belgrano había renunciado por razones de salud al mando del Ejército. Cuando se produjo la revolución se encontraba de visita en Tucumán. González, lugarteniente de Aráoz, encarceló y engrilló al prócer. El Dr. Redhead logró que se lo eximiera de tal tortura, por su jerarquía y estado de salud.

Al conocer tan ingrata noticia, Martín Güemes ofreció asilo a Belgrano para salvaguardar su persona y aliviar su enfermedad. El prócer agradeció el gesto y se dirigió a Buenos Aires asistido por el médico escocés. Vanos fueron los intentos del Dr. Redhead, Belgrano partió hacia la eternidad el 20 de junio de 1820, ocasionando un gran dolor en el corazón a su amigo. Simultáneamente Güemes era nombrado por San Martín, General en Jefe del Ejército de Observación sobre el Perú, quedando sin el respaldo afectivo de su camarada.

 

 

7. La eternidad como lugar para el reencuentro

 

Una prueba más de los infames sentimientos que generaba la relación entre los próceres la brinda el Dr. José Redhead, médico y amigo de ambos, quien escribió a Güemes: “Belgrano, al cabo, en medio de su talento, era el hombre más sencillo que he conocido. Lo engañaban como a un niño y no ignoro las maquinaciones que hubo en Tucumán y aquí para impedir una amistad estrecha entre usted y él”. (Buenos Aires, 7 de noviembre de 1820).

En esta carta Redhead dio un nuevo testimonio de la amistad que unió a Güemes y Belgrano. Uno de los personajes a quien molestaba esta relación fue el ambicioso Bernabé Aráoz. Aráoz provocaría al año siguiente una grave crisis al invadir Santiago del Estero para impedir que llegaran a Salta los auxilios necesarios para que Güemes pudiera marchar hacia el Alto Perú en apoyo de San Martín.

El gobernador de Santiago del Estero, Felipe Ibarra, comunicó a Güemes el 23 de enero de 1821 que procuraba armarse para defender su Provincia del ataque de Bernabé Aráoz agregando: “Este acontecimiento inesperado es el origen de no poder a V. S. remitirle el dinero de los azogues ni de dar curso a su venta. Este gobierno... reclama de V. S. los más vivos y eficaces auxilios para destruir este tirano que sin más atención que su ambición frustra todos los auxilios que podía remitírsele al ejército de su mando, para el progreso rápido de la Nación”.

Ante la situación, el Cabildo convocó a representantes de Salta y Jujuy a una Asamblea en la que se decidió declarar la guerra al gobernador de Tucumán. En consecuencia las tropas Güemistas marcharon hacia ése territorio. En medio del conflicto se produjo una revolución interna en Salta, liderada por comerciantes y antigüemistas, que derrocó a Güemes y lo condenó al destierro. La revolución fracasó. Al regresar Güemes a la ciudad los revolucionarios huyeron unos a buscar el amparo del Gral. Olañeta que nuevamente invadía las Provincias Unidas aprovechando la disputa y otros hacia Tucumán.

Los que huyeron hacia el Alto Perú se aliaron con los realistas y el 7 de junio de 1821 lograron sorprender a Güemes, hiriéndolo. Diez días después el general ingresaba en la eternidad. Allí se reencontró con el amigo de quien tanto anhelaron separar. Martín Miguel de Güemes tenía entonces 36 años, 3 pequeños hijos y una esposa que fue a reunirse con él diez meses más tarde.

 

 

Palabras finales

 

La enseñanza de la historia suele presentar episodios fragmentados lo que dificulta la comprensión integral de personajes, sucesos y el contexto socio político y económico. La ruptura de vínculos, que atenta contra la compresión, me estimuló a abordar un aspecto tan preciado como poco difundido en las páginas de nuestros libros: la amistad entre dos próceres.

Procuré mantenerme en los límites de ése título pero pronto comprendí que no podría, especialmente al analizar las cartas. Cada una de ellas me permitió descubrir el compendio que Güemes y Belgrano realizaron del momento histórico que vivieron. Con sus alegrías, angustias, dificultades, logros, consultas, recomendaciones, etc.

Llevo tiempo pregonando el noble sentimiento que unió a los próceres, pero sólo ahora puedo apreciarlo en profundidad. Al tratar de sistematizarlo una fuente me fue llevando a otra, ampliando el objetivo. Mientras avanzaba más contrastaba la oscura sanción de 1812 con cada carta que leía. Tanto que en un momento llegué a preguntarme: cómo pudieron consolidar una amistad sobre tal base?. Y la respuesta me la dio la integridad y grandeza de sus corazones que les permitió perdonarse mutuamente quizás sin que ninguno se lo pidiera al otro. Desde lo humano esta es una gran enseñanza que nos legaron. Desde lo militar es una prueba de virtudes. Por parte de Belgrano, el reconocer su error y por parte de Güemes aceptar y comprender este reconocimiento.

La normativa interna de una institución verticalista como lo es el Ejército obstaculiza la superación del resentimiento que genera en el subordinado una sanción arbitraria (Güemes consideró que su traslado era un confinamiento que degradaba su honor y distinguidos servicios). En el Superior, las prerrogativas y el ejercicio del mando se refuerzan cuando se adopta una medida disciplinaria que se cree justa (Belgrano había informado que los delitos habían manchado los servicios de Güemes y que sólo absteniéndose de su relajada conducta podría ser útil a la Patria pero no en el ejército bajo su jefatura).

Por otra parte, son excepcionales los reclamos a una sanción y también la resolución favorable de estos. Cuando Güemes recursó la medida, Belgrano la fundamentó y el Gobierno la mantuvo. Años más tarde la situación fue superada y relegada al olvido. Es posible que del vínculo entre ambos prevalezca como más difundido y como ejemplo de rectitud de Belgrano la sanción impuesta y no la unión que lo estrechara a Güemes durante años por el mismo objetivo: la libertad.

Quizás las 129 cartas que Belgrano le escribiera a su subordinado, compañero y amigo sean ignoradas por la mayor parte de esta Nación, cada vez más alejada de la memoria y de la gratitud diaria hacia quienes la forjaron. Por eso estas páginas, motivadas por las palabras con las que Güemes selló sus sentimientos diciendo a Belgrano que sería su amigo hasta más allá del sepulcro pretenden constituir un homenaje. Hoy que ambos están contemplando esta dolida Patria que apenas los recuerda sean estas páginas una clarinada para exaltar su gloria.

 

 

FUENTES CONSULTADAS

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

CLARÍN: “Manuel Belgrano. Cartas, anécdotas y testimonios”. Buenos Aires, 2.002

INSTITUTO NACIONAL BELGRANIANO: “Vida del Creador de la Bandera Argentina. Buenos Aires, 1995.

INSTITUTO GÜEMESIANO DE SALTA: Boletines Nº 7, 8, 9, 12 y 21. Salta, años 1982 a 1996.

 

COLMENARES, Luis Oscar: “Martín Güemes. El héroe mártir”. Ediciones Ciudad Argentina, 1998.

FERNÁNDEZ, María Cristina: Boletín Güemesiano Digital Nº 28. Buenos Aires, Junio de 2002

FIGUEROA GÜEMES, Martín Gabriel: “La Gloria de Güemes”, Eudeba, agosto de 1971.

-- “Verdades Documentadas para la Historia de Güemes”. Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, 1948.

GÜEMES, Luis: “Güemes Documentado”, T 5 y 6. Plus Ultra, 1980.

VILARDI, Julián A.: “Güemes y las once invasiones realistas por el Norte”. Edit. Lito, B. Aires, 1971.

 

 

 

 

 

SÍMBOLOS PATRIOS. CEREMONIAL Y PROTOCOLO,

HERÁLDICA Y VEXILOLOGÍA. PLÁSTICA

DE LA BANDERA NACIONAL

 

 

Raúl MEDINA ALVARADO ·

 

En adhesión al 186º aniversario del paso a la eterna gloria del Gral. Don Martín Miguel Juan de Mata Güemes, el Instituto Güemesiano de Salta me concede el honor de poder adherir a esta magna fecha, mediante un tema de caro sentimiento al hombre argentino, los Símbolos Patrios y dentro de ellos, en particular nuestra Bandera Nacional.

Entonces deberíamos comprender por Símbolos Patrios, al conjunto de representaciones físicas protocolares que muestran la identidad de un pueblo, el cual está ubicado en un espacio geográfico determinado, donde esos emblemas contienen el espíritu de esa sociedad. Dichos elementos son: EscudoBandera e Himno Nacional, pudiendo agregarse la Escarapela Nacional, que si bien fue establecida por una resolución del Consejo Nacional de Educación, podría por su historia ocupar el sitial de Símbolo Patrio; se puede agregar la Moneda Nacional, demostración de soberanía y que sobre las primeras de oro y plata en el año XIII, nos brindan hoy en las de un valor de un peso, la información gráfica visual para conocer el origen del escudo nacional.

Estos improfanos elementos no deberían ser confundidos por los Atributos del Poder Público como lo son el Bastón de Mando y la Banda Presidencial, las que a su vez tienen el complemento de temas musicales, que sirven para rendir honores a las autoridades correspondientes, según los protocolos oficiales.

Así como la Heráldica, que es el estudio de los blasones y tiene sus bases toponímicas o patronímicas, la Vexilología que estudia el origen y aplicaciones de las banderas de los Estados, tienen similares características. La primera técnica fue precursora de la segunda, algunos frisos de la antigua mesopotamia bíblica. Inicialmente estos símbolos fueron la simple materializaciones del espíritu social de una nación, de ellas surgieron imágenes que plasmadas por fuerza de imperio, determinaron un grado de jerarquía, propiedad y pertenencia social. En ellas, el pueblo demuestra sus valores; surge espontáneamente la necesidad de expresarse como la síntesis de las representaciones del sentir de su patria. Es un medio de expresión auténtica, sin compromisos, sin condicionamientos, en común acuerdo de partes, con intereses compartidos, con un solo objetivo, el ejercicio de la plena soberanía.

Si ya mencionamos a los símbolos como representaciones físicas protocolares de una sociedad, nos faltaría definir entonces que entendemos como Protocolo. Inicialmente debemos conocer que es Ceremonial; palabra derivada de “ceremonias”: conjunto de expresiones exteriores humanas, por la que se rinde cultos a lo divino o se idolatran cosas paganas. Esas manifiestas individuales, que nacen en el seno familiar, luego de práctica en forma grupal dentro del clan familiar, luego se traslada a la tribu y posteriormente a la nación, lugar donde es práctica habitual espontánea de toda esa sociedad. Esa práctica habitual, espontánea y social es lo que conocemos como Ceremonial. No está reglamentado por el Estado, sino tan solo por las conductas de los hombres que la practican, pero permitida esa práctica por parte del Estado a lo largo del tiempo, se transformará en costumbre lugareña y posteriormente en tradición de esa Nación.

Estamos entonces en presencia de una determinada conducta social, que por intereses en común, el Estado como organizador de esas sociedades, queda obligado, por su poder de imperio, a exigir el cumplimiento de esas ceremonias, con determinadas reglas, estableciendo límites a las autoridades que la practican y jerarquizando los cargos que las mismas ocupan. Estas acciones están plasmadas en la Constitución Nacional y su práctica es el Protocolo, que no es más ni menos que el ejercicio reglado de las ceremonias sociales.

De esta manera tenemos la base conceptual de Ceremonial y Protocolo. Ahora nos toca desarrollar el concepto de Bandera Nacional, su clasificación y protocolo.

El moderno estudio de las banderas, su empleo público, formas, antecedentes y aplicaciones en eventos oficiales, corresponden como ya mencionamos a la Vexilología, rama que integra el Ceremonial y Protocolo y es un estudio particular que apoya a la Historia, se nutre del Derecho y la Geografía. Fue creada en la década del 60, hasta madurar en esta época con la plena vigencia de una federación internacional que une a los expertos de todo el mundo, quienes se reúnen periódicamente para ajustar normas y mostrar hallazgos.

Podemos de esta forma hacer una breve recorrida sobre las distintas clasificaciones en cuanto a la forma y en el uso protocolar de la bandera:

1º) Algunas formas de banderas públicas

Bandera rectangular:

Bandera cuadrada

Banderas farpadas

Banderas cornetas

Banderolas.

Estandartes

Gallardetes

Gallardetón.

Grímpolas

Palón

Pendón

Repostero

Catavientos

 

2º) Banderas de los Estados Argentino

Bandera Nacional

Banderas Provinciales

Banderas de las Municipales

 

4º) Banderas de uso protocolar

Banderas de los Estado soberanos reconocidos por la ONU

Bandera de Ceremonia

Bandera de izar

Bandera Presidencial

Bandera del Ministerio de Defensa

Banderas de Guerra

Banderas Conmemorativas

Banderas Representativas

Bandera de Izado Permanente

Bandera de los Pasos Fronterizos Habilitados

Banderas Históricas Nacionales

Banderas Especiales: ONU – OEA – OTAN – UE- Olímpica – MERCOSUR

Bandera del Estado Pontificio del Vaticano

Bandera de Uso en los Vehículos Diplomáticos

Banderas de Ayudas Humanitarias

Bandera de los Pueblos Originarios

 

5º) Bandera de Uso Particular

Paños para ornamentar con los colores particulares

Banderas para las mesas de servicios y/o negociaciones

Banderas para uso comercial

Banderas de Instituciones No Estatales

Banderas para las Aeronaves

 

6º) Banderas de Uso Marítimos

Bandera del Palo Bauprés

Bandera para la Navegación y en Puerto

Señales Marítimas Internacionales

Servicios de Engalanado a bordo

 

Para el uso protocolar de las Banderas Nacionales existe una plástica, la cual funciona según determinadas reglas que son propias del Protocolo de Estado. Ellas tienen su origen en el Ceremonial y Protocolo y son empleadas sobre la base del Orden de Precedencia Protocolar (1) y Principios de Analogías del Ceremonial.

Una de las reglas de Cortesía y Urbanidad es la Precedencia, guía la cual establece en nuestro caso que la enseña nacional debe estar siempre ubicada, jerárquicamente, delante de cualquier otra bandera oficial o del ámbito privado. Asimismo, cuando ocupe lugar en el estrado, estará a la derecha del mismo o sea a la izquierda del observador. Si la presidencia de una autoridad ocupa el centro de esa tribuna, la enseña nacional estará a la derecha del mismo, en esa posición presidencial no debe ceder su lugar como bandera de estado nacional.

Si en el acto existiera más de una bandera oficial, habrá que analizar y determinar qué lugares ocupan cada una de ellas; inicialmente por razones de soberanía nacional no cede nunca su lugar de presidencia y el resto de la o las bandera/s será/n ubicada/s por par centrado si existieren dos, por alternancia en el caso que haya tres o más bandera o en función al orden alfabético o a la antigüedad en función a la fecha de presentación de las cartas credenciales de los países que representan. En un ceremonial moderno, todo dependerá del tipo de evento protocolar que se desarrollará.

 

 

 

 

(2) Un día de engalanado del mástil perteneciente al edificio del Estado Mayor General de la Armada – Ciudad Autónoma de Buenos Aires - Año 2006

Recomendación, las banderas oficiales de pie no son ornamentos, se colocan siempre antes del acto y no durante o posterior al acto, por el principio de respeto a la Enseña Nacional. Si existiere un abanderado y escolta, ellos deben siempre ingresar antes del inicio del acto protocolar y no se colocan banderas oficiales de pie, en este caso si se puede ornamentar con los colores patrios el evento. Este tipo de banderas se denominan repostero.

Pero antes de continuar con la aplicación de los principios generales del Ceremonial y Protocolo de Estado, en particular durante el uso público de nuestra Bandera Nacional, debemos hacer unas reflexiones. La primera es reconocer que en nuestro medio social se fue perdiendo la práctica del honor a la bandera, siendo ésta, empujada solo a la ejecución por parte de las fuerzas armadas y de seguridad de nuestra república en sus propios recintos, en algunos actos escolares y esporádicamente en instituciones culturales, cuando esa práctica debería ser una costumbre ciudadana, no solo para nosotros sino también para quienes adquirieron nuestra nacionalidad.

Menciono una simple observación: ¿Cuántas veces habremos visto, como ese paño sagrado que nos representa, que colocado en lo alto de un mástil, está hecho casi jirones y manchado por la suciedad del medio ambiente?. ¡Urgente, debemos hacer algo! para que la misma luzca humilde pero limpia y presentable ante los ojos de nuestros ciudadanos. ¿Es nuestro deber tener esta iniciativa para con esta cara enseña patria!

En la clasificación precedente se ha mencionado para los actos públicos la clasificación de Bandera de Ceremonia y Banderas para Izado, deseo recordar que ambas deberían mantener la misma jerarquía protocolar pero se diferencia en el uso público a la que se las someten; así vemos que por un lado se menciona el simple uso y por otra la pluralizamos, ¡Pues bien! Existe una única Bandera de Ceremonia, lleva los colores celestes blancos y celestes con el sol figurado en el medio, en conformación rectangular, preferentemente en paño doble en gro de seda; es la expresión máxima de la enseña en cualquier institución argentina; solo podrá ser lucida públicamente en ocasiones extraordinarias, portada por personas extraordinarias y con una serie extraordinaria de ritos establecidos por normas superiores, en este sentido por el protocolo institucional que correspondiere.

En el caso de las Banderas de Izar, las mismas son de un empleo mas amplio, no por ello pierden la identidad como símbolo del estado, sino que su demostración en el uso diario, está sujeta a otras formalidades, incluso difieren la textura del paño. Son utilizadas para identificar la propiedad de un lugar. Disponen de una normativa para el izado, arriado, traslado hacia y desde el respectivo mástil, con personas designadas para tal fin y fechas en la cual estarán izadas a pleno o a media asta. El tamaño debe ser en general, directamente proporcional al mástil donde flamea. Debe izarse a las ocho de la mañana y arriarse a la puesta del sol, en invierno a las seis de la tarde y en verano a las ocho de la noche, por norma universal.

Existen estados nacionales que demandan la mejor tela en la mejor calidad para sus propias banderas de izado / arriado como también para las de ceremonias, en este último caso difiere por que tienen adosados ribetes como por ejemplo los gusanillos de seda en hilo de oro, como forma de diferenciarse de las de izar. En nuestro país, las banderas de izar están determinadas su confección por normas Iram y su empleo están basadas en normas militares que provienen de la época de la colonia e independencia.

El uso y costumbre de nuestra enseña patria deriva, como se anticipó oportunamente, de la cultura colonial española, donde establecen las diferencias y jerarquías para la misma. En este caso recurro a la palabras escritas de uno de los mayores expertos en el tema en nuestro país, el licenciado Alberto Rubén Perazzo, quien en su libro Manual de Vexilología Universal – Editorial Dunken / Abril de 2005, en la página 13 hace mención a una clasificación de las enseñas basadas en la representatividad y orden de las mismas, tal el caso de “bandera”, donde dice que: -“deben ser usadas por los reyes, duques, marqueses, condes, vizconde, almirantes y barones”-. Bien sabemos que antes de los estados modernos, el mismo estaba representado por la realeza, de allí que esta acepción con el devenir del tiempo se fue transformando y trasladando a quienes hoy conformamos ese estado, los ciudadanos.

Otra es el palón: -“es propia de las ciudades, villas y comunidades” -. El pendón: “es para el uso de las comunidades religiosas tales como la Santiago, Calatrava, Alcántara y San Juan.”-. El guitón: “señala la presencia del rey o emperador”-.

Si bien estas enseñas fueron evolucionando con el tiempo, los cambios en general sobre su figura fueron pocos, hoy en este tercer milenio siguen teniendo plena vigencia las normas de origen europeo, que fueron transmitidas por los ejércitos conquistadores y los grandes navegantes marinos. Cada nación dispone de sus propios protocolos para todos los movimientos de las autoridades del Estado y consecuentemente sus símbolos y dentro de ellos en forma particular las que hacen al uso público de su bandera. Tal es el caso del guitón en nuestro país, enseña que se puede ver lucir diariamente en la azotea de la Casa Rosada; esta enseña indica el lugar y la presencia del Presidente de la Nación, en su calidad constitucional de Comandante de las Fuerzas Armadas Argentinas. En la época española, indicaba la presencia del Rey o Virrey, dependiendo geográficamente donde estábamos situados.

¿Y porqué es rectangular nuestra enseña patria? Siguiendo los conceptos del licenciado Perazzo y acorde a los principios vexilológicos, simplemente por que la bandera real de España tenía y mantiene esa forma rectangular, que por uso y costumbre la adoptamos en el tiempo de la independencia, llegando así hasta nuestros días. En general los documentos referidos a nuestra enseña patria hablan sobre el uso público y los colores, pero nunca de cambiar la forma rectangular.

Entonces a modo de conclusión, podemos decir con certeza que nuestra Bandera Nacional Argentina tiene preeminencia sobre cualquier otra bandera, sea esta de otro/s estado/s nacionales, provinciales, municipales o instituciones privadas.

Antes de finalizar y con respecto a este magno recuerdo, pude leer en Güemes Documentado, la clara identificación de algunos de los distintos abanderados que tuvieron los cuerpos militares a órdenes del Gral. Martín Güemes, tales como don Manuel Borije, quien es identificado por percibir su paga por tal cargo; Diego Ampuero y Celedonio López, ambos abanderados de los Infernales. Portaguiones del Regimiento de Granaderos a Caballo, como bien sabemos era uno de los escuadrones de caballería asignados al cuerpo de los Infernales: Nicolás Villalba, Miguel Antonio Cairo, Pablo Melgar y Antonio Tinajero.

Ahora, una pregunta que me intriga desde hace un tiempo a esta parte, ¿Entonces… qué bandera identificaba al Ejército de Observación a cargo del Gral. Martín Güemes o cuál fue la utilizada durante la Gesta Güemesiana? Descuento que los portaguiones llevaban confalón, enseña de menor grado que un estandarte, con la que cada escuadrón de caballería se identifica en todo momento; quizás hayan exhibido una “coronela”, conocidas como bandera de regimiento que como similitud está la Bandera del Ejército de los Andes. Recordemos que a partir del Congreso de Tucumán de 1816 ya teníamos una bandera que nos identificaba como país libre y soberano. ¿Pero cuál fue la ostentada en esta pírrica lucha?. Esta pregunta sería tal vez otro capítulo a indagar en la vida política y militar de nuestro Héroe Nacional.

Por último deseo compartir con todos ustedes las palabras del embajador Blanco Villalta, eximio maestro del ceremonial en todo el mundo y plasmado en su libro “Ceremonial – Una filosofía en el tercer milenio”: -“El ceremonial no crea jerarquías, solo las reconoce; tampoco inventa honores ni los otorga, ni fomenta el boato, solo establece un orden que haga posible las mas libres y cómodas relaciones. No complica, simplifica. No crea problemas, solamente los evita. Recordemos el pensamiento de la antigua China acerca de que los cánones del comportamiento son afines a una moral de la actitud”-. Así deberíamos mantener el tratamiento protocolar de nuestras enseñas patria.

(1) Decreto Nº 2072 / 2002 – Orden de Precedencia Protocolar en la República Argentina.

(2) Descripción de la fotografía:

2.1 – Al tope del mástil una bandera azul tipo indicativa, con cuatro estrellas que muestran la presencia en el lugar del Señor Jefe del Estado Mayor General de la Armada.

2.2 - Bandera Nacional para Izado, denominado de 3º tamaño, al tope del mástil.

2.3 - Hacia ambas bandas (lados) del mástil, sobre estays, banderas de señales internacionales y numerales, que sirven como engalanado del palo mayor, el cual perteneció a una embarcación tipo destructor.

2.4 - Hacia los laterales se observan drizas de apoyo al embanderado del mástil, utilizados para el izado de otras enseñas navales militares.

2.5 - Al pie del mástil, una Guardia Militar de Honor, con personal de marinería provista del respectivo pito marinero.

 

 

FUENTES CONSULTADAS

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

BERISSO, María: “Protocolo y Ceremonial. Oficial, Empresario y Social”. Editorial Espasa, Buenos Aires, 1999.

BLANCO VILLALTA, Jorge G.: “Ceremonial. Una filosofía para el tercer milenio”. Editorial Valletta Ediciones. Buenos Aires, 1999.

GOTELLI, Aníbal: “Ceremonial Moderno”. Fundación C.I.D.E.C. Buenos Aires, 2005.

GÜEMES, Luis: “Güemes Documentado”, Tomo 8. Editorial Plus Ultra, 1984.

JANKOWIC, Elena: “La etiqueta social en los negocios”. Editorial Deusto, Madrid, España, 1992.

MESSIA DE LA CERDA Y PITA, Luis F.: “Heráldica Española”. Editorial Edimat, Madrid, España, 1998.

MIRANDA, Bruce: “Mitford. El Libro Ilustrado de Signos y Símbolos”. Editorial El Ateneo, Buenos Aires, 1997.

OLIVER, Stefan: “An Introduction To Heraldry”. Editorial Grange Book, Londres, 1997.

PERAZZO, Alberto Rubén: “Manual de Vexilología Universal”. Editorial Dunken. Buenos Aires, 2005.

SILVA CONCHA, Mario: “Ceremonial y Protocolo”. Fondo de Cultura Económica, Santiago de Chile, 1997.

VILARRUBIAS, Felio A.: “Tratado de Protocolo de Estado e Internacional”. Ediciones Nobel, Madrid, España, 2000.

 

 

 

LA BANDERA DE IRUYA

 

 

María Inés GARRIDO de SOLÁ ·

 

No se puede hablar de la Bandera de Iruya, si no se la sitúa en el tiempo y en el espacio en los que se desarrollaron los hechos que la generaron. Para ello, tenemos que comenzar por destacar la ubicación geoestratégica de Salta, en el centro del Virreinato del Río de la Plata. Esto le trajo prosperidad económica, poder político, vinculaciones sociales y desarrollo cultural, gozando de una situación privilegiada.

El pronunciamiento de 1810 en Buenos Aires, llevó a los americanos a asumir el ejercicio del gobierno propio. Como era de esperarse, el virreinato del Perú, centro del poderío hispánico en América, llevó adelante todo intento por anularlo, mientras desde Buenos Aires subían los ejércitos para terminar con dicha amenaza. Salta se adhirió al pronunciamiento con su posición y recursos; lo que la convirtió en el epicentro de un prolongado y encarnizado enfrentamiento.

Las derrotas de Huaqui, Vilcapugio y Ayohuma sucesivamente demostraron que, si el objetivo era terminar con el centro del poder realista, el camino no era por estos rumbos. El enemigo concentraba aquí todo su poderío, con el propósito de bajar hasta Buenos Aires, para terminar con el único foco, aún en pie de la rebeldía americana.

Para defender a las Provincias Unidas del Río de la Plata y emancipar el resto de América había que abandonar ésta ruta, optando por la ofensiva por el oeste, venciendo la barrera natural de los Andes, para caer en Chile primero y en el Perú después. Para que esto fuera viable, había que mantener la defensiva en el tradicional escenario de confrontación, el alto-peruano y el salto-jujeño, con un doble propósito. Por un lado, para evitar el avance del enemigo y que con ello, anulara toda posibilidad de acción y por el otro, dividir su poderío en espacios distantes y distintos, a fin de impedir que con su concentración tornara imposible la nueva opción por el oeste. Concretada ésta etapa, operaría la ofensiva e invasión, tanto desde las Provincias Unidas del Río de la Plata, cómo desde Chile, juntándose en el Perú los ejércitos operantes, para terminar con el dominio hispánico en América.

Güemes participó activamente en uno de los frentes decisivos de la contienda, el salto-jujeño. Primero liderando las avanzadas, con la misión de contener al enemigo, lográndolo con éxito y tras la derrota del grueso del ejército regular en Sipe - Sipe, le fue confiada la defensa de las Provincias Unidas del Río de la Plata y la seguridad del ejército derrotado. Los hechos históricos son muy complejos para ser obra de un hombre, evidentemente son concretados por el sujeto colectivo, el que enaltece a quien lo guía en aras de objetivos supremos.

A partir de junio de 1816, Güemes actuó como conductor, no como comúnmente escuchamos, de una montonera de gauchos desorganizados, sino del accionar de un auténtico ejército de milicias campesinas, no estable, pero sí organizado. Contaba con un Estado Mayor, escuadrones y compañías, agrupados acorde al lugar de dónde procedían y con todos los servicios propios de un ejército en campaña.

Las acciones que llevaron adelante no respondían a la estrategia de una guerra regular, con tropas de línea o veteranos, que lucharan mediante batallas campales, sino que apelaron a la guerra de recursos. Sin recibir, ni dar batalla decisiva al enemigo: persiguiendo, acosando y castigándolo en sus posiciones y movimientos; guerra lenta y penosa, llevada adelante por hombres aunados con el paisaje en una conspiración perpetua. Obligaron al enemigo a actuar en un vastísimo espacio, alejado de sus bases de operaciones, sin ningún apoyo logístico y enfrentado al desgaste de la guerra de recursos, la que a lo largo de la historia siempre resultó triunfante.

El espacio social en el que se desarrollaron las acciones no fue la frontera norte de las Provincias Unidas, cuyos límites en esa dirección, heredados del antiguo Virreinato estaban en el confín de la actual república de Bolivia. Por lo que a Güemes erróneamente se le sigue llamando defensor de la frontera norte de las Provincias Unidas, cuando en realidad fue el supremo defensor de su independencia. Los cientos de combates que libraron sus hombres, acontecimientos de efímera duración, formaron parte de un proceso histórico, obra del sujeto colectivo: el pueblo en armas, el que luchó y murió con valor y honor por la libertad de ésta tierra y la de su gente. El ejército regular no volvió a operar y los intentos enemigos de llegar a Buenos Aires, sólo se disiparon cuando San Martín desembarcó en Lima.

Ahora era necesario pasar a la ofensiva, desde el centro de las Provincias Unidas del Río de la Plata avanzando hacia el norte, con el apoyo de los altoperuanos. Mientras San Martín desde Lima se proyectaba hacia el interior para atrapar entre ambos, en un movimiento envolvente, a las fuerzas enemigas. Este desafío era de difícil ejecución, pues la guerra civil enfrentaba a las provincias hermanas, llevándolas a la disolución nacional en 1820. Sólo se podía confiar en la demostrada eficiencia y disposición de Güemes y de quienes lo secundaban, en la larga contienda sostenida con recursos propios. San Martín lo nombró jefe del ejército, que debía accionar desde éste frente, logrando poner en marcha la avanzada que llegó a Inquisivi, en febrero de 1821. El enemigo asignó vital importancia a este doble frente ofensivo de San Martín y Güemes, tratando de evitarlo por todos los medios, a fin de neutralizar el eventual avance combinado. Para ello se inclinó por decisiones extremas, tales como la de apresar o matar a Güemes, logrando lo segundo en un desesperado y último avance sobre Salta.

Tras la muerte de Güemes en el frente salto-jujeño se acordó una tregua, la que comprometió la situación de San Martín, al permitir que las fuerzas enemigas, que operaban aquí pasaran a reforzar a las del Perú. Esta nueva situación afectó el desembarco de un ejército por los puertos intermedios, las operaciones en las Sierras y las de los patriotas del Alto Perú. Las sucesivas derrotas en estos frentes, llevaron a San Martín a entrevistarse con Bolívar en Guayaquil, dejando en sus manos el triunfo final frente al enemigo.

Con lo expuesto quedó demostrado que Güemes constituye con San Martín y Bolívar, la trípode gloriosa sobre la que descansa la independencia americana. En pro de la misma causa, actuaron en tres escenarios distintos: el centro de las provincias Unidas del Río de la Plata, Chile y Perú, Venezuela y Nueva Granada. Las tres campañas fueron fundamentales y se complementaron, en pro del visionario destino americano. Pensado, no sólo en lo militar en pro de la emancipación, sino fundamentalmente en lo político, en favor de la unidad.

La Bandera de Iruya es un testimonio de la actuación de los hombres del general Martín Miguel de Güemes, en la lucha por la independencia de la Gran América. Pero también lo es, de quienes en la época de don Juan Manuel de Rosas, defendieron la soberanía del actual territorio nacional, frente a la agresión extranjera.

Los episodios analizados no son suficientemente conocidos y demuestran cómo los hombres de ésta tierra no dejaron nunca de combatir por la Patria, desde la tierra que los cobijaba. Hemos analizado el primer contexto temporo-espacial, en el que se generó la Bandera de Iruya, el que se corresponde con su franja central, a la que dedicaremos toda nuestra atención. Dejamos para más adelante el abordaje del segundo contexto temporo-espacial, el que se corresponde con las franjas laterales, lo que nos permitirá develar el misterio de su origen.

La Bandera se encuentra depositada en la Iglesia de San Roque y Ntra. Sra. del Rosario en Iruya, Provincia de Salta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La misma está compuesta por una franja central y dos laterales. Las laterales no se corresponden con la central, ni en la textura de la tela y menos en su estado de conservación. A ello se suma la memoria colectiva, la bibliografía y la documentación existente, todo lo cual impone su tratamiento por separado. La franja central coincide con los estandartes de guerra en la época de la Independencia. Su antecedente es la "coronela" con el Escudo Real estampado, usada por los regimientos del ejército español.

En Mayo de 1810, como ya dijimos, los americanos asumieron el ejercicio del gobierno propio en el Río de la Plata y la Asamblea General Constituyente a comienzos de 1813, hizo lo propio con la soberanía política, en representación del pueblo.

En Salta y Jujuy al conmemorar el tercer aniversario de las decisiones citadas, para presidir los festejos en mayo de 1813, ya no cabía la presencia del pendón real, por lo que se enarbolaron los “estandartes de la libertad”. En ellos se reemplazó el escudo de las armas reales por el sello de la Asamblea, el que representaba al nuevo soberano[54]. En el de Salta al sello del nuevo soberano se sumó el escudo de la ciudad, en el lugar de las insignias de los regimientos. Se enarboló únicamente en esa conmemoración.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

También el sello de la Asamblea es el que aparece -con pequeñas variantes-, en la franja central de la bandera de Iruya.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lo primero que concentra la atención, es la elipse trazada verticalmente y su campo cortado en dos partes iguales, por el diámetro menor de la figura. El cuartel superior es del color natural de la tela, amarillenta por el paso del tiempo; el inferior es más oscuro, hoy amarronado, lo que evidencia que fue coloreado, pero con los colores invertidos en relación al original celeste y blanco, que es el que todos conocemos. En el cuartel inferior se mueven de ambos lados, dos brazos - no desnudos-, uno inclinado ligeramente de abajo hacia arriba y el otro a la inversa, y sus manos encajadas sostienen la pica, cuya base no llega al pie de la elipse. La pica alza un gorro frigio, con su tradicional color rojo, a una altura de la parte central del cuartel superior, que remata cerca de la extremidad superior de la elipse. El campo está flanqueado por una rama de laurel por un lado y por el otro de una que parece ser de una especie distinta, quizás de mirto. Las ramas unidas abajo por un lazo de cintas y abiertas arriba, coronadas por un sol esplendente -no naciente-, en forma de disco con cara completa, rodeada de rayos rectos -no alternados con ondulantes-, pero si con un áurea resplandeciente de gran tamaño.

La presencia de trofeos militares: un tambor y puntas de bayonetas, en el lugar que antes ocupaban las Armas Reales, se corresponden con la moneda de oro mandada a acuñar por la Asamblea General Constituyente, en la Casa de la Moneda de Potosí a principios de 1813. Este detalle refuerza la fecha de origen del estandarte[55]. Los estandartes se hacían con la tela disponible, en este caso, es rústica como si fuera liencillo, raído en partes por el paso del tiempo.

Los colores identificables son sólo el amarillo y el rojo, el resto es amarronado, por la acción del tiempo o por la falta de disponibilidad de otros, ya que sólo disponían de los que la naturaleza les brindaba. Su forma es rectangular, pero los bordes unidos a las franjas laterales no se muestran raídos ni deshilachados y el escudo no está centrado, lo que evidencia que fueron recortados, haciendo que luzca mayor el alto que el ancho. Sus medidas son aproximadamente: 1,88 mts. de alto por 0,67 cm. de ancho. Estas dimensiones son coincidentes con las de los estandartes de la época. Los estandartes no eran extraños en los ejércitos de la independencia.

Los Valles y serranías de Santa Victoria e Iruya, por su posición geográfica, participan activamente en las guerras de nuestra independencia. Desde septiembre de 1810 la región se pone en pie de guerra (...) Como lugar casi obligado de tránsito (...) Durante la gloriosa guerra gaucha, Iruya y Santa Victoria tuvieron un papel descollante (...) En el primer escenario, las partidas gauchas batieron al enemigo en múltiples ocasiones, especialmente en Colanzulí el 25 de noviembre de 1817 y en Iruya el 12 de mayo de 1819.

El estandarte es un hecho, que identificara a las milicias campesinas lugareñas, en los combates librados contra las fuerzas españolas. Múltiples son las fuentes que dan testimonio de ambos combates. El primer combate aparece citado en un parte de guerra, de uno de los más dilectos capitanes de Güemes, el coronel Manuel Arias, se dirigía al primero el 28 de noviembre de 1817 diciéndole entre otras cosas: “De mi parte he tenido dos hombres muertos (...) Estos han labrado con su sangre la defensa de nuestra libertad. Una partida que tenía por Colanzulí y que no se me ha reunido, ha tomado dos prisioneros de los granaderos de reserva, ambos con sus fusiles y municiones, y un muchacho pequeño que venía incorporado al enemigo”[56].

Reconocidos historiadores de Salta y Jujuy - Atilio Cornejo, Emilio Bidondo, Ricardo Rojas y Ricardo Solá entre otros-, citan ambos combates en sus más destacadas obras[57]. También aparecen citados en las Publicaciones Oficiales, como la del Ministerio de Acción Social y Salud Pública de Salta, sobre los Departamentos de Santa Victoria e Iruya[58].

Las fuentes son incontestables en cuanto a la existencia real de los estandartes de la libertad, en las luchas por la Independencia y de los combates, que tuvieron al de Iruya frente a sus sufridos gauchos. Aunque no aparezca citado expresamente el estandarte, tras el cual marcharon los héroes de ambas jornadas, la correspondencia con la época, el lugar y la situación es total y por otra parte era común que no se los mencionara. Es más, no había razón alguna para hacerlo por ser un distintivo que identificaba y motivaba a quienes marchaban y luchaban en su lugar de origen.

Con respecto a las franjas laterales, ni la textura de la tela, ni su color, ni su estado de conservación se corresponden con la época de los combates de Colanzulí e Iruya respectivamente. Por las fechas de los combates -1817 y 1819-, podría plantearse el interrogante ¿por qué el uso de un estandarte de guerra cuyos elementos se remontan a 1813, cuando el Congreso reunido en Tucumán, tras declarar la independencia el 9 de julio de 1816, había reconocido como distintivo de la nueva nación a la bandera celeste y blanca?

Es decir, ¿por qué no marcharon al combate los bravos gauchos, que en el frente salto-jujeño y altoperuano, defendieron la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, tras la bandera celeste y blanca?. En esto, no sólo influyeron las distancias, la dificultad de las comunicaciones y el ser escenario de la guerra, sino que quedó expresamente establecido por el Congreso, que la misma: “se usaría como bandera menor por parte de los ejércitos, buques y fortalezas”[59]. Es imprescindible aclarar que los gauchos no formaban un ejército regular en operaciones, sino heroicos cuerpos de las milicias campesinas locales. Estas mediante la guerra de recursos, llevaron adelante la gloriosa defensa de la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, conducidos por Güemes y sus capitanes, entre los que se destacaban Manuel Arias y Luis Burela, cuyos hombres fueron los que definieron a favor de la libertad el primer y segundo combate respectivamente, presididos por el motivador estandarte[60].

Diez años después, en 1829 el general Andrés Santa Cruz se hizo cargo del gobierno de Bolivia y en agosto de 1836, por la fuerza de las armas reunía en un sólo estado a las repúblicas de Bolivia y del Perú. Durante los años 1837 y 1838, los territorios que fueron escenario de la guerra por la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, nuevamente eran testigos de hechos de armas.

Ahora en ocasión de la guerra invasora que el mariscal Santa Cruz emprendió contra las provincias del Norte, en una tentativa por incorporar una parte de su territorio a Bolivia, constituida en nación independiente once años atrás, por determinación del libertador Bolívar. El ahora mariscal Santa Cruz, frente al gobierno de la Confederación Peruano-Boliviana, a mediados de 1836 empezó a hacer sentir su presión expansionista sobre Chile y la Confederación Argentina. En ambos casos sus actitudes hostiles desencadenaron la guerra. En la Confederación Argentina Juan Manuel de Rosas -a quién las provincias le confirieron autoridad para la dirección de los negocios de la paz y guerra- el 19 de mayo de 1837 le declaró la guerra.             

Los bolivianos iniciaron las hostilidades y otra vez - como en el pasado-, el frente salto-jujeño se convertía en escenario bélico. Los territorios de Santa Victoria e Iruya, y otros de la Puna jujeña, constituían el principal motivo de ambición del presidente Santa Cruz, quien por estar en guerra con Chile, aliado a su vez de la Confederación Argentina invadió el territorio argentino en agosto de 1837. “El propósito de Rosas fue que la guerra contra Bolivia estuviese a cargo de salteños y jujeños” (…) En realidad, no estábamos preparados para una guerra y sobre todo no lo estaban los salteños y jujeños quienes eran los destinados a sostenerla”[61].

Pero a los descendientes de los heroicos gauchos se les presentó un nuevo desafío en defensa de la tierra y la libertad. Era la ocasión para marchar nuevamente tras el histórico estandarte de 1813, al que le agregaron las franjas laterales azul turquí.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta suposición no es antojadiza sino que está sustentada en estudios de especialistas sobre las banderas de la época de Rosas, como Juan De Lellis, el que entre otras cosas dice: "Fue precisamente el 13 de abril de 1836, al cumplir el general Rosas el primer aniversario de su ascensión al mando, cuando le fue obsequiada una bandera cuyos colores diferían notablemente de los conocidos hasta el momento. El azul celeste había sido reemplazado por un azul turquí casi índigo (...) El azul turquí se empleó en la necesidad de no utilizar la celeste divisa unitaria. Por otra parte, el mismo Rosas en carta al gobernador de Santiago del Estero, general Juan Felipe Ibarra, fechada el 11 de junio de 1836, sostenía que el color de la bandera no era el celeste sino el ya mencionado azul turquí (...)”.

Más adelante el destacado investigador, refiriéndose a su objeto de estudio agrega: “Las banderas provistas al Ejército y Policía serán todas de un tamaño uniforme (...) formadas por dos franjas laterales de color azul turquí y una central blanca, llevando esta última un sol o el escudo nacional. En las cuatro esquinas: gorros frigios y en las tres bandas inscripciones pintadas sobre la tela (...) Los nuevos símbolos y las inscripciones identificaban a los Federales. Estas banderas argentinas fueron provistas a los cuerpos militares a partir del año 1836, encontrándose por consiguiente en la guerra contra el presidente de la confederación peruano- boliviana, mariscal D. Andrés de Santa Cruz (1837- 1839)”[62].

Iruya tenía ya la franja central de una posible bandera: un estandarte con significativo valor histórico, al que agregó las franjas laterales azul turquí, de aproximadamente 0,67 cm. de ancho por 1,88m de largo cada una. La franja central los identificaba con su pasado glorioso y las laterales con las fuerzas de la Confederación Argentina frente al enemigo: los invasores bolivianos.

El ejército de la Confederación Argentina marchó tras la enseña reconocida como oficial en esa época y de la que, varios ejemplares se encuentran hoy custodiados en museos históricos. Las milicias campesinas locales se incorporaron al Ejército de la Confederación con su bandera local. La poderosa Confederación Peruano-Boliviana se hizo presente al mando del general don Felipe Braum, cuyos hombres avanzaron, y el 13 de septiembre de 1837 una columna boliviana invadió el pueblo de Humahuaca, estableciendo ahí su campamento.

El enfrentamiento se produjo en la planicie de Santa Bárbara y la victoria fue para los argentinos, quienes recuperaron Humahuaca. De este triunfo dejó testimonio don Bernardo Jiménez, Comandante del 3º Escuadrón “Restauradores a Caballo”, cuando desde Huacalera el 24 de septiembre de 1837 le dice al gobernador de Salta: “Como Comandante del “Tercer escuadrón Restauradores a Caballo, solicito a Vd. en forma urgente sirva enviarme un poco de yerba y azúcar para los enfermos y coca para todos principalmente para las avanzadas y bomberos. Después de diez días del triunfo de Santa Bárbara, mis pobres hombres desfallecen de hambre, de agotamiento, de frío y de sueño. Este único premio le pido a Vd. En estos momentos tan angustiantes”[63].

No obstante el triunfo, las tropas argentinas debieron abandonar la quebrada por su reducido número, frente al avance de las fuerzas bolivianas muy superiores. En diciembre y enero de 1838 se enfrentaron en pequeños combates y aprovechando la derrota del ejército chileno, aliado de la Confederación Argentina, el mariscal Santa Cruz avanzó sobre nuestro territorio, lo que obligó al ejército a replegarse hasta Hornillos (Santa Victoria).

Repuesto el ejército chileno entró en acción, obligando a las fuerzas bolivianas a replegarse, reteniendo la Puna, Iruya y Santa Victoria, pero posibilitando el avance del ejército de la Confederación Argentina. ­El 11 de junio de 1838 las fuerzas de la Confederación Argentina al mando del teniente coronel Virto, recuperaron Iruya en poder del enemigo, pero tras seis horas de sangrienta lucha cuerpo a cuerpo, los argentinos se retiraron fracasando en su empeño[64].

La otra división al mando del coronel Gregorio Paz, tras triunfos y derrotas, luego de un serio contraste frente al enemigo en Cayambuyo, retrocedió en total desorden[65]. De allí que el Gobernador y Capitán General Propietario de la Provincia de Salta, Don Felipe Heredia, el 2 de agosto dirigiéndose a la Junta General de Representantes de la misma, justificaba con el estado de beligerancia, la demora en la convocatoria de la misma, al estar concluido su mandato como gobernador. En base a ello argumentaba, que cuando: “el tiempo anunciaba (...) la época de la realización de aquel acontecimiento tan plausible, el suceso de Iruya, la jornada de Cayambuyo”[66] lo retrazaron.

Los enemigos agregaron toda la Puna de Jujuy a Bolivia en aquel año, pero en los últimos meses y comienzos del año 1839 el mariscal Santa Cruz sufrió frente a Chile sucesivas derrotas en el Perú, las que culminaron el 20 de enero de 1839 en Jungay. A ello se sumó una sublevación interna en Bolivia que desplazó al mariscal Santa cruz y trajo la paz.

El nuevo gobierno boliviano, reconociendo que la guerra promovida por Santa Cruz contra la Argentina fue injusta, mandó a desocupar la Puna, quedando las fronteras como eran en 1836, cuando se iniciaron las hostilidades. “Jujuy y Salta...supieron llevar con heroísmo admirable las amargas vicisitudes de una guerra injusta...Fueron como en la independencia, los vigías que supieron conservar incólume el sagrado recinto de la patria”[67]. Como en la guerra de la independencia, sobre este conflicto en defensa de la soberanía, muchos son los historiadores, que en sus obras se refieren al mismo, citando especialmente el combate de Iruya[68].

Puede ser que este estandarte convertido en bandera haya acompañado a los lugareños en otros múltiples episodios, pero los mencionados son los más trascendentes, en defensa de la libertad y la soberanía de nuestra tierra, dándole un valor histórico incuestionable, las manchas de sangre estampadas como mudo testimonio de tan heroicas acciones. El valor de este legado del pasado, demanda la implementación de acciones para su conservación y el acondicionamiento de su lugar de depósito y custodia. La historia de Salta, se construyó en gran parte en las gestas en defensa de la independencia y de la soberanía de la Patria, como lo demuestran los que marcharon tras un estandarte convertido en bandera.

Aunque esta historia, ni empieza ni termina en las gloriosas gestas que citamos, nuestra conciencia histórica demanda que se difundan figurando en los contenidos a enseñar y aprender en todos los niveles de la educación argentina; si como sociedad respondemos a la necesidad de construir una identidad sobre los más auténticos valores. Es un desafío, que debemos asumir como comunidad, por tratarse no sólo de un reconocimiento material y moral, a quienes defendieron nuestro suelo nacional, sino porque es el único camino hacia una auténtica reflexión, acerca de quienes y como somos; generando con ello nuestra identidad con respecto al país que habitamos y nuestro compromiso con su destino. La formación de recursos humanos conscientes del devenir histórico del que son producto, es un elemento clave para la concreción de cualquier proyecto socio-político y económico de un país que apunta a la modernización en el siglo XXI, en un mundo envuelto en un proceso de globalización y de crisis de los valores, que templaron el espíritu de quienes forjaron nuestra nación.

El Poder Ejecutivo de la Provincia de Salta, atento al rescate de esos valores, resolvió declarar Patrimonio Cultural de la Provincia de Salta al glorioso estandarte de la libertad, convertido en bandera de la soberanía nacional, depositada en la Iglesia de San Roque y Nuestra Señora del Rosario en Iruya[69].

 

 

 

 

 

 

INVESTIGACIONES

 

Y

 

ARTÍCULOS

 

 

 

 

 

 

TARIJEÑOS, ALTOPERUANOS Y SALTEÑOS,

CONSUSTANCIADOS CON LA CAUSA DE MAYO

 

 

Rodolfo Leandro PLAZA NAVAMUEL ·

 

 

                A la memoria de mi padrino

                D. Virgilio Carlos Plaza Navamuel (Salta, 19/V/1929-25/XII/2007),

                caballero inolvidable y primer enólogo salteño en el Valle de Calchaquí.

                Fiel depositario de la tradición de sus orígenes patricios,

                como de la historia y costumbres de la Salta de antes

 

 

                                   “La tierra esgrimía contra el invasor las cuchillas de sus montañas,

                                   las boleadoras de sus tormentos, el pial de sus enmarañadas selvas,

                                   conjuntamente con el criollaje bravío, agitado por el patriotismo, hasta

                                    convertirse en notable cordillera humana, bajo la inspiración y el

                                   comando de Martín Güemes, capitán por derecho natural, con

                                   despacho de general expedido por Dios y una limpia y honrosa

                                   foja de servicios, de tal magnitud y trascendencia que, con la firma

                                   de la Patria, merece llevar la rúbrica de la humanidad civilizada”.

                                                                                                              Joaquín Castellanos, 17-VI-1921

 

            La Villa de San Bernardo de la Frontera de Tarixa, se funda a orillas del río nuevo Guadalquivir, el 4 de julio de 1574. Corresponde resaltar el nombre de su fundador, el sevillano Luis de Fuentes y Vargas[70], acompañado por cuarenta y cinco españoles y otros tantos indios traídos como sirvientes, e instruido por el quinto Virrey del Perú don Francisco Álvarez de Toledo a través de la Real Provisión del 22 de enero de 1574, expedida en La Plata, Alto Perú (hoy Sucre).

            Es sabido que la Villa de San Bernardo de Tarija perteneció “en un principio a la provincia de los Chichas y dependía del Virreinato del Perú. En 1776, al crearse el Virreinato del Río de la Plata, todo el Alto Perú pasó a depender del mismo, cuya capital era Buenos Aires. En 1782 el virrey Juan José de Vértiz y Salcedo dividió el Virreinato en intendencias, la de Buenos Aires (que comprendía además las subintendencias de Santa Fe y Corrientes), la de Córdoba (con las subintendencias de La Rioja y Cuyo), la de Salta (con las subintendencias de Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca, Jujuy y Orán), la de Potosí (con la Subintendencia de Tarija), la de La Plata o Charcas, la de Cochabamba, la de La Paz (con la Subintendencia de Puno), y la de Paraguay”[71]. En 1807, por Real Cédula del 17 de febrero de ese año, Tarija pasó a depender de la Intendencia de Salta en el orden político, y del Obispado de Salta en el espiritual[72]. Es importante recordar que Tarija adhirió desde el principio a la Revolución de Mayo.

            El 13 de julio de 1811, José Antonio de Larrea redactó la célebre Proclama de la Junta Subalterna, que “llamó a los tarijeños a correr a Viacha, a regar con su sangre esas áridas campiñas para hacer florecer la frondosa palma de la victoria. Los tarijeños habían intervenido en la defensa de Santiago de Cotagaita y en la Batalla de Suipacha, a cuya victoria contribuyeron con la sangre de sus chapacos y vecinos que se unieron al primer ejército auxiliar del norte”[73]. Oportuno es incluir la citada Proclama, cuyo significativo texto dice: “Proclama de la Junta Subalterna de Tarija a los moradores, y milicianos de ella, y sus partidos. Valerosos tarijeños: Desde los primeros momentos, en que supisteis que la inmortal Buenos Ayres trataba de salvar la patria de la esclavitud y tiranía, en que ha gemido por tres siglos, manifestasteis vuestra adhesión a este gran sistema, y quando algunos de los pueblos circunvecinos se disponían a sofocarlo en sus nacimientos, vosotros le disteis lecciones de patriotismo, jurando derramar vuestra sangre para sostenerlo. Así lo cumplisteis. La patria os llamó a Santiago en su defensa, y volasteis a socorrerla. Allí peleasteis contra unas tropas veteranas, aguerridas, y superiores en número; y a pesar de estas ventajas, que debían asegurarles la victoria, las obligasteis a encerrarse en sus trincheras. En Suipacha os cubristeis de gloria, ganando una victoria, que dio una nueva fuerza y energía a nuestro sistema. El bambalea ahora por unos sucesos poco favorables de la guerra, pero no de la consecuencia que se han figurado. En estas críticas circunstancias os vuelve a llamar la patria, informada de vuestro valor, que ha resonado en los ángulos más remotos de este continente; ¿os ensordeceréis a sus clamores? ¿Permitiréis que ella sucumba, y que vuelva a arrastrar nuestras cadenas, que la tiranía sabrá hacer más pesadas, y más ignominiosas? No. Lejos de vosotros esta conducta, que eclipsaría la gloria que habéis adquirido con vuestras hazañas, y os cubriría de ignominia y confusión. Vosotros tenéis una gran parte en la sagrada obra de nuestra libertad, no la dexeis imperfecta; consumadla. Vosotros habéis ceñido vuestras sienes con laureles inmarcesibles en los campos del honor: no permitáis que una infame cobardía los marchite. No temáis a esas huestes mercenarias y cobardes, que con prestigios, y simulaciones, pretenden colorir su infame causa. La nuestra sí, es justa, y sagrada. El cielo no puede dexar de protexerla. Aprontaos pues para correr a Viacha, a uniros con vuestros hermanos, que han dado nuevas pruebas de valor en la acción del 20 de junio. Regad, si es preciso, con vuestra sangre, esas áridas campañas, para que produzcan la frondosa palma de la victoria, que va a decidir nuestra felicidad, y nuestra suerte. Haced este último, y generoso sacrificio, en obsequio de la madre patria. Ella lo recompensará a su tiempo, y transmitirá su memoria a la posteridad más remota, escribiendo en los fastos de esta sagrada revolución el siguiente epíteto: Tarija me salvó. – Dada a 13 de julio de 1811. – José Antonio de Larrea. – Francisco José Gutiérrez del Dozal. – José Manuel Núñez de Pérez”.

            En 1826 Tarija obtuvo el rango de provincia, y ese mismo año se incorpora a la nueva República de Bolivia fundada por Sucre[74]. A su vez, las historiadoras Ione S. Wright y Lisa M. Nekhom, agregan que Tarija y Salta mantuvieron una estrecha vinculación durante toda la época colonial; perteneció a la Intendencia de Salta y siguió formando parte de la provincia en 1814, cuando se dividió la intendencia (…). Tarija estuvo alternadamente en manos de las fuerzas argentinas que querían invadir el Alto Perú y de las fuerzas realistas que bajaban hacia estas tierras para atacar a Salta y a Jujuy. Después de la victoria de Ayacucho en Perú, que selló la independencia de Sudamérica, algunas tropas realistas permanecieron en el Alto Perú y en posesión de Tarija. Cuando Sucre logró apoderarse de esta región, una delegación de Buenos Aires se reunió con Bolívar, superior de Sucre, para pedir que Tarija fuera devuelta a las Provincias Unidas. A pesar de las protestas de Sucre, Bolívar aceptó la propuesta y retiró sus fuerzas; el 17 de noviembre de 1825, el Cabildo de Tarija entregó la provincia al delegado argentino. Tarija ya había enviado representantes al Congreso Constituyente de Buenos Aires para colaborar en la redacción de la Constitución de 1826. Durante la etapa de crisis en la organización nacional argentina, de 1826 a 1827, Tarija pasó a jurisdicción boliviana, hasta que en 1831 fue incorporada a Bolivia[75].

            El Alto Perú (actual Bolivia) durante los primeros siglos del “período colonial -escriben sucintamente las historiadoras mencionadas- el territorio comprendido por la actual República Argentina (con excepción de Cuyo) fue adjudicado administrativamente a la Audiencia de Charcas (Sucre); con la creación del Virreinato del Río de la Plata (1776), el Alto Perú pasó a formar parte de él y fue gobernado desde Buenos Aires. Muchos intentos se realizaron para unificar el Alto Perú con las restantes provincias, bajo la autoridad de los gobiernos patrios posteriores a la Revolución de Mayo de 1810, pero se desistió de ellos en 1815, después de que tres sucesivos ejércitos revolucionarios fueron repelidos. Con posterioridad a la derrota final de los españoles en Ayacucho, en el Perú, el Alto Perú se erigió a sí mismo como una república independiente, tomando el nombre de Bolívar, adoptando una constitución redactada por él y designando a Antonio José de Sucre, vencedor de Ayacucho, como su primer presidente”[76].

            En Argentina, la cultura criolla observa particularidades regionales y provinciales, como tonadas, modas de vestimenta, costumbres, creencias, etc. sin que ello sea opuesto a la conciencia de unidad nacional, debido a esa singular relación entre pueblo, territorio y desarrollo histórico. El tipo de hombre que mejor representa al criollo, es el gaucho; amalgama magnífica de la diversidad de orígenes y perfecta adaptación al medio geográfico y al ambiente campesino y ganadero. Ser gaucho significa una forma de vida, en la que no importa el nivel social ni económico, sino una escala de valores muy especial, que se puede aplicar tanto en la vida rural o en la ciudad y en cualquier momento de la historia. Fue el principal protagonista en las luchas por la independencia, participando luego en la vida política, en donde aplicó su código de honor, madurado en la historia[77].

 

Batalla de Salta

 

            Tarija tiene las mismas características y culturalmente se iguala a las tradiciones del noroeste argentino, un ejemplo de lo dicho es el chapaco tarijeño que se asemeja al gaucho salteño, diferenciándose notablemente con los de la Puna. “La sangre de los argentinos -opina Manuel María Urcullo- había corrido mezclada con la de los altoperuanos en defensa de una misma causa. Juntos enarbolaron los mismos pendones, juntos batallaron, juntos cayeron, juntos triunfaron. Todos se ligaron con un mismo juramento, uno fue el objeto, uno el empeño…”[78].

            En el caso de los apellidos patricios, los vemos durante las guerras de la Independencia, en las contiendas en contra de los realistas y luego en las luchas intestinas. Durante los enfrentamientos civiles, los adversarios de Juan Manuel de Rosas tuvieron que trasladarse al exilio en los países vecinos, optando muchos por Tarija, debiendo sortear una fastidiosa travesía, para escapar de los partidarios del tirano.

            En un intento de ensayar una descripción de las familias de la región, hemos optado por destacar la actuación de los hombres que pertenecieron a esos linajes ya potenciados en los descendientes que dieron lustre a su nombre por sus heroicas gestas. No debemos dejar de lado una brevísima reseña biográfica, simples noticias al menos de algunos, como para encuadrar la situación de la época y de las familias a través de sus hombres destacados, tanto de patriotas argentinos como de altoperuanos y tarijeños. Estos últimos muy fusionados a nuestras genealogías e historia, pese a que desafortunadamente son desconocidos en Salta, y mucho más en el resto de la región. Durante la guerra de la Independencia figuraron numerosos tarijeños que se destacaron lúcidamente, entre los más conocidos, el escritor Juan Navajas Paz menciona a los hermanos sacerdotes José Mariano y Sebastián Ruyloba[79], a José Julián Pérez de Echalar que fue un panfletista contra los opresores, a Francisco y Manuel Pérez de Uriondo, a José María Avilés[80], a Ramón y Manuel Rojas[81], a Pedro Antonio Flores, al bravo comandante José Ignacio Mendieta[82], y a los hermanos Clodomiro, Mariano y Saturnino León[83], que desde el comienzo adhirieron a la causa de Mayo, sirviendo denodadamente en los ejércitos de la Patria.

            Tampoco debemos olvidar los nombres de otros poco recordados militares y religiosos que rescató el historiador Mariano de Echazú Lezica. Entre ellos, mencionaremos a Manuel Álvarez, al cura Baltasar Arze, Mateo Berdeja, Manuel Caínzo, Ambrosio Catoyra, Juan Díaz Chávez, Manuel de Echalar, Nicolás de Echalar, Juan de Dios de Evia y Baca (de Hevia y Vaca), Francisco González de Villa, José Hurtado de Saracho, Vicente de Ichaso, Manuel Jaramillo, Eugenio Méndez, José Manuel Núñez de Pérez, Leandro Pacheco, Francisco de Paula Aráoz, José Antonio Reguerin, Agustín de los Ríos, Pedro Manuel Rodríguez Valdivieso, Miguel Gerónimo Tejerina, Cecilio Trigo, y al destacado cura jujeño José Miguel de Zegada y Rubianes[84]. Van figurando en el presente trabajo, incontables hombres de la época que actuaron en la zona, muchos de los cuales se encuentran por primera vez en la historiografía salteña.

            A continuación, nos ocuparemos por orden alfabético, de nueve hombres y una mujer.

 

 

            José María Aguirre

 

            Militar. Tuvo constante participación durante la guerra de la Independencia. A las órdenes del comandante don Eustaquio (Moto) Méndez, a quién lo secundó, alcanzó el grado de teniente coronel. En la Villa de Tarija, el 9 de septiembre de 1825, el general Juan Antonio Álvarez de Arenales reglaba “el servicio interior del Pueblo, y exterior de su campaña para los casos que puedan ocurrir, y por último facilitar esta de un modo seguro y fácil, ha acordado crear, formar, y organizar los Escuadrones de Milicias (…) El Segundo Escuadrón se formará en el Partido de Sella desde la Abra del monte hasta el Río de Piluya, San Pedrito, la negra muerta, y el Temporal. Su Comandante el Teniente Coronel Don José María Aguirre[85]. Del mismo modo fue designado por el general Arenales, el 13 de septiembre de 1825, Comandante del 10.º Escuadrón de Tarija y a cargo de diez y siete hombres[86]. El 13 de septiembre de 1825 resultó electo Regidor Suplente en la Villa de Tarija, juntamente con don José Domingo de Arze[87]. En abril de 1826 figura desempeñándose como Regidor. Fue elegido por Tarija Diputado ante la Asamblea Constituyente de Bolivia, el 7 de setiembre de 1826, cargo en el que se desempeñó exitosamente, y juntamente con don José Fernando de Aguirre y el coronel don Gabino Ibáñez, fueron sus primeros representantes.

 

 

            Juan Antonio Álvarez de Arenales

 

            Guerrero de la Independencia, héroe distinguido de la América del Sud. Gran Mariscal del Perú, General de las Provincias de la Unión, Gobernador Intendente y Capitán General de la Provincia de Salta[88]. Fueron sus padres don Francisco Álvarez de Arenales y doña María González. Nació en la villa de Reynosa, Castilla la Vieja el 13 de junio de 1770 y quedó huérfano a los 9 años, siendo criado por su pariente cercano, el dignatario de la Iglesia de Galicia, sacerdote don Remigio Navamuel, hasta que en 1783 y cuando tenía 13 años se incorporó como cadete al Regimiento de Burgos, España. Al año siguiente se trasladó a Buenos Aires, donde terminó sus estudios de ciencias exactas y pasó a revistar en el Regimiento Fijo de esa ciudad. Más tarde, cuando don Juan Antonio Álvarez de Arenales arribó a Salta, se hospedó por algún tiempo en la casa de su posible pariente, el capitán don Juan Esteban Arias de Navamuel[89], a partir de ese momento apoyó incondicionalmente la Revolución de Mayo[90]. Al poco tiempo Arenales adquirió la estancia Pampa Grande, una de las más importantes del Valle de Lerma. Asistió al general Manuel Belgrano en la Batalla de Salta y solicitó a la Asamblea de 1813 que le emitiera un documento designándolo ciudadano de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Combatió en Chile y en Perú, y fue gobernador de Chuquisaca. Tuvo una lúcida actuación organizando la guerra de guerrillas, combatiendo al general realista Joaquín de la Pezuela. El bravo Arenales recuperó Chuquisaca y luego se unió a las fuerzas patriotas del general José Rondeau en su tercer intento por recuperar el Alto Perú (Bolivia). Después, el Gran Capitán lo designó en el mando de una División de la Expedición Libertadora del Perú y a su arribo, se hizo cargo de las dos campañas a las Sierras. Declarada la Independencia de Perú, en abril de 1821 se convirtió en gobernador de las provincias norteñas de ese país. Respecto al general Arenales, dice el general José María Paz en sus “Memorias” que aquel se incorporó al Ejército del general Belgrano “al marchar a Salta, en cuya victoria se halló (1813). Este fue el principio de su honrosa carrera en los Ejércitos de la Independencia, en los que prestó tan útiles servicios, y donde adquirió victorias gloriosas, tal como las de Pasco y La Florida”[91]. Es preciso señalar que el general Arenales, fue parte integrante del plan sanmartiniano de avanzar hasta el Perú, al igual que el general salteño Martín Miguel de Güemes.

            Desde 1823 fue gobernador de Salta, hasta que una revuelta encabezada por José Gorriti, lo depuso en 1827[92]. En setiembre de 1826, Álvarez de Arenales visitó el río Bermejo para tomar las medidas necesarias en apoyo de la Compañía organizada por don Pablo Soria “Descubrimiento y Navegación del Bermejo”, lo que significa su participación en los proyectos de navegación del río, que tenían como objeto favorecer la economía regional facilitando la comunicación entre Salta, el Chaco con el Puerto de Buenos Aires[93].

            Cabe destacar su preocupación por la educación. Proyectó que cada pueblo del interior de la provincia tuviera su escuela, y así creó las escuelas de San Carlos, Cobos, San Ramón de la Nueva Orán[94], y otra en la Puna. Éstas, ante la carencia de maestros se regirían con el método lancasteriano. Su obra educativa e interés por lo cultural se ve reflejado en su empeño por la creación de la Banda de Música de Salta, y al designar a Victorino Solá con la misión de comprar la imprenta de los Niños Expósitos, la cual llegó a Salta en 1824, comenzando la edición de “La Revista Mensual”, “El Pregón de Salta” (1826) y el semanario “La Diana de Salta”. Por medio de una Ley de 1825, dictada por la Sala de Representantes, desde el punto de vista institucional el gobierno de Arenales marcó un hito, pues reformó la Administración Provincial, fue abolido el Cabildo de Salta y creó el Departamento de Policía[95]. Debemos resaltar el empeño de Álvarez de Arenales porque Tarija siguiera perteneciendo a la jurisdicción salteña[96].

            Contrajo matrimonio en Salta, el 9 de setiembre de 1795, con doña Serafina González de Hoyos y Torres[97], patricia salteña fallecida a los 80 años de edad, el 7 de setiembre de 1851; hija de don Bonifacio González de Hoyos y del Hoyo, y de doña Martina de Torres y Gaete Fernández de Córdoba. Álvarez de Arenales fue derrocado del gobierno de la provincia en 1827 y se trasladó a Bolivia donde falleció en la casa de su amigo, el coronel José Manuel Pizarro, en Moraya, en 1831, siendo sepultado al lado de la entonces iglesia parroquial, que años más tarde se derrumbó. Su memoria es honrada en numerosas calles; en la Plaza 9 de Julio de la ciudad de Salta se erigió, en 1919, un magnífico monumento realizado por el escultor argentino Arturo Dresco, y actualmente sus restos mortales descansan en un osario común en Moraya, excepto su cráneo que reposa en el Panteón de las Glorias del Norte en la Catedral de Salta. La ilustre y ejemplar figura del general Arenales es tristemente víctima de la indiferencia y casi desconocida por el común de los salteños.

            Uno de sus hijos fue el guerrero de la Independencia don José Ildefonso de Arenales, ingeniero, autor de interesantes estudios históricos y topográficos, y distinguido edecán del general San Martín. Como ayudante de Campo de su padre, fue un colaborador insustituible; alcanzó el grado de coronel y en 1826 fue diputado por Salta al Congreso General Constituyente; falleció en Buenos Aires el 14 de julio de 1862.

 

 

            Juana Azurduy

 

            Heroína de la Guerra de la Independencia. Fueron sus padres don Matías Azurduy y doña Eulalia Bermúdez. Nació en Chuquisaca el 8 de marzo de 1781 y se educó en un convento para consagrarse como monja, pero abandonó la vida religiosa a los dieciocho años de edad. En 1805, contrajo matrimonio con don Manuel Ascencio Padilla y juntos se plegaron al movimiento revolucionario que se inició cuatro años más tarde en Charcas.

            Su esposo don Manuel Ascencio Padilla, nació en la finca “Chipirina” de sus padres, situada en la provincia de Chayanta, el 28 de setiembre de 1774, en el hogar formado por el hacendado don Melchor Padilla y doña Eugenia Gallardo[98]. Participó en las campañas del Ejército Patriota enviado desde Buenos Aires, realizando hazañas que le granjearon nombradía entre los patriotas. Después de producido el desastre en la Batalla de Huaqui (20 de junio de 1811), sus bienes fueron confiscados y debieron huir a las montañas, pero los triunfos de Tucumán y Salta les permitieron regresar a Chuquisaca. Luego, dice Joaquín Gantier, que el matrimonio Padilla se presentó ante el general Manuel Belgrano “para acudir al combate por la libertad de la tierra altoperuana”[99]. Son conocidas las denominadas “guerras de republiquetas” que eran movimientos revolucionarios provocados por los altos espíritus anticolonialistas y coordinados por el general Juan Antonio Álvarez de Arenales. Entre los citados movimientos más aventajados se cuentan los iniciados por los caudillos Ignacio Warnes[100], Miguel Lanza y, entre otros, el de los Padilla a través de un importante reclutamiento de indios, estableciendo su cuartel general en La Laguna. Durante estas sangrientas campañas Juana Azurduy de Padilla perdió a sus cuatro hijos, pero tuvo después a una niña[101], que la acompañó hasta el fin de sus días. El historiador Luis Paz señala que “esta revolución de caudillos en los Partidos de La Laguna, Tomina, Azero, ha sido de las más heroicas y persistentes durante el año 1814, dirigida por don Manuel Ascencio Padilla, que es el tipo del guerrillero del Alto Perú, quien dominaba su alma por el sentimiento religioso y era acompañado en sus correrías y campañas por su esposa la heroína doña Juana Azurduy, que como él alcanzó la corona de la gloria”[102].

            Por todas partes se difundían las ideas de independencia, dice Luis Paz, “casi simultáneamente en el sud y en el norte del Alto Perú, se manifestaron turbaciones de grande trascendencia. Don José Miguel Lanza proclamó la libertad en los valles de Ayopaya, don Ramón Rojas lo hizo en Tarija, don José Vicente Camargo en Cinti, y don Manuel Ascencio Padilla en La Laguna. Otro tanto hicieron los habitantes del partido de Porco, acaudillados por don José Ignacio Zárate y don Miguel Betanzos…”[103].

            Doña Juana vestía en los combates, con una túnica escarlata con franjas y alambres de oro y un ligero birrete con adornos de plata y plumas blancas y celestes[104]. Logró numerosas hazañas, intervino en las acciones bélicas de Tocobamba, Quilaquila, Potolo, Río Grande de los Guayabos, Pocona, Tarvita, Ayquile, Carretas, Laguna, Pocpo, Tarabuco, y Presto. En el combate del Villar, el 14 de setiembre de 1816, al frente del Batallón Leales, cuando el número de víctimas superaba las mil, luchó con valor en la encarnizada disputa, fue herida y allí debió presenciar la muerte de su esposo que cayó de un sablazo perpetrado por el sanguinario realista Javier de Aguilera[105]. Doña Juana Azurduy continuó la lucha y se trasladó a Salta uniéndose al general Martín Miguel de Güemes, luego el gobierno de Buenos Aires le confirió los despachos de teniente coronel efectivo. Merced a las gestiones del general Belgrano, obtuvo permiso del director Juan Martín de Pueyrredón para usar el uniforme y hacer uso de los privilegios de su rango[106].

            El 21 de octubre de 1816, desde Tucumán, el general Manuel Belgrano le escribe a doña Juana Azurduy: “En testimonio de la gran satisfacción que han merecido de nuestro Supremo Gobierno las acciones heroicas, nada comunes a su sexo, con que usted ha probado su adhesión a la santa causa que defendemos, le dirige por mi conducto el despacho de teniente coronel: doy a usted por mi parte los plácemes más sinceros, y espero que serán un nuevo estímulo para que redoblando sus esfuerzos, sirva usted de un modelo enérgico a cuantos militan bajo los estandartes de la Nación[107]. Permaneció en la ciudad de Salta, hasta 1825. Volvió a Chuquisaca y allí tuvo el honor de recibir la visita del general Simón Bolívar.

            El gobierno nacional, le concedió una pensión como guerrera de la Independencia y viuda de un militar. Doña Juana Azurduy de Padilla falleció ante la indiferencia de sus correligionarios, el 25 de mayo de 1862. Su entierro fue muy humilde y solo cuatro o seis personas acompañaron su ataúd al cementerio, donde fueron inhumados sus restos mortales[108]. En la actualidad se ignora el lugar donde fue sepultada y la urna que, supuestamente guarda sus restos (en la Casa de la Libertad de la ciudad de Sucre), contiene partes humanas extraídas de una fosa común del soldado desconocido boliviano[109].

 

 

            Simón Bolívar

 

            Libertador, presidente de la República de Colombia y Libertador del Perú. Nació en Caracas el 24 de julio de 1783 y falleció en Santa María el 17 de diciembre de 1830[110]. Líder venezolano que liberó el norte de Hispano América. Militar y político. Nombrado coronel del Ejército de Nueva Granada, logró las victorias de Cúcuta y Pamplona, y entró victorioso en Caracas, donde es proclamado comandante general de los Ejércitos Patriotas y Libertador de Venezuela, en 1813. Tras la victoria de Boyacá en 1819 entra en Bogotá, Francisco Santander es nombrado presidente y Bolívar se dedica a organizar y legislar.

            Vuelto a Venezuela es nombrado presidente de la Gran Colombia, formada por Venezuela, Ecuador y Nueva Granada. Prosigue su lucha por la liberación y vence en Carabobo, en 1821. Al año siguiente se reúne en Guayaquil con San Martín, quien renuncia a la campaña de liberación de Perú, Bolívar unificó los dos ejércitos y con el general Sucre, derrotó a las fuerzas españolas en Ayacucho, en 1824. Funda en 1825 la República del Alto Perú, que cambia su nombre por el de República Bolívar (posteriormente reemplazado por su nombre actual Bolivia) y de la que es nombrado primer presidente[111]. Simón Bolívar redactó en la nueva república una constitución, donde expuso algunas de sus ideas en materia política, la cual fue aprobada por un congreso especial en mayo de 1826. Vuelto a Lima, la presidencia de Bolivia recayó en el general Antonio José de Sucre.

 

 

            Mariano Antonio de Echazú

 

            Nació en Tarija el 23 de enero de 1762. Fue hijo del hacendado don Bernardino de Echazú (Protector de naturales, alcalde de la Santa Hermandad, procurador general de Tarija y defensor de menores), y de doña Agustina Mejía; nieto paterno del maestre de campo don Baltazar de Ichaso y Rodríguez de Valdivieso y de doña Ana María de Villanueva, tarijeños.

            Bachiller en Sagrados Cánones y licenciado en Leyes recibido en la Universidad de San Francisco Javier, en Chuquisaca. Luego, el 3 de noviembre de 1786 se recibió de abogado de la Real Audiencia de Charcas. Se desempeñó en importantes funciones, como la de asesor letrado del Cabildo de Tarija y de sus juzgados ordinarios. En 1799 fue alcalde de segundo voto y en 1809 y 1810 alcalde de primer voto[112].

            Se adhirió a la causa de la Revolución de Mayo desde el primer momento, y el 18 de agosto de 1810 presidió el Cabildo Abierto en el que Tarija se pronunció a favor de la Junta de Buenos Aires. A partir de entonces dio a la Patria numerosos servicios militares y funciones oficiales gubernativas, habiendo sido designado Comandante de Armas de Tarija. En 1820, “durante el gobierno del general Güemes, fue electo miembro del Cabildo de Salta, participando al año siguiente en la deposición del caudillo salteño”[113]. De regreso a Tarija, el 25 de agosto de 1825 fue electo diputado por Tarija y Padcaya a la Honorable Junta Provincial de Salta y, en la misma fecha, miembro de la Junta Electoral de Tarija que debía efectuar la elección del diputado por Tarija al Soberano Congreso Constituyente reunido en Buenos Aires. Desde 1825 hasta 1827 “sostuvo los derechos de la República Argentina con respecto al distrito de Tarija, oponiéndose a su separación de la Provincia de Salta”. Durante 1826, siendo diputado por Tarija a la Junta General de Representantes de la provincia de Salta, se trasladó a esta ciudad como asesor del gobernador José Ignacio de Gorriti y en 1833, ocupó el cargo de Ministro Secretario Interino y Juez Comisionado del gobernador Pablo Alemán. Perseguido en 1834 durante la administración del general Latorre, regresó a Tarija a los 72 años de edad[114]. En 1842 se radicó definitivamente en la ciudad de Salta, donde falleció seis años después, en 1848[115]. Se había casado en Tarija, el 15 de abril de 1789, con doña Catalina de Arce y Ruiz de Mendoza. Viudo, contrajo matrimonio con la salteña doña Rosa de Aguirre, el 19 de marzo de 1819; hija de don Francisco Tomás de Aguirre y de doña Josefa Luján y Cuello. Tuvo destacada descendencia en ambos matrimonios. Uno de sus hijos fue don José Felipe de Echazú.

 

 

            Mariano de Gordaliza

 

            Nació en Salta. Hijo del coronel don Lorenzo de Gordaliza y Santos de León[116] (noble, natural de la Villa de Villalón de Castilla la Vieja; coronel del Regimiento de San Carlos del Valle de Calchaquí y procurador síndico general de San Felipe de Salta[117]) y de doña María Isabel González de Hoyos, nieto paterno de don Lorenzo de Gordaliza y de doña María Santos de León y Gil, y nieto materno del maestre de campo don Nicolás González de Hoyos y Díaz de Loria y de doña Petronila Pérez del Hoyo. Don Mariano estaba emparentado al general Juan Antonio Álvarez de Arenales, por la esposa de éste, doña Serafina González de Hoyos, hija de don Bonifacio González de Hoyos y, por lo tanto, sobrina carnal de doña María Isabel González de Hoyos. De esta manera, don Mariano de Gordaliza “mantuvo fuerte amistad con muchas de las principales familias de Tarija”[118].

            Don Mariano de Gordaliza y González de Hoyos, contrajo matrimonio en la provincia de Jujuy, con doña María Manuela Otero Goyechea, hija de don Martín Otero y de doña María Luisa de Goyechea.

            Tuvo una descollante intervención política en su época; se trasladó a Charcas donde en 1798 se recibió de abogado y más tarde ocupó diversos cargos, entre ellos, el de camarista que ha desempeñado brillantemente. En octubre de 1810 fue nombrado Teniente de Gobernador de Jujuy, por el representante de la Junta doctor Juan José Castelli, en substitución del coronel Diego Pueyrredón, que acompañó al coronel Castelli en su marcha hacia el Perú. El historiador Antonio Zinny, añade que antes de la partida de Castelli dejó a Mariano de Gordaliza instrucciones, dinero, y recomendación al Cabildo y Comandante Militar para que le prestara el auxilio que llegara a necesitar. Gordaliza permaneció en el mando hasta 1812.

            Más tarde, fue nuevamente nombrado Teniente de Gobernador de Jujuy, desde el 17 de mayo de 1815, hasta marzo de 1816, oponiéndose a la autoridad del general Martín Miguel de Güemes. Dice el historiador Antonio Zinny que en 1815, el general Güemes ocupó el gobierno unos pocos días, “hasta que, en vista de la manifiesta oposición del pueblo jujeño, se vio obligado a dimitirlo, reasumiendo el doctor Mariano de Gordaliza”. Y agrega que dado el estado de anarquía existente, y de la desinteligencia entre el cabildo y el general Güemes, entró en enero de 1816 sin su división, el general Domingo French “quien consiguiera tomar por el momento las diferencias y obtener copiosos auxilios de los vecinos de Jujuy, para el ejército patriota”[119]. A lo dicho por Zinny, es justo aclarar que Güemes, en 1815 era designado gobernador y capitán general de la provincia de Salta, democráticamente, mediante una elección popular, pues Güemes fue un político y tal condición la reafirma cuando en un primer momento Jujuy desconoció esa designación, porque no se le había dado participación. Güemes marchó entonces a la vecina ciudad para requerir el apoyo de su Cabildo. Tras plantear su inquietud, se retiró de la sala de deliberaciones para que sus representantes pudieran debatir libremente, representando a Salta el Dr. Mariano Boedo en el estudio de las bases del acuerdo entre ambas ciudades. Finalizado esto, se realizó la elección del gobernador con el voto de todos los ciudadanos presentes. Este episodio honra al pueblo de Jujuy que defendió sus derechos electorales, pero honra de manera muy especial al general gaucho, que doblegó su espada ante la soberanía popular.

            El 15 de octubre de 1825, don Juan Antonio Álvarez de Arenales lo nombró Teniente Gobernador de la villa y territorio de Tarija, con retención de su empleo que en ese momento tenía en propiedad en la Cámara de Justicia[120]. Sin embargo, Álvarez de Arenales debió viajar a Tarija con el objetivo de restablecer el orden porque el encargado de la legación argentina, doctor José Díaz Vélez, “no quería entregar el mando al gobernador electo doctor Mariano de Gordaliza. El 10 de mayo, se reincorpora ese territorio a la Provincia y se designa a los doctores Felipe Echazú y Domingo Arce como diputados al Congreso Constituyente que, por Ley del 3 de diciembre de 1826, eleva a Tarija a rango de Provincia desmembrándola de Salta”[121]. Durante 1830 lo vemos nuevamente desempeñándose como Teniente de Gobernador de Jujuy[122].

 

 

            Manuel de Lea Plaza

 

            Nació alrededor de 1769 y falleció en Tarija, a los 68 años de edad, el 25 de febrero de 1837; fue militar y capitular de Tarija. Ignoramos la vinculación familiar de los Lea Plaza de Tarija con los de Salta, entronque o parentesco que no descartamos[123]. No obstante, es justo destacar las coincidencias entre las diferentes ramas de la familia patricia de Lea y Plaza asentadas en Chile, Bolivia y Argentina, en cuanto a la gloria de haber entregado la mayoría de sus varones a los ejércitos en la lucha por la Independencia, así como el fervor a dicha causa de sus mujeres, cuyas memorias esperan un justo reconocimiento.

            En algunos documentos, don Manuel figura como don Manuel Martínez de Lea Plaza. Patriota, guerrero de la Independencia que alcanzó el grado de teniente coronel. El biógrafo del general Güemes, lo menciona a don Manuel Martínez de Lea Plaza, como oficial de los tarijeños. Y señala: “Para la Historia es un testigo abonado pues que anduvo muy cerca de las balas[124].

            Formando parte de las milicias tarijeñas, estuvo incorporado a la Vanguardia del Ejército Auxiliar al Perú, que comandaba el coronel González Balcarce. Una conocida carta (sobre lo ocurrido en el combate de Santiago de Cotagaita) fechada en Tupiza el 13 de noviembre de 1810, remitida por don Manuel de Lea Plaza a don José Hurtado de Saracho[125], señala su intervención en una de las cruentas contiendas durante la Guerra de la Independencia, dice así: “El 27 del pasado fue el combate que tuvimos en Santiago, donde perdimos las esperanzas de poder seguir para adelante… el general hizo retirar la gente que caminamos esa noche toda la noche, que si los de arriba no hubieran andado tan cobardes, nos apresan a todos según el desorden que hubo, así para emprender la batalla, como para la retirada, pero Dios quiso que no, y nos vinimos a Tupiza. Luego de alguna información acerca de la batalla de Suipacha (…), Manuel de Lea Plaza agrega: los tarijeños se han portado en el día (7 de noviembre) grandemente, como en Santiago, sólo ellos fueron los que sostuvieron el fuego a excepción de los artilleros, que los de abajo se andaban escondiendo por los cerros[126] (…) Estando en Tupiza vinieron los de arriba a pagarnos la vista… y tuvimos que mandarnos mudar a Suipacha, y al día siguiente bajaron los de arriban a Suipacha, y esa noche antes nos llegaron las municiones y también dos cañones; con que, a los de arriba les habían informado que no teníamos municiones, y con esa satisfacción nos fueron siguiendo, pero, Dios mediante, los hemos hecho retroceder como que les hemos avanzado cuatro cañones, cerca de dos pearas de municiones, aguardiente, bizcocho, reses, charqui, mulas, fusiles, muchos prisioneros, heridos 20, muertos me parece que han de ser más de 50. Estos infelices daban mucha lástima al ver como disparaban, dejando uno la mula, otros, aún la casaca, que es la última ponderación… (el resto del párrafo ya es conocido). El día siguiente mandó el general Córdoba un parlamentario a nuestro general que decía que como lo dispensase a él, entregaría al señor Nieto y que sólo él era el causante de todas estas revoluciones; no sé en lo que parará… Nuestro Sargento Mayor (Güemes) caminó el día 9 de éste para Cinti con más de 3000 hombres para ver si está allí la plata del señor Nieto y otras condiciones que dicen ha llevado secretas, que según a mi parecer pueden traer algunos cómplices, como es Cavero y otros… De los tarijeños murió uno que es de San Lorenzo, que según me aseguran que se había estrechado con temeridad como que lo mataron a boca de cañón; heridos dos o tres, pero no es cosa de cuidado. Que los de abajo han sido ocho. Yo quedo bueno, gracias a Dios, que he salido bien, sin embargo que hemos andado muy cerca de las balas. Y en posdata: Después de escrita ésta, llegó un propio de Potosí a nuestro general en el que le dicen que ya tienen preso al gobernador de dicho Potosí y van en pos de Nieto, y quedamos esperando al general Ocampo, y estamos de esperada en Tupiza. Vale[127].

            Don Manuel de Lea Plaza participó activamente en el Cabildo de Tarija, siendo uno de los que en 1826 decidió la suerte de Tarija, es decir su pertenencia a Bolivia[128]. Así lo vemos al cabildante de Lea Plaza figurando entre los llamados “separatistas” que firman el Acta redactada el 16 de julio de 1825, donde manifiestan su deseo de pertenecer al Alto Perú. El acta es enviada el 13 de agosto, a los diputados de la Asamblea instalada en Chuquisaca, y también al general Arenales que aún se encontraba en Chuquisaca. Edgar Ávila Echazú, dice que “tales peticionarios eran el coronel Bernardo Trigo, Ignacio Mealla, Manuel de Lea Plaza, José de Aráoz, Agustín Mendieta, Francisco Javier Arce, Manuel Zacarías Saracho, y Pedro Ichazo. A todos ellos el Moto Méndez les puso el mote de “bolivianistas de nueva hora”, sin pensar que él mismo engrosaría sus filas a poco”[129]. Esta declaración, como bien señala Ávila Echazú, fue la primera que hacía pública la voluntad anexionista de Tarija a Bolivia.

            Mientras tanto, en la Villa de Tarija, el 9 de septiembre de 1825, el general Juan Antonio Álvarez de Arenales reglaba “el servicio interior del Pueblo, y exterior de su campaña para los casos que puedan ocurrir, y por último facilitar esta de un modo seguro y fácil, ha acordado crear, formar, y organizar los Escuadrones de Milicias (…) El Segundo Escuadrón se compondrá desde el río de esta Villa para adelante en todo el Partido de Tolomosa desde Tablada, y San Jacinto hasta los confines de la Caldera. Su Comandante Teniente Coronel Don Manuel de Leaplaza[130]. En documentos sobre Tarija, existentes en la Provincia de Salta; figura el teniente coronel D. Manuel de Lea Plaza en una lista fechada en septiembre 13 de 1825 y firmada por el general Álvarez de Arenales, como Comandante del 2.º Escuadrón de Tarija, con diez y siete hombres[131]. En mayo del mismo año figura como Alcalde Ordinario de Segundo Voto o como Alcalde Nacional de Segunda Elección, dando su voto para Diputados del Congreso Peruano al señor Cura y Vicario doctor don José Mariano Ruyloba[132]. Más tarde, tras las elecciones del 26 de febrero de 1826 y un sin fin de actas y controversias, el 26 de agosto de 1826, los representantes del pueblo de Tarija resolvieron independizarse de Salta y de Argentina, reclamando su anexión a Bolivia. En seguida se nombró a las nuevas autoridades: Prefecto del Departamento fue designado el ex gobernador Bernardo Trigo; jefe de las Milicias don Mariano Valverde; regidores fueron nombrados José María Aguirre, Juan Ramón Ruyloba, Manuel Lea Plaza, Fermín Vaca, Agustín Mendieta, Luis Castillo, José Antonio Vázquez; procurador general Mariano Cecilio Trigo. “Se nombraron diputados ante el Congreso Boliviano al coronel Gavino Ibáñez, José María Aguirre y José Fernando Aguirre -señala Ávila Echazú-; quienes, con el nuevo Prefecto, representarían los derechos de las Provincias en el Congreso de Bolivia, al que debían solicitar la incorporación de Tarija a la República de Bolivia (…)”[133].

            Contrajo matrimonio con doña Manuela Mendoza y dejó numerosa e ilustre descendencia de su Casa, la que llega hasta nuestros días en Tarija, otros lugares de Bolivia, Argentina, Chile, Uruguay y países de Europa. Uno de sus hijos, el doctor Manuel de Lea Plaza y Mendoza de sobresaliente actuación en Tarija, fue Ministro de la Corte Suprema en 1869. El Tte. coronel D. Manuel de Lea Plaza falleció el 25 de febrero de 1837, a los 68 años de edad.

 

 

            Eustaquio Méndez (a) “El Moto”

 

            Nació en Carachimayo, Cantón Canasmoro, en el lugar denominado “La Torre”, el 19 de setiembre de 1784[134]; más tarde, siendo ya joven, se radicó en San Lorenzo. Fue hijo de Juan Méndez y de María Arenas. Aprendió las primeras letras que su madre le enseñó. Doña María Arenas falleció cuando Méndez, frisaba los primeros años de su juventud.

            Juan Navajas Paz, a diferencia de otros autores que estudiaron a Méndez, señala que “Así se origina el nombre y la alcurnia de quien en el transcurso de los años habría de ser varón, honrado, valiente y magnificente en la guerra de los quince años”[135]; por otra parte, Luis Paz, dice que “los que han conocido a Méndez refieren que era el tipo del gaucho tarijeño, que pertenecía a una familia del bajo pueblo de San Lorenzo, que no recibió ninguna educación…”[136]. Mientras que el escritor Bernardo Trigo, recalca que sus veinticuatro primeros años se dedicó a las tareas rurales “sin anhelos de superación. Si América no se sacude del yugo español formando las legiones de guerrilleros, Méndez hubiese pasado confundido con los gauchos camorreros y tabeadores (…)”. Sin embargo, más adelante agrega que “vivió y murió abnegadamente”[137]. De conducta controvertida, dice al respecto una de las tradiciones tarijeñas: “que en su juventud llegó en estado de ebriedad a su casa, siendo reprendido por su madre, lo que ocasionó que Méndez, dado su estado inconsciente, le diera un empellón (empujón) y abandonara la casa para seguir bebiendo. Al día siguiente, Méndez sufrió una caída del caballo que montaba, lesionándose la mano gravemente. Se dirigió a su casa, y llamando a su madre le dijo: la mano que te ha golpeado no debe existir y sacando un machete se la seccionó. Desde entonces, fue conocido como el Moto”[138].

            Méndez se adhirió desde el principio a la causa de la Independencia, organizando milicias y disciplinando a sus gauchos. Pasó con sus hombres a las fuerzas de Pedro Antonio Flores y participó en la Batalla de Tucumán, el 24 de setiembre de 1812. Fueron numerosas las contiendas y campañas en las que Méndez intervino y muy conocidas las acciones donde descolló su hombría. En abril de 1816 Tarija se declaraba teatro de la guerra, y a fines del mismo año, Méndez figura como Comandante de División de San Lorenzo. Desde su campo de Carachimayo emprendía operaciones, sorprendiendo muy a menudo las partidas realistas que salían a recorrer la tierra. Se encontró en la Batalla de la Tablada, el 15 de abril de 1817; en ese encuentro las armas chapacas se llenaron de gloria, sobresaliendo por su intrepidez y serenidad[139]. La orgullosa tradición chapaca recuerda que el 22 de noviembre de 1818, el general Belgrano felicitó a Méndez por sus acciones de armas, y le envió en obsequio un sable y un uniforme. No obstante, durante las luchas intestinas entre los generales realistas Pedro Antonio de Olañeta y Jerónimo Valdés, en el Alto Perú, el patriota Méndez jugó un doble papel, primero se adhirió al general Olañeta, con el cargo de teniente coronel y jefe del Escuadrón “San Lorenzo”, traicionándolo al poco tiempo, y poniéndose con su Escuadrón al lado del general Valdés. Los historiadores de Bolivia justifican este hecho particular, como una estrategia del Moto, para eliminar las fuerzas reales.

            El Moto Méndez, originó el levantamiento de Tarija contra el gobernador Mariano Gordaliza a raíz de su apresamiento, dando lugar al Cabildo Abierto el 25 de agosto de 1826, de cuyo resultado Tarija fue incorporada a Bolivia, al haber admitido el Parlamento boliviano a los Diputados elegidos en dicho Cabildo. El Libertador Simón Bolívar le otorgó los despachos de Coronel del Ejército de Bolivia. Luego se retiró a sus propiedades en Carachimayo, donde, dice Bernardo Trigo, “vivía pobre y solo, reteniendo el cargo honorífico de Comandante del 3er. Regimiento de la Guardia Nacional”. En 1838 fue llamado para colaborar en la organización de efectivos militares, que debían incorporarse a las fuerzas de Santa Cruz que libraban la campaña del Perú, y ese mismo año actuó como Coronel de la Guardia Nacional en la Batalla de Montenegro. El general Francisco Burdett O´ Connor, definió a Méndez como “el célebre guerrillero, antiguo y muy benemérito patriota tarijeño, gaucho en toda la extensión de la palabra, hombre de mucho carácter, de sincero patriotismo y valiente en sumo grado…”[140]. Su nombre se perpetúa en la provincia Méndez (antigua provincia de San Lorenzo, del Departamento de Tarija), por Ley de la Convención Nacional del 19 de octubre de 1880.

            Contrajo primera nupcias, el 21 de enero de 1825, con doña Salomé Ibarbol, con la que tuvo nueve hijos. Durante este matrimonio tuvo en María Estefanía Rojas tres hijos adulterinos. Viudo, en segunda nupcias, se casó con la nombrada María Estefanía Rojas[141]. Méndez murió a consecuencia de una herida habida en el combate de Santa Bárbara, Tarija, el 4 de mayo de 1849, adjudicada al coronel don José Rosendi. Herido y conducido al presidio, se le permitió hacer su testamento que redactó el notario Agustín Mendieta, documento en el que Méndez ha dejado la huella de sus virtudes. El ítem más sublime de su testamento y que perdura trascripto en una placa al pie del monumento al Moto Méndez emplazado en la plaza principal de San Lorenzo, dice: “A los que dicen que me deben, les perdono; y mando a mi albacea don Juan Cortez, no cobre ni ejecute, por ser gente que sirvió a mi Patria, y porque supieron dar su vida por seguirme, como guapos que luchamos por nuestros pagos. Muero sin aborrecer, sin haber quitado nada a nadie, y habiendo servido con mis animales que se acabaron en las milicias. No queda más que retazos de bienes, que serán partidos entre mis hijos por igual, y si alguno reclama o se queja, perderá todo. Quiero que me entierren con mi ropa overa, usada en el Montenegro, y al lado de mi madre en el panteón de San Lorenzo”.

 

 

            Francisco Burdett O´ Connor

 

            Nacido en Cork, Irlanda el 12 de junio de 1791. De noble linaje, descendía de la Casa de Conaught, sus padres fueron don Roger O´ Connor, señor de Connerville y doña Wilhelmina Bowen. Militar, organizó en su país un regimiento de lanceros a cuyo mando vino a América del Sur para luchar por su independencia, incorporándose al Ejército del general Simón Bolívar con el grado de teniente coronel, ascendiendo luego a coronel. Combatió en Junín y, como jefe del Estado Mayor del Ejército Libertador, triunfó en la Batalla de Ayacucho[142]. Ejecutor de las órdenes del general Antonio José de Sucre se radicó en Tarija con la misión de que siempre que encuentre justificada la petición de los tarijeños cambie al gobernador. Don Francisco Burdett O´ Connor ejecutó la orden sustituyendo al gobernador José Felipe Echazú con don Bernardo Trigo. Se vinculó definitivamente a Tarija, a través de su matrimonio con una dama del lugar, doña Francisca Ruyloba[143], hija de don Juan Ramón Ruyloba y de doña Dolores Echeverría[144]. Asimismo, se batió en la campaña del Perú, en Socabaya y Yanacocha. Se desempeñó como ministro de Gobierno y recibió el grado de General de División.

            Nos informa el historiador Eduardo Trigo O´Connor d´Arlach, que “después de recibir una esmerada formación, en 1819 Francisco Burdett O´ Connor se embarcó con un regimiento de lanceros financiado por él. Se incorporó a las fuerzas de Bolívar habiendo participado, entre otras, en las batallas de Río Hacha, Margarita, Santa Marta, Magdalena, Junín y Ayacucho. En 1824, en el Perú, fue designado jefe del Estado Mayor del Ejército Unido Libertador; como tal asistió a la Batalla de Ayacucho, eligiendo el campo de batalla. Fue partidario de la incorporación de Tarija a Bolivia en 1826. Por encargo del gobierno de Bolivia fundó el puerto de Cobija. Volvió al Ejército para servir al mariscal Santa Cruz, siendo designado Ministro de Guerra, participó de las campañas de la Confederación Perú-Boliviana. Restablecido en Tarija, se unió al general Brown para repeler la invasión argentina derrotando a las fuerzas de Heredia en Iruya y Montenegro, quedando a su cargo el Ejército del Sud. Ejerció el cargo de Prefecto de Tarija e hizo un levantamiento de la frontera del Sur. Escribió sus memorias que tituló “Recuerdos”. Perteneció a la Orden de Libertadores de Venezuela, Cundinamarca y el Perú; fue coronel del Ejército de Colombia, general de Brigada del Perú y general de División de Bolivia. Josep Barnadas dice que fue “una de las figuras más simpáticas y de trayectoria más aleccionadora de la generación de la independencia”. Apoyó notablemente a la educación pública fundando escuelas con su propio peculio”[145].

            Completa Aráoz Campero, que “su memoria ha sido perpetuada designando con su apellido la antigua provincia Salinas”[146]. El matrimonio O´Connor-Ruyloba dejó ilustre descendencia y entre sus nietos se cuenta a don Tomás O´Connor d´Arlach (1853-1932) ilustre poeta, historiador, periodista y parlamentario que “honró a Tarija con su vida y con su obra”. Falleció Francisco Burdett O´ Connor en Tarija, el 5 de octubre de 1871, cuando ejercía el cargo de Jefe Superior Militar del Departamento.

 

 

            Bernardo Trigo

 

            Nació en Tarija el 28 de marzo de 1789. Hijo de don Cecilio Trigo, español, y de doña María Josefa Espejo, natural de Málaga, España; nieto paterno de don Gregorio Trigo y de doña Isabel Jacoba de los Santos Acosta y Barrios, pobladores de Sevilla, España; bisnieto paterno paterno de don Pedro Trigo y de doña Benigna Tolosa; tataranieto paterno paterno paterno de don Martín Trigo y de doña Catalina Dominga Díaz[147].

            Incorporado desde muy joven a las milicias del rey, participó en algunas campañas contra los chiriguanos. Cumpliendo el mandato de su padre asistió a sus hermanos huérfanos, e instaló un pequeño comercio con el cual pudo sostenerlos. El haber hereditario que le correspondió en la partición de bienes con sus hermanos consistía en un mil quinientos veintiséis pesos, con seis reales, y se le adjudicaron los terrenos de San Luis, Asnapujio y La Banda, y una casa en la ciudad de Tarija[148]. Al producirse los movimientos armados en Buenos Aires y Chuquisaca, Trigo abrazó la causa patriota a la que prestó importantes servicios desde los primeros combates, hallándoselo en la Batalla de Cotagaita y en la de Suipacha, y en la derrota de Huaqui. Se alistó en las fuerzas salteñas del general Güemes, desde 1812 a 1816.

            Señala el historiador Tomás O´ Connor d´ Arlach, que Bernardo Trigo “mediante su honradez y su trabajo perseverante, logró formar una regular fortuna (…) Amigo íntimo del heroico Méndez, sobre quien tenía gran ascendencia, proporcionó a éste más de una vez, importantes servicios pecuniarios para sus campañas en favor de la Independencia”[149]. Por su parte, Jorge Aráoz Campero afirma que “indiscutiblemente, don Bernardo Trigo y el coronel Eustaquio Méndez, son los dos personajes más sobresalientes que actuaron desde su iniciación hasta la reincorporación de Tarija a Bolivia”[150]. En efecto, cuando el 23 de agosto de 1826 el gobernador Mariano de Gordaliza capturó al Moto Méndez, el coronel Trigo “aprovechó la oportunidad de realizar sus propósitos y de acuerdo con el mismo (Moto) Méndez, con (Manuel) Lea Plaza, Ruiloba, (Gabino) Ibáñez, (José María) Aguirre, (Agustín) Mendieta y otros abnegados patriotas tarijeños, el 26 de agosto de 1826, estalló la revolución y proclamaron la reincorporación de Tarija a Bolivia, poniéndose bajo la protección del Ejército Libertador de Colombia”[151]. El alma de este movimiento fueron Trigo y Méndez, añade O´ Connor d´ Arlach.

            El coronel Bernardo Trigo fue nombrado por el general O´ Connor gobernador de Tarija en setiembre de 1826, y luego estuvo en la campaña de la Confederación Perú-Boliviana. A su regreso, el mariscal Andrés de Santa Cruz lo designó nuevamente gobernador de Tarija. Creada la provincia de Tarija en departamento de la República de Bolivia por Ley del 24 de setiembre de 1831, fue nombrado su primer prefecto. En 1837 asume interinamente la jefatura política de Tarija y tuvo una destacada actuación durante la campaña, conocida en la historia con el nombre de la Batalla de Montenegro[152]. Representó a Tarija en la Convención Nacional de 1839, y luego, con Fernando Campero, se batió en Ingavi. Después de esa batalla, el gobierno del general José Ballivián lo ascendió a General de Brigada[153].

            Contrajo matrimonio el general don Bernardo Trigo, con doña Isabel Díaz de Guitián, viuda del oficial don Mariano José Mealla y tuvo numerosa descendencia: Martín, Juan de Dios, Salustiano, Manuela, Mercedes, Petrona y Beatriz Trigo y Díaz de Guitián. Hemos visto que Trigo fue desinteresado y generoso; dueño de una regular fortuna, poseyó varias estancias y aportó fuertes sumas al servicio de Bolivia. Falleció el 8 de marzo de 1848 y fue sepultado en la iglesia de su hacienda de “Camacho”.

 

 

FUENTES CONSULTADAS

 

 

ARCHIVOS

 

Archivo del Arzobispado de Salta

Archivo de D. Eduardo Trigo O´Connor d´Arlach

Archivo de la antigua Iglesia Matriz de la Villa Imperial de Potosí, hoy llamado Archivo de la Vicaría de Potosí.

Archivo de la familia Plaza Navamuel

Archivo Diocesano de Valladolid, investigaciones de D F. Roberto Gordaliza Aparicio

Archivo General de la Nación

Archivo parroquial de la antigua Iglesia Matriz de la Villa de San Bernardo de la Frontera de Tarija, hoy Iglesia Catedral.

Archivo y Biblioteca Históricos de Salta

Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia, Antología de documentos sobre la Administración del Mariscal Sucre en Bolivia (1825-1828).

Cementerio del Municipio de Tarija.

 

 

BIBLIOTECAS

 

Biblioteca del Archivo y Biblioteca Históricos de Salta

Biblioteca Dr. Atilio Cornejo (Salta)

Biblioteca Provincial Dr. Victorino de la Plaza (Salta)

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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WRIGHT, Ione S. y NEKHOM, Lisa M.: “Diccionario Histórico Argentino”. Emecé Editores S.A. Buenos Aires, 1990.

YABEN, Jacinto: “Biografías Argentinas y Sudamericanas”. Buenos Aires.

ZINNY, Antonio: “Historia de los Gobernadores de las Provincias Argentinas [Noroeste]”. Ediciones Fundación Banco Comercial del Norte. Tucumán, 1974.

 

 

 

 

 

¿CUÁNDO NACIÓ NUESTRA PATRIA?

 

 

Ignacio G. TEJERINA CARRERAS ·

 

Si uno preguntase a cualquier persona, estudiante, comerciante, obrero o profesional en qué momento nace nuestra Patria, es muy posible que haya varias respuestas diferentes. Eso nos prueba que nunca ha habido quizás una política oficial en materia educativa que nos enseñe en qué época podemos encontrar el surgimiento no sólo de nuestra Patria sino también de nuestra identidad nacional.

La gran mayoría de la gente piensa que nuestro origen está en la Revolución de Mayo, o sea el 25 de mayo de 1810. Unos pocos, con el día de nuestra independencia el 9 de julio de 1816; y otros pocos lo fijarían en la creación del Virreinato del Río de La Plata en 1761. Incluso algunos intelectuales consignan que esas fechas son muy relevantes en nuestro pasado, pero que el país se concreta – y por ende la Patria – a partir de la Constitución Nacional de 1853.

Pues bien, ahora veamos que hay en todo ello y si las cosas son realmente de ese modo. Para ello tendríamos que ponernos de acuerdo tanto sobre lo que entendemos por Patria y como así también por patriotismo. Patria es la tierra de los padres, donde están enterrados nuestros muertos, el país donde se ha nacido. Y el patriotismo es un sentimiento de amor, fidelidad y cariño por ese lugar tan propio. ¿Podemos entonces hablar de una fecha determinada o de un momento determinado?. Si aceptamos que la Patria nació en 1810 ¿serían San Martín, Belgrano, Güemes y tantos más próceres “apátridas” por haber nacido en fechas anteriores a ese año?. Eso es un absurdo, pero la realidad es que muchos historiadores lo consienten. Nuestra posición es diferente: Argentina y el resto de los países hispanoamericanos a la llegada de Colón estaban poblados por miles de etnias y pueblos diferentes. La unidad racial o cultural era inexistente. Existieron unidades políticas fuertes como la azteca, maya o incaica, pero comprendían pueblos de distinta prosapia cultural dentro de sus mismos imperios. Con la llegada de los españoles y su expansión por gran parte del territorio americano, comienza un proceso que va a caracterizar a gran parte del continente: la mestización. Los hijos del mestizaje al nacer ya tienen patria. El mestizo, hijo de español e india o el criollo, hijo de español y española peninsular ya no son apátridas, han nacido en este suelo y están unidos por un destino común y van a constituir la nueva “raza cósmica” como la llamó Vasconcelos. Esa raza cósmica se caracterizaría por hablar la misma lengua y rezar al mismo Dios. Fue un gran acierto del presidente Hipólito Yrigoyen llamar al 12 de octubre “Día de la Raza”, denominación que fue muy bien entendida en el momento de su imposición, año 1917, pero que a posteriori fue siendo cuestionada especialmente desde distintos sectores y con diferentes objetivos. La influencia nefasta del concepto de raza aplicados por el nacionalsocialismo alemán, hacía irritante ese nombre por el cual habían muerto millones de seres humanos. Pero la “raza” de la que hablaba Yrigoyen no tenía nada que ver con coloración de la piel o raza propiamente dicha. Era un concepto simbólico que abarcaba a todos los americanos y que significaba que a partir del 12 de octubre de 1492 había surgido un nuevo pueblo, una nueva “raza”: la hispanoamericana, que con colores y procedencias biológicas diferentes constituían el nuevo ser de este nuevo mundo.

Si el surgimiento de nuestra Patria lo vemos asociado al comienzo de la sociedad hispano-criolla desde el Río Bravo a Tierra del Fuego, y si nos consignamos a lo que es hoy la Argentina, no hay absolutamente ninguna duda: la primera documentación oficial comprobada de esta nueva Patria es la fundación de la ciudad del Barco por Juan Núñez de Prado el 29 de junio de 1550, ciudad con acta de fundación, cabildo y todas las exigencias de las leyes de Castilla en ese momento. Esa ciudad que tres años después, trasladada, se transformaría en Santiago del Estero, es considerada prácticamente desde entonces “Madre de ciudades”. ¿Y por qué se la llama así?. Porque de allí partieron las expediciones que luego fundarían nuevos poblados para construir lo que durante más de dos siglos se llamó Gobernación del Tucumán. Entre otras ciudades erigidas en ese territorio recordemos a San Miguel de Tucumán y Córdoba. ¿Cómo podemos hablar entonces de que la Patria se inicia en 1810 cuando ya en ese mismo siglo XVI teníamos ciudades con vida propia, cabildos y cabildantes y hasta diócesis religiosa, la primera sede eclesiástica en la hoy República Argentina?. Pero no solamente ello, en las entrañas mismas de esa población comienzan a surgir las bases de una cultura argentina fundacional que va a brillar en nuestro territorio por más de dos siglos. Ya en el siglo XX el gran estudioso y folclorólogo catamarqueño, Juan Alfonso Carrizo, recorriendo la campiña del noroeste argentino, recoge las muestras de esa cultura fundacional, constituida por coplas, romances, adivinanzas, villancicos, poemas, trozos literarios recopilados in situ a través de campesinos jóvenes o viejos herederos de una cultura que viene de Grecia, de Roma, pasa por España y se instala en América enriqueciéndose tremendamente con el aporte de la cultura nativa de los pueblos originarios.

Un tema fundamental y que hace a la ciencia y a la cultura fue la fundación de la Universidad de Córdoba por los jesuitas a principios del siglo XVII. Es más, en ese mismo siglo, casi al finalizar, Córdoba contó también con otra Universidad, fundada por la orden dominicana, pero que tuvo apenas una duración de 5 años. También en el siglo XVII tendría lugar en la ciudad de Córdoba la fundación de los primeros conventos de monjas del país: Las Catalinas, fundadas por Da. Leonor de Tejeda y las Teresas, fundadas por D. Juan de Tejeda Miraval.

Pues bien, a 44 años de fundada la ciudad de Barco, ya podemos afirmar que la Argentina estaba prefigurada. La excelente estudiosa e investigadora tucumana Teresa Piossek Prebisch en su libro “Poblar un pueblo” nos dice: “De esta manera, cuando se cerraba el siglo XVI estaba colonizada el área actual de la Argentina, comprendida aproximadamente entre los 22º y los 36º, al sur de los cuales la inhospitalidad de la naturaleza pampeano-patagónica y la ausencia de poblaciones aborígenes sedentarias, marcaban un límite imposible de trasponer con los medios y recursos humanos de aquel tiempo”. “Dentro de esta área estaba armada la estructura básica de nuestro país. No sólo estaban fundadas todas las llamadas ciudades históricos argentinas, sino que éstas se encontraban enlazadas por caminos, unos pre hispánicos y otros abiertos por los conquistadores-colonizadores que, al tener su nudo en Córdoba, permitían la circulación oeste-este y norte-sur más la comunicación entre los océanos Atlántico y pacífico, por Perú y Chile”.

Por eso, en el momento de creación del Virreinato del Río de La Plata en 1776 estaban ya completamente formadas e integradas con vida propia sociocultural tres grandes regiones argentinas: el Tucumán, Cuyo y el Río de La Plata. Los españoles peninsulares procedentes de las distintas regiones de España venían llegando y se unían con damas de antiguos linajes en el país consolidando de esa manera nuestra identidad hispanocriolla.

Cuando las invasiones inglesas de 1806 y 1807 fueron resistidas con heroicidad por el pueblo de Buenos Aires, la conciencia nacional hacía ya tiempo que estaba formada. Pero no solamente en la capital del Virreinato, que fue el epicentro de la agresión, sino en todo el país.

Desde el punto de vista religioso, como ya dijimos más arriba, ya existía desde un principio la diócesis del Tucumán, primero con sede en Tucumán, brevemente, y en Santiago del Estero y luego a fines del siglo XVII trasladada a Córdoba; ya estaban también establecidas todas las principales órdenes religiosas y ya se veneraba a la Virgen María a través de distintas advocaciones: del Rosario, del Milagro, del Valle, Luján, Itatí, Nuestra Señora de la Consolación de Sumampa, etc. Es decir, había también una conciencia mariana extendida por todos nuestros valles, sierras y montañas, donde la población conmemoraba y festejaba innumerables festividades religiosas que habían calado muy hondo en la sensibilidad popular.

Por estas razones esbozadas ligeramente es que debemos sostener que así como las provincias fueron anteriores a la nación, así lo fue la Patria con respecto al nuevo Estado forjado por los revolucionarios de mayo. Deberíamos honrar entonces el 29 de junio de 1550 como el día del origen de la patria e inicio de la Argentina Fundacional.

 

 

 

 

 

 

 

 

LA GESTA GÜEMESIANA

EN EL VALLE DE LERMA ·

 

 

Ercilia NAVAMUEL ··

 

            Desde 1810, por su ubicación estratégica a mitad de camino entre dos capitales virreinales, Salta fue la región que mas padeció los efectos bélicos independistas y la crisis económica que esto conlleva. Desde 1814, la Gobernación Intendencia con capital en la ciudad de Salta, comprendía un extenso territorio en el que se incluían además las jurisdicciones de las ciudades de Jujuy, Orán y Tarija. Y desde 1816 hasta 1825, por pedido de sus habitantes, también Atacama hasta la costa del O. Pacífico.

            En esta región habitaba una sociedad heterogénea pero con unidad de objetivos patrióticos. Estaba la población rural constituida por gauchos y propietarios de haciendas, muy compenetrados con la cultura criolla. También aquí había muchas etnias aborígenes en diferentes condiciones sociales, que se adhirieron a la causa patria con la esperanza de liberarse de las obligaciones tributarias hispanas. Los mestizos eran trabajadores en diferentes oficios, sujetos a contratos laborales con salario, estaban mas integrados a la cultura cristiano criolla, aunque conservaban sus tradiciones ancestrales aborígenes. En la ciudad habían familias de muy antiguos orígenes, descendientes de fundadores y otros eran españoles dedicados mayormente al comercio, entre estos estaban los vecinos nuevos, afincados en el siglo XVIII, algunos emparentados con familias antiguas pero tenían mayores vínculos con España ya que las razones de su residencia era por ser funcionarios del Rey.

            Un sector social importante lo constituían los intelectuales, formados en la Universidad de Chuquisaca, ya sea como teólogos o en jurisprudencia, en donde aprendieron aquella antigua tradición hispana de la soberanía popular. Esta doctrina será ejercida por los criollos patriotas, encargándose los estudiosos de difundirla mediante reuniones secretas en sus domicilios. Este será el fundamento jurídico de los actos de 1810 en los Cabildos Abiertos y en todos los hechos que se derivaron en el siglo XIX. La causa de la Patria arraigará fuertemente entre los criollos, por su mayor adaptación a la región, habiendo desarrollado una cultura propia y una economía suficiente por lo que no se justificaba la continuación de la dependencia a la Monarquía hispana, que constituía una pesada carga tributaria además de los celos y rivalidades entre criollos contra hispanos que gozaban de grandes privilegios.

            El gran centro urbano y minero de Potosí, era el mercado que demandaba la producción salteña, sobre todo en ganados, cueros, sebo, carnes y harina. Por esta razón había un circuito comercial permanente que favoreció la cohesión social en un gran territorio, como también el desarrollo económico, constituyendo Salta un centro nodal de cruce de caminos, de ferias y capital política.

            Este será el ambiente en que actuará don Martín Miguel Güemes, criollo y gaucho que hizo formalmente toda la carrera militar. El general San Martín reconoció sus virtudes y lo designó en una importante misión dentro del plan de libertad americana. El enemigo debía ser encerrado entre dos frentes de guerra, El Gral. San Martín iría desde Mendoza, cruzando los Andes para libertar Chile y luego por mar hacia el Perú, mientras Güemes, por tierra avanzaría hacia el Alto Perú hasta encontrase ambos en Lima. El Gral. Güemes debía impedir el avance realista que pretendía llegar hasta Buenos Aires y recuperar el poder virreinal. Supo diseñar una estrategia de guerra acorde al medio y contando con toda la población, sin distinciones de sexo ni edad, haciendo guerra de recursos para impedir el abastecimiento del enemigo, constituyó una barrera insalvable para los realistas y de esta manera logró el triunfo aunque le costó la vida.

 Disciplinó a los gauchos para la guerra, organizándolos en grupos de 20 hombres al mando de dos oficiales y cada cuatro grupos al mando de un jefe de distrito. Los ejercicios consistían en evoluciones rápidas y sorpresivas, corridas en los bosques haciendo sonar los guardamontes para aparentar que eran más, destrezas con el lazo y boleadoras con lo que lograban derrumbar jinetes, también practicaron con las armas de fuego como verdadera infantería. Empleó una táctica de no presentar batalla en campo abierto en condiciones de inferioridad, sino solo la sorpresa y el acoso día y noche rodeando al enemigo hasta llevarlos a lugares desfavorables, sumando la quita de recursos.

Las milicias distribuidas en toda la región tenían sus respectivos cuarteles generales que controlaban muy bien el Noreste del país. Los principales Cuarteles que tuvieron mayor protagonismo en el valle de Lerma y sus alrededores fueron el de Cerrillos, el Bañado, Chicoana, Puerta de Díaz, Rosario de Lerma, La Cruz y Guachipas, este último muy comunicado con el de Las Conchas en Metán.

El período que nos ocupa es también el de una gran crisis económica, ya que el flujo comercial con Potosí se veía interrumpido, sumado a los gastos de guerra y las implicancias del “Fuero Gaucho” decretado por el gobernador Güemes, que favorecía a los gauchos soldados liberándolos de toda otra obligación de arriendos y tributos. Todo esto mas los empréstitos forzosos fueron formando entre los criollos una oposición política contra Güemes, quién debía atender dos problemas al mismo tiempo, la guerra y la oposición política.

            El valle de Lerma era un atractivo importante para los realistas para conseguir sus propósitos, debido a su ubicación y riqueza productiva, por lo que se efectuaron 8 invasiones y más de 100 encuentros bélicos en la región y 40 en este valle, siendo siempre triunfante la Patria. De todos estos episodios, destacaré solo dos por su trascendencia, ya que fueron fundamentales para el logro de la unidad nacional. Estos son el Combate de Sauce Redondo en Guachipas y el Pacto de los Cerrillos.

 

 

            1. Sauce Redondo de Guachipas

 

            El año de 1814, fue el mas duro para la Patria en sus luchas por la Independencia. En el Alto Perú el Gral. Belgrano había sido derrotado en Vilcapugio y Ayohuma, siendo los patriotas perseguidos por el jefe realista Pezuela, quién invadió Salta. Ante esa situación, los criollos dirigidos por el coronel Pedro José Saravia, se refugiaron en el Valle de Lerma, en especial en Guachipas y Chicoana.

            Mientras tanto el Gral. José de San Martín designaba a don Martín Miguel Güemes como Teniente Coronel Graduado, Comandante para la defensa del Río Pasaje y éste mandó a don Apolinario Saravia a hacerse cargo de la zona de Guachipas. Al mismo tiempo en Chicoana don Luis Burela organizaba las milicias que apoyarían a los patriotas. Era preocupación general como armar las milicias con la escasez de recursos que había y el nulo apoyo de las demás provincias, Burela soluciona diciendo que “tendrían todas las armas necesarias quitándoselas al enemigo”, lo cual se cumplió.

            De todo Salta llegaban apoyos con gauchos y bienes, en especial caballos, mulas y vacunos. Don Toribio Tedín se encargó de dirigir a los gauchos de Puerta de Díaz y Ampascachi. Don Pedro Alcántara Ferreyra nucleó en Seclantás a los patriotas de gran parte del Valle Calchaquí y otro tanto hizo Zigarán en Anta y Saturnino Saravia en Rosario de Lerma. De esta manera, el sur de la Provincia era el ámbito de la Patria mientras en el norte incluyendo la ciudad de Salta, estaba en poder de los realistas.

            No obstante, la guerra de recursos hacía grandes daños al enemigo no permitiéndoles abastecerse, siendo hostigados permanentemente. Los patriotas tenían a su favor el conocimiento de la región y la colaboración de toda la población (ancianos, mujeres, niños y todos los varones, criollos, mestizos e indios), que con discreta actitud hacían de mensajeros, espías y toda clase de tareas, manteniendo perfectamente informados de los movimientos del enemigo a los patriotas. Evitaban los enfrentamientos a campo abierto y los emboscaban en las serranías de la región.

            Se enfrentaban gauchos precariamente armados con lanzas, hondas, boleadoras y garrotes y algunas armas de fuego contra un ejército formal de fusileros disciplinados, que habían triunfado en Europa contra el Ejército de Napoleón Bonaparte. Sin embargo no pudieron con la astucia criolla y fueron siempre derrotados en estas tierras. Los realistas avanzaron hacia Guachipas y Chicoana en busca de ganados para su sustento, pero siempre fueron rechazados con fuertes pérdidas.

Así es como el 24 de marzo de 1814, a las 2 de la tarde fueron descubiertas las avanzadas realistas en el río Guachipas, grupo constituido por 56 hombres bien armados al mando del capitán José Lucas Fajardo. Mientras los patriotas estaban en la Capilla de Guachipas y en la casa de don Manuel Castellanos. A las 3,30 horas de la tarde el enemigo acampó en Sauce Redondo y a las 4 horas ya se producía el enfrentamiento.

            El grupo patriota era de solo 12 hombres, al mando del alférez de Caballería José Antonio Suárez, quién estaba casado con doña Dolores Díaz de Lea y Plaza, dama que fue gran colaboradora en la causa de la Patria. El enemigo fue derrotado produciéndoles 10 muertos entre los que figuraba el comandante realista Fajardo, mas 27 prisioneros y 14 heridos. Como resultado del encuentro falleció el alférez José Antonio Suárez, lo cual enardeció más a los gauchos, que cargaron con gran furia consiguiendo la victoria.

            El 31 de marzo de 1814, el general San Martín mandó una nota al Director Supremo, destacando la importancia de este triunfo de la Patria, ya que desde entonces el enemigo emprende fuga hacia el Perú, siendo en toda su ruta acosados por los patriotas. Puede afirmarse que el Combate de Sauce Redondo fue decisivo para impedir el paso realista hacia Buenos Aires. Al mismo tiempo fue factor de unidad nacional, favoreciendo la constitución del Congreso General Constituyente de Tucumán.

            El general San Martín organizó las distinciones y premios a los protagonistas. Es así como se gratificó al comandante Saravia y a todos los de su partida, distinguiendo por su bravura al sargento Bernardino Olivera, destacando el accionar de los cadetes Vicente Torino, Jorge Torino y Manuel Gutiérrez. El alférez Suárez también fue homenajeado a post mortem, aunque su viuda doña Dolores Díaz de Lea y Plaza, donó todos sus sueldos y otros bienes a la causa de la Patria, prueba de su gran vocación y generosidad, a pesar de las dificultades por las que pasaba.

 

 

            2. El Pacto de los Cerrillos

 

            En 1815, don Martín Miguel Güemes fue elegido Gobernador de la Provincia de Salta en un acto en el Cabildo, siendo luego aclamado por toda la población, constituyendo la primera designación democrática en estas tierras. Al mismo tiempo tenía a su cargo dentro de la jurisdicción salteña la Comandancia de la guerra por la Independencia, lo cual ejerció con gran vocación, firmeza y humanidad sumado a su natural carisma magnético que le permitía el dominio de multitudes.

            Pero no fue bien comprendido por don José Rondeau, Comandante en Jefe del Ejército Auxiliar en el Alto Perú. Tenían diferentes ideas de como se debía combatir al enemigo realista. Además las derrotas de Venta y Media y Sipe Sipe, disminuyeron la figura de Rondeau, lo cual incentivó los sentimientos de celos y envidias contra Güemes. Las tensiones se desbordaron cuando Güemes retiró de Jujuy, 500 fusiles, ante lo cual Rondeau le hizo un oficio desde Potosí, reclamándole dicha acción y conminándolo a devolverlos. Güemes contestó que no podía hacer tal cosa por cuanto los estaba arreglando para la defensa de Salta. Recordemos que Jujuy estaba dentro de la jurisdicción política salteña. El Director Supremo, Álvarez Thomas, al conocer la situación también le reclamó a Güemes y le ordenó que debía someterse a la autoridad de Rondeau.

            Güemes reiteró su respuesta de imposibilidad de obedecer por las circunstancias de la guerra. Por ello el coronel French fue enviado a Salta para arrestar a Güemes, quién enterado a tiempo dispuso a la Provincia en pie de guerra. Gracias a la mediación del Cabildo de Salta, ambos jefes patriotas se entendieron y acordaron aunar esfuerzos por la causa independista y el Cnel. French marchó hacia el norte en auxilio de Rondeau.

            Güemes había mandado dos divisiones a unirse al Ejército del Alto Perú, pero Rondeau aplicaba sobre ellos todo su rencor, provocando que casi fueran diezmados por el enemigo, al mandarlos a la lucha en condiciones desventajosas, los que se salvaron fue gracias a desobedecer las órdenes, logrando no obstante ellos algunos triunfos contra los realistas en Mojo, emprendiendo luego el regreso a Salta.

            Como consecuencia Rondeau acusó a Güemes de fomentar la deserción y mientras tanto la anarquía reinaba en su entorno a causa de sus vacilaciones y desaciertos. Rondeau estaba convencido de que sus fracasos eran provocados por Güemes, por lo que resolvió invadir Salta el 13 de marzo de 1816, sin prever su abastecimiento, debiendo enfrentar la guerra de recursos, demostrando nuevamente su incapacidad y soberbia.

            Cuando Rondeau pasó por la Caldera, fue tiroteado y pensó que era la gente de Güemes, por lo que envió un oficio declarándolo “Reo de Estado”. Güemes que estaba perfectamente informado de todos los movimientos de su oponente, se había retirado a la Hacienda de Cerrillos, movilizando todo el campo para impedir que Rondeau se abasteciera, solo le hacía guerra de recursos. La situación de Rondeau llegó a ser sumamente crítica, había tomado la ciudad de Salta y su ejército sufría las privaciones más elementales y graves. Viendo su impotencia, inició tratativas de paz.

            Desde su Cuartel General de Los Cerrillos, Güemes envió un oficio al Gobierno Nacional, el 19 de marzo de 1816, en el que manifestaba que “Con esta guerra de recursos le he hecho sentir a este Señor General todo el peso de la razón, de la justicia y de la inocencia, y que una provincia valiente y generosa sabe sacudir el yugo de los opresores...”.

            El 22 de marzo de 1816, ambos jefes se encontraron en Cerrillos, gracias a la mediación de doña Macacha, Magdalena Güemes de Tejada, y del coronel Apolinario de Figueroa y su hermano el provisor Dr. José Gabriel de Figueroa. En el Atrio de la Iglesia de Cerrillos se firmó el Pacto de Reconciliación, “Paz Sólida y Amistad Eterna”, entre el Ejército Auxiliar y la Provincia de Salta. Así se superaron las intrigas y malos sentimientos que perturbaban el accionar por la causa de la Patria.

            Rondeau envió una Proclama para todos los habitantes de Salta, comunicando su promesa de amistad perpetua y mutua ayuda en la guerra por la emancipación. Y en un Bando declaró que quedaba sin efecto aquello de “Reo de Estado” referido a Güemes, ya que habían quedado aclaradas todas las dudas. No debe olvidarse que todo esto ocurría mientras se combatía en todo el valle de Lerma contra los realistas y las demás provincias estaban con sus propios problemas internos, razón por la que no colaboraban materialmente a la causa patriota. Esto daba por resultado una profunda crisis económica para todos los sectores sociales, ya que también se veía interrumpido el comercio con el Alto Perú que solía ser la base de la prosperidad regional.

 

            El Pacto de los Cerrillos tuvo importantes consecuencias de orden nacional:

 

1-      Güemes se constituyó en la vanguardia de la Patria dentro del plan sanmartiniano de libertad americana, haciendo realidad dicho objetivo.

2-      El 15 de mayo de 1816, se reunió el Cabildo de Salta junto con el Director Supremo Gral. Pueyrredón y el Gobernador Güemes, en donde se aclararon todas las dudas y conjuntamente juraron obediencia al Congreso General Constituyente reunido en Tucumán, contribuyendo así a la declaración formal de la Independencia el 9 de julio del mismo año.

3-      El Director Supremo Pueyrredón visitó la campaña de Jujuy y Salta, a fin de apaciguar los ánimos entre los habitantes y aclarar los hechos ocurridos.

4-      Finalmente el Pacto de los Cerrillos consolidó la unión de todas las provincias bajo el poder central y el común objetivo independista.

 

En conclusión, se observa que el conflicto fue la consecuencia de la secular rivalidad portuaria con lo provinciano, que definieron formas de conductas diferentes. La realidad obligó al orgullo y soberbia a deponer posiciones y ajustarse a las exigencias de la Patria Grande.

 

 

FUENTES CONSULTADAS

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

BOLETINES DEL INSTITUTO GÜEMESIANO DE SALTA.

COLMENARES, Luis O.: 1999, “Martín Güemes El Héroe Mártir”. Ed. Ciudad Argentina. Bs.As.

CORNEJO, Atilio: 1983, “Historia de Güemes”. Ed. Codex.

DOCUMENTOS DEL ARCHIVO Y BIBLIOTECA HISTÓRICO DE SALTA.

FRÍAS, Bernardo: 1971, “Historia del General Güemes”, Ed. Depalma. Buenos Aires.

GÜEMES, Luis: 1979, “Güemes Documentado”, Ed. Plus Ultra, Buenos Aires.

PLAZA NAVAMUEL, Rodolfo Leandro: 2006, “Protagonistas de una gesta incomparable”. Boletín Nº 29-30 del Instituto Güemesiano de Salta, Publicación Oficial del Gobierno de la Provincia de Salta.

             

 

 

RECURSOS ECONÓMICOS Y GUERRA REVOLUCIONARIA

EN LA SALTA GÜEMESIANA (1810-1821)

 

 

Luis O. COSSIO ·

 

Este artículo surgió de la necesidad de aportar elementos desde una lógica de trabajo cuantitativa-cualitativa, que permitiese delimitar las características específicas de la formación económica social de Salta entre 1810-1821 respecto a los centros integrados a la economía andina en el periodo de guerra revolucionaria. Para ello se ha creído necesario confrontar con datos empíricos prácticas sociales y procesos de acumulación de riqueza en el ámbito local. Centraremos el análisis en las formas por las cuales la naciente revolución (bajo el gobierno de Güemes) se apropia de recursos para mantener la dinámica revolucionaria. Con este fin se utilizó el análisis de una serie de datos provenientes de las Cajas Principales de Salta en el periodo 1815-1821.

 

 

1. El contexto revolucionario

 

Es necesario contextualizar la situación revolucionaria en el panorama internacional de la época. La crisis general del sistema imperial español se remite a los primeros años del siglo XIX, luego de que la derrota de Trafalgar dejara a las colonias americanas en debilidad de posiciones respecto a las pretensiones expansionistas inglesas, primero, francesas posteriormente. Aunque la independencia fue precipitada por un hecho externo -el colapso de la monarquía española en 1808-, éste era la culminación de un largo proceso de sucesivas rupturas por las cuales Hispanoamérica tomó conciencia de su identidad, cultura y recursos. Antes de 1808, los criollos no negaban sus vínculos con España, pero tenían críticas hacia la metrópoli, pues si bien se encontraba en el ocaso de su poderío, aumentaba su presión impositiva y centralizada, a través de las reformas borbónicas.

La dureza de las reformas fue lo que las hizo fracasar porque realizaron un ataque directo a los intereses locales y perturbaron el frágil equilibrio de poder de la sociedad colonial, compuesta por la administración, la Iglesia y la élite local. En efecto, la política borbónica alteró la relación existente entre los principales grupos de poder.

La revolución fue una reacción criolla contra esta nueva conquista, un freno al monopolio español en el comercio y en los cargos oficiales. La nueva administración reformista no admitía americanos en los cargos de responsabilidad política. Los criollos sintieron la presión porque la mayoría vivía de una renta moderada; los cargos eran una necesidad más que un lujo y la nueva política sólo los confinaba a cargos menores.

El proceso, entonces, tiende a convertir a Buenos Aires en una “submetrópoli” debido a su predominio geográfico y a la influencia ejercida como centro y tributario del virreynato[154]. Pero así también plantea fuertes conflictos en torno a la articulación de una elite dirigente que asuma protagonismo en cada una de las regiones que componen el Río de la Plata.

Esta modificación de las pautas comerciales y el “giro al Atlántico” afectó también a otras regiones. El actual noroeste argentino en general, y Salta en particular, conformaron durante el siglo XVIII una zona central del tránsito comercial, engranaje privilegiado que conectaba personas, bienes y ganado desde el Atlántico hasta el Alto Perú. Este vasto espacio económico permitió un crecimiento notable del crédito, la instalación de casas comerciales, el tráfico de productos suntuarios y la concentración demográfica en el actual Valle de Lerma.

Una parte importante de este progreso estuvo vinculado al auge de la exportación de ganado mular hacia los centros consumidores alto peruanos. Por lo tanto, el aumento del capital circulante funcionó como el elemento dinamizador de procesos económicos y sociales, ya que otorgaba a la jurisdicción salteña una importancia estratégica como plaza de circulación y producción. A estas ventajas en cuanto a la situación económica debemos sumarle la importancia de su designación como cabecera de la Gobernación Intendencia de Salta del Tucumán.

Este proceso de cambio mercantil e institucional, tuvo su correlato en la conformación social, la cual se impregnó de caracteres modernos, en amalgama con las tradicionales costumbres, provenientes de los primeros tiempos de la conquista. Es por ello que (en el análisis de las categorías económicas y sociales de la región en el periodo posterior a 1810) debemos tener presente que proceden de una conformación estructural hispánica, pero conforman una realidad americana propia, de acuerdo a la manera en que le afectó el proceso independentista.

 

 

2. Los cambios provocados a partir de las guerras de emancipación

 

La guerra que la revolución abre, afecta en el plazo de once años las estructuras económicas, fiscales, sociales y recaudatorias de las “plazas fuertes” de la causa revolucionaria. Salta, Jujuy y Tarija serán el trípode sobre el cual se estrellarán los ejércitos peninsulares, y a la vez serán las ciudades que soportarán sobre sí el peso del conflicto.

Paradójicamente, los cambios observados a lo largo de la década revolucionaria tuvieron como correlato que estructuras administrativas y recaudatorias continuasen subsistiendo y alimentando el ciclo de la guerra.

Así vemos que en la Caja Principal de Salta muestra un predominio de los impuestos regulares, es decir los cobrados directamente sobre propietarios sobre hacienda (34% en 1815; 41% en 1819) y de sisa[155] sobre los comerciantes (6% en 1815, 7,1% en 1819).

Según la documentación existente en las Cajas principales de Salta, la caracterización que podemos hacer de los ingresos se haría de la siguiente manera[156]:

 

Tipos de ramos

Categorías

1815

1817

1819

 

Ramos de hacienda

Hacienda en Común

34

35,54

41

Donativos

1,6

2,2

-------

Alcabala

-------

-------

1,2

Montepío militar

0,07

0,08

1,9

Bulas de indulto

0,12

0,1

-------

 

Ramos particulares

Sisa

5,6

7,6

7,4

Penas de Cámara

0,01

0,6

1,8

Contribución extraordinaria de sueldos

0,5

0,4

Tabacos

0,5

0,6

 

Ramos ajenos

Depósitos

57,2

52,8

46

Montepío de ministros

0,09

0,07

0,2

Seminario Conciliar

0,1

0,09

Redención de cautivos

0,02

0,04

 

Ante todo, hay que observar dos puntos principales: el grueso de los ingresos que obtiene de los depósitos, los impuestos de la hacienda en común y la sisa.

Pero si se tienen en cuenta las deudas comprobadas con las Cajas principales de Salta, el índice de participación de la sisa aumenta de forma significativa: 20% en 1815, 24% en 1819. Esto evidencia una actitud de los sectores comerciantes continua para evitar el pago directo del impuesto, prefiriendo adquirir o contraer deuda a mediano plazo, a pagar cuando las condiciones mejorasen.

Esto se expresa mejor mediante estos gráficos:

 

 

 

¿Porqué se da esta situación? Ante todo porque el desarrollo de la guerra revolucionaria implica una fuerte carga sobre los sectores propietarios, no solo producto de las contribuciones “voluntarias” (a decir verdad, cada vez más forzosas) sino también a través de un proceso paulatino de descapitalización.

Las propiedades fueran devastadas por el continuo avance y retroceso de la frontera de guerra entre peninsulares y patriotas. Tres campañas militares al Alto Perú, siete incursiones realistas en el territorio, ataques sorpresivos y necesidad de abastecer las tropas contribuyeron a disminuir la producción y comprometer las actividades económicas tradicionales: el comercio de importación-exportación y la internación de mulas y ganado vacuno.

El aumento de la demanda de ganado y avituallamiento afectaba más duramente a los sectores propietarios, ya que la internación de ganado mular y la cría de vacunos eran la base de obtención de recursos. Hacendados y pequeños comerciantes se veían afectados por las medidas de guerra. Pero también el mismo erario local, al cual el estancamiento de las exportaciones al Alto Perú le implicaba una paralela disminución de importantes recursos como la sisa y la alcabala. Las prohibiciones de extraer caballos y vacas de cría de la provincia respondían a esta necesidad de impedir un deterioro mayor de la ya frágil economía salto-jujeña.

 

 

 

Esta región, otrora importante nexo comercial, quedaba reducida a un racionamiento estricto de recursos y a un empobrecimiento tal que su recuperación no será posible sino a mediados de siglo.

Esto tuvo, además, como contrapartida una constante a lo largo de estos años: la inestabilidad crónica de la mano de obra (ocupada en las guerras). A las necesidades materiales de la causa güemesiana se sumará la de hombres aptos para el combate. Y no sólo porque la incorporación de voluntarios será a todas luces insuficiente, sino también porque el “sistema Güemes” necesita incorporar mediante mecanismos fijados en la legislación hispánica (fuero militar) a la mayor cantidad de arrendatarios y trabajadores de campaña para engrosar los efectivos necesarios para la “guerra gaucha”. Por lo tanto, los trabajadores de la tierra serán los que combatan en el frente, y estarán protegidos del pago de impuestos y rentas por su “fuero gaucho”. La contienda revolucionaria implicó una movilización social con características nunca vistas hasta entonces. La guerra gaucha estará sustentada en los recursos propios de los pueblos de Salta y Jujuy, en la que participarán comerciantes y hacendados (voluntaria o forzosamente), gauchos (nombre genérico aplicado a los habitantes de campaña), pequeños comerciantes e inclusive peninsulares (a los que se les impone colaboración obligatoria)[157].

 

 

3. El impacto de la incorporación de nuevos sectores sociales

 

La participación de milicias en los albores revolucionarios las constituye en un elemento de primer orden para asegurar la causa revolucionaria. Cuando Güemes accede a la gobernación de Salta en 1815, se encuentra con una situación desesperante. Es el primer gobernador proclamado por el cabildo de Salta, ya que los anteriores nombramientos de la etapa patria fueron realizados desde Buenos Aires.

Como respaldo de esta autoridad se encuentra el arrendatario o pequeño propietario. Estos sectores se hallaban protegidos al ser aliviados del peso del arriendo de las tierras que trabajaban. Ya sea: no abonando el pago si el propietario era español, o abonando una cantidad moderada si era patriota. Por otra parte les exime del pago de derechos parroquiales, es decir los estipendios dados a la iglesia por bautismos, defunciones o matrimonios.

Debemos tener en claro que estas medidas no tocan la base del sistema social, sino que son instrumentadas sólo en épocas de campañas militares, con la finalidad de asegurar una cierta estabilidad económica a la familia del arrendatario. Éste, al estar en combate, no puede atender las obligaciones impositivas que le impone el terrateniente. Por lo tanto, esta carga abusiva es amortiguada mientras el miliciano esté en servicio activo a la patria.

Estas medidas tienden a crear un movimiento opositor al gobernador. Un sector de la “gente decente”, es decir de propietarios busca limitar y controlar efectivamente estas medidas, pues implicaban dejar en manos de jefes de milicias importantes atribuciones de autoridad, que modificaban sustancialmente los lazos construidos a partir de la explotación de la tierra[158].

Vemos, entonces, conformarse un sector social partidario de la posesión inalienable de la tierra. Uno de los temores mayores era que, aprovechando las ventajas materiales que brindaba la crisis de la guerra, esta fomentara la aparición de “vagos y ociosos”, es decir, aprovechados que quisieran subvertir los principios sociales para obtener recursos y tierras. Así, Hermenegildo Hoyos consideraba a la propiedad privada como el primer derecho del hombre, que todo gobierno debía proteger y conservar. Por lo tanto, ninguna autoridad podía disponer el cese del cobro de arriendo. Era necesario imponer una reglamentación moralizante que impidiese las “desviaciones” propias de concentrar el mando en jefes rurales cuyo poder devenía de la disponibilidad de combatientes.

 

 

4. El impacto de la falta de recursos

 

La crisis del mercado mular, debido a la larga duración del conflicto, rompió los vínculos que unían comercialmente las regiones. Muchos de los animales fueron decomisados para el uso militar por parte de ambos bandos. No solo se perjudicaban los comerciantes, sino también los grandes propietarios de terrenos de invernada e inclusive las órdenes religiosas que participaban de este tráfico. Pero esto era mucho más significativo si consideramos el peso que para la estructura impositiva local tenía este tráfico. Por falta de fondos en los cabildos, era necesario recurrir a los empréstitos forzosos sobre los particulares, lo que incrementaba la carga pública y sus obligaciones, ya que las autoridades nacionales no tomaban a su cargo dichas compensaciones. Se inicia un proceso que cobrará vigor en la década siguiente: garantizar con fondos del estado (más que nada sus posibles ingresos) la devolución de los aportes. Estas medidas entorpecen en grado extremo la circulación, al afectar directamente el crédito, la mercantilización y el comercio. Entonces, se acelera la descapitalización de comerciantes y artesanos, dándose un proceso de depredación de la riqueza mueble.

La difícil situación del gobierno revolucionario, debido a la falta de recursos dificulta las tareas administrativas y entorpece las posibilidades de enfrentar con éxito a las tropas del rey. Las medidas tomadas por el general Güemes son entonces durísimas, como por ejemplo:

La toma de empréstitos, que podían ser consultados o no. En el primer caso se formaban cuatro comisiones. Estas eran: la del clero de la ciudad y de la campaña, la del comercio nacional y la de ultramar (grandes comerciantes que realizaban sus actividades con las mulas), la de los gremios de la ciudad (que agrupaba a los pequeños comerciantes y artesanos) y la de la campaña (Curatos de Rosario, Cerrillos, Chicoana, Perico, Caldera, Campo Santo, Rosario de la Frontera, Cachi, Guachipas y San Carlos). Una vez aprobada la moción presentada por el Ejecutivo, se debía consultar al cabildo o a la Junta de Hacienda.

Pero cuando la necesidad era improrrogable se imponía un empréstito forzoso, por una cantidad determinada a los “españoles europeos” que residían en la ciudad. Por supuesto que esta medida estaba permitida desde el mismo gobierno central, es decir (en esos momentos) por el Congreso de Tucumán. Güemes aplicó esta medida, pero permitiendo disponer en una reunión la suma que aportará cada uno, siendo como mínimo doce mil pesos. Ordenó asimismo redoblar la suma si esta no era depositada en un plazo perentorio.

Pronto la disposición abarcó a todos los que realicen o practicaran la actividad comercial. Si bien la contribución voluntaria siempre estuvo presente por parte de los vecinos y comerciantes patriotas, debió recurrirse a las cargas coactivas por la carencia de fondos en tesorería provincial.

 

 

Como podemos observar en el gráfico precedente, la mayor parte de los fondos recaudados por la Caja Principal de Salta se destina como “cuentas dadas a las tropas”, como forma de sostener el esfuerzo militar. Muy poco es lo que queda como dinero en efectivo para otro tipo de actividades o emprendimientos.

Estos dineros se exigían contra la entrega de letras a nombre de la tesorería general de Buenos Aires. Sin embargo, el débil gobierno nacional no podía resarcir estos préstamos. Esto consta a partir de respuestas dadas por el Director Supremo: “(La tesorería) la han reducido al extremo de dilatar pagos ejecutivos, de entorpecer otros, de suspender las erogaciones, pensiones, sueldos de empleados... suspenda usted de girar contra esta tesorería general”[159].

Otro problema radicaba en el aumento del circulante feble. Las mal llamadas “monedas de Güemes” eran monedas adulteradas, es decir que su contenido de plata era menor del que marcaba la ley. Eran piezas obtenidas de la fundición de las monedas originales, combinadas con otros metales para aumentar la cantidad producida, caracterizada por la simpleza técnica de su fabricación.

Existen dos opiniones sobre ella:

 

·          Los que la consideran fabricada en la provincia: en talleres clandestinos o por emigrados del Perú, sostienen que mediante este procedimiento el estado podía aumentar la cantidad de recursos que disponía, evitando el trueque. De esta forma, su aplicación es un exceso necesario para sostener la causa revolucionaria.

·          Los que la consideran traída desde el Alto Perú: traficada por los mismos realistas, con la finalidad de perjudicar los movimientos comerciales y económicos de los gobiernos patrios.

 

Evidentemente, la caída de Potosí en manos realistas (asiento de la Casa de moneda del virreynato) produjo el rápido desabastecimiento del preciado recurso en toda la intendencia. Si sumamos a esto la paralización económica, el panorama no podía ser más sombrío. Los contactos que estableció Güemes con Belgrano y Pueyrredón llevaron a la elección de una alternativa: o retirar esta moneda de circulación (dejando en situación calamitosa a los sectores populares que son quienes poseen la moneda) o permitir su circulación resellada por el estado para garantizar la buena ley del numerario. Esta alternativa sería considerada como provisoria hasta que el gobierno pudiese garantizar una circulación legítima. Güemes buscó, dentro de los marcos fijados por la legalidad, luchar contra este mal. Para ello buscó castigar a los introductores de esta moneda y a los que clandestinamente sellaban esta moneda.

Por supuesto que esta circulación traería aparejada gravísimas consecuencias para el comercio. Las trabas locales, la oposición del gobierno central y la falta crónica de recursos incrementaron la parálisis económica de la población y del ejército.

 

 

Conclusión

 

El estado revolucionario rioplatense era sumamente débil, tanto por sus bases económicas como por la crisis política permanente que se vivió durante las guerras de la independencia y las guerras civiles. Este proceso de formación del estado nacional se prolongó durante varios lustros. En este contexto las medidas de guerra económica tuvieron directa repercusión en la forma de vida y las actividades propias de la región. El virrey del Perú mandó cortar el comercio con los “rebeldes”, impidiendo así la afluencia de metálico hacia las provincias al sur de Tarija.

Por eso las trasformaciones producidas a partir de este conflicto prolongado involucran a todos los actores sociales, en cuanto los aportes de recursos y hombres lo realizan en pos de un objetivo: salvar la Causa Revolucionaria. Güemes articuló una serie de relaciones sociales y económicas transitorias con la finalidad de lograr el triunfo, pero no de cambiar las estructuras de poder. El gobierno de Güemes buscó legitimarse mediante el orden, el respeto a la propiedad, a la legislación. Por ejemplo, los empréstitos no significaban confiscación de bienes, sino que la autoridad provincial se hacía cargo de estas obligaciones (ya que generalmente no eran atendidas por el gobierno nacional); y las prohibiciones de comerciar ganado respondían a necesidades militares.

A través del análisis de la Caja Principal de Salta pudo evidenciarse lo que significó el peso de la guerra para una economía articulada mercantilmente con el Alto Perú. Carestías, escasez permanente de capitales, falta de incentivos a la producción. El gobierno Güemesiano intentó salvar la causa de la revolución a un enorme costo humano y material, pero la muerte del gobernador salteño paralizó el esfuerzo de guerra y abrió una nueva era: la de los enfrentamientos internos.

Los grupos que se disputen el poder recurrirán a los procedimientos empleados por el caudillo con la finalidad de sostener sus planteamientos. Por ejemplo, el fuero militar mantendrá su vigencia mientras se articulan nuevas formas de sujeción del trabajador rural y mientras se dirime el ejercicio del poder de familias terratenientes a partir de la década de 1820.

La demanda de los gobiernos por metal y ganado acentúa el proceso de avance del poder discrecional de los “señores de la guerra” sobre la propiedad privada; y el peso que adquirirán las cargas impositivas sobre la producción ejercerán un fuerte efecto limitante de las importaciones.

 

 

FUENTES CONSULTADAS

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

BAZÁN, Armando Raúl: Historia del Noroeste Argentino. Bs. As. Plus Ultra, 1995, 2ª edición.

CONTI, Viviana: Articulaciones económicas en los Andes, separata del Anuario de Estudios Americanos, Sevilla, Tomo XLVI, 1993.

FRÍAS, Bernardo: Historia del General Martín Güemes y de la Provincia de Salta (Tomos I, II, III y IV), Bs. As., Edic. De Palma, 1971-1973.

GÜEMES, Luis: Güemes Documentado (T. IV, VI y VIII). Bs. As., Plus Ultra, 1985.

HALPERIN DONGUI, Tulio: Guerra y finanzas en los orígenes del estado argentino. Bs. As., Editorial de Belgrano, 1982.

-- Argentina. De la revolución de la independencia a la confederación rosista. Bs. As., Paidós, 1992.

MATA de LÓPEZ, Sara (comp.): Persistencia y cambios: Salta y el noroeste argentino. 1770-1840. Rosario, Prohistoria y Manuel Suárez Editor, 1999.

MATA de LÓPEZ, Sara: Tierra y poder en Salta. El noroeste argentino en víspera de la independencia. Sevilla, Diputación de Sevilla, 2000.

NAVAMUEL, Ercilia: Atlas Histórico de Salta. La Paz, Punto Sur, 1997.

 

EL SECRETO MILITAR DEL GENERAL GÜEMES

 

 

Jorge SÁENZ ·

 

 

            Mi agradecimiento:

                A la Lic. Ercilia Navamuel Presidente del Inst. Güemesiano, por su invitación

                Al Sr. Félix Rodrigo Bravo Herrera por su persistente ayuda bibliográfica

                Al Dr. Rolf Raueiser, por asistirme en el momento más oportuno

                Al Sr. Jorge Gianella, de la Organización Ñasaindy, mi maestro

                Al Ing. Guillermo Solá, por su excelente investigación sobre los combates

                A los historiadores, que dejaron magníficos volúmenes de la Gesta Güemesiana.

y muy especialmente a Alicia, mi esposa, que compartiendo estas inquietudes, me ayuda

cotidianamente con verdadero entusiasmo

 

Desde que mi esposa y yo, decidimos hace un par de años radicarnos en la Provincia de Salta, nos sentimos en la obligación de recorrerla y a la vez profundizar los escasos conocimientos que pudiéramos tener acerca de su riquísima historia. Entonces, al adentrarnos en ellos, sentimos que comenzábamos a disfrutar de la Linda. Para poder hacerlo, hemos recibido generosa ayuda de varios amigos, que nos permitieron visitar y observar desde adentro sus localidades y que nos fueron acercando bibliografía sobre la figura salteña más importante, el General Martín Güemes, como él mismo se hacía llamar.

Algunos detalles atrajeron mi atención. Por un lado, que el Gral. Güemes aparecía en el marco histórico regional, como el único guerrero siempre victorioso, habiendo pasado por aquí importantes figuras militares, incluyendo el mismísimo Gral. San Martín.

Por otro lado, no comprendía y no lo entiendo aún, cómo es que popularmente se sabe tan poco de la importantísima gesta del Prócer, cuya verdadera dimensión es conocida y cultivada solamente por las instituciones, historiadores y aficionados especializados o directamente vinculados con el enaltecimiento de su memoria.

Se han levantado monumentos y bautizado con su nombre el aeropuerto, la central termoeléctrica, la escuela de cadetes de la policía, establecimientos educacionales y unidades militares, entre otras importantes iniciativas. Sin embargo, no hay nada que represente la dimensión de la gesta gaucha, las campañas y los victoriosos combates de las milicias bajo su mando. Esa gesta permanece fuera del conocimiento popular de los argentinos, la mayoría de los cuales, históricamente se quedaron en el combate de San Lorenzo.

Intrigado por el exclusivo y reiterado éxito militar de Güemes, investigué los procedimientos militares europeos que estaban en boga en esos tiempos y las armas de fuego utilizadas. Posteriormente y gracias al auxilio de la abundante bibliografía disponible, pude reconstruir las tácticas empleadas por nuestro Prócer, a la luz de los actuales conceptos de combate.

Para comprender contextualmente su brillante desempeño militar, resulta necesario conocer las verdaderas capacidades y limitaciones de las armas existentes en esos años y la forma en que adaptó su táctica a las circunstancias. De pronto, comprendí, cuales eran los secretos militares que aplicaba el Gral. Güemes en su táctica operacional, personal conclusión que deseo compartir con el lector.

 

               

Exégesis

 

Estamos por abordar un tema que sucedió hace casi dos siglos atrás. Desde esa época, si lo comparamos con la actualidad, existe un abismo en el marco científico, técnico, cultural y en lo militar. La mayoría de los adelantos del presente, en esos tiempos ni siquiera se vislumbraba que pudieran existir alguna vez. Las diferencias no solamente abarcaban esas áreas, las costumbres, los conceptos de vida, la disponibilidad de medios, la vida espiritual, eran muy distintos a los actuales. Se requiere mucha imaginación, para interpretar las limitaciones de todo tipo existentes en esa época, en relación con las actuales.

Las comunicaciones, se establecían aprovechando el tráfico comercial, tan lento como la velocidad de los bueyes, de los caballos o de las mulas que tiraban de las carretas, diligencias o carruajes. El jinete era el más veloz, pero la distancia se medía en días, semanas y meses.

El rumor, el “se dice”, sin mayores precisiones, era la forma normal de enterarse de las noticias, en un medio social donde el analfabetismo era muy común. Los que podían recibían y leían periódicos, con novedades muchas veces superadas por el tiempo.

No existía la higiene como ahora se la conoce, ni los antibióticos, ni la anestesia y la mayoría de las personas, que incluyen a personajes destacados de nuestra historia, como San Martín, Belgrano y el propio Güemes, sufrían como todo el mundo, periodos de enfermedades, que a veces los afectaban en los momentos más críticos de su actividad.

Una de las fuentes más contaminantes era el agua que consumían, cuya potabilidad hoy sería imposible de aceptar, por la cantidad de microorganismos patógenos que podría contener. En esa época, los caminos que comunicaban las diferentes localidades, eran completamente distintos a los de ahora, como lo eran también sus trazados, que sin pensarlo demasiado, hoy podríamos creer instintivamente que tenían características similares. En las antiguas rutas prácticamente no había puentes y el clima influenciaba favorable o negativamente para los traslados y el transporte de cargas.

Las armas y las tácticas militares se regían por conceptos que en la actualidad serían inaplicables e impensables. Sólo se pueden rescatar de la antigüedad, conceptos filosóficos y estratégicos acerca de la guerra. Es por ello, que vamos a tener que introducirnos un poco en el mundo de las armas de fuego de esa época y detallar su funcionamiento, porque de esa manera podremos comprender cabalmente los hechos históricos que nos ocupan. También nos resultará imprescindible adentrarnos en algunos conceptos tácticos militares de la época, que nos permitirán descubrir los secretos militares del general Güemes, que aplicados en ese teatro de operaciones, lo hicieron invencible.

Al referirnos a Güemes, nos vemos obligados a entrar en un contexto militar, cuya temática es una especialidad como cualquier otra de la actualidad. Es por ello, que realizaremos un análisis desde el punto de vista exclusivamente militar de las acciones del Prócer, que con sus dotes de brillante conductor, obtuvo de sus subordinados directos y de sus milicias, éxitos increíbles, sin contar con más apoyo que su férrea voluntad y la de sus propios subordinados.

 

 

1. Las armas de fuego en tiempos de la independencia

 

Desde los primeros conflictos, las tácticas militares utilizadas estuvieron directamente vinculadas con las armas que se empleaban. Un cambio en éstas, provocaba inmediatamente modificaciones en las mismas. Esa influencia, no solamente se relacionaba con los procedimientos de combate, sino que también producía un cambio en la vestimenta del guerrero. Eso explica la presencia de protectores de cabeza, confeccionados con diversos materiales y formas. En un principio, se los hacía de cuero o con gruesas capas de tela, luego se los fabricaba de cobre, más tarde de bronce y finalmente de hierro, según avanzaba la tecnología de las épocas. Hoy los cascos se confeccionan con fibra sintética.

Los primeros cascos fueron complementados con cotas de malla y piezas de cuero o metal, destinados a proteger el cuerpo y las extremidades. En la edad media, llegó un momento en que el cuerpo entero estaba protegido por piezas de metal artesanalmente elaboradas que se conocen como armadura. Sin embargo, éstas fueron extinguiéndose paulatinamente dos siglos después de la aparición de las armas de fuego, debido a que las balas comenzaron a perforarlas, haciéndolas obsoletas.

La evolución de las armas de fuego, es un tema por demás interesante. Documentalmente está demostrado que ya inventada la pólvora en China en el Siglo X o probablemente antes, el primer cañón recién habría sido utilizado por Fernando IV en el año 1308, durante el sitio de Algeciras. A partir de ese momento, comenzaron a aparecer en diversos países europeos, rudimentarios cañones, culminando a fines del siglo XIV con la presencia de voluminosas piezas de artillería, empleadas para destruir murallas. Se trataba de los cañones de sitio, armas de gran calibre, que lograban en pocas horas lo que no podían hacer las catapultas en varios meses. Esta circunstancia, provocó el fin de las ciudades amuralladas y también el de las obsoletas catapultas.

A fines del siglo XIV apareció el cañón de mano, precursor del actual fusil, denominado por los alemanes hacken büsche o arma con gancho. La pieza más antigua de este tipo es conocida como el trueno de mano de Mörkö (c.1390), actualmente en el Museo Histórico de Estocolmo. Como datos curiosos, este cañoncito pesaba casi un kilo y estaba fundido en bronce, cuya técnica se encontraba muy avanzada, debido a la demanda de campanas para las catedrales. En la parte de atrás, se le ponía un palo para orientar el tiro

 

 

Cañón de mano (arriba), jinete llevando uno de ellos y

Trueno de mano de Mörkö (abajo)

 

El gancho que posee el trueno de mano, era empleado para frenar el retroceso, para lo cual se lo apoyaba sobre una superficie vertical firme, por ejemplo: una muralla. Su nombre en alemán derivó en el inglés como hackbuck, en el francés como arquebus y en el español como arcabuz.

Tanto los cañones como los arcabuces, eran armas de fuego que estaban hechas con un tubo cerrado en uno de sus extremos. En inmediaciones de la parte cerrada, se practicaba un orificio u “oído”, que contactaba el exterior con la parte interna del cañón, llamada “recámara”.

 

 

En la figura superior, observamos arriba a la izquierda un cañón y abajo su corte longitudinal. En este corte se aprecia el oído que comunicaba el exterior del cañón con la recámara, ubicada sobre el lado izquierdo de la figura. Luego del disparo, se procedía a limpiarlo con una rasqueta de metal y acto seguido, se eliminaban los residuos de pólvora utilizando un cepillo. Para cargarlo, se colocaba un saquete de tela conteniendo la cantidad adecuada de pólvora, la cual era empujada bien dentro de la recámara mediante una baqueta. Luego se introducía la bala (en este caso esférica). Acto seguido se limpiaba el oído con una aguja y se le ponía una porción de pólvora. Al darle fuego, la llama se transmitía por el oído hacia la recámara, donde se producía la deflagración, saliendo la bala a una velocidad de más de 1000 Km. por hora.

 

El cañón de mano funcionaba exactamente igual a lo descrito, aunque rápidamente evolucionó hacia el arcabuz de encendido a mecha, de uso corriente en el siglo XV. Esta arma se caracterizaba por su elevado peso, que oscilaba entre 7 y 20Kgr., motivo por el


cual se requería el auxilio de una pértiga para poder efectuar la puntería. Por su falta de precisión, escaso alcance eficaz, que llegaba a los 20m y por las fallas de disparo, el arcabuz era poco confiable.

La figura superior muestra el primitivo dispositivo de encendido del arcabuz. Se puede observar una tapa o “frazada”, que cubre la cazoleta, que es el lugar donde se vierte una pequeña cantidad de pólvora. Sin embargo, esta rudimentaria arma de fuego, junto con la ballesta, contribuyeron eficazmente en la conquista de América.

En esa época había un dicho popular entre la tropa. Se decía que “el primer tiro era para el diablo”, “el segundo para el rey” y “el tercero para Dios”. Esta leyenda está relacionada con la primera reacción del arcabucero, que por temor disparaba equivocadamente desde lejos y el tiro le salía para el diablo. El segundo, ya en la distancia correcta era para el rey, el realmente efectivo; y el tercero para Dios, porque no siempre lo podía disparar, debido a que el enemigo ya estaba encima, por lo que el arcabucero se encomendaba al Señor.

A partir del siglo XVII, el encendido a mecha de los arcabuces, fue siendo reemplazado paulatinamente por un sistema denominado de chispa, el cual era aplicado a armas que pasaron a denominarse mosquetes o fusiles.

Los primeros se diferenciaban de los segundos, en que no tenían estrías. La estría es un surco helicoidal, grabado en la parte interna del cañón, que produce en la bala un movimiento rotatorio que facilita su estabilidad en el aire, al imponerle un vertiginoso movimiento giroscópico, tal como un trompo. Este sistema de encendido, subsistió hasta mediados del siglo XIX, época en que se generalizó el uso del sistema de percusión, desconocido en la época del Gral. Güemes.

 

 

2. Los mosquetes y fusiles

 

El mosquete, arma que pesa entre 4 y 5Kg., fue diseñada para ser empleada por la infantería y es capaz de disparar un proyectil esférico de plomo de determinado calibre. Es necesario aclarar que el calibre es el diámetro interno del cañón. El mosquete presentaba importantes limitaciones; para la rutina de carga, el soldado tenía que estar de pie debido a la longitud del mosquete, que alcanzaba alrededor de 1,5 m. Esta obligada posición para la carga, afectaba la seguridad del tirador.

La pólvora negra fabricada en ese entonces, producía una cantidad importante de residuos luego de cada deflagración, lo cual motivaba que luego de unos veinte o treinta disparos resultara impracticable realizar una nueva carga, quedando el mosquete inutilizado hasta realizar una limpieza profunda del cañón.

El mecanismo de disparo de estas armas, utilizaba una piedra de silex o pedernal, previamente tallada con determinada forma, de manera que al accionar el disparador, raspase sobre una superficie metálica diseñada especialmente, denominada rastrillo, produciendo una lluvia de chispas. La piedra duraba unos cien disparos, luego de lo cual debía ser reemplazada.

Al apretar el disparador, el rastrillo caía hacia delante descubriendo en forma automática la cazoleta, que contenía la pólvora. Al encenderse, la llama penetraba a través del oído y producía la deflagración en la recámara. Existía un pequeño y observable lapso de tiempo, entre el momento del encendido de la pólvora y la salida de la bala.

 

 

Mecanismo de disparo a chispa

 

Este mecanismo, con pequeñas variantes, ya tenía dos siglos de existencia en 1810 y era característica de las armas empleadas en la época de nuestra independencia. En ese entonces, los godos y los patriotas, empleaban mosquetes de origen español, de las siguientes características:

El modelo 1772 (abajo), tiene un largo total de 1500mm, posee un cañón de 1000mm, empleando balas esféricas plomo de calibre 17,25mm, con bala esférica y al cual se le puede adicionar una bayoneta triangular de 550mm de largo. Su peso oscila entre 4,5 y 5 Kg. Se puede observar en este modelo, una prolongación metálica anatómica del arco guardamonte para apoyar los dedos de la mano y una voluminosa culata.

 

 

El modelo 1792, tiene un cañón un poco más prolongado, de 1100mm de largo. El calibre y los accesorios son similares al modelo anterior, pero desaparece la extensión metálica del guardamonte.

 

 

Como consecuencia de las armas capturadas a los ingleses durante las invasiones de 1806 y 1807, al ejército nacional y milicias les fue provisto el Short Land Musquet, Tower, modelo 1779 tipo II, que tiene un cañón de 1070mm, de calibre 18,3mm.

 

 

Este mosquete inglés, era popularmente conocido como “Brown Bess”.

Una tropa bien instruida, era capaz de disparar con un mosquete hasta cuatro tiros por minuto o hasta dos bajo condiciones de estrés. Esto quiere decir que la infantería podía disparar un tiro cada 20 o cada 30 segundos, con un alcance eficaz, de tan sólo 30 a 40 metros. El alcance eficaz, es la distancia en que se puede dar en el blanco con precisión, antes que comience la dispersión incontrolada de la bala.

Cabe destacar, que en el lapso de tiempo que tardaba la infantería para la recarga del mosquete, una carga de caballería podía recorrer entre 250 y 350 metros. Esto significa que el infante se veía obligado a contener el fuego, hasta que la caballería estuviese a la distancia de tiro. Si no lo hacía, la natural dispersión del arma, hacía infructuoso el intento de dar en el blanco.

Cada disparo de mosquete, producía una apreciable cantidad de humo blanco, que luego obstaculizaba la visión, cuando no se disipaba por falta de viento. Como la carga era lenta, la infantería podía disparar sólo uno o dos tiros en una batalla campal, hasta el momento en que el enemigo se le venía encima. Por tal motivo, a partir del año 1630, se les fue adicionando a los mosquetes una bayoneta (arma blanca cuyo nombre surge de haber sido utilizada por primera vez en Bayonne, Francia). De esta manera, cuando el mosquete quedaba descargado, al menos se lo podía utilizar para el combate cuerpo a cuerpo a modo de lanza, en realidad una corta lanza, porque la bayoneta tenía sólo unos 55 centímetros, que se sumaban al metro y medio del mosquete.

Para tener una cabal idea de cómo se combatía en esos tiempos, se puede ver el film norteamericano “El Patriota”, con Mel Gibson, donde se muestra en forma impecable las características de una batalla campal. En ese caso, entre los ingleses y las milicias patriotas norteamericanas, donde se pueden observar muy bien los procedimientos de combate comentados.

El fusil, era un arma larga con estrías, más precisa y costosa y por lo tanto poco común. Sin embargo, en los partes de guerra o información de rutina de los generales San Martín, Belgrano y Güemes entre otros, se menciona sistemáticamente el término “fusiles” en vez de mosquetes, armas que de todas maneras nunca se las describía detalladamente. Es indudable que se referían a los mosquetes españoles e ingleses, que eran los que disponían tanto los realistas como los patriotas.

 

 

                                       

 

 

Vistas de la bayoneta y su vaina

 

Para complementar la poca eficacia individual de los mosquetes, la infantería formaba en línea de varias filas de profundidad y disparaba en conjunto y sucesivamente por cada una de ellas. Los ejércitos napoleónicos, formaban líneas de cuatro filas, mientras que el resto lo hacía con tres. El hecho que los franceses formasen en cuatro filas, les daba un poder de fuego superior.

El método que empleaban, consistía en hacer disparar sucesivamente a la primera fila, luego a la segunda y finalmente a la tercera o a la cuarta si existía. Cuando una fila terminaba de disparar, comenzaba a realizar la recarga y así sucesivamente. Era normal que la infantería llevase consigo medio centenar de cartuchos para el combate, los cuales se transportaban en una bolsa denominada cartuchera, que llevaban colgando en la espalda.

Los Dragones, eran tropas de caballería que también podían combatir haciendo pie en tierra. Para ello empleaban mosquetes más cortos, denominados tercerolas, de manera que no golpeasen el anca de sus cabalgaduras durante la marcha. Los Dragones además estaban armados con sables.

En 1810, los regimientos criollos creados para mantener viva la revolución, estaban provistos de armas tomadas a los ingleses y las obtenidas de los arsenales realistas. Sin embargo, así como se usaban uniformes de fantasía, en especial los pertenecientes a los generales; en las milicias y los incipientes regimientos patrios, los soldados podían emplear armas de fuego de su propiedad. Parte de las armas provistas por el gobierno, provenían de diferentes fuentes, la mayoría de las cuales eran de origen europeo (inglesas, españolas, francesas, belgas, alemanas y hasta rusas). Uno de los problemas más serios que se presentaban en esos casos, era la diversidad de calibres que podía haber en el marco de una compañía o regimiento.

En nuestra provincia, no existe museo alguno que exhiba mosquetes empleados durante las invasiones inglesas o en la gesta del General Güemes, pero en un museo de la ciudad de Jujuy, se exhiben un par de mosquetes ingleses Tower de la época, modelo 1779, “Brown Bess”. En base a los modelos nombrados, armerías de la ex colonia los modificaron convirtiéndolos en tercerolas modelo argentino.

En las escenificaciones conmemorativas que se realizan en la ciudad de Buenos Aires, que representan al Regimiento Patricios luchando contra los invasores ingleses, se emplean armas que no pertenecían a esa época. Se usan fusiles de percusión, sistema que si bien fue inventado en 1807 por el inglés Alexander Forsyth, sacerdote muy aficionado a la caza, recién en 1842 fue adquirida la patente por la corona inglesa en 1200 libras. Como dato curioso, Forsyth sólo había recibido 200 libras cuando falleció, percibiendo el resto del dinero sus deudos. A partir de la compra de la patente de Forsyth, Inglaterra adaptó el sistema para los fusiles de chispa y también comenzó a fabricar nuevos con el moderno dispositivo.

En tiempos de la colonia, los oficiales solían utilizar pistolas, las cuales tenían un funcionamiento similar al de los mosquetes, pero con cañones mucho más cortos. Esta característica les permitía disparar con cierta probabilidad de éxito hasta una distancia de 10 m. Las pistolas, desde su origen, eran fabricadas con una resistente y pesada culata, de manera de poder ser empleada como cachiporra, luego de haberse disparado el tiro. Intentar la recarga de una pistola estando montado y en medio de la lucha, era imposible.

Hasta esa época, era común que los tripulantes de los barcos piratas y muchos otros aventureros, llevaran en el momento del abordaje, tres o cuatro pistolas, colocadas como racimos sobre sus pechos, las cuales usaban descargándolas una a una, durante el combate cuerpo a cuerpo.

Siempre tuvo importancia la calidad de la pólvora empleada en la carga de los mosquetes y pistolas, donde la ausencia de humedad era imprescindible. Los mosquetes y fusiles, se cargaban mediante cartuchos (término que sobrevive en la actualidad). Los cartuchos estaban formados por un cucurucho (o cartucho) de papel encerado, que contenía la dosis de pólvora adecuada para el disparo. Esta era colocada por la boca, empujándosela con una baqueta para comprimirla en la recámara. Luego se agregaba la bala con los restos de papel, siendo empujada con la baqueta y compactada ligeramente. Otra pequeña porción se empleaba para cebar la cazoleta. Como dijimos, los cartuchos se transportaban en la cartuchera, pero en nuestro ejército, a falta de ellos, era común llevar las balas y la pólvora en forma separada.

 

 

Configuración del cartucho: envoltura de papel encerado, bala y pólvora

 

Cuando el mosquetero se disponía a cargar su arma, resultaba práctico morder el extremo del cartucho, desgarrando su cubierta para efectuar la carga. El uso de la baqueta era imprescindible, por lo que los soldados evitaban clavarla en el suelo para no dejarla olvidada; si eso ocurría, el arma quedaba inutilizada.

 

 

3. La artillería

 

La artillería de la época, estaba compuesta por cañones de avancarga, cuyo calibre se medía en libras, equivalente al peso de la bala que disparaban. Uno de los tipos de proyectiles consistía en contenedores con metralla, que tenían varias decenas de balas de mosquete que actuaban al ser disparados como un escopetazo. La metralla tenía un alcance de hasta unos 600 metros, dependiendo del peso de las balas.

La artillería de campaña, podía disparar balas esféricas de hierro, que pesaban entre 4 y 12 libras. Todos los cañones debían ser remolcados, para lo cual tenían un par de ruedas similares a la de los carros siendo tirados por caballos o mulas. Como es de suponer, no era nada fácil transitar por los caminos salto jujeños llevando cañones, en especial en épocas de la lluvia.

Para entrar en posición una pieza de artillería, se la remolcaba hasta las inmediaciones del lugar escogido y luego la dotación la trasladaba a mano. El tiro se hacía en forma horizontal, de modo que al disparar, arrasaba con todo lo que se ponía en su trayectoria. Esos proyectiles y la metralla eran el terror de la tropa en avance.

La celeridad de los sorpresivos ataques de las milicias gauchas, hacían impracticable el empleo de la artillería contra ellas. Además, la secuencia de disparo era sumamente lenta; promediando un tiro cada par de minutos.

Enfrentadas las fuerzas en línea, cuando la tropa enemiga se encontraba a tiro, es decir aproximadamente a unos 2000m según los calibres, comenzaba el fuego. Luego seguían los disparos con metralla, hasta una distancia de 100m, momento en que la artillería iniciaba su repliegue o cambio de posición, para no ser capturada por la infantería o caballería.

Cuando uno o varios cañones eran capturados, si no se los podía llevar como botín, lo común era clavarlos, es decir introducirles un clavo en el oído, de manera de inutilizarlos.

Los disparos realizados por la artillería, producían mucho humo blanco, que envolvía paulatinamente a los contendientes. Sin embargo, la artillería realista no pudo ser utilizada en batallas campales, debido a que las tácticas empleadas por el Gral. Güemes, neutralizaban esa posibilidad, excepto cuando se la empleaba defensiva y estáticamente para fortificar los poblados conquistados. Las batallas de Tucumán y Salta, fueron enfrentamientos clásicos al estilo europeo, es decir batallas campales.

Otro de los proyectiles utilizados en los campos europeos, eran las granadas explosivas, que no fueron empleadas en este teatro. Subyace en este mundo de las armas antiguas, la necesidad de contar con repuestos y pólvora de buena calidad para evitar fallos y tener además, suficiente cantidad de balas del calibre adecuado. De nada servía un arma sin su correspondiente proyectil y pólvora.

Cuando pensamos en las armas de fuego, inmediatamente acuden a nuestra mente imágenes o recuerdos de lo visto en el cine o la televisión, que las muestran disparando con gran velocidad y precisión, a veces en forma automática, como lo hacen las ametralladoras. Lo mismo sucede con la artillería moderna y su terrible eficacia. Tampoco se las puede comparar con las réplicas de mosquetes que se fabrican en la actualidad. El acero es mejor, también la terminación y mucho mejor aún la pólvora y las balas, detalles de conjunto que hacen que su precisión sea mucho más elevada que la esperable en aquella época.

En realidad, las armas de la época de la independencia, tenían serias limitaciones. Alcances cortos, imprecisión, fallas de disparo y recarga lenta. Un disparo cada 20 o 30 segundos para los mosquetes, contra velocidades de 800 o más disparos por minuto en el caso de las armas automáticas actuales. La misma consideración es válida para los cañones.

Nada que ver.

Entonces…¿cuál era realmente el arma más eficaz? ¡La caballería! y eso lo sabía muy bien el Gral. Martín Miguel de Güemes, que derrotó a los realistas recurriendo a tácticas novedosas y prácticamente sin el empleo de armas de fuego, optando por las armas blancas, sables, cuchillos y lanzas, muchas veces hechizas. Un detalle importante, es que en el ejército de milicias Güemesiano, se registraban muy pocos artilleros.

 

 

4. La revolución

 

La revolución de mayo, fue una muestra explícita de la voluntad de terminar con la dependencia de la corona española, postura que se vio dificultada en su ejecución, por la variedad de intereses y personalidades enfrentadas.

Una de las consecuencias que trajo aparejada, fue la inmediata ausencia de líderes militares de jerarquía, la mayoría de los cuales eran realistas. Este vacío debió ser cubierto por jóvenes patriotas, militares de carrera, improvisados generales, aventureros, mercenarios y voluntarios al servicio de la Patria. Esta situación, constituía una importante debilidad de nuestro ejército nacional de la época.

En América, el ejército realista estaba formado por regimientos, parte de los cuales eran criollos y parte europeos. Los realistas en cambio, mantuvieron intactos sus mandos militares, fortalezas y bastiones. También contaban con buen parque, caudales suficientes y luego de la caída de Napoleón, se vieron reforzados con efectivos veteranos del teatro europeo.

En 1810, la situación estratégica militar de la rebelde colonia, en principio no presentaba grandes amenazas. Los bastiones realistas del Alto Perú y de Santiago de Chile, apoyados desde Lima, estaban dando un importante respiro a los patriotas de las regiones del sur por su transitoria inacción y focos rebeldes que debían enfrentar. Mientras tanto, en las costas del Río de la Plata, la armada española no estaba en fuerza por sí misma para intentar la reconquista de Buenos Aires y mucho menos el interior. Las exigencias de la lucha contra el ejército napoleónico era la causa.

Luego que Manuel Belgrano, distinguido y ferviente patriota, fuera designado general para emprender su fracasada expedición al Paraguay, la atención se concentró en el Alto Perú, zona estratégica que requería ser dominada para poder mantener viva la revolución. Las sucesivas invasiones realistas lanzadas posteriormente desde el bastión del Alto Perú, estaban indicando que la guerra tenía que definirse allí y en el Perú, tal como lo hizo San Martín y el ejército de Bolívar más tarde.

En ese terreno, ya en 1810, en la acción de Suipacha, iniciaba una larga y casi exclusiva cadena de éxitos un oficial poco conocido, el más tarde general Martín Miguel de Güemes, veterano de las invasiones inglesas.

 

 

5. Las tácticas militares de la época

 

En 1810, Napoleón era considerado el más importante genio militar de la época. Artillero y buen matemático como era, fortaleció su disciplinado ejército con una mayor dosificación de cañones de calibres mayores, que los que se empleaban en esos tiempos en Europa. Los ataques fulminantes de la caballería y la fiereza de su infantería, eran otra característica de los ejércitos franceses, que sumados a la percepción táctica del Emperador, lograban victoria tras victoria, hasta que finalmente el enemigo comenzó a aprender de él mismo.

El arte de la guerra, abarca dos grandes áreas: la estrategia y la táctica. La primera de ellas formada por la concepción general para el desarrollo del conflicto, con el fin de obtener la victoria; mientras que la táctica consiste en su ejecución, caracterizada por el contacto con el enemigo, donde hay mucho de adaptación, lucidez e improvisación.

Cuando el Gral. San Martín, a cargo del Ejército del Norte, luego del combate del Tuscal de Velarde, concibe la campaña de los Andes y el ataque al bastión realista del Perú por mar, estaba demostrando ser un estratega. Mientras tanto, Güemes se destacaba como un brillante táctico.

El verdadero objetivo del Ejército del Norte, no debería haber sido la contención de las invasiones realistas en el río Pasaje. Eso lo sabía perfectamente el Gral. Güemes, que combatía muy por delante del límite asignado. Siempre procuró aniquilar a los realistas en el Alto Perú, buscando el momento estratégico más adecuado y coordinando la acción con el Gral. San Martín, por el Pacífico.

Una actitud estratégica defensiva del tipo que había escogido Belgrano, no puede llegar nunca a la definición. Tanto es así, que fallecido por heridas de combate el Gral. Güemes, los realistas desgastados y amenazados por los patriotas desde el Perú, comenzaron a negociar la paz, negociaciones que finalmente culminaron con el abandono definitivo e injustificable del Alto Perú por parte de Rivadavia.

Posiblemente eso no hubiera sucedido, si el Gral. Güemes hubiese podido continuar la lucha en este teatro de operaciones. También es posible que el propio San Martín, se hubiera mantenido al frente de su ejército sin claudicar, como lo hizo en Guayaquil.

Tenemos muchos “si hubiera” en nuestra historia...

En esta lucha, el Gral. Güemes cumplió su rol demostrando su espíritu combativo y perseverancia, aún en su lecho de muerte. Esto lo eleva a la categoría de único general argentino muerto por heridas de guerra, dignísimo y consecuente personaje de nuestra historia, que aún agonizando, olvidándose de su martirio, exigió e hizo jurar la continuación de la lucha a su segundo en el mando.

Los franceses en la línea Maginot, los alemanes en Normandía, son ejemplos relativamente recientes de lo que son las fallas defensivas. En todos los casos, la defensa debe ser una circunstancia transitoria, empleada antes de pasar al ataque. Cuando el Gral. Güemes derrotaba a los realistas, ganando batalla tras batalla y deseaba pasar a la ofensiva para exterminar al enemigo en retirada, nunca recibió el apoyo que necesitaban sus agotadas milicias. En este sentido, se cometió un grave error estratégico, siendo Manuel Belgrano, superior inmediato de Güemes, (a quien nunca visitó en el frente de combate), el principal responsable de la inacción del Ejército Nacional acantonado en Tucumán.

En ese entonces, los ejércitos definían la lucha en batallas campales, en terrenos escogidos por sus características. Las tropas exploraban y analizaban el terreno, estudiando el régimen de precipitaciones, clima, cursos de agua, pantanos, lagos, bosques, obstáculos naturales, alturas, caminos y poblaciones.

Las formaciones militares estaban compuestas por tropas de caballería, infantería, zapadores, artilleros y pequeñas fracciones de sanidad. También existían precarios medios de comunicaciones consistentes en cornetas, tambores, señaleros con banderolas y mensajeros a caballo o a pie.

Las comunicaciones de ese entonces, eran una de las principales dificultades para la conducción de la tropa durante el combate, en especial, cuando se ocupaban frentes de varios kilómetros, como se estilaba en la época. Por ese motivo, el general en jefe, se establecía en un puesto de observación que le permitiese apreciar el campo de combate, acompañado de su estado mayor y de fracciones de comunicaciones, para impartir las órdenes adecuadas a la situación táctica que se iba presentando.

Los zapadores -ingenieros de hoy- efectuaban construcciones, destruían puentes o los armaban y fortificaban posiciones defensivas, en especial en las poblaciones.

Previo a la lucha, los ejércitos se ubicaban frente a frente, con la infantería formada en línea, a una distancia entre sí que superaba los dos mil metros o más allá del alcance máximo de la artillería. En el centro o en los flancos, se ubicaba la caballería y entre las unidades de infantería, ocupaba posición la artillería. Los cañones no podían acompañar a la infantería durante el ataque, de manera que entraban en posición en lugares adecuados, para aprovechar esperados errores en la maniobra del enemigo.

Uno de los bandos iniciaba el ataque, mediante cargas de caballería o la marcha en línea de la infantería o ambos. Todo esto bajo el fuego de los cañones, que eran normalmente los primeros en entrar en acción. La infantería avanzaba lentamente codo a codo, manteniendo la formación, hasta llegar al combate cuerpo a cuerpo, luego de recibir fuego de artillería y mosquetes.

Cuando la infantería era atacada por la caballería, los infantes armaban rápidamente un cuadro, formación que facilitaba la defensa en todas direcciones, manteniendo dentro del mismo a los abanderados, tambores, cornetas y oficialidad, la cual velaba por cerrar las brechas que eventualmente podrían producir los jinetes enemigos. La formación en cuadro no era fácil y tardaban en formarlo entre dos y seis minutos, según los efectivos que lo conformaban. Como el combate se establecía en campo abierto, la infantería advertía con tiempo la posible carga de caballería por sus evoluciones previas y órdenes impartidas mediante toques de clarín. Entonces, obedeciendo las órdenes que en forma perentoria les impartían los oficiales, la tropa iba formando el cuadro, que se caracterizaba por recibir a la caballería, primeramente con una cerrada descarga de mosquetes, para luego hacerles frente, con una maraña de bayonetas por los cuatro costados.

La caballería, adoptaba la formación de acuerdo con las órdenes que recibían. Para el ataque se organizaba en línea, a veces con varias filas de profundidad. Iniciaban la carga al paso; luego al trote y estando a un par de cientos de metros del enemigo, comenzaba la carrera sable en mano, lanza en ristre, hasta el choque demoledor. El combate se definía cuerpo a cuerpo, donde el arma blanca era fundamental.

Un ataque de caballería al estilo europeo, en una batalla campal, hubiera sido fatal para las milicias gauchas. En cambio, los gauchos caían por sorpresa desde los montes o alturas vecinas, sin dar tiempo a los realistas a formar en cuadro o preparar su defensa. Y cuando podían hacerlo, ya había pasado el ataque relámpago de las milicias, que dejándole a los realistas varias bajas, se retiraban otra vez en dirección de los montes hasta el próximo ataque por sorpresa.

Suele hablarse de la valentía del soldado, como una condición indispensable para el combate. En realidad, vale mucho más la disciplina que la valentía, el miedo a la muerte es una realidad para todos los combatientes. Todos los ejércitos están compuestos por valientes, que lo son más al dominar su temor, pero los más disciplinados marcan la diferencia.

Siguiendo esta línea de pensamiento, entre las grandes virtudes del Gral. Güemes encontramos su condición de líder, de conductor, muchas veces tergiversado, asignándole la entidad de caudillo, calificativo que no cabe en el plano militar. Un líder se distingue por la permanente comunicación con sus subordinados; por el trabajo en conjunto; por el cabal conocimiento de su gente y su sensibilidad por sus problemas personales; por el ejemplo personal; la directiva oportuna y la palabra de aliento, que tanto necesitamos los hombres. Un líder nunca se toma ventajas, vive y convive con sus subordinados, en un leal intercambio que hace que la relación superior subordinado se haga cada vez más fuerte.

El prócer tenía una increíble capacidad de convocatoria y dotes suficientes como para lograr de una milicia de paisanos, el nivel de disciplina y capacidad para enfrentar a tropas superiores, profesionales, veteranas y bien conducidas.

Entre las grandes fallas del ejército realista, encontramos la aplicación en América, sin mayor análisis, de las tácticas concebidas para el teatro de operaciones europeo. También cayeron en el error, por su soberbia y altivez, en desmerecer a las milicias gauchas. ¿De qué servía la infantería de línea realista, cuando la caballería gaucha atacaba, saliendo por sorpresa de entre los matorrales y a muy corta distancia? ¿De qué servían los cañones, cuando ni siquiera llegaban a entrar en posición para poder disparar contra las milicias, que volaban con sus corceles? ¿De qué servían los mosquetes, si los realistas podían disparar un solo tiro, antes de caer arrollados por los lanceros? ¿De qué servía la noche, si el gaucho los seguía acosando? ¿A qué general europeo se le podría ocurrir que un soldado de su ejército, podría alguna vez ser enlazado y arrastrado por un gaucho hacia la nada? ¿Y a quien, que una vez iniciada la campaña, los combates se mantendrían durante las 24 hs., todos los días y sin descanso? Y finalmente ¿a quien se le ocurriría concebir que todo ello estuviera perfectamente orquestado y dirigido por un general en jefe y su estado mayor? Los paradigmáticos realistas estaban destinados al fracaso, sólo porque combatían contra Güemes, del cual ni siquiera comprendieron sus tácticas, a las cuales tuvieron que adaptarse al final de la guerra, tal como le sucedió a Napoleón.

Por ello, muy alejados de su arrogancia inicial, varias veces como recurso extremo, intentaron infructuosamente sobornar al Prócer y a sus subordinados. Este era un punto crítico para los mandos y las milicias gauchas. Los realistas eran realmente poderosos en medios y numerario. Las milicias gauchas y el propio ejército nacional, no contaban con los recursos necesarios. Sólo la sagrada llama de la libertad, la pasión, el ejemplo y una enorme vocación patriótica mantenía en pie la porfiada resistencia de nuestro ejército.

Hasta tal punto era ingrata la lucha, que ni siquiera llegaban a destino las simbólicas distinciones prometidas por el gobierno central, para aquellos que día a día luchaban por la Patria, perdiendo lo poco que poseían, incluyendo la vida. Además de luchar, los gauchos iban perdiendo sus bienes que eran saqueados por los realistas, abandonaban sus campos que se convertían en tierra árida, su familia debía huir hacia el sur y se les hacía difícil la propia subsistencia. Sin embargo, seguían luchando. ¡Qué distinta actitud ciudadana, comparada con la cultura de los piquetes de la actualidad!

Un factor determinante de las campañas militares es la logística, ciencia desconocida en esa época, aunque existía en forma rudimentaria e improvisada. La necesidad de contar con medios era una constante y motivaba que los ejércitos, que poseían largas columnas de carruajes con abastecimientos, debieran además tomar más recursos de las tierras que pisaban, procediendo al saqueo y eventual captura de las armas y parque del enemigo. Las milicias gauchas, mal podrían saquear de su propia tierra los recursos necesarios.

Europa presentaba para los realistas un campo de mayor riqueza relativa que las tierras de las colonias americanas, factor importantísimo para concebir la estrategia a seguir en procura de la recuperación de las colonias. Encontramos aquí otro error estratégico de los realistas. Los abastecimientos que traían sus ejércitos, ni remotamente eran suficientes como para pretender cumplir con el objetivo de recuperar la antigua capital del virreinato. La cadena logística concebida para sus campañas, no le permitía llegar hasta Tucumán. Esto fue comprendido muy bien por Güemes, que además de golpear sobre la poderosa fuerza operativa de los realistas, los fue debilitando, incidiendo sistemáticamente sobre sus medios, como se hace doctrinariamente en la actualidad.

 

 

6. Las virtudes militares del Gral. Güemes

 

En la guerra, se distinguen dos tipos de acciones, los combates y las batallas. La diferencia no consiste en la dimensión, sino en sus resultados estratégicos. En un combate puede haber una facción victoriosa. También puede existir un empate, con fuerzas que se retiran simultáneamente para recuperarse, debido a que no se arriesgan a realizar el ataque final, por temor a la derrota. En cambio, las batallas se caracterizan porque debido a su resultado, cambian el rumbo de la guerra y ponen definitivamente un límite al avance de un ejército, en cuyo caso, el defensor pasaría a ser atacante, persiguiendo al enemigo en su retirada hasta lograr su derrota definitiva.

El ataque a la logística, a los recursos, a los medios, al parque, es un método de guerra ancestral y muy en boga en los tiempos modernos. De manera que lo que sabemos que hizo Güemes, no era más que la aplicación de una vieja doctrina, tan antigua como Sun Tsu. La llamada guerra de recursos, que como competente militar estaba realizando, no fue el principal mérito militar del Gral. Güemes, que se distinguió fundamentalmente por ser un innovador táctico.

Se exagera un poco cuando se habla del valor militar o ventaja que tendría el conocimiento del terreno por parte de las milicias gauchas, las cuales, como sabemos, eran locales. Ese conocimiento, llamado profesionalmente exploración o estudio del terreno, es parte imprescindible para concebir cualquier plan militar y mucho más para ejecutarlo. Los godos también tenían un profundo conocimiento del terreno; el análisis de sus campañas lo demuestra perfectamente. Sus avances se hacían con precisión y por los lugares adecuados, sin hesitar. Tanto es así, que el “Barbarucho” Valdez, aprovechó ese conocimiento, para establecer con la tropa adecuada y por el camino correcto, la emboscada que le costó la vida al prócer, seguida de la captura de la ciudad de Salta.

Lo que no aplicaron los realistas, eran las tácticas adecuadas para enfrentar a las milicias gauchas, aunque cabe reconocer que tardíamente fueron aprendiendo. Cometieron el error sistemático de persistir en los métodos de lucha del teatro europeo, inaplicables en estas tierras.

De esta manera, con sus procedimientos, el Gral. Güemes prácticamente anuló la eficacia de las armas de fuego y esterilizó las tácticas realistas, actuando por sorpresa, acciones relámpago y mortíferas, que fueron minando su capacidad operativa. Combates y escaramuzas que sumados en el tiempo y espacio, se convertían en batallas, por cierto mucho más importantes que las de Tucumán y Salta, que sólo fueron victorias locales y que por no haber sido explotadas adecuadamente, permitieron finalmente que el enemigo realista se rehabilitase y pudiese derrotar al ejército nacional en el Alto Perú.

Autores de la época, tanto españoles como argentinos, denominaron guerra de guerrillas a las entonces novedosas tácticas de Güemes. Resulta impropio aplicar esa denominación a las acciones de Güemes, porque lo que hoy se denomina guerrilla, nada tiene que ver con las tácticas muy conocidas, que hoy son doctrinarias en los ejércitos modernos y que tempranamente empleó el Prócer, adelantándose en el tiempo.

El Gral. Güemes, para luchar contra el esquemático y altivo ejército realista, concibió procedimientos originales. La actividad nocturna en la guerra, se empleaba para el desplazamiento de las fuerzas; rara vez se combatía de noche. La respuesta Güemesiana, fue la realización de un sistemático “combate nocturno” al cual los realistas no estaban acostumbrados y que temían sobremanera.

Mientras el ejército realista buscaba la batalla campal, las milicias le hacían “combate retardante”. En el momento en que los españoles creían que por fin podían llegar al choque definitivo, los gauchos se esfumaban para luego volver a resistir en forma escalonada y sucesivamente, en los lugares topográficamente adecuados. Esta resistencia era hecha por la misma fracción o por otras diferentes de refresco, mientras los invasores comenzaban a agotarse y a acumular bajas que retrasaban aún más su ataque hacia el sur.

Las rutinas realistas de pasar al descanso nocturno de sus agotadas fuerzas, eran aprovechadas por las milicias, que con tropa fresca, ejecutaban “golpes de mano” sobre los transitorios campamentos, sólo custodiados por adormilados y atemorizados centinelas.

Cuando una fracción realista salía de su campamento para proteger la alimentación del ganado o incursionar en la búsqueda de recursos por las inmediaciones, las milicias simulaban un ataque a la fracción que se había alejado de su campamento. Pero no se empeñaban en combate y se retiraban perseguidas por los realistas que confiaban en una fácil victoria. En la actualidad, esa acción táctica de los gauchos se denomina “ataque de diversión”. Ante esta situación, el jefe del campamento realista, enviaba refuerzos a la fracción supuestamente atacada y ahora en persecución de los gauchos, debilitando su propia posición. Cuando el refuerzo enviado se hallaba suficientemente alejado, el campamento recibía el verdadero y feroz ataque de las milicias.

Güemes también interfería e interrumpía sistemáticamente las comunicaciones con el Alto Perú, operación que actualmente se denomina “interdicción”. Durante su victoriosa campaña, realizaba “operaciones de velo y engaño” y “tareas de inteligencia”, mediante la provisión de información falsa suministrada por terceros, paisanos, cortesanas y hasta clérigos, de manera de dibujar un cuadro distinto de la realidad, que desorientaba a los realistas y motivaba que actuaran equivocadamente. Mientras tanto, recibía información del enemigo por parte de sus espías, meretrices y colaboradores infiltrados.

Mientras se mantenía la lucha contra el grueso de la tropa realista, en la retaguardia, en el Alto Perú, las “tropas empleadas delante de la posición”, producían escaramuzas, levantamientos y amagues que introducían nuevos factores de inestabilidad para los realistas. Las milicias hacían gala de una gran capacidad de maniobra, ingenio e improvisación, mientras mantenían el control de la situación, en base a un excelente sistema de comunicaciones entre las distintas fracciones milicianas y el estado mayor de Güemes.

A estas operaciones, de ninguna manera se las puede denominar guerra de guerrillas a la luz del concepto actual. El concepto de guerra de guerrillas contemporáneo, tiene un significado completamente distinto al de aquella época, en la que se denominaba de esta manera a los métodos de combate no convencionales. En realidad, lo que hizo el Gral. Güemes, fue emplear las tácticas correctas para poder oponerse a la superior capacidad operativa de los realistas, que desesperadamente buscaban la batalla campal definitiva, de acuerdo con el modelo europeo, sin poder lograrlo.

Otra característica de las tácticas patriotas, fue el mantenimiento de la libertad de acción, que nunca pudieron recuperar los realistas, una vez iniciado su ataque. En cambio, los godos sí mantenían la iniciativa, que obligaba a la milicia a tener que responder según los movimientos del enemigo.

Finalmente nos preguntamos ¿por qué el Gral. Güemes es el único militar patriota no derrotado en batalla alguna? La respuesta es: estaba adelantado cien años respecto de las tácticas militares de la época. Esas tácticas, comenzaron a emplearse doctrinariamente recién a partir de la primera guerra mundial, lo cual convierte al Gral. Güemes, en el más brillante táctico de su tiempo. Estos procedimientos los aplicaba lúcida y oportunamente y que como arma secreta, le permitieron derrotar sistemáticamente al ejército que había batido a Napoleón y Bolívar y que todos los otros generales argentinos no lo habían podido lograr.

 

 

7. Estatura histórica del Gral. Güemes

 

Es tradición y mérito, además de una necesidad táctica, que el superior se obligue a visitar periódicamente a sus subordinados en el frente de combate, para tomar contacto personal y empaparse de la situación y de las necesidades de sus fuerzas.

De acuerdo con la doctrina militar, cuando se obtiene un éxito, inmediatamente el jefe superior debe proceder a explotarlo empeñando las fuerzas disponibles o de reserva. Para concretarlo, enviará refuerzos o relevará la desgastada tropa, para continuar impetuosamente el ataque con tropas frescas.

El Gral. Güemes, luchó exitosamente contra los realistas; demorándolos, deteniéndolos y luego contraatacando hasta expulsarlos del territorio salto jujeño, obligándolos a retirarse a sus bases en el Alto Perú. Durante estas acciones, siempre mantuvo a su superior al tanto de la situación, informándolo de sus intenciones. Sugería qué hacer, o solicitaba infructuosamente refuerzos para explotar el éxito táctico logrado. En su correspondencia con Belgrano, llegó a rogar, a implorar enfática e infructuosamente esa ayuda. Era evidente, que mientras luchaba exitosamente contra los realistas, faltó a sus espaldas el estratega.

La situación de Güemes era conocida muy bien por Belgrano, por su cargo, su cercanía al frente de lucha y por los partes que le enviaba, sin obtener de él la reacción esperada. De haber cumplido acertadamente con su rol, las fuerzas de refuerzo podrían en conjunto iniciar la persecución del enemigo hasta rendirlo o aniquilarlo en sus bases del Alto Perú.

Si el Gral. Belgrano hubiera tenido la iniciativa de convertirse aunque sea en una base de aprovisionamiento, preocupándose por obtener ganado, armas blancas y de fuego, para hacérselas llegar a su subordinado cuando las necesitaba, el resultado de la guerra hubiera sido completamente distinto.

Resulta doloroso decirlo, pero más allá de los motivos que pudiera haber, desde el punto de vista militar, el papel de Belgrano en Tucumán fue opaco y a veces contraproducente, a pesar de lo cual, contó siempre con la subordinación y la lealtad de Güemes.

No era atinado conducir la campaña del Norte desde Buenos Aires, la cual se basaba en la recepción tardía de partes de guerra, que motivaban resoluciones tomadas fuera del contexto táctico, la mayoría de las cuales se caracterizaban por la indiferencia o el silencio ante las necesidades de Güemes.

¡Ni siquiera llegaban las merecidas distinciones prometidas!

Este contexto, hace más meritoria aún la campaña Güemesiana, por haber sido desarrollada en soledad, acompañada de circunstancias dramáticas y profundamente frustrantes al tener que depender jerárquicamente de quienes nunca comprendieron la estrategia a seguir en el teatro de operaciones norte, con el fin de asegurar la emancipación y consolidación de nuestro territorio.

De haber contado Güemes con superiores competentes, el ejército realista podría haber sido derrotado en el Alto Perú por las tropas nacionales o en conjunto con las milicias, apoyadas eventualmente por el ejército libertador del Perú. De haber sido así, el antiguo virreinato del Río de la Plata, no hubiera perdido el territorio altoperuano, que tanto sacrificio costó defenderlo.

Fiel a sus ideales, la sacrificada vida militar del Prócer lo condujo al martirio, procurando mantener encendida la llama de la Patria aún durante su agonía. Y en ese estado, con los últimos latidos de su corazón, sobreponiéndose al sufrimiento físico y por sobre todo moral que lo acongojaba, rechazaba en su lecho de muerte, un nuevo intento realista de soborno. Esta dramática circunstancia, marca el punto de mayor mérito del Gral. Güemes, que al entregar su alma, lo condujo al sitial más alto de la gloria.

 

 

FUENTES CONSULTADAS

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

De la biblioteca del autor:

1. “The History of the Gun” Ian V. Hogg St. Martin´s Press Nueva York, NY.

2. “El Pensamiento y la Guerra” Jean Guitton, Instituto de Publicaciones Navales, Buenos Aires.

3. “Arms and armour in antiquity and the middle ages” Charles Boutell, Reeves y Turner, London.

4. “Guía de Armas Antiguas” Marco Morin, Arnoldo Mondatore, Milan.

5. “Antique and Modern Firearms” Robert H. Balderson, Nueva York, NY.

6. “A history of Greek Fire and Gunpowder”, J.R.Partington, Johns Hopkings University, London.

7. “Technology in the ancient world” Henry Hodges, Barnes y Noble USA.

8. “Weapons & Warfare in Rennaisance Europe” Bert Hall, Johns Hopkings University, London.

9. “The archeology of weapons”, Ewart Oakeshot, Barnes y Noble Books, Nueva York, NY.

10.               “A History of Spanish Firearms” James D. Lavin, Arco Publishing Inc. Nuew York, NY.

11.               “La segunda Guerra Mundial”, Ed. Selecciones del Readers Digest. Buenos Aires.

12.               “La segunda Guerra Mundial” Time-Life Books, Viscontea SA Buenos Aires.

13.               “El Gran Bastión de la Patria”, Guillermo Solá. Ed. Maktub, Salta.

14.                Boletines del Instituto Güemesiano Nos. 24, 26, 27, 28, 29 y30. Salta.

15.               “Armor”, Petr Alukina, Barnes & Noble, Nueva Cork, NY.

16.               “Logística general” Jesús Salgado Alba, Nuevas Gráficas SA, Madrid.

17.               “Weapons” St. Martin´s Press, Nueva York, NY.

18.               Pegasus Bridge” Stephen E. Ambrose, Touchstone Book, Nueva York NY.

 

Otros libros consultados:

19.               “De la Guerra” Carl von Clausewitz 1780-1831

20.               Historia de las operaciones militares…” Barcelona, 1757-61.

21.               “Napoleón”, Georges Lefevre, Ed. Alcan-Paru 1935

22.               “Historia de las Guerras Argentinas” Félix Best, Ed. Peuser.

23.               “Historia del Gral. Güemes” Bernardo Frías.

24.               “Güemes documentado” Luis Güemes.

25.               “Güemes el caudillo de la guerra gaucha” Jorge Newton.

26.               “Historia de Güemes” Atilio Cornejo.

27.               “El Gral. Güemes…” Ricardo Solá.

 

 

 

 

CRÓNICA DE UNA DERROTA ANUNCIADA

 

           

José de GUARDIA de PONTÉ ·

 

La batalla de Sipe-Sipe (conocida en España como Viluma) fue un histórico enfrentamiento entre las fuerzas de las Provincias Unidas del Río de la Plata y las fuerzas realistas, el 29 de noviembre de 1815, cuya derrota representó para las fuerzas patriotas la pérdida de los territorios del Alto Perú.

Está considerada una de los desastres militares más graves de la guerra de la independencia argentina, enmarcada dentro del proceso de emancipación latinoamericano. Tanto es así que España festejó el triunfo como fin de la independencia en Sudamérica, no obstante en menos de ocho meses, el 9 de julio de 1816, Argentina declaró su Independencia.

Pero antes de llegar a este momento crucial de la historia Argentina, podemos de alguna manera decir que Sipe Sipe fue la crónica de una derrota anunciada.

 

 

Introducción

 

El general Belgrano, exhausto, luego de Vilcapugio y Ayohuma, entregó el mando del Ejército al general José de San Martín, el que planeó una nueva ofensiva dirigida desde otras latitudes. Durante todo el tiempo de ocupación, los altoperuanos lucharon encarnizadamente contra los españoles. Sublevación tras sublevación. Guerrilla tras guerrilla. El hostigamiento diezmó a las fuerzas realistas. La resistencia continuó al mando del general Álvarez de Arenales gobernador nombrado por Belgrano. Quién se batió contra una columna del ejército de Pezuela en “La Florida” (24 de mayo de 1814), derrotándola por completo, el 4 de julio volvió a triunfar en “Postrer Valle”, y el 5 de agosto fue vencido en “Sumarpata”.

En agosto de 1814 otra insurrección paralizó los planes de Pezuela: en el Cuzco había estallado un motín de indígenas, mestizos y criollos que eran comandados por el cacique Pumachahua (realista pasado de bando) y los hermanos Angulo. Rápidamente se extendió a las provincias de Puno y Arequipa (Virreinato del Perú), y de allí a La Paz, la que quedó en poder de los revolucionarios el 24 de septiembre.

La ciudad boliviana pudo ser recuperada recién a principios de noviembre de 1814. Mientras tanto a los pocos meses San Martín, invocando razones de salud, pidió ser relevado del mando del ejército y José Rondeau fue designado para reemplazarlo; en opinión de muchos, San Martín, que preveía el resultado de una nueva campaña al Alto Perú, abandonó su puesto con aquella excusa para salvar su reputación. El mando quedó a cargo del general Francisco Fernández de la Cruz quien en calidad de General Interino se desempeñó hasta la llegada de Rondeau.

Mientras tanto en Salta, Martín Miguel de Güemes asumió la defensa del Norte y desde su comando reorganizó las operaciones militares de guerra de guerrillas que ya estaban en actividad por iniciativa de Luis Burela y Pedro Zavala, quienes con una partida de 300 gauchos hostigaban ya desde enero de 1814 a las fuerzas de Pezuela.

En un oficio de Pezuela al Virrey del Perú, fechado en Jujuy el 25 de julio de 1814 se lee: “… Descubro que su Plan consecuente con las órdenes del gobierno, es de no dar ni recibir batalla decisiva en parte alguna y sí de hostilizarnos en nuestras posiciones y movimientos; observo que en su conformidad son inundados estos interminables bosques de partidas de gauchos apoyadas todas ellas con 300 fusileros repartidos en proporción de su mayor o menor número; que al abrigo de la continuada e impenetrable espesura y a beneficio de ser muy prácticos y de estar bien montados se atreven con frecuencia a llegar hasta los arrabales de Salta y a tirotear nuestros cuerpos por respetables que sean; que arrebatan de improviso cualquier individuo nuestro que tiene la imprudencia de alejarse una cuadra de la plaza o del campamento, que velan a su salvo ocultos en la montaña las salidas nuestras que necesariamente son por el callejón de 10 a 12 varas por donde van los caminos de Jujuy y Salta hasta Tucumán y que ponen en peligro mi comunicación con Salta a pesar de dos partidas que tengo apostadas en el intermedio; en una palabra experimento que nos hacen casi con impunidad una guerra lenta pero fatigosa y perjudicial…”[160].

 

 

1. El Jefe de la Expedición

 

José Casimiro Rondeau Pereyra nació en Buenos Aires el 4 de marzo de 1775. Su padre era un comerciante francés. De joven, se mudó con su familia a Montevideo. Se educó allí. Abandonó sus estudios teológicos en segundo año para comenzar la carrera militar en el regimiento de Infantería de Buenos Aires (1793). 

Combatió contra los indios y los portugueses del Brasil. Intervino en la defensa de Montevideo contra la invasión inglesa. Las fuerzas de Whitelocke lo capturaron y lo enviaron como prisionero a Londres. Logró liberarse y fue a España. En La Coruña, organizó el batallón de Buenos Aires para luchar contra la invasión de Napoleón. En agosto de 1810 regresó a Montevideo. De inmediato, se unió a los patriotas de la Revolución de Mayo. La Primera Junta de Buenos Aires lo nombró teniente coronel y estuvo a cargo de las fuerzas patrióticas en la Banda Oriental (Uruguay). Apoyó a Artigas en el primer sitio de Montevideo y luchó en el segundo. Por sus brillantes tácticas en la batalla de “El Cerrito” contra los realistas fue nombrado comandante del Ejército del Norte para reemplazar a San Martín que había renunciado por razones de salud (1814).

Para disimular un poco el escandaloso reemplazo, el Director Gervasio Antonio de Posadas lo ascendió a brigadier general y lo transfirió como jefe al Ejército del Norte. De inmediato se puso a organizar la que sería la tercera campaña al Alto Perú. Contaba para ello con los refuerzos enviados desde Montevideo, es decir, tropas que habían participado del sitio, muchos de los antiguos sitiados y, sobre todo, un poderoso armamento capturado allí.

 

 

2. El lugar

 

La Pampa de Sipe Sipe está al margen de los macizos de Viluma, cerca de Cochabamba, el poblado más cercano es el pueblito de Sipe Sipe - con cerca de 2000 habitantes y capital de la segunda sección municipal de la provincia de Quillacollo, Cochabamba.

 

 

3. Antecedentes de la Campaña

 

Cuando todo estaba listo para marchar hacia el Norte, Rondeau recibió la noticia de que Posadas ordenaba reemplazarlo en el mando del ejército por Alvear. Era la segunda vez que esto se producía: anteriormente Alvear había reemplazado a Rondeau cuando era inminente la caída de Montevideo en poder de las fuerzas de Buenos Aires. Este irracional mandato trajo tal contrariedad en las filas que varios oficiales se sublevaron. Comunicaron a Rondeau que no acatarían al nuevo jefe y lo instaron a iniciar las operaciones. Este rechazo público a la autoridad de Alvear, obligó al reemplazante a regresar antes de llegar a su destino.

Esta rebelión obligó a Posadas a renunciar, y en su lugar fue electo Alvear; éste dedicó su gobierno a perseguir a sus opositores, pero apenas tres meses más tarde fue derrocado por una rebelión militar. El cabildo porteño designó para sucederlo a Rondeau, que no podía perseguir a nadie en la capital por la sencilla razón de que estaba a 2000 kilómetros de allí. Para suplirlo en la capital quedó el jefe de la revolución que había derrocado a Alvear, el coronel Ignacio Álvarez Thomas. Todos estos desórdenes minaron la autoridad de José Rondeau como jefe del Ejército, que perdió meses claves en preparativos y reorganizaciones.

En este ámbito de insubordinaciones y rebeldías se dispuso el comienzo de la campaña. El general Paz recordaría después en sus Memorias que era un ejército anarquizado, con poca moral, que marchaba hacia un desastre seguro.

 

 

4. Comienza la Tercera Expedición al Alto Perú

 

En primera medida es menester destacar que lo primero que hizo Rondeau llegado a su puesto general en “Las Conchas”, fue informarse de las actividades llevadas a cabo por los gauchos en Salta, y tan buena fue su impresión de esta situación que remitió al Director del Estado en Buenos Aires una correspondencia alabando y ponderando las acciones llevadas a cabo por Güemes, escribió incontables manifestaciones de elogio destacando con importancia notoria la estrategia gaucha. Tanto es así que el 30 de setiembre de 1814 Güemes era ascendido a Coronel Graduado del Ejército.

No obstante Güemes, también, tomaba conocimiento de los males que padecía el ejército expedicionario, males que a su parecer eran incurables y que jamás sería capaz de conquistar una victoria. Previendo negativamente, en lo que terminaría el nuevo avance que preparaba Rondeau se incorporó al ejército con sus divisiones gauchas, pero se mantuvo en el comando con cierta autonomía. Esta actitud recelosa del caudillo no fue bien vista por Rondeau, quien lo manifestó públicamente, esto aparejó el murmullo entre la tropa minando todavía más la moral de la misma. Otras versiones cuentan de sospechas de enemigos infiltrados como espías[161].

Rondeau establece su cuartel general de avanzada en Huacalera, hasta tanto Güemes librando pequeños combates y escaramuzas y con la colaboración inestimable de las fuerzas de Fernández Campero llega hasta Yavi[162]. Esta circunstancia y ante el miedo de seguir perdiendo prestigio y respeto ante la tropa, Rondeau destituye a Güemes como Jefe de vanguardia y nombra en su reemplazo al inexperto Cnel. Martín Rodríguez. En tono ofensivo ordena al caudillo salteño entregar a Rodríguez la División Salta, “…más éste se niega arguyendo que dicha división no pertenecía al ejército, ni estaba bajo las órdenes de su General en Jefe[163].

Martín Rodríguez recibe órdenes de entrar a la Puna y lograr una victoria para mejorar la imagen del ejército. Lamentablemente el resultado de esta misión es totalmente inverso, ya que al hacer un alto en el paraje conocido como “El Tejar”, su presencia es detectada por el comandante enemigo Antonio Vigil, quien atacándolo sorpresivamente lo reduce con facilidad tomándolo prisionero junto con varios de sus efectivos. De esta refriega logró huir Mariano Necochea quien llega hasta el cuartel general para informar lo acontecido.

Rondeau luego de las malas noticias demoró su accionar permitiendo a Pezuela concentrar su fuerza en Cotagaita y el jefe realista le otorgó la libertad a Martín Rodríguez para que pactara una reunión. Las gestiones no tuvieron éxito pero sí se pactó por correspondencia permitir la salida de Salta de la dama jujeña Josefa Raimunda de Marquiegui, esposa del general Pedro Antonio de Olañeta.

Hasta tanto, en reemplazo de Martín Rodríguez es nombrado el general Francisco Fernández de la Cruz para que avance hasta el Tejar y luego tome rumbo hasta Puesto del Marqués donde se tenía noticias que estaba establecida la vanguardia enemiga. Cruz que contaba con un poco más de experiencia que Martín Rodríguez, consideró que lo más conveniente era armar una fuerza punitiva compuesta por caballería ligera y fundamentalmente conocedora de la zona, por lo que comisiona a un cuerpo de dragones acompañados por gauchos Salto-Jujeños comandados por el mismo Martín Miguel de Güemes. Para consolidar la partida los sigue un batallón de infantería: “Los Cazadores” al mando de Dn. Rudecindo Alvarado.

Los Dragones debieron retrasarse en espera de la infantería y como estaba previsto la caballería Salto-Jujeña avanzó rápidamente durante la noche llegando al amanecer al Puesto del Marqués donde se divisó el campamento enemigo en pleno descanso. A la voz de atacar de Dn. Martín Miguel los centauros gauchos se lanzaron en rabiosa envestida contra la dormida tropa y en feroz entrevero realizaron terrible matanza. Este hecho victorioso del 14 de abril de 1815 sería la única ventaja que alcanzaría la tercera expedición al Alto Perú[164].

 

 

5. La Ruptura

 

Como era de esperarse Rondeau no quiso reconocer los méritos de Güemes y proclamó al general Fernández de la Cruz héroe de la acción. De todas maneras en el parte de guerra que enviara a la superioridad no pudo negar la participación del caudillo gaucho, aunque no lo nombró: “… no puedo elogiar bastante el ardimiento y valor con que los jefes, oficiales y tropa se comportaron así en el avance como en el perseguir al enemigo: los valientes gauchos con su Jefe y oficialidad son tan recomendables y fue tanta su bizarría que nada tuvieron que envidiar a las tropas más aguerridas[165]

Al enterarse Güemes de estas cuestiones y viendo que se repetía lo que pasara en Suipacha, escoltado por sus gauchos se presentó en el Cuartel General para ver a Rondeau en persona, quien se negó a recibirlo y encomendó a Hilarión de la Quintana para hacerle frente. La entrevista se convirtió en un grave altercado y la vida de Dn. Hilarión habría corrido serio peligro si no intervenían los presentes. Nos dice Frías que aquel incidente fue la gota que rebasó el vaso y trajo aparejada la inevitable ruptura entre Güemes y Rondeau. El historiador Atilio Cornejo afirma que el mismo San Martín habría recomendado a Güemes retirarse a Salta, consolidar una base defensiva y continuar con la estrategia de guerra de guerrillas, “… la patria no hará camino por el norte que no sea una guerra defensiva y nada más…”.

Pero otras razones impulsan además a Güemes a retirarse, el abandono político en que había quedado la provincia de Salta había sido causa de la segregación de Tucumán y ésta constituía un verdadero peligro para el plan defensivo amén que constituía una verdadera grieta en su comunicación con el Sur.

Bajo el pretexto de enfermedad Güemes parte licenciado para Salta, pero consigo se lleva a sus gauchos, un total de cuatrocientos, cuando llega a Jujuy requiere al tesorero Antonio del Pino fondos de las arcas públicas para pagar sueldos atrasados para su tropa, pero no halló dinero. Se apodera entonces de 700 fusiles de su parque que eran de Salta según su criterio. Este hecho traería luego aparejado serios problemas.

 

 

6. Lo inevitable

 

Rondeau nombra al general Juan Antonio Álvarez de Arenales como Jefe de Vanguardia en cuenta de Güemes. Arenales en respeto a Güemes no acepta el cargo mostrando de esta manera una seria muestra de indisciplina militar que se suma a la ya deteriorada imagen del comandante general del ejército. La retirada de las fuerzas gauchas sellan para siempre la suerte de Rondeau que insiste torpemente en el camino del desastre, en procura de una victoria imposible remonta el altiplano y en mayo de 1815 el Ejército del Norte entró a Potosí y, quince días más tarde, ocuparon Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra.

A mediados de octubre, Martín Rodríguez decidió atacar de noche a los realistas acantonados en Venta y Media, sufriendo una tremenda derrota. En el combate el sargento mayor José María Paz quedó baldado en su brazo derecho por unas heridas de bala mientras efectuaba un reconocimiento de avanzada. Por esta invalidez se hace conocido luego como “El Manco Paz”.

Con un ejército desmoralizado y anárquico, Rondeau concentró sus tropas cerca de Cochabamba, en el llano de Sipe Sipe que le ofrecía condiciones excelentes, si hubiera sabido aprovecharlas. Hablar de la ineptitud de que allí dio nuevas pruebas, es casi inútil. Allí se enfrentaron los 3100 soldados patriotas y sus 9 cañones (sin la colaboración de los voluntarios indios, despreciados por motivos raciales) contra los 5000 realistas, armados con 23 cañones. El jefe enemigo, Joaquín de la Pezuela, resultó mucho mejor estratega que Rondeau. La derrota de Sipe Sipe, del 29 de noviembre de 1815, fue un desastre total. Las provincias del Alto Perú se perdieron para siempre, y cuando lograran su independencia lo harían como nación aparte, la República de Bolivia.

 

 

FUENTES CONSULTADAS

 

 

ARCHIVOS

 

Partes y Documentos relativos a la Independencia Argentina – Archivo General de la Nación Argentina.

Movimientos de la Vanguardia en Partes y Documentos relativos a la Guerra de la Independencia – Archivo General de la Nación Argentina.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

CORNEJO, Atilio: Historia de Güemes. 2da. Ed. Artes Gráficas.

FIGUEROA GÜEMES, Martín: La Gloria de Güemes. Sta. Fe, 1955.

FRÍAS, Bernardo: Historia del Gral. D Martín Miguel de Güemes y de La Provincia de Salta.

GÜEMES, Luis: Güemes Documentado, Plus Ultra.

LEVENE, Ricardo: Historia Argentina. Bs. As., 1932

 

 

 

PATRIMONIO GÜEMESIANO

 

 

Ercilia NAVAMUEL

 Mirian Violeta GUTIÉRREZ

 

 

Equipo de investigación

 

Prof. Ercilia Navamuel: Coordinación, Relevamiento de Patrimonio Güemesiano e historia del mismo.

Prof. Mirian Violeta Gutiérrez: Relevamiento de Patrimonio histórico, registro fotográfico y fichaje con características de cada elemento. Trabajó en Museos y Chacra El Carmen.

Objetivo: Elaboración de un listado de los objetos muebles e inmuebles que fueron de propiedad del Gral. Güemes y de sus familiares. Especificando ubicación y destino en la actualidad. Se incluirán los monumentos y recordatorios en su homenaje. También se mencionarán algunos sitios trascendentales en la historia de la Gesta Güemesiana, que hizo necesaria la presencia del Prócer.

Método: Consulta bibliográfica y documentación del Archivo y Biblioteca Histórico de Salta. Relevamiento en colecciones de Museos y casas particulares. Fichaje y documentación fotográfica. Entrevistas con personalidades para el relevamieto de la tradición oral.

Nota: El patrimonio mueble se halla disperso en la República, en poder de diferentes herederos y en Museos, por cuya razón lo que aquí se expone no es la totalidad, sino lo más conocido y destacado.

 

 

1. Radio urbano de la ciudad de Salta

 

Instituto Güemesiano de Salta

 

Como consecuencia de los homenajes por el sesquicentenario del fallecimiento del Gral. M. M. de Güemes, en 1971, se dictó el Decreto Nº 5042 el 17 de junio de 1972, de creación del Instituto Güemesiano de Salta. Por el mismo se designó una Comisión Organizadora integrada por el Escribano Américo Cornejo, Lic. Luis Oscar Colmenares, Sr. Edmundo Macedo, Dr. Raul Bravo Herrera, Prof. María Teresa Cadena de Hessling, Prof. Olga Chiericotti y Presidente de la Agrupación Tradicionalista Gauchos de Güemes.

La Comisión Organizadora redactó el Proyecto de Estatuto, que fue establecido por Decreto Nº 2846 de 1976.

El mismo estableció que el Instituto Güemesiano es un organismo oficial autártico sin fines de lucro ni políticos, cuyo principal objetivo es el estudio e investigación de la Gesta Güemesiana y su difusión, debiendo anualmente encargarse de los homenajes al Prócer con Actos Académicos y otras actividades, en tres fechas, 8 de febrero, 7 de junio y 17 de junio. Siendo dirigido por un Consejo Directivo integrado por un presidente y vicepresidente, secretario general, tesorero y 3 vocales, con duración de 4 años y designados por el Poder Ejecutivo Provincial.

Para la difusión de la Historia del Gral. Güemes se edita un Boletín anual desde 1977. Hasta la fecha están publicados desde el Nº 1 al 31, estando en elaboración el Nº 32.

            Después de un largo peregrinaje por diferentes edificios, desde 1998, cuenta con Sede propia que son dos habitaciones y baño, que por Comodato con la Provincia, los propietarios del La Casa Güemes, de España 730, donde funcionara la Tesorería Real y que fue vivienda de la familia Güemes. La señora Doña Agustina Beker de Vidal, facilita en préstamo al Instituto Güemesiano, pudiendo celebrar los Actos Académicos en el salón y patio de dicho edificio.

 

 

Monolito de avenida Belgrano y calle Balcarce

 

Recuerda el lugar donde el General Güemes fue herido de bala la noche del 7 al 8 de Junio de 1821 por las tropas realistas al mando del teniente coronel José María Valdés. Hoy se ubica en la plaza Gral. Belgrano.

            Este monolito fue inaugurado en junio de 1920 por iniciativa de la periodista salteña Doña Benita Campos.

 

 

Monumento Nacional al héroe gaucho y a su gesta

 

Ubicado al pie del cerro San Bernardo, en Avenida Uruguay y Paseo Güemes. Este monumento ecuestre es obra del escultor Víctor Gariño. El Congreso de la Nación, mediante la Ley Nº 6.285, en su artículo 14, dispuso su erección; fue inaugurado el 20 de Febrero de 1.931.

Está construido por un basamento de piedras provenientes del cerro San Bernardo. Consta de escalinatas, un pedestal y frisos alegóricos. Las esculturas de bronce fueron fundidas en el arsenal de Esteban de Luca.

En la parte delantera hay una palma con los nombres de los oficiales del General Güemes.

En los frisos norte y sur, están representadas las huestes gauchas y el Regimiento de los Infernales y en la parte posterior, el sacrificio del pueblo salteño por la Patria.

 

 
Placa recordatoria del lugar de su natalicio

 

Casa ubicada en calle Balcarse Nº 51, en donde habitaba el Sr. Padre del General Güemes, cuando fue designado Tesorero Ministro Principal de la Real Hacienda de la Intendencia de Salta del Tucumán en 1784. Esta circunstancia hizo que fuera este el lugar donde naciera Don Martín Miguel Juan de Mata Güemes, el 8 de febrero de 1785, lo cual se recuerda con una placa en el muro del edificio moderno que hoy se halla en ese lugar.

 

 

Casa de calle España Nº 730

           

Entre las calles Balcarce y 20 de Febrero conocida como la casa de Güemes, fue construida durante el dominio español (1.789) para Manuel Antonio de Tejada quién se la prestó a Gabriel Güemes y Montero y a su familia para que viviera mientras se desempeñaba como tesorero de la Intendencia de Salta del Tucumán. Fue restaurada entre 1.999/2.001; es propiedad privada y se conserva intacta. El prócer vivió en ella desde 1.789 hasta 1.812. Fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1971.

La edificación consta de tres patios, el primero, era de recepción y sobre el daban las habitaciones donde funcionaba la Tesorería; el segundo, para las actividades domésticas y el tercero para las de servicio y huerta.

 

 

Casa de Graña

           

Fue la vivienda de un español, que la abandonó ante los movimientos independistas. Ubicada frente a la Plaza principal (Actual Hotel Salta), el Gral. Güemes la ocupó como Casa de Gobierno en 1817.

 

 

Convento San Bernardo

 

Desde el siglo XVIII, fue el hospital San Andrés, donde atendían a los heridos en la guerra por la independencia en el siglo XIX.

 

 

Escuela Gral. Don Martín Miguel de Güemes Nº 016

           

Ubicada en Av. Belgrano al 666, en donde habitó la familia Güemes, al contraer 2º nupcias la viuda Doña Magdalena Goyechea y de la Corte, Sra. Madre del General Martín Miguel Güemes. Casóse con el propietario de dicho edificio, Don Francisco Martínez de Tineo.

Fue constituida en 1815 y en 1928 fue adquirida por el Consejo General de Educación de la Provincia, en donde funcionará la Escuela Martín Miguel de Güemes.

En 1990, el 28 de agosto fue declarado Patrimonio Histórico Provincial, según Decreto Nº 1787.

 

 

Panteón de las Glorias del Norte

 

Ubicado en la Catedral Basílica de Salta, fue inaugurado el 20 de octubre de 1918, en donde descansan los restos mortales del Gral. Güemes.

 En un cofre con vidrio del siglo XIX, que contuvo la Corona de Espinas y los Resplandores del Señor del Milagro, se guardan los siguientes objetos que fueron del Gral. M. M. Güemes, donados por la familia Güemes: 1- Escapulario con la imagen del Justo Juez; de plomo polícromo del siglo XIX. 2- Fragmento del manto de la imagen del Justo Juez, del siglo XVII, de la Parroquia de Nuestra Señora de la Candelaria de Salta, es de terciopelo rojo bordado con hilos de plata. 3- Cofre de ébano y nácar con las iniciales M.M.G. del siglo XIX, en donde se guardaban objetos de la devoción del General Güemes. 4-Guardapelo de plata con cabellos del General Güemes, cortados por sus nietos en el traslado de sus restos en 1918.

También se expone en el Panteón la urna con los restos mortales de Doña Carmen Puch de Güemes.

 

 

2. Cercanías de la ciudad Capital

 

Casona de Castañares

 

Declarada Monumento Histórico Nacional por Decreto Nº 95.687 de fecha 14 de Julio de 1.941, emplazada en la finca del mismo nombre a poco mas de 5 Km. hacia el norte de la ciudad.

A principios del siglo XVIII era una chacra de propiedad Capitán Martín de Castañares. En 1.813, la casa y sus terrenos adyacentes pertenecían al Coronel José Saravia.

Es una típica casona colonial de campo, con amplios corredores, techos de viga de palma, cubiertos con tejuelas, pisos de gruesos ladrillones. Sus amplios ventanales tienen rejas de hierro de Vizcaya y sobre su fachada se destaca el clásico mirador. Fue construida en diversas épocas y se ha ampliado de acuerdo con las necesidades de sus moradores. Los primitivos pilares de madera fueron reemplazados por columnas de mampostería.

El 24 de Mayo de 1.821, el General Güemes es depuesto como gobernador por los miembros de “La Patria Nueva”. El 31 del mismo mes y año, el General penetra en la finca Castañares con 600 gauchos; se suman a ellos los vecinos, quienes lo aclaman y reponen en el poder.

 

 

Cañada de La Horqueta

 

Situada al sureste de la capital. En este lugar estaba el campamento al que llegó herido Güemes y en el que murió el 17 de Junio de 1.821.

Aquí se levanta el Monolito que recuerda esta circunstancia, obra de Moltisanti. Fue inaugurado el 17 de Junio de 1.934. Depende de la Secretaría de Turismo de la Provincia de Salta y se abre a pedido de los visitantes.

Todos los años, para la efeméride de la muerte, los gauchos realizan “La Guardia Bajo de las Estrellas” y posteriormente se dirigen a la ciudad para el desfile.

 

 

La Troja

 

Situada en el Departamento Capital, sobre ruta Nº 26. Finca en la que se ubicaba una Posta desde el siglo XVIII. En su entorno se desarrolló la guerra gaucha por la independencia. Actualmente se conserva el edificio original del siglo XVIII y XIX.

 

 

Finca La Cruz

 

Ubicada a 23 Km. al este de la ciudad de Salta. Fue declarada Monumento Histórico Nacional por Decreto Nº 95.687 de fecha 14 de Julio de 1.941.

Era patrimonio de la madre de Güemes, doña Magdalena de Goycochea y la Corte.

Entre 1816 a 1821, la casa y la finca fueron escenario de la guerra gaucha, cuartel general, hospital de sangre, campo de entrenamiento y casa de gobierno.

En el lugar funciona actualmente el “Museo de la Vida Rural de Salta, Finca La Cruz”, por Decreto provincial Nº 379/82. Se exhiben instrumentos de labranza, armas, muebles coloniales, platería y objetos de uso doméstico.

El edificio posee las características propias de las construcciones del siglo XVIII. Consta de dos plantas, con balcones, rejas y patio trasero.

 

 

Capilla de San Martín de Guaguayaco del Chamical

           

Declarada Monumento Histórico Nacional por Decreto Nº 14.119 de fecha 7 de Junio de 1.944. Se halla emplazada en la finca del mismo nombre, a 37 Km. al sureste de la capital.

Fue construida en el siglo XVIII y era atendida por los misioneros franciscanos.

Las paredes son de adobe, posee una nave central con cimientos de piedra. El frente es liso con campanario de una sola pared. Tiene también sacristía y un cementerio.

En 1820, el General Güemes manda reconstruirla, para beneficiar a sus gauchos.

Desde el 18 de junio de1.821 al 14 de noviembre de 1.822 albergó los restos del héroe gaucho.

 

 

La Quesera

 

Estancia ganadera dedicada a la producción de quesos que abastecían a la ciudad de Salta. Fue puesto de avanzada del Ejército del Gral. Güemes. El 7 de junio de 1821, en este lugar fue auxiliado el Gral. Güemes herido mortalmente. En el lugar se encuentra una antigua Capilla con cementerio, al lado de la sala de la finca.

 

 

La Pedrera

           

Ubicada a 10 Km. de la ciudad de Salta, donde nace la ruta provincial Nº 48, Fue el antiguo camino que conducía a Tucumán, encontrándose en su trayecto las fincas La Quesera, La Cruz, Chamical y La Troja.

En los montes de La Pedrera se produjeron dos triunfos importantes para los patriotas: El 28 de marzo de 1814 y el 2 de junio de 1820.

 

 

Chacra El Carmen

 

Originalmente perteneció a don Pantaleón Aguirre quien en el año 1.817 la vende al General Güemes, este la llama El Carmen, en honor a su esposa Carmen Puch.

Sirvió de campamento para los gauchos y de estancia para las caballerías. Uno de los nietos del prócer, el Dr. Adolfo Güemes, la dona al gobierno en el año 1.945 para que allí funcione una escuela agrícola. Originariamente la donación del terreno era de 700ha pero una parte se destino para Vialidad y la Municipalidad lo que quedaría para la Escuela Agrícola 360ha.

A un costado de la escuela, se conserva el edificio de la antigua casa, de adobe, techo de teja y galería con columnas de madera, típica construcción del siglo XVIII. Es Monumento Histórico Nacional, según Decreto Nº 2.478 del 13 de Julio de 1943.

 

 

Finca San Miguel

 

A 15 Km. al sur de la capital. Perteneció a la familia Tejada; actualmente es un espacio que pertenece al INTA.

Fue otro escenario de la guerra gaucha.

En la casa vivió la hermana del General, Macacha, su confidente y consejera.

Se conserva parte de la edificación: la galería y dos habitaciones, el resto está en ruinas.

Dentro del edificio del INTA se encuentra el Oratorio, en buen estado, con imágenes antiguas, entre las que se destaca la de San Miguel Arcángel.



3. Interior de la Provincia de Salta

 

Estancia El Bordo

 

Ubicada en el Departamento de Güemes, fue propiedad de la familia de la señora madre del Gral. Güemes, por cuya razón es el lugar en donde pasó su infancia y se formó como gaucho.

 

 

Estancia La Lagunilla

 

Ubicada en Departamento Capital, allí se ubicaba la Posta Punta de Agua. Se alojaron en diferentes momentos los generales Manuel Belgrano y Martín Miguel Güemes durante la gesta independista.

 

 

Estancia Las Higuerillas

 

Ubicada en Departamento Capital, fue casa de patriotas, en donde se alojaron en diferentes oportunidades de la gesta independista los generales Manuel Belgrano y Martín Miguel Güemes.

 

 

Finca La Calavera

 

Ubicada en el paraje Bella Vista, en el Departamento Chicoana a 30 Km. al sur de la ciudad capital.

En esta finca se encuentra la histórica sala de propiedad de la familia del héroe (actualmente de la señora Marieta Güemes de Lanusse); desde la misma se podía ver la enorme extensión del Valle de Lerma y los movimientos del ejército enemigo.

Fue casa de descanso y un lugar de refresco para el general y sus tropas.

La construcción de la sala revela el estilo colonial de trescientos años atrás; los travesaños de los techos y los fuertes portales son de madera de la zona.

Los muebles de las habitaciones son rústicos, hechos a hachuela o escoplo, las camas son de hierro o bronce. La cocina y los baños han sido modernizados.

 

 

Yatasto

 

Declarada Monumento Histórico Nacional, depende del Museo Histórico del Cabildo de Salta. Está situada a 150 Km. al sur de la capital, en el Km. 1.449 de la Ruta Nacional Nº 9, Departamento Metán. En ella, en el año 1.812, se reunieron el General Belgrano y Juan Martín de Pueyrredón, y en el año 1.814, los Generales Belgrano, San Martín y Güemes, para coordinar las acciones que derivaron en la campaña del Alto Perú y la defensa Salto-Jujeña.

La finca de Yatasto corresponde a una parte del casco de estancia que originalmente perteneció a don Francisco Toledo Pimentel; Según el dintel de la puerta fue reedificada en 1.784. Actualmente se conserva sólo una parte del edificio que consta de cuatro habitaciones en planta baja y una en planta alta.

Sus paredes, son de adobe revocadas y encaladas. Se trata, por sus características, de una típica vivienda rural.

Funciona un Museo en el que se exhiben muebles y objetos del siglo XVIII que recrean el ambiente de una vivienda rural de la época.

 

 

Finca Ovando

 

Situada a 1 Km. de la ciudad de Rosario de la Frontera.

Fue propiedad de la familia Puch y luego de los Güemes. Escenario de las guerras de la emancipación cuando el General Güemes llegó al lugar con sus huestes gauchas.

Posee una sala con las características típicas de vivienda rural de la época colonial, que fue construida a fines del siglo XIX, sobre la antigua vivienda colonial. Remodelada por los distintos propietarios, conserva aun su estructura original, consistente en patio con habitaciones alrededor, definiéndose los sectores de recepción, habitaciones de la familia propietaria y área de servicio incluyendo los típicos depósitos rurales y perchel.

 

 

Finca Las Conchas

 

Ubicada en el Departamento de Metán, en las proximidades del río Pasaje Juramento, fue el Cuartel General del Sur de la provincia, del Gral. Güemes desde 1814.

 

 

4. Patrimonio mueble

 

En Museo Histórico del Norte del Cabildo de Salta

 

1- Cuadro,

Técnica: óleo sobre tela,

Autor: Estruch, pintado en 1912.

Características: Marco dorado, de dimensiones grandes.

Se observa al General Güemes a caballo seguido por sus gauchos en el campo de batalla.

2- Escribanía de viaje: perteneciente al general Güemes.

Donación: Dr. Atilio Cornejo.

3- Réplica del Sable: Referencia

El original se encuentra en el Museo Histórico Nacional.

4- Sombrero Bicornio: perteneciente al uniforme de gala del gral.

Donación: Mercedes Graña de Lima e hijos.

5- Lápida: de la tumba, en la cual yace por primera vez los restos del gral.

6- Cuadro, tipo aguafuerte. Autor: E. Lanziuto. Características: se observa al general herido, recostado bajo un árbol. A su alrededor están sus gauchos.

7- Urna: Donde se depositaron los restos del general, desde el 20 de octubre de 1918 hasta el 9 de diciembre de 1985. Luego es trasladado a un sarcófago en el Panteón de las Glorias del Norte.

8- Uniforme: chaqueta confeccionada en paño lenci, color negro y verde con botones dorados.

Puños y Cuello: donación de la Sra. Francisca Güemes de Arias.

9- Constancia del documento de nacimiento: se encuentra enmarcada la hoja de bautismo.

10- Cofre: madera taraceada con herrajes de plata, perteneciente a doña Carmen Puch de Güemes. Donación: Francisca Güemes de Allende.

11- Cuadro: óleo sobre tela. Autor: Bourrell.

Imagen: el general en avanzada, lleva su sable en posición hacía Abajo, es seguido por sus gauchos.

12- Escultura: Autor: Hernán Sullen de Ayerza. (Cabeza y hombro).

 

 

Museo de Bellas Artes

 

1- Cuadro: “Vista de Salta”. Observación desde el cerro San Bernardo.

Autor: Carlo Penutti, artista italiano.

Técnica: Oleo pintado en 1854

Tema: Muestra la ciudad de Salta, de comienzos del siglo XIX, aspectos socio económicos, arquitectónicos y urbanísticos.

2- Cuadro de Güemes:

Autor: Eduardo Schiaffino.

Técnica: Dibujo a lápiz.

Tema: Retrato oficial, (1902).

 

 

Museo de la Ciudad

 

Cuadro grande, “Güemes”.

Tema: El Gral. Güemes a caballo acompañado de los Gauchos.

Autor: Lorenzo Gigli.

Tamaño: grande 3,53 x 4,54m.

Restaurado por: Sra. María Campero de Larrán.

Tema: Responde al gesto de Güemes, que levanta su espada como una orden y va acompañado por sus gauchos.

Traje: en cuanto al traje del prócer, dice don Vicente F. López. ”Güemes vestía del mismo modo que su oficiales, distinguiéndose por su capa corta de color grana y como era el oficial más distinguido del ejército llevaba la chaqueta cruzada con alamares, inclusive el caballo era adornado con ricas prendas en oro y plata.



Aeropuerto Salta Gral. M. M. de Güemes

 

Cuadro pintado por el artista Guillermo Usandivaras, en diciembre de 1949.

Tema: Retrato del Gral. Güemes, tomando como modelo la pintura de Eduardo Schiaffino.

 

 

Museo de la vida rural en Finca La Cruz

 

Muebles de dormitorio

Petacas

Cuadro de Doña Carmen Puch de Güemes.

Cuadro de Doña Magdalena Güemes de Tejada.

 

Museo Histórico Nacional de Buenos Aires

 

Sable de parada del General Güemes, donado por la familia Alvarado, quienes lo recibieron de la familia Güemes.

Uniforme de gala del Gral. Güemes.

 

 

Palacio Legislativo de Salta. Sala de Sesiones

 

Cuadro de gran tamaño, denominado “La Muerte de Güemes”, representa al Gral. Güemes herido en la Quebrada de la Horqueta, acompañado de sus huestes.

Fue pintado por Antonio Alice y mereció Medalla de Oro en la Exposición del Centenario en Buenos Aires en 1910.

Desde 1911, se exhibe en la Sala de Sesiones de la Legislatura Provincial, al ser adquirido por el Gobierno de Salta.

 

 

Biblioteca y Museo Histórico del Regimiento de Caballería 5 Gral. Güemes

 

1- Cuadro al óleo con el retrato del Gral. Güemes con uniforme de gala.

Autor: M. Prieto. Inspirado en el retrato oficial de Schiaffino, pero se le agregó un poncho colocado en el hombro derecho, de color natural.

2- Pretal de plata de la montura del Gral. Güemes.

3- Fragmento de mandil de la montura.

4- Uniforme de Los Infernales.



Centro Argentino

 

Cuadro Tema: El general M. M. de Güemes montado en su caballo, viste un uniforme militar blanco, lleva el sable sostenido hacia arriba, es seguido por sus gauchos a galope.

Autor: Filman

Técnica: Pintura

Medidas: 5 m. por 2,50 m.

 

 

Escuela Martín Miguel de Güemes de Gendarmería Nacional

 

En Capital Federal. Cuadro al óleo pintado por el tataranieto del Gral. Güemes, Dr. Martín Gabriel Figueroa Güemes, representando al General Güemes con uniforme de gala.

 

 

Instituto Güemesiano de Salta

 

Biblioteca especializada de uso interno

Colección de fotografías de temas gauchescos, de los actos en Homenaje al Gral. Güemes y de retratos diversos del Prócer y de Doña Macacha.

Réplica reducida del sable del Gral. Güemes, donado por la Agrupación VII Salta de Gendarmería Nacional en 2007.

Cuatro bustos del Gral. Güemes en diferentes tamaños, dos de bronce uno de cemento grande y otro de cerámica para escritorio.

Mantón de manila de seda, marrón claro con guardas verdes y rojas de Doña Magdalena Güemes de Tejada.

Camino de Mesa blanco bordado por Doña Carmen Puch de Güemes.

 

 

Archivo y Biblioteca Históricos de Salta

 

Documentación histórica original, referidas al General Martín Miguel Güemes, registradas como Caja Güemes.

 

 

En casas particulares

 

Domicilio del Sr. Martín Güemes Saravia:

Un bolso de cuero antiguo. Una medalla conmemorativa de 1923. Un fragmento del mandil de la montura del Gral. Güemes. Cabellos de Doña Carmen Puch de Güemes. Fotografías y documentos de la familia Güemes y sus propiedades.

Domicilio de la Sra. Hortensia Arroyo:

Cuadro al óleo, con el retrato del Gral. Güemes. Tiene un marco de madera con banderas que representan cada una a los departamentos de la Provincia de Salta.

Autor: A. Papi.

Domicilio paterno del Dr. Rogelio Saravia Toledo:

Cuadro al óleo retrato del Gral. Güemes, inspirado en el retrato oficial del autor Eduardo Schiaffino.

Autor: Guillermo Usandivaras, en 1975.

Domicilio Sra Dora Nella Castro

2 lanzas en caña tacuara

1 sable que fue del coronel Ruiz Huidobro

1 medalla de bronce del centenario, 1910.

Domicilio de la Prof. María Cristina Fernández de Pérez, en Capital Federal:

Poncho de seda con los colores de la Bandera Nacional, que perteneció al Gral. Güemes. Lo posee en custodia por voluntad de la familia Figueroa Güemes.

 

 

Agrupación Tradicionalista de Salta Gauchos de Güemes

 

Fue creada en 1946, como consecuencia de las reuniones de gauchos celebradas desde el Centenario en 1910 y con el apoyo del Gobernador Don Adolfo Güemes, quien donó a los gauchos 100 ponchos rojo sangre con lista negra que fueron estrenados en el primer desfile en 1931 al inaugurarse el Monumento al Gral. Güemes.

Las frecuentes reuniones gauchas y en especial los 17 de junio, demostraron la necesidad de organizarlos institucionalmente y así nace la Agrupación Tradicionalista de Salta Gauchos de Güemes en 1946 con el lema “Dios Patria y Tradición”, siendo su emblema el poncho rojo por la sangre derramada en la guerra por la independencia y la lista negra por el luto. Con el objetivo fundamental de honrar al Prócer, conservar las tradiciones y confederar a todos los Fortines Gauchos del interior de la Provincia de Salta.

 

 

Publicaciones referidas al Gral. Güemes

 

Güemes, Luis: Güemes Documentado. 12 tomos. Desde 1979 a 1990. Plus Ultra Buenos Aires

Güemes, Luis: 1972, Datos sobre Doña Carmen Puch de Güemes. En Boletín del Instituto San Felipe y Santiago de Estudios Históricos de Salta.

Atilio Cornejo: Historia de Güemes. Salta. 1945.

Figueroa Güemes, Martín G.: Verdades Documentadas para la Historia de Güemes, 1948.

Solá, Miguel: Las Milicias de Güemes. 1963.

Frías, Bernardo: Historia del General Güemes, en 6 tomos. Publicada la 1° edición desde 1902 a 1961 y la 2° edición desde 1971 a 1973. Ed. Depalma. Bs.As.

Boletín del Instituto Güemesiano: N° 1 de 1977 a N° 31 de 2007.

Jornada de Estudios Sobre Güemes. Salta 1972.

Newton, Jorge: Güemes El Caudillo de la Guerra Gaucha. Plus Ultra. 1967.

Bicentenario del Natalicio del General M. M. de Güemes. Congreso Internacional de Historia, 1985. Senado de la Nación, 1989.

Figueroa, Fernando: Don Martín. 1994.

Instituto Güemesiano de Salta: www.institutogüemesiano.gov.ar

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Colmenares, Luis Oscar: M.M. de Gümes, el Mártir de la Patria.1999.Gofica.

Colmenares, Luis Oscar: Martín Güemes, Un Padre de la Patria. 1972, Salta.

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FUENTES CONSULTADAS

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

BOLETINES DEL INSTITUTO GÜEMESIANO DE SALTA: Nº 1 a 31.

CORNEJO, Atilio: 1947, “Historia de Güemes”, Salta.

DOCUMENTACIÓN DEL ARCHIVO Y BIBLIOTECA HISTÓRICO DE SALTA.

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HESSLING, Teresa Cadena de: “Casas de la ciudad de Salta vinculadas a la vida del general Martín Miguel de Güemes. Monografía inédita.

MINISTERIO DE CULTURA Y EDUCACIÓN DE LA NACIÓN “Perfil Arquitectónico de Salta”: 1982.

NAVAMUEL, Ercilia: 1990- 2007, Investigación y Relevamiento de sitios históricos de Salta. Fichaje y registro fotográfico. Entrevista con personas mayores para el relevanmiento de la tradición oral. Consulta de documentación histórica en el Archivo y Biblioteca Histórico de Salta.

SOCIEDAD DE ARQUITECTOS DE SALTA: “Salta, IV Siglos de Arquitectura y Urbanismo”: 1982, Talleres gráficos de la UNSa.

 

NOTAS

 

Y

 

DISCURSOS

 

 

 

PRESENTACIÓN DEL CD SALTA ·

 

 

Rodolfo Leandro PLAZA NAVAMUEL

 

            Señoras, señores. Buenas tardes. Tenemos desde hoy a nuestra disposición el Disco Compacto Interactivo de Salta, versión 2007. Días pasados, el autor y director del “CD Salta” don José de Guardia de Ponté, me invitó a presentar este valioso trabajo, que lo es desde todo punto de vista en lo que se refiere a la cultura en general de nuestra provincia.

            Guardia de Ponté nacido en esta ciudad en 1962 trabaja en la Cámara de Diputados provincial desde hace ya veinticuatro años; ingresó como programador, pero tres años más tarde, en 1987, la Cámara adquiere la primera computadora. El proyecto de Guardia de Ponté de crear una web institucional se vio cumplida en el año 2000, y en 2003 consigue que se edite el primer CD a modo de prueba.

            A fin de revalorizar el patrimonio natural, histórico y cultural de los salteños y de fomentar el turismo de la Provincia, se siguió trabajando día a día y con singular acierto en el Sector Web, formado para estos fines con la colaboración y el esfuerzo de Sara Graciela Lapad y Daniel González Turu. Además, cooperan permanentemente en el objetivo señalado, diferentes instituciones de la provincia y profesionales de la cultura, de la historia, la antropología y el turismo.

            La página web o el “Portal de Salta” está al servicio de la comunidad, y puede ser consultado en internet, en su sitio www.portaldesalta.gov.ar.

            También, merced a lo dispuesto por el presidente de la Cámara de Diputados Dr. Manuel Santiago Godoy, el Sector Web ha prestado el servicio de composición de sitios web a partir de las directivas e información provistas por los interesados, destinados a distintos organismos culturales y turísticos de la Provincia, que se hallan imposibilitados de realizarlos y/o costearlos financieramente. Podemos citar al Museo Histórico del Norte, al Museo de Antropología de Salta, al Museo de Bellas Artes, al Museo de la Ciudad de Salta, a la Biblioteca de la Legislatura, a la Biblioteca Provincial "Dr. Victorino de la Plaza", al Instituto Güemesiano de Salta, y a la Senda Gloriosa de la Patria, entre otras instituciones que gozan de este beneficio.

            Pero no concluye aquí la difusión y el alcance del Sector Página Web Institucional, porque, como hemos visto, se prosiguió con la edición del “CD Salta” y en 2004 se presentó una versión mejorada que desde entonces se repite todos los años. La Cámara de Diputados ofrece gratuitamente una versión actualizada y aumentada en procura de divulgar y rescatar los valores, la tradición, la historia, el turismo, la economía, la antropología y la geografía de Salta, enriquecida con videos, temas musicales, voces de reconocidos poetas, imágenes y fotografías antiguas, mapas interactivos, y actividades multimedia. Circuitos turísticos, biografías, etc. Desde la primera edición en 2003 ya se han distribuido, pues, más de 7.000 copias del CD a diferentes entidades educativas y culturales de la provincia.

            Una de las novedades del pasado 2006 fue la inclusión de las voces de diez poetas salteños, recitando sus más sentidos poemas, esto fue muy bien recibido por el público, así como el “Anecdotario Salteño” y el importantísimo Menú de la Biblioteca Virtual de libros completos de autores de Salta, que este año fue mejorado con nuevos títulos, entre los que se cuentan dos documentados trabajos referidos a Cafayate y a la Gobernación de los Andes, respectivamente.

            El Menú de Biografías Salteñas que comprende a los diversos artistas, escritores, músicos, pintores, funcionarios, políticos, etc., aporta de manera significativa al revivir a hombres y mujeres que marcaron hitos en la historia de la cultura y del progreso institucional y económico de la región.

            Esta versión renovada implica una mayor tecnología, la inserción de más voces de nuestros poetas, y las biografías de más de 60 pintores y escultores. Se añadieron asimismo, 450 artículos nuevos y más de 600 fotografías y mapas.

            Lo descrito sobre nuestro Héroe Nacional, general don Martín Miguel de Güemes, es importante. Además, la página del Instituto Güemesiano de Salta como Portal de la Cámara, está en funcionamiento franco y consta con dominio propio. Desde mi lugar en el Instituto y en la dirección de publicaciones del mismo, considero oportuno pues, invitar aquí a los güemesianos a colaborar en el sitio con sus producciones historiográficas, para un mejor conocimiento de la gesta que ha trazado el surco de una Patria Grande.

            En fin, es abundante y muy valioso el material que ofrece este CD, una amplia información geográfica, e íconos que aluden a los pueblos indígenas del Norte, la antropología y arqueología de Salta, la gastronomía regional y andina. Un informe sobre lo que ofrece la provincia en materia económica, sobre la actividad agrícola ganadera, la economía, la producción y sus regiones productivas.

            Lo más nuevo en esta tirada es el buscador interactivo y la construcción de nuevos íconos que incluyen la historia de edificios, de lugares, de pueblos, de personajes, relatos, etc.

            Es justo entonces, por todo lo comentado, felicitar a los hacedores de este importante compendio digital, que abre hoy a los estudiantes, profesionales y público en general la posibilidad de disfrutarlo provechosamente sin costo alguno.

            Nada más, muchas gracias…

 

GÜEMES

 

 

Mariano COLL MÓNICO ·

 

 

 

 

 

 

Contemplas desde lo alto

A tu pueblo agradecido

Y al suelo donde has nacido

Por el que diste la vida

A esta tu Salta querida

La de tu último suspiro.

 

El grito de independencia

Que del puerto había partido

Campeaba medio escondido

Y en Salta dijo ¡Presente!

Porque sobraban valientes

En este Norte argentino.

 

El gaucho salteño ha sido

El primero en ofrecerse

Si es preciso hasta la muerte

Por la ansiada Libertad

Y detrás de esa hermandad

Galopaba hacia su suerte.

 

Con Güemes, allá en Suipacha

Marcaron al extranjero

Como si fueran terneros

Aquellos gauchos valientes

Que como fierro caliente

Le entraron a sable y fuego.

 

De las armas de la Patria

fué su primera victoria

según nos cuenta la historia

y en ella ya Don Martín

fue del gaucho el paladín

que los llevó hasta la gloria.

 

Contuvo siete invasiones

Con sus fuerzas reducidas

Castigadas, doloridas

Sin medios y sin ayuda

Pero que marchaban mudas

A un mismo destino unidas.

 

Hacia Chile y el Perú

Permitió así Don Martín

Que marchara San Martín

Cruzando la cordillera

Y en su misma madriguera

Mostrase al godo su fin.

 

Dejó su vida temprano

En los campos del honor

La independencia legó

Aunque se olvide la historia

Que tiene flaca memoria

Con Güemes y su valor.

 

Era necesario entonces

Darle un reconocimiento

Y es ese el fundamento

De la ley que lo declara

Héroe, y levanta la llama

Por tanto merecimiento.

 

De la gesta güemesiana

Acá están tus herederos

Que se jugarán enteros

Si es preciso con la vida

Juntando así tu partida

Y el porvenir de este suelo.

 

Hagamos de nuestra Salta

Aquella tierra soñada

Que Güemes ya señalaba

Como un pago floreciente

La tierra del sol naciente

De nuestra Argentina amada.

 

Con rectitud y coraje

Trabajando honestamente

Teniendo siempre presente

Esa senda güemesiana

Un venturoso mañana

Plantemos como simiente.

 

Valores que son las armas

Legadas por los abuelos

Aquellos que construyeron

Esta Argentina incipiente

La Patria que no se vende

Al oro del extranjero.

 

Contemplas desde lo alto

A tu pueblo agradecido

Y al suelo donde has nacido

Por el que diste la vida

A esta tu Salta querida

La de tu último suspiro.

 

                        Mayo, 2007


JUANA GABRIELA MORO DÍAZ DE

LÓPEZ. UNA DAMA PATRICIA ·

 

 

Macaria R. CHOQUE ··

 

Patriota de la guerra de la Independencia nacida en Jujuy el 26 de mayo de 1785, hija del teniente coronel don Juan Antonio Moro Díaz y de doña Faustina Rosa de Aguirre. El teniente coronel don Juan Antonio Moro Díaz, juntamente con don Juan Martín de Pueyrredón y don Ramón García Pizarro, fundaron el pueblo de Orán, del cual el teniente coronel Moro Díaz fue Regidor Alcalde. Doña Juana Gabriela Moro Díaz, contrajo matrimonio con el coronel don Gerónimo López - hijo del capitán don Gregorio López y de doña Manuela Mercado y Carbajal - siendo testigo de la boda que bendijo el cura don Anastasio de Isasmendi, el licenciado don Juan Esteban Tamayo, don Cipriano González de la Madrid y don José Tomás Sánchez.

En 1802, toda su familia se estableció en Salta donde doña Juana Gabriela comenzó a gozar de prestigio por su atrayente personalidad. Su patrimonio y su audacia se pusieron de relieve durante los prolegómenos de la Batalla de Salta cuando, junto a otras damas se propusieron a conquistar a los oficiales realistas con el propósito de debilitar al ejército enemigo. Doña Juana, mujer de singular belleza, se adjudicó la tarea de seducir al marqués de Yavi, jefe de la caballería española. De acuerdo con lo convenido, el marqués y varios de sus compañeros y oficiales accedieron a abandonar las filas realistas el día previo a la batalla, comprometiéndose a regresar al Perú y trabajar por la causa de la revolución. Pero el accionar patriótico y abierto de doña Juana Gabriela no paró aquí, ya que fue partícipe de otras acciones que la llevarían a erigirse en uno de los enemigos principales de los españoles, convirtiéndose para estos en el mas anhelado premio por conquistar. Los vaivenes de la Independencia de nuestra Argentina, pasaban por Salta exclusivamente en esos momentos, y por los salteños enrolados en cimentar la nueva patria, la responsabilidad de rechazar a los realistas. Pero estos iban y venían de nuestra capital, de acuerdo a las circunstancias que los erigían en vencedores o vencidos.

Al invadir el virrey del Perú, a cargo del ejército del Alto Perú, don Joaquín de la Pezuela la provincia en 1814, a raíz de las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma, lo primero que hizo el jefe español, fue tomar prisionera a doña Juana Gabriela, la “codiciada presa”, para darle un escarmiento ejemplar. No la castigaría físicamente, dada su condición de mujer, pero para corregir desviaciones, los hombres siempre contaron con los más refinados métodos de torturas, desde que el mundo es mundo. Pezuela la condenó a la pena capital, pero sin utilizar para ello el clásico paredón y su pelotón de fusilamiento. La hizo encerrar en una habitación de su propia casa y ordenó cerrar todas las aberturas para evitar toda comunicación con el exterior. Este cruento tormento, el de confinamiento por encerramiento, es vulgarmente conocido como “tapiamiento”, “tapiar” o “tapiada”. Una vecina, aunque realista, se compadeció de Juana Gabriela y horadando la pared, la salvó de morir de hambre y de sed, quedándole desde entonces el mote de la emparedada. Su casa estaba ubicada en la calle España 782.

Posteriormente realizó otras arriesgadas acciones, como la de ir en busca del general don Juan Antonio Álvarez de Arenales para conocer la posición de su ejército, del que llegaban noticias contradictorias. Se vistió de colla y así se lanzó por valles y quebradas. Algunos días después se presento en casa de doña Serafina González de Hoyos, esposa del general Arenales, para anunciarle que su marido estaría en Salta al día siguiente, lo cual aconteció, desalojando a las fuerzas españolas. La población, entusiasmada, paseó a Juana por las calles de Salta. El 9 de julio de 1853 integró el grupo de damas salteñas que se dirigió al gobierno “lamentando la postergación a que se relega al sexo femenino al no permitírseles jurar la Constitución Nacional”.

Su retrato, ya anciana, fue publicado por el doctor Bernardo Frías en la primera edición de su obra Historia del General Güemes (Tomo II, pagina 607). Existe una iniciativa, la de llevar sus restos al Panteón de las Glorias del Norte, ubicado en la Basílica Catedral de Salta propiciado por la Junta de Estudios Históricos de Salta en el año 1963. La misma, que tiene como fin “actualizar la investigación del destino de sus restos y, en caso de ser encontrado, trasladarlo con ceremonia oficial, al Panteón de las Glorias del Norte está suscripta por el coronel (R) don Salvador Figueroa Michel, presidente; ingeniero don Jorge Wanters Toranzos Torino, vicepresidente y el profesor don Carlos Gregorio Sosa, secretario.

Doña Juana Gabriela Moro Díaz de López “...a diecisiete días del mes de diciembre de 1864, en casa de su propiedad, habiendo recibido el sacramento de la penitencia, sagrado viático y extremaunción que el Canónigo Don Pascual Arce administró el día el 15 del presente, murió en la comunión de nuestra Santa Madre Iglesia de enfermedad al hígado Doña Juana Morodíaz, vecina de esta ciudad de edad de 90 años viuda del finado Don Jerónimo López. Su cadáver fue sepultado en el panteón de esta ciudad con oficio rezado el 18 del mes y para que este conste lo firmo, Napoleón Cairo”, según consta en el archivo del Arzobispado de Salta.

Pese a dejar de existir en diciembre de 1874, el nombre de la ilustre patricia aparece en un documento en el archivo del arzobispado de Salta, el domingo 1º de octubre de 1876, como madrina de bautismo, junto a su hijo el doctor Bernabé López, de la niña María Petrona Toranzos Torino, después fundadora y presidenta del Patronato de la Infancia de Salta. Además el después obispo de Salta Gregorio Romero, la conoció en lúcida vejez. Las biografías existentes sobre su personalidad la dan fallecida centenaria entre 1886 y 1887, cuando la epidemia del cólera se abatió sobre Salta y como una de las víctimas del flagelo.

En el documento de su fallecimiento, figura con su apellido de soltera alterado: Morodíaz y no Moro Díaz, lo cual indujo a equivocaciones de quienes siguieron sus rastros hasta el final de su existencia.

Mucho es lo que puede decirse de ésta jujeña-salteña y argentina ejemplar, temeraria sin límites, la que a través de su ejemplar accionar deja traslucir una personalidad exquisita, cautivante por sus hazañas, despertando la admiración de mujeres y hombres por igual. Su ingreso al Panteón de las Glorias del Norte, junto al de otras mujeres contemporáneas en la lucha por la libertad del país, sin duda debe materializarse como un justo reconocimiento a ese grupo de arrojadas damas, o al menos si sus restos no se encuentran, que sus nombres figuren en una placa que las recuerden permanentemente. Es el justo homenaje que toda la salteñidad les debe a estas “mujeres de la Independencia”. La única excepción es la de doña Martina Silva de Gurruchaga que, con iguales méritos que las anteriores, sus restos si descansan en el Panteón de las Glorias del Norte.

 

INAUGURACIÓN DE UN BUSTO DEL HÉROE DE LA NACIÓN

ARGENTINA, GENERAL MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES ·

 

 

Alberto Ramón BARROS BLANZARIS ··

 

            Señor vicegobernador de la Provincia D. Walter Wayar, señor diputado provincial Dr. Pablo Kosiner presidente de la Fundación Participar, señora diputada provincial Mirta Figueroa, señor concejal Fernando Echazú, señor secretario de relaciones institucionales del gobierno de la Provincia de Salta Dr. Roque Macarello, señor 2do. jefe de la VII Agrupación Salta de Gendarmería Nacional, señor representante de la V Brigada Mecanizada, señor presidente de la Senda Gloriosa de la Patria, señora presidenta del Instituto Güemesiano de Salta Prof. Ercilia Navamuel, señor vicepresidente del Instituto Güemesiano de Salta Jorge Núñez, señores miembros de los Consejos de Administración de las Fundaciones CEALD y Participar, señores representantes de las fuerzas vivas de Salta, señores invitados especiales, alumnos, señoras y señores.

            Es hoy una fecha de singular importancia para todos aquellos que pertenecemos a la Fundación CEALD, ya que reunidos bajo este cielo de julio y cercanos ya a celebrar el centésimo nonagésimo primer aniversario de la Declaración de nuestra Independencia, hemos descubierto con un hondo sentimiento patriótico el Busto de unos de los Arquitectos de esa magna fecha, nuestro Glorioso Mártir de la Patria y Héroe Nacional Gral. Don Martín Miguel de Güemes que a partir de hoy presidirá desde el patio central de nuestra casa todas nuestras actividades institucionales.

            Cuando se nos informara, por parte del Consejo Directivo de la Fundación Participar, de la donación de este busto, no dudamos un instante en aceptarlo y nos sentimos embargados de orgullo por ser depositarios de un presente tan caro a los argentinos y a todo salteño bien nacido. Cuanto más orgullosos podemos sentirnos si el Busto del General Gaucho viene en reconocimiento por la humilde y pequeña tarea de difusión y formación sobre la Gesta Güemesiana que desarrollamos en nuestra Escuela de Capacitación y Perfeccionamiento Docente.

            En verdad, que inescrutables son los designios de la Providencia, que ha querido que nuestra Biblioteca de Investigaciones Históricas “Dr. Luís Oscar Colmenares” creada sobre la base de la donación del fondo bibliográfico que perteneciera a uno de los tres más grandes historiadores de Güemes, nuestro recordado Dr. Colmenares, se vea engalanada con la presencia material de aquel a quién éste llamara “Mártir de la Patria y Defensor de la Libertad y la Independencia Argentina”.

            Para nosotros, como comprenderán, todas estas circunstancias nos llenan de una indescriptible emoción. Por todo esto agradecemos al Consejo de Administración de la Fundación Participar, pero muy especialmente ponderamos el noble gesto de su presidente el Dr. Pablo Francisco Kosiner, quien me honra con su amistad y quien conoce de nuestros desvelos en éstos trece años apoyándonos de manera decisiva desde nuestros orígenes institucionales, allá por 1994.

            Hemos querido darle a este acontecimiento todo el brillo que se merece, no por el acto en sí, que conlleva en sí mismo una relevancia fuera de toda duda, sino porque cualquier actividad que lleve a enaltecer la figura y la Gesta de nuestro Héroe Nacional es tratar de pagar una infinita deuda de gratitud para con nuestro prócer y el Glorioso pueblo Salto – Jujeño y Tarijeño, actor principal en la construcción de nuestra argentinidad.

            Por otro lado, la fecha elegida para la inauguración de éste Busto no es antojadiza. El 6 de julio de 1816 se llevó a cabo en Tucumán la última Sesión Secreta, previa a la Declaración de la Independencia, del Glorioso Congreso que tenía por último objetivo dar a las Provincias Unidas una Constitución que frenara la anarquía que se avecinaba. Es en esa última sesión en donde el Gral. Belgrano expone lúcidamente su proyecto de una monarquía incaica para nuestros territorios, reivindicando, así, la deuda para con los habitantes originarios de éstas tierras. Por otra parte, San Martín urgía desde Mendoza se declare la Independencia de toda dominación española y de cualquier potencia extranjera.

            Desde Salta el gobernador Güemes apoyaba incondicionalmente al Libertador y al Congreso que sesionaba en Tucumán, a pesar de la desconfianza y las murmuraciones que en su contra levantaban más de un congresal del puerto. Sin embargo, a pesar de las sospechas, Güemes nunca tuvo, ni en su pensamiento ni en su accionar la más pequeña intensión de separarse de la Nación, y así, declarada la Independencia, trasladado el Congreso a Buenos Aires y sancionada la Constitución de 1819, el Gobernador Salteño se apura a hacerla jurar por Salta en el convencimiento que la unificación de las provincias a través de una Ley Suprema, era el único remedio para repeler al invasor.

            De esta manera desde 1816 a 1821, fecha en que la traición lo lleva a la tumba, Güemes soportará, junto al pueblo de su gobernación, todo el peso y la responsabilidad del haberse declarado la Independencia en Tucumán. Por eso cualquier argentino de bien no podría sentirse más argentino que en estas tierras de Salta y Jujuy. Porque es aquí, en éste teatro majestuoso, en donde se desarrolló el drama más épico de la historia de la Patria, en donde un Aquiles no nacido de dioses sino de carne y de sangre de hombres, supo enervar el tendón del sentimiento patriótico en su gente y haciéndose uno más de ellos desarrolló con métodos y procedimientos inigualados una de las gestas libertarias más heroicas de todos los tiempos.

            También nos congrega en esta oportunidad el hacer un reconocimiento a una Institución señera en el país como lo es el Instituto Güemesiano de Salta. El 17 de junio del año 1972, mediante decreto provincial 5042 el Poder Ejecutivo de la Provincia creaba esta Entidad con la finalidad de “propender al estudio y la investigación de la figura del héroe gaucho” y “encauzar su actividad no solo para glorificar su recuerdo sino para interesar a la población en exaltar su vida, trascendencia y obra”. A partir de esa fecha transcurrieron treinta y cinco años que vieron pasar lo más granado en historiadores e investigadores de Salta, entre ellos los doctores Atilio Cornejo y Luis Oscar Colmenares, las profesoras Teresa Cadena de Hessling, Olga Chiericotti, entre otros, hasta llegar a la presidencia de la Prof. Ercilia Navamuel en cuya gestión y merced a la labor de los Legisladores Nacionales por Salta se logró mediante ley nacional Nº 26.125 reconocer a Güemes “Héroe de la Nación Argentina”. Es por ello que la Fundación CEALD hará entrega al Instituto Güemesiano de una humilde plaqueta en reconocimiento por tan patriótica labor.

            Por último y para cerrar éstas palabras, sirva como homenaje final al Héroe Gaucho, éstos versos que alguna vez plasmara en papel el poeta Carlos Hugo Aparicio en su “Cuanto a Güemes”:

 

Martín Miguel, un himno de bagualas

rompe a buscar tu paz y tu tormento

hasta juntarte huella sobre huella

y rodear de guitarras tu silencio.

 

Porque en el valle sobre el Negro, sigas

midiendo el grito de la tierra nueva

y a tus talones crezcan los jinetes

que nunca dejaran de defenderla

 

Porque en su insomnio la ciudad recobre

la siembra limpia de tu caudillaje

y sepa que a tu sombra y a tu sueño

galopeó la libertad todas sus calles.

 

Que en el puñal cerril de paz y anhelo

brillen tu fama y tu ademán de lucha

y bajo el poncho, brasa y firmamento,

brote el latido de la Patria tuya.

 

Haz que ocupe el coraje de tus vestiduras

montaraces, y empuñe lanzas firmes,

y la sangre que empapa las peleas

sea de un pueblo que muere por ser libre.

 

Martín Miguel un himno de bagualas

busca el cebil herido sin consuelo

te has dormido en el fondo de la tierra

y la tierra te cubre como un cielo.

 

            Muchas Gracias.

 

POEMA AL HÉROE NACIONAL GENERAL MARTÍN

MIGUEL DE GÜEMES Y LA BANDERA DE SALTA

 

 

María Luisa RUSSO de BORELLI

 

Martín Güemes con sus gauchos valientes         Las generaciones cubrió de gloria

Humillaron la arrogante vanidad,                       con su férrea cultura de honor,

Fenecer por su patria fue simiente                     loas al Prócer y a su victoria

Sellando con su sangre la libertad.                     Gratuidad inmortal al blasón de amor.

 

Autor de la sorpresa en la contienda                  Roja Bandera de sangre guerrera

Caudillo patriota, amado y brillante,                   erguida con fragor de guardamontes,

de a caballo con espuelas y riendas                   flamea el cóndor heraldo de mi tierra

de gloriosa fatigas batallantes.                           La noble enseña de cerros y montes.                   

                                         

Bravos centauros, ardiente milicia                     Emblema de Salta, de la libertad

Un solo sentir, la lucha hermanada,                   milicianos jujeños, tarijeños,

nombrado por San Martín con justicia                congregados en abnegada lealtad

Comandante General de Avanzadas.                 guerra gaucha con Güemes y salteños.

 

Gélidos cerros no fueron murallas                     Grana la enseña cruzada de duelo  

al ejército enemigo replegó,                               pasado y presente sus manos se unen,

triunfante en lides y cruentas batallas                libres jinetes con lanzas al vuelo          

con pasión Suipacha laureles legó.                     chirriar de espuelas el valor reúnen.

 

Manos traidoras hirieron de muerte                   Los veintitrés departamentos velan          

al mártir del norte en noche lluviosa,                  el sueño del general que allí estará,

la savia escarlata admirable y fuerte                  con banderas altas, fieles aguardan

plasmó en el paño, la historia nerviosa.              Órdenes del jefe que siempre vendrá.

 

                                                                                                                      Junio, 2006

 

 

 

 

MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES

 

 

Betty Alicia RUSSO de ECHAZÚ ·

                                                                                 

            Vago rumor que llega galopante          

            Torna de noche el monte sombrío.          

            Asombrada por rápida carrera              

            Observo el cielo, en su temblor de estrellas  

            Y pienso:

 

            ¿No es acaso la blonda y pálida luna

            quién le regala su luz cual dorado espejo

            mostrando tu pecho herido?

            Y suspirando como un niño,

            en tu plegaria, el dolor alivias?

            Así te veo, valiente héroe de mi tierra

            ¡Martín Miguel de Güemes!

            en la región sublime de los sueños

            ensayando en el viento tu pregón de gloria

 

            ¡Yo quisiera ser el tiempo de tu triunfo!

            ¡Yo quisiera ser abrigo de tu pena!

 

            Hoy, acaricio la animada piedra,

            Rayo y trueno se confunden con el bronce.

            Te presiento, domando caprichosos potros

            Y veo tu figura erguida en la excelsa

            Cumbre de los siglos.

 

 

 

 

COMISIÓN PERMANENTE DE HOMENAJE

GUARDIA BAJO LAS ESTRELLAS

1956-QUEBRADA DE LA HORQUETA- 2007 ·

 

 

Narciso Ángel FABBRONI ··

 

Hermanos güemesianos:

 

            Mirad el cielo, hermanos güemesianos, verás tu destino en cada estrella, recostada en la dulce noche, porque sois hoy, como el verde laurel de la victoria, vernos en el vuelo de su alma llena en esta noche de inmenso duelo, el escuchar pausado, el último galope, que nos envuelve en el divino adiós de nuestra historia, tan negra y reluciente de undosa cabellera.

            Estamos en el lugar más sagrado, en el mismo altar de la Patria, abrevado en la historia, basada en la autoridad irrefutable de los documentos, junto al espíritu fortalecido de sus gauchos, que abrigaron con su fe, al predilecto “padre de los pobres”, su tan querido don Martín, como en un veredicto definitivo, ser otro padre de la Patria, que junto a sus sacrificados pares, el general don José Francisco de San Martín y el general Manuel del Corazón de Jesús Belgrano, forman el trípode de nuestra Nación Argentina y junto al general Simón Bolívar, descanse el augusto edificio de la Independencia Sudamericana.

            Es este monolito en nuestras almas, la copa que se derrama en luto desde aquel débil corazón, aquel 7 de junio cuando la patria nacía, en los ojos se enmudecen las lágrimas, como en un ¡Viva la Patria!, se inmortaliza su nombre entre mármoles y bronces, de la augusta libertad. “Ya se han escrito todas las buenas máximas, solo falta ponerlas en práctica”, morir por la Patria es gloria!, así lo definió con su vida el general Martín Miguel de Güemes. Para nosotros, su pueblo, su descendencia de logros, sus gauchos, su indomable lección de incorruptible hijo de esta tierra, avanza y avanza en la historia de nuestra identidad.

            Ya podemos decir que después de adquirir la virtud de la paciencia, estemos aquí, de homenaje en homenaje con respeto y tradición. La búsqueda de la verdad en aquel agosto de 1958 nuestro Miguel Ángel Salom, dio sus frutos, un aporte científico para la nueva historia de la gesta güemesiana, el sagrado aporte final del lugar exacto de la muerte del insigne general Martín Miguel de Güemes en esta Quebrada de la Horqueta.

            La Guardia Bajo las Estrellas nació el 17 de junio de 1956, con los inmortales miembros del Club Amigos de la Montaña, Salom, Salim, Manuguerra, Madeo, Cortez, García, Fortuny y el querido e interminable Juanito Fadel, enarbolando la antorcha de salud con nuestros queridos pares Luis Madeo y Horacio Cortez (padre). Este cielo, esta ofrenda, los fue viendo en 51 guardias ininterrumpidas de amaneceres, inaugurando auroras, pasando la lanza hacia una nueva guardia, hacia un nuevo relevo de gloria.

            Se sancionó la ley 26.125 en agosto de 2006, pasaron 185 años, fruto de paciencia en esta lucha sin igual en donde el general Martín Miguel de Güemes es por antonomasia Héroe Nacional. En este nuevo bicentenario 1810-2010 esperamos que se pueda disfrutar la lectura desde la currícula escolar y académica de la gesta güemesiana, incorporada y estudiada científicamente, ya no como una deuda de reconocimiento sino definitivamente integrada a la verdadera historia de la gesta de la emancipación sudamericana, en la sólida proyección de identidad y patriotismo.

            Esta Comisión Permanente Guardia Bajo las Estrellas, tan agradecida por esta penitente hostia, que dulcifica el esperado sabor espiritual de la justicia, nos convoque siempre y podamos decir ¡presente mi general! descanse en paz en el eterno mas allá.

 

MEMORIA ANUAL

 

 

INSTITUTO GÜEMESIANO DE SALTA

MEMORIA ANUAL 2007

 

 

Ercilia NAVAMUEL

 

ENERO

 

            Vacaciones. Coordinación con la imprenta para la edición del Boletín Nº 31. Tarea efectuada por el director de publicaciones del Instituto Leandro Plaza Navamuel. Se logró además la edición de una separata del Boletín Nº 29-30 de “Protagonistas de una Gesta Incomparable” cuya autoría pertenece a Rodolfo Leandro Plaza Navamuel, todo lo cual fue abonado por el Ministerio de Educación de la Provincia. La Editorial MILOR, a cargo del Sr. Ricardo López donó la edición de 5.000 ejemplares del folleto “Gral. Martín Miguel de Güemes Héroe Nacional. Ley Nacional Nº 26.125 del 2 de Agosto de 2006”, investigación de la Prof. Ercilia Navamuel y diagramación del Sr. José Alejandro Cañizares.

 

FEBRERO

 

            Primera semana, distribución de tarjetas de invitación para los actos por el aniversario del natalicio del Gral. Martín Miguel de Güemes. También se invitó por Internet, página www.institutoguemesiano.gov.ar del Instituto Güemesiano de Salta, a todos los socios de la República Argentina.

 

            Día 8, horas 11.30: Aniversario del natalicio del Gral. Martín Miguel de Güemes. Asistencia a Misa en la Catedral Basílica y Responso por el P. Prémoli en el Panteón de las Glorias del Norte.

            A horas 19, en la Sede del Instituto Güemesiano, Acto Académico con el siguiente programa: Apertura del Acto con el Himno Nacional y presentación de la cartilla con la Biografía del Gral. Güemes y la Ley Nacional Nº 26.125, titulada “Gral. Martín Miguel de Güemes Héroe Nacional. Ley Nacional Nº 26.125 del 2 de Agosto de 2006” de la Prof. Ercilia Navamuel. Dicha cartilla es una donación de 5.000 ejemplares de la Editorial MILOR.

            Presentación del Boletín Nº 31 del Instituto Güemesiano a cargo del miembro del Consejo Directivo MPN Leandro Plaza Navamuel.

            Conferencias: Presentación de cada conferencista a cargo de la Prof. Ercilia Navamuel.

            El Espíritu Güemesiano y la Antártida por el Sr. Cte. Gral. de Gendarmería Nacional, Pablo Pérez, Caballero Expedicionario al Desierto Blanco.

            El Gral. Martín Miguel de Güemes y el Paisaje Salteño, por la Prof. Margarita González.

            El Gobierno de Güemes por la Prof. Nora Palacio. El Acto se concluyó con la actuación de la coplera María del Carmen Lobo, quién nos deleitó con su repertorio tradicional de temas patrios.

            Visita a la exposición de Reliquias Güemesianas en la Sede del Instituto Güemesiano: Réplica del Sable del Gral. Güemes que se entrega a los Comandantes Generales de Gendarmería Nacional. Poncho de seda con los colores de la Bandera Nacional que el Gral. Belgrano obsequió al Gral. Güemes. Dichos objetos fueron prestados por el Sr. Cte. Gral. Pablo Pérez y su Sra. Prof. Cristina Fernández.

            Distribución a los socios y asistentes al Acto Académico del Boletín Nº 31, del folleto con la Ley Nacional Nº 26,125 y biografía del Gral. Güemes, la separata “Protagonistas de una Gesta Incomparable” de autoría de Rodolfo Leandro Plaza Navamuel y el folleto con la conferencia del Sr. Pablo Pérez “El Espíritu Güemesiano en la Antártida”.

            Posteriormente se entregó al Sr. Cte. Gral. Pablo Pérez y Sra. Prof. M. Cristina Fernández nota de agradecimiento por la colaboración proporcionada con la Exposición de Reliquias Güemesianas y la conferencia.

 

            Día 10: La Prof. Ercilia Navamuel, con la Prof. Mirian Gutiérrez y su familia, y el colaborador Honorario José Alejandro Cañizares, asistieron a los Actos de la Octava a la Virgen de la Candelaria en el pueblo de Amblayo. En dicho lugar compartieron con los gauchos, autoridades regionales y el Sr. Vice Gobernador Walter Wayar. Se distribuyó el Boletín Nº 31 y el folleto de la Ley Nacional 26.125 con la biografía del Gral. Güemes. Después de los Actos, el Fortín de Gauchos ofreció un almuerzo. La Prof. Ercilia Navamuel hizo relevamiento de tradiciones e historias del pueblo de Amblayo, quedando todo registrado con fotografías.

 

            Día 12: Canal 7 de T. V. de Buenos Aires visitó el Instituto Güemesiano, con motivo de tener proyectado un documental sobre el Gral. Güemes a ser presentado en el mes de Junio próximo. Se les proporcionó toda la información necesaria en publicaciones y se los acompañó a los sitios históricos de la ciudad y campaña en donde hicieron los reportajes correspondientes a la Prof. Ercilia Navamuel y al Sr. Ernesto Day. También filmaron la exposición de reliquias y fotografías del Instituto Güemesiano. Visitaban en esos momentos dos músicos de Anta, a los que se les gravó su producción con violín y bombo. Es de destacar que el violín era un stradivarius del siglo XVIII, tocado en forma experta por el Sr. Román Guamante, quién heredó de sus antepasados el artefacto y tocó música tradicional antigua conservada en la región chaqueña. Fue marco de esta grabación el retrato del Gral. Güemes.

 

            Día 20: Aniversario de la Batalla de Salta y homenajes al Gral. Belgrano. Asistieron la Prof. Ercilia Navamuel y el Sr. Virgilio Núñez, representando al Instituto Güemesiano juntamente con un grupo de socios colaboradores. Los Actos fueron ante el Monumento en la Plaza Belgrano con Himnos y discursos ante la presencia de autoridades provinciales, militares e Instituciones Gauchas y de la Historia; luego en el Monumento 20 de Febrero se efectuó el Desfile Cívico Militar.

 

            Día 21 a horas 10: Entrevista con autoridades de Gendarmería Nacional, el Cte Mayor Jefe Agrupación VII Salta Aldo Máximo Monzón y el Cte Ayudante Pedro Alberto Padilla, con quienes se pactó la mutua colaboración en la conmemoración de los Actos Patrios. Al mismo tiempo, un compromiso de apoyo en todo lo necesario al Instituto Güemesiano, en virtud de ser el Gral. Güemes el Patrono Espiritual de Gendarmería Nacional. Quedó firme el ofrecimiento como donación de una réplica del sable del General Güemes con su estuche para ser expuesto en la sala del Instituto, lo cual se concretaría el 7 de junio juntamente con una disertación.

 

            Día 21 a horas 11.30: Aniversario de Carmen Puch de Güemes. El Instituto Güemesiano estuvo presente en la Catedral Basílica para la Misa y Responso celebrado por el P. Prémoli en el Panteón de las Glorias del Norte. Asistió la Prof. Ercilia Navamuel y la gaucha Arminda Tapia.

 

            Día 22 a horas 19.30: Conferencia en la Legislatura por el licenciado Jorge Sáenz, sobre “Las Armas de Fuego y Tácticas Militares en la Época del General Güemes”. Organizado por el Fortín Tradicionalista Gauchos de Güemes El Tuscal de Velarde y Organización Ñasaindy, en el marco del V Febrero Güemesiano. Asistieron en representación del Instituto Güemesiano la Prof. Ercilia Navamuel, el Sr. Virgilio Núñez y el Sr. Rodrigo Bravo Herrera. Cabe destacar que el señor conferencista asistió en la semana anterior a consultar la biblioteca del Instituto Güemesiano y mantuvo un interesante diálogo con la Prof. Presidenta.

            También en el marco del Febrero Güemesiano, el día 26 a horas 19.30, en la Legislatura Provincial, se expuso la conferencia “La Equitación Gaucha” a cargo del Sr. Ernesto Day. Asistieron por el Instituto Güemesiano la Prof. Ercilia Navamuel y el MPN Leandro Plaza Navamuel.

 

            Día 8 al 28: Distribución de la bibliografía presentada durante el Acto Académico del Natalicio del Gral Güemes, a socios e instituciones culturales, estudiantiles y bibliotecas de la ciudad de Salta e interior de la Provincia y de la República que se acercaron a solicitarla. También se envió a las autoridades del Ejecutivo Provincial, Ministerio de Educación, Instituto Superior del Profesorado de Salta, Secretaría de Cultura de la Provincia y Bibliotecas.

 

MARZO

 

Día 17 a 21 horas: Participación del Instituto Güemesiano en el Acto Inaugural del Salón de Cultura Múltiple “Dino Saluzzi”, en el edificio del Ex Matadero municipal en calles Independencia y San Felipe y Santiago. Asistió en representación el Sr. Narciso Fabbroni. Se contó con la presencia del Sr. Gobernador y autoridades de la Secretaría de Cultura.

 

Día 22: Participación del Instituto Güemesiano a los Actos organizados por el Municipio de Cerrillos en conmemoración al “Pacto de Cerrillos entre el Gral. Güemes y Rondeau”. Asistencia de la Prof. Ercilia Navamuel, exponiendo palabras alusivas al evento histórico y distribución del Boletín Nº 31 y folletos a la Biblioteca y escuelas de Cerrillos.

 

Día 23: Participación del Instituto Güemesiano en los Actos organizados por el Municipio de Guachipas en conmemoración del “Combate de Sauce Redondo” producido el 24 de marzo de 1814. Asistió la Prof. Presidenta Ercilia Navamuel, exponiendo palabras alusivas al evento histórico y distribuyendo el Boletín Nº 31 y folletos para la Biblioteca, el Municipio y escuelas de Guachipas. Acompañaron a la profesora la gaucha Arminda Tapia, la Prof. Margarita González y la Prof. Mirian Gutiérrez. También asistió el vicepresidente Virgilio Núñez, quien donó al Municipio el libro de su autoría “Tradición del Pueblo de La Viña y el Poncho Salteño”. El transporte y almuerzo fue ofrecido por el Sr. Intendente quién también pronunció un discurso, seguido por la Sra. directora de la escuela de Sauce Redondo Prof. Flores, pronunciando un discurso. Es de destacar que el Acto se efectuó en la escuela de Sauce Redondo por iniciativa de su directora. Otros invitados destacados que pueden mencionarse son: Gendarmería Nacional Agrupación VII, vecinos, fortines gauchos y estudiantes de historia del Instituto Superior del Profesorado de Historia, viajando estos en forma particular.

 

ABRIL

 

Adhesión del Instituto Güemesiano a los actos por “La Década Bicentenaria 2006-2016” organizado por la Comisión Nacional. Asistencia del Sr. Virgilio Núñez en representación del Instituto Güemesiano de Salta, a las reuniones celebradas en las ciudades de Tucumán y Luján.

Adhesión del Instituto Güemesiano de Salta a los Actos organizados por Pro Cultura Salta en el XXXI Abril Cultural Salteño. Asistió la Prof. Ercilia Navamuel.

 

Día 2: Adhesión del Instituto Güemesiano de Salta a los Actos por los 25 años de la Gesta de Malvinas, asistiendo en representación la Prof. Ercilia Navamuel. Especialmente a los homenajes efectuados por el Fortín Héroes de Malvinas Patricio Guanca, con la frase “Las Malvinas fueron, son y serán Argentinas” y la exposición de reliquias en la Plazoleta IV Siglos. También a los Actos organizados por la 5ta. Brigada Mecanizada “General Manuel Belgrano” conmemorando el día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, que contó con asistencia de autoridades provinciales, discursos y desfile en el Campo Histórico de la Cruz.

 

Día 3 a 11 horas: Participación del Instituto Güemesiano en los actos en homenaje a doña Carmen Puch de Güemes por el 185 aniversario de su fallecimiento. Organizado por el Fortín Martina Silva de Gurruchaga y constituido por Misa en la Catedral Basílica y homenaje en el Panteón de las Glorias del Norte. Asistió en representación el Sr. Narciso Fabbroni.

 

            Día 16: Adhesión del Instituto Güemesiano a los actos en conmemoración de un nuevo aniversario de la Fundación de la Ciudad de Salta. La Prof. Ercilia Navamuel contribuyó con un escrito para el diario El Tribuno.

 

Día 20 a 18 horas: Asistencia del Consejo Directivo del Instituto Güemesiano de Salta y Socios, a los salones de la Legislatura Provincial para la presentación del nuevo CD Salta, versión 2007, diseñado por el webmaster José de Guarde de Ponté. Fueron conferencistas el director de publicaciones del Instituto Güemesiano de Salta MPN Leandro Plaza Navamuel y la directora de la Biblioteca Dr. Atilio Cornejo, Prof. María Inés Garrido de Solá.

 

Día 21 a 11 horas: Adhesión del Instituto Güemesiano a los actos organizados por el Regimiento de Caballería Ligero 5 General Güemes, por el aniversario del Día del Arma de Caballería y de su Santo Patrono San Jorge.

 

Día 21 a 19 horas: Reunión del Consejo Directivo en la Sede del Instituto Güemesiano, tratándose el tema del programa de actos para el mes de junio.

 

Días 27 y 28: II Encuentro Nacional por la Década Bicentenaria 1006-2016. Reunión de la Comisión en la ciudad de Luján, Provincia de Buenos Aires. Asiste en representación del Instituto Güemesiano el Sr. Jorge Virgilio Núñez, siendo portador de bibliografía Güemesiana para ser entregada a la Comisión, a la Casa de Salta y a la Feria del Libro.

 

MAYO

 

Días 22 y 23, de horas 8 a 12: Jornadas de Historia Regional y sus Próceres, organizadas en Salta por la Compañía de Inteligencia 5 del Ejército Argentino. Asistencia y participación como conferencistas de miembros del Consejo Directivo del Instituto Güemesiano de Salta y del Centro de Investigaciones Genealógicas de Salta, profesora Ercilia Navamuel, MPN Leandro Plaza Navamuel y la socia activa del Instituto Güemesiano de Salta doña Estela Chávez. También fueron conferencistas el profesor Ignacio Tejerina Carreras en representación de instituciones de la historia y genealogía de la provincia de Córdoba y el profesor Luis María Mesquita y doña Elena Beatriz Brizuela y Doria de Mesquita en representación de instituciones de la historia y genealogía de la provincia de La Rioja.

            Al final de las Jornadas se participó en la inauguración de la Plaza de Armas Apolinario Saravia, la cual posee un busto del Gral. Martín Miguel de Güemes y cebiles originarios de la zona donde falleció. En dicho acto se descubrió una placa conmemorativa.

 

Día 24 a horas 19: Acto conmemorativo del 25 de mayo de 1810, en la sede del Instituto Güemesiano de Salta, con apertura y palabras alusivas de la Prof. Ercilia Navamuel. Fueron conferencistas los profesores Ignacio Tejerina Carreras, con el tema “Los Orígenes de la Patria”; Elena Almirón con el tema “Suipacha Santuario Cívico” y Luis Mesquita con la presentación del CD y libro de Actas con las ponencias de la II Jornada de Cultura Hispanoamericana por la Civilización Cristiana. El Acto terminó con la actuación de la coplera gaucha María del Carmen Lobo, con coplas de temas patrióticos.

            El Acto se complementó con la exposición de fotografías de los homenajes efectuados en Suipacha en conmemoración del primer triunfo patrio contra los realistas. Al mismo tiempo se hizo entrega de la Bandera de Tupiza, para que esté en custodia en el Instituto Güemesiano. Dicha exposición y donación, es un aporte de la profesora Elena Almirón.

 

JUNIO

 

            Primera semana de junio Canal 7 T.V. difundió un Micro Programa “Güemes Héroe de la Patria” a cargo del periodista J. D’Andrea, dentro del programa “Estudio País 24”. Participaron por el Instituto Güemesiano de Salta doña Ercilia Navamuel y por la Agrupación Tradicionalista Gauchos de Güemes don Mariano Coll y don Ernesto Day, siendo reporteados sobre la Gesta Güemesiana en el recorrido histórico de la ciudad de Salta a finca La Cruz, Chamical y Quebrada de la Horqueta.

 

Día 1 a horas 11 a 13: Acto organizado por Gendarmería Nacional, Agrupación VII Salta, por el 25 aniversario del Bautismo de Fuego del Escuadrón Alacrán, en el Atlántico Sur. Fue invitado el Consejo Directivo del Instituto Güemesiano de Salta, asistiendo en representación la Prof. Ercilia Navamuel. Juntamente con autoridades provinciales, municipales, Ejército Argentino y Policía Provincial, Instituto Belgraniano de Salta, Agrupación Gauchos de Güemes y otra instituciones.

 

Día 1 a horas 19 a 21: Por invitación de la Biblioteca de la Legislatura, El Instituto Güemesiano de Salta se adhirió al Acto de Presentación de la Resolución Bicameral Nº 1 por la que se crea la “Comisión Bicameral de la Década Bicentenaria 2006-2016, de la Provincia de Salta, dada en Salta el 24 de mayo de 2007. Asistió en representación la Prof. Ercilia Navamuel.

 

Día 2 a horas 13, Radio F.M.P en el Programa Patria Salteña, difundió la Gesta Güemesiana, previa consulta al Instituto Güemesiano de Salta.

            También Radio Aries efectuó difusión de la Gesta Güemesiana, consultando al Instituto Güemesiano de Salta.

 

            Día 6: En la “Ciudad Judicial”, el Sr. Narciso Ángel Fabbroni, representó al Instituto Güemesiano en el Acto de entrega de la donación del cuadro “Genealogía e Historiografía del Gral. Güemes”.

 

Día 7 a horas 10: Acto en el Monolito de plaza Belgrano, en conmemoración de la fecha y lugar en que fue herido el Gral. Güemes. Se puso una ofrenda floral donada por el Prof. Darío Wayar, encargándose de ofrecerlas la Prof. Ercilia Navamuel y la gaucha Arminda Tapia. Luego expuso palabras alusivas a la fecha la Prof. Mirian Gutiérrez, cerrándose el acto con el retiro de las banderas.

            A horas 19: Acto Académico en la Sede del Instituto Güemesiano. Apertura a cargo de la Prof. Ercilia Navamuel. Presentación de Banderas, Himno Nacional y el Himno al Gral. Güemes cantado por el tenor Romero Ismael.

            Fueron conferencistas el Prof. Darío Wayar con el tema “La Iconografía plástica del Gral. Güemes”. La Prof. María Elena Almirón con “La historia de la Escuela Güemes”. Finalmente el Prof. Daniel Medardo Ontiveros expuso sobre “Dotes Matrimoniales en Salta, 1776 a 1820.

            El Acto terminó con el retiro de las Banderas y a continuación un grupo de folkloristas nos deleitaron con antiguas canciones y coplas de temas patrios, fueron ellos don Fermín Torres con su violín del Chaco, don Román Guamante el Violín Mayor de Anta.

 

Día 11 a horas 10: El Instituto Güemesiano impartió una charla sobre el Gral. Güemes y su Gesta, a cargo de la Prof. Ercilia Navamuel, para los estudiantes, docentes y padres de la Escuela Nº 4007 Gral. Martín Miguel de Güemes de la ciudad de Salta, por invitación de la Dirección de dicha Escuela. Se entregó material bibliográfico para la biblioteca y para distribuir entre los docentes.

 

A horas 15, Radio Provincia 98.7, efectuó un reportaje a la Prof. Ercilia Navamuel, sobre la Gesta Güemesiana.

 

Día 14: en la Legislatura Provincial se efectuó en homenaje al Gral. Güemes, el “Recinto Abierto”, siendo conferencista en representación del Instituto Güemesiano don Narciso Ángel Fabbroni.

 

Día 15: Ante el Monumento al Gral. Güemes se efectuó la obra “Corazón de Libertad” del Sr. Jorge Adrián Gianella. Asistió en representación del Instituto Güemesiano el Sr. Narciso Ángel Fabbroni, juntamente con autoridades provinciales.

 

Día 15 a horas 20.30: Por invitación del Colegio de Escribanos de Salta, la Prof. Ercilia Navamuel en representación del Instituto Güemesiano de Salta, expuso una conferencia sobre el tema “El Gral. Martín Miguel Güemes, su Gobierno y la Gesta Independista”.

 

Día 16: El Instituto Güemesiano se adhiere a los actos efectuados en la Quebrada de la Horqueta por la Guardia Bajo las Estrellas. Representó el Sr. Narciso Fabbroni.

 

Día 17 a horas 10: Acto en el Panteón de las Glorias del Norte. Representaron al Instituto Güemesiano la Prof. Ercilia Navamuel y el Sr. Narciso Ángel Fabbroni.

            A horas 11: Desfile ante el Monumento al Gral. Güemes. Representaron al Instituto Güemesiano la Prof. Ercilia Navamuel, el Sr. Narciso Ángel Fabbroni, la gaucha Arminda Tapia, la Prof. M. Cristina Fernández y un grupo de gauchos y socios. Participó del desfile con los gauchos del Fortín San Lorenzo el Sr. Jorge Virgilio Núñez.

A horas 19: Acto Académico en la Sede del Instituto Güemesiano de Salta. Apertura con palabras alusivas a cargo de la Prof. Ercilia Navamuel. Se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino y el Himno al Gral. Güemes. Presentación de Banderas.

Conferencias: La Agrupación VII Salta de Gendarmería Nacional al mando del Comandante Mayor Aldo Máximo Monzón, acompañado por el 2º Jefe Comandante Principal Omar Gustavo Pereira y del Comandante Principal Pedro Alberto Padilla, hicieron entrega formal en carácter de donación para el Instituto Güemesiano de Salta, de una Réplica (reducida) del Sable del Gral. Martín Miguel de Güemes; tanto los donantes como la Prof. Ercilia Navamuel expusieron sobre la historia y significado simbólico del objeto donado.

La Prof. M. Cristina Fernández expuso sobre “Campanadas de la Patria por una Amistad entre los generales Güemes y Belgrano”. El capitán de navío Raúl Medina Alvarado expuso sobre “Vexilología Nacional” acompañado de una muestra de diferentes Banderas y Estandartes argentinos. La Prof. María Inés Garrido de Solá expuso sobre “La Historia de la Bandera de Iruya”.

            Finalizó el Acto con un poema recitado por su autora doña Betina García Geraldyn, “A Martín Miguel Güemes”. Retiro de Banderas.

 

            Día 17 a horas 22: Programa T.V. Cable Visión Canal 2, programa dirigido por el Sr. Sergio Terán “Con Saber y Sabor”, desde el Hotel Alejandro I. Participaron el presidente de la Agrupación Tradicionalista Gauchos de Güemes Sr. Mariano Coll, el presidente del Fortín Tuscal de Velarde Sr. J. Marinaro y la presidenta del Instituto Güemesiano de Salta Prof. Ercilia Navamuel. Se desarrolló el tema la Gesta Güemesiana, los gauchos y sus tradiciones, acompañados con una rica cena y el canto de un conjunto folklórico.

 

            Día 18: Acto en Capilla El Chamical, lugar en donde fuera sepultado el Gral. Güemes. Salida desde la Sede del Instituto Güemesiano a horas 9 en la trafic del Sr. Enrique Pantaleón. Realización del Acto a horas 10.30 con palabras alusivas y ofrenda floral a cargo de la Prof. Ercilia Navamuel en el Monolito con la placa y oración dirigida por la Sta. Lucrecia Díaz Torino. Seguidamente se entregó a doña Dominga Chuchuy folletos con la biografía del Gral. Güemes para que distribuya a los vecinos. Acompañaron el Acto gauchos del lugar entre la que se destacó doña Dominga Petrona Chuchuy, doña Mercedes Bernarda Castillo, don Andrés Víctor Cabana, don Javier Mamaní e Isidro Chuchuy. Desde Salta participaron 12 personas, la organizadora del Acto Prof. Ercilia Navamuel, doña Teresa Espíndola, M. Cristina Fernández, María Gaspar de Villacorta (coplera de Amblayo), Teresa Díaz Torino, Lucrecia Díaz Torino, Carmen Vivas, Juliana López Reina, Elizabeth Verón, Viviana Ceballos, José Alejandro Cañizares y Betina García Geraldyn (poeta) y Narciso Ángel Fabbroni.

            Seguidamente Dominga Chuchuy ofreció un locro y todos almorzamos bajo los árboles del Chamical. Salida de regreso a las 15 horas, visitando de paso la casa de La Cruz y su Museo, en donde se dejó al encargado Sr. Gorena bibliografía sobre el Gral. Güemes para la Biblioteca del Museo y cantidad de folletos para distribuir.

 

            Día 19 a horas 10: En la Sede del Instituto Güemesiano, la productora de T.V. Natacha Manzelli en el Programa de Argentinísima Satelital “Nómades en el Camino”, efectuó un reportaje a la profesora Ercilia Navamuel sobre la Gesta Güemesiana y los homenajes efectuados. Será emitido el 15 y 17 de julio a las 17.00 horas.

 

            Día 20 a horas 11.30: Adhesión del Instituto Güemesiano de Salta a los Actos por el día de la Bandera Nacional, efectuados en el Campo Histórico de La Cruz y organizados por la 5ta. Brigada Mecanizada Gral. Manuel Belgrano y el Instituto Belgraniano de Salta.

 

JULIO

 

            Durante los meses de julio a octubre, Leandro Plaza Navamuel se dedicó a la compilación, corrección, ordenamiento y diseño del Boletín Nº 32 del Instituto Güemesiano.

 

            Día 6 a horas 10: Adhesión del Instituto Güemesiano de Salta a los Actos organizados por la Fundación CEALD, para la inauguración y Bendición del “Busto del Mártir de la Patria y Héroe de la Nación Argentina Gral. Martín Miguel de Güemes” instalado en el patio del edificio de la institución. En dicha oportunidad dijeron palabras alusivas el Sr. vicegobernador don Walter Wayar y el presidente de la Fundación Prof. Alberto Barros Blanzaris, refiriéndose ambos a la importancia de la historia regional, de la gesta Güemesiana y por sobre todo a la trayectoria del Instituto Güemesiano de Salta desde su fundación hasta el 2007. Entre otras actividades es de destacar la entrega de una plaqueta de metal grabada por la Fundación CEALD al Instituto Güemesiano de Salta, en reconocimiento de la labor desarrollada en la difusión de la Gesta Güemesiana. Recibió la Prof. Ercilia Navamuel quién agradeció formalmente.

 Al Acto asistieron el Presidente y miembros de la Fundación Participar (donante del Busto del Gral. Güemes), autoridades provinciales, Ejército Argentino, Gendarmería Nacional, Policía Provincial, Agrupación Tradicionalista Gauchos de Güemes, Fortín Martina Silva de Gurruchaga, Consejo Directivo del Instituto Güemesiano de Salta y socios.

 

            Día 9 de horas 9 a 13: Actos en conmemoración del Día de la Independencia Nacional, organizados por las autoridades provinciales. En la Catedral Basílica, Panteón de las Glorias del Norte, izamiento de banderas en la Plaza 9 de Julio y desfile en calle Av. Gral. Belgrano. Asistió en representación del Instituto Güemesiano de Salta la Prof. Ercilia Navamuel, acompañada de socias y fortines gauchos.

 

            Día 27: Por intermedio del Fortín Héroes de Malvinas Patricio A. Guanca, se envió material bibliográfico a la escuela Nº 1521 del paraje Alumbre del Departamento de Molinos.

 

AGOSTO

 

            Día 3 a horas 10.45: Agrupación VII Salta de Gendarmería Nacional invitó al Instituto Güemesiano de Salta al Acto por el 69 Aniversario de la Creación de Gendarmería Nacional Argentina. Acto celebrado en la Plaza de Armas de la Agrupación VII Salta. Contó con la presencia de las máximas autoridades de Gendarmería Nacional y provinciales como el Sr. gobernador, el Sr. intendente, legisladores provinciales y nacionales, etc. Por el Instituto Güemesiano asistió la Prof. Ercilia Navamuel y la socia Arminda Tapia. El Acto se compuso por discursos de las autoridades presentes, entrega de premios a personalidades destacadas entre las que se contó la Prof. Ercilia Navamuel con un homenaje especial y entrega de un diploma de felicitaciones por la tarea desarrollada en el Instituto Güemesiano de Salta. Terminó el Acto con un desfile y vino de honor.

 

            Día 17 y 18: La Intendencia de la ciudad de San José de Metán, por intermedio de su directora de Turismo doña Graciela Walter de San Juan invitó a la Prof. Ercilia Navamuel a participar de los Actos por el general don José de San Martín y de exponer una conferencia sobre el tema “Los Libertadores Generales Güemes, San Martín y Belgrano”, y finalmente despedir a los gauchos que salen en cabalgata hacia Jujuy para asistir a los Actos por el Éxodo y el Gral. Belgrano. La comisión se cumplió como estaba previsto y luego de la conferencia, la profesora Ercilia Navamuel acompañó a las autoridades a los actos celebrados en homenaje al Gral. San Martín y a la despedida de los gauchos que salieron a caballo en dirección a San Salvador de Jujuy, acompañándolos el día 18, hasta el río Juramento en donde se compartió un almuerzo. Se debe agradecer la cordialidad y generosidad con que todo se efectuó ya que los gastos de traslado y estadía estuvieron a cargo de la Intendencia, además de la permanente atención y compañía. Se aprovechó la oportunidad para llevar 10 ejemplares del Boletín Nº 31 y otros tantos folletos con la biografía del general Güemes y láminas con su retrato a fin de que sean distribuidos en las escuelas y bibliotecas del Departamento de Metán.

 

            Día 21 a 23: Participación del Instituto Güemesiano de Salta en los Actos por el III Encuentro Interprovincial por la Década Bicentenaria de la Independencia 2006-2016, celebrado en la ciudad de San Salvador de Jujuy. Asistieron la profesora Ercilia Navamuel, el señor Jorge Virgilio Núñez y María Cristina Fernández. También participaron representantes de otras provincias y autoridades del Ministerio de Educación de la Nación y Ministerio de Educación de Jujuy a cuyo cargo estuvo la atención, coordinación y preparación de la reunión, que se efectuó en los salones de Jujuy Palace Hotel, en donde se hospedaron todos los participantes, cuyo costo estuvo a cargo de dicho ministerio jujeño. Radio y T.V. de Jujuy, hicieron reportajes sobre la gesta Güemesiana a la Prof. Ercilia Navamuel. Diarios El Pregón de San Salvador de Jujuy del día 22 y El Tribuno de Jujuy del día 23, se refirieron ampliamente sobre la reunión por la Década Bicentenaria.

 

            Día 22 a 25: Adhesión del Instituto Güemesiano de Salta a las III Jornadas Hispanoamericanas por la Civilización Cristiana, organizadas por el Centro Cultural Gral. Juan Ramírez de Velasco, de La Rioja, presidido por el Prof. Luis Mesquita. A dicha reunión científica asistieron historiadores de diferentes provincias y del extranjero, como Perú y Brasil. Las reuniones se efectuaron en los salones del Cabildo Histórico de Salta. Por el Instituto Güemesiano participó la Prof. Ercilia Navamuel como expositora.

 

            Día 26 a horas 11: Misa en la Catedral Basílica por el Milagro para el Instituto Güemesiano de Salta y Agrupación Tradicionalista Gauchos de Güemes. Asistieron directivos y socios de ambas instituciones además de invitados especiales que participaron en las III Jornadas Hispanoamericanas por la Civilización Cristiana.

 

SETIEMBRE

 

            Durante el mes de setiembre se concluyó el trabajo de Investigación sobre “Patrimonio Güemesiano” efectuado por el equipo de profesionales Ercilia Navamuel y Mirian Gutiérrez.

 

            Semana del 10 al 15: Feriados dispuestos por el Ministerio de Educación por el día del maestro, novena del Milagro y procesión. A todo lo cual se adhirió el Instituto Güemesiano, participando en todos los actos la Prof. Ercilia Navamuel.

            Relevamiento de peregrinos del interior de la provincia, a la Catedral Basílica por el Milagro. Especialmente a los peregrinos de Amblayo en los que participaron gauchas socias del Instituto Güemesiano de Salta. Se efectuó registro fotográfico y entrevista con personas representativas.

 

            Día 20 a horas 11: Acto en el Panteón de las Glorias del Norte en la Catedral Basílica de Salta, organizado por la Asociación Cultural Sanmartiniana de Salta y la adhesión de todas las instituciones culturales y de la historia de homenajes al Gral. Martín Miguel de Güemes. En recuerdo al prócer brigadier general don Eustoquio Frías (1801 – 1891). Asistió por el Instituto Güemesiano la Prof. Ercilia Navamuel.

 

            Día 22 de 19 a 24 horas: Adhesión del Instituto Güemesiano de Salta a los actos por el 61 aniversario de la fundación de la Agrupación Tradicionalista de Salta Gauchos de Güemes, en la Sede de Av. Uruguay 750. Asistieron miembros del Consejo Directivo y socios del Instituto Güemesiano.

 

OCTUBRE

 

            Días 6 al 15: Adhesión del Instituto Güemesiano de Salta a las actividades de la FERINOA, para lo cual fue invitado el Instituto sin costos por la Cámara de Comercio Exterior de Salta, por gentileza y gestiones del señor Silvio Segal, miembro de la Comisión de Cultura de FERINOA.

 Se recibieron en donación 5.000 ejemplares de los folletos de la Biografía del Gral. Güemes e Historia de la Casa de la Tesorería Real, para ser distribuidos gratuitamente al público, habiendo gran demanda de ello por parte de escuelas del interior de la provincia y público procedente de otras provincias. Las gestiones de edición estuvieron a cargo del señor Silvio Segal.

El Instituto Güemesiano participó con un Stand en el que se mostraron fotografías de los actos en homenaje al Gral. Güemes, los monumentos históricos y actividades gauchas. La Prof. Ercilia Navamuel fue invitada como disertante con el tema “Los 200 Años de Trabajo Rural en Salta” para el día 10 a las 22,00 horas.

 Se contó con la colaboración de socios y socias que ayudaron con el armado de la muestra y atención permanente al público, todo bajo la dirección y responsabilidad de la Prof. Ercilia Navamuel: Prof. Margarita González, gaucha Arminda Tapia, prof. Mirian Gutiérrez, Prof. Macaria Choque, gaucha Gabriela Barrios, Prof. María Elena Almirón, Sra. Rosa Cruz de Ibáñez, Sr. Narciso Fabbroni y Prof. Marcelo Farfán. Los dos últimos participaron también como invitados y expusieron fotografías referidas a las instituciones que presiden, Guardia Bajo las Estrellas y Senda Gloriosa de la Patria. También la Prof. María Elena Almirón colaboró con un panel de fotografías referidas a los actos efectuados en Suipacha en conmemoración de la batalla de dicho lugar. Los colaboradores recibieron de FERINOA, tarjetas de acceso gratuito al predio y vales para refrigerio y cena.

Es de destacar que los Stand vecinos al del Instituto Güemesiano fueron el de la Agrupación Tradicionalista Gauchos de Güemes y el Museo Histórico R C Lig 5 “Gral. Güemes”. Ambas instituciones expositoras generosamente prestaron su permanente apoyo a la exposición del Instituto Güemesiano de Salta. También se debe agradecer a la Prof. Mirian Gutiérrez y su esposo, que como transportista se encargaron de llevar la exposición al predio de FERINOA y al final reintegrarla a la Sede del Instituto Güemesiano con la ayuda del Sr. José Cañizares.

            A todos los colaboradores como también al personal de FERINOA que hicieron posible la participación del Instituto Güemesiano se les entregó un diploma en agradecimiento. También el Instituto recibió de FERINOA un diploma que acredita su participación como expositor.

            La Cámara de Comercio Exterior editará próximamente un libro con todo lo acontecido y expuesto en FERINOA, para lo cual solicitaron al Instituto Güemesiano que proporcione en forma digital el texto de la conferencia pronunciada por la Prof. Ercilia Navamuel, acompañada de fotografías, como así también un comentario sobre lo expuesto en el Stand, incluyéndose fotografías y especificaciones sobre el Instituto Güemesiano de Salta.

 

Día 12: Adhesión del Instituto Güemesiano a los actos conmemorativos del Descubrimiento de América.

 

Día 24: La doctora Andrea Prémoli, en su carácter de socia activa del Instituto Güemesiano de Salta y cumpliendo con los objetivos de difusión, habló sobre el general Güemes Héroe Nacional, en el Instituto de Enseñanza Siglo XXI de la provincia de Neuquén.

 

NOVIEMBRE

 

            Atención al público visitante y especialmente a estudiantes que concurren a consultar la biblioteca.

 

            Coordinación, diagramación, compaginación y corrección del Boletín Nº 32 a cargo del director de publicaciones del Instituto Rodolfo Leandro Plaza Navamuel. También organización del Acto Académico del 8 de febrero del próximo año, estando la Prof. Ercilia Navamuel seleccionando a los disertantes y cursando las correspondientes invitaciones.

            Día 6, horas 20, en el Cabildo Histórico de Salta: Adhesión del Instituto Güemesiano de Salta a los actos organizados por La Senda Gloriosa de la Patria en conmemoración a la Batalla de Suipacha el 7 de noviembre de 1810 y homenaje a los escritores Juana Manuela Gorriti y Juan Carlos Dávalos. Asistieron en representación del Instituto Narciso Fabbroni y un grupo de socios y gauchas. La institución organizadora donó para la biblioteca del Instituto Güemesiano un ejemplar del libro “Al encuentro de la heroína Carmen Puch de Güemes” de David Slodky.

            Día 7 a horas 11: La Secretaría de Cultura de la Provincia, Dirección General de Acción Cultural a cargo del profesor Sergio Mariano Bravo, donó al Instituto Güemesiano de Salta 100 ejemplares para ser distribuidos, del libro “1817, Batalla del Valle de Lerma” de Jorge Sáenz, editado por el Programa Editorial de la Secretaría de Cultura de la Provincia.

            Día 9 a horas 18: Adhesión del Instituto Güemesiano a la presentación de la Ley Nº 26.277 por la que se declara al 12 de julio “Día de las Heroínas y Mártires de la Independencia de América”. La fecha fue elegida en homenaje al natalicio de doña Juana Azurduy de Padilla. Dicho acto es organizado por la senadora nacional doctora Sonia Escudero y se efectuó en el Cabildo Histórico de Salta.

            Día 9 a horas 20,30: Participación del Instituto Güemesiano a los actos por el Día de la Tradición en el Instituto Superior del Profesorado de Salta, efectuándose el Encuentro Cultural con música y bailes folclóricos. Por invitación de la profesora Ercilia Navamuel participó el Fortín Martina Silva de Gurruchaga, con su cuerpo de bailarines y la coplera María del Carmen Lobo, cuya actuación fue destacada. También la profesora Ercilia Navamuel participó con una disertación sobre “La importancia de la Tradición y el general M. M. Güemes Héroe Nacional”.

            Día 27, Adhesión del Instituto Güemesiano a la presentación de Boletín Nº 47 del Instituto San Felipe y Santiago de Estudios Históricos de Salta, efectuada en el Cabildo Histórico.

 

DICIEMBRE

 

            Se organiza la despedida del año, juntamente con las demás entidades de la historia y otras vinculadas al Instituto Güemesiano.

 

 

 

 

 

INDICE

 

 

 

 

 

 

BOLETÍN DEL INSTITUTO GÜEMESIANO DE SALTA

Nº 32

 

 

AUTORIDADES DE LA PROVINCIA DE SALTA ------------------------------------------------

 

CONSEJO DIRECTIVO DEL

INSTITUTO GÜEMESIANO DE SALTA (2008 – 2012) ------------------------------------------

 

PRÓLOGO

Rodolfo Leandro Plaza Navamuel -------------------------------------------------------------------------

 

LEY 26.125 GÜEMES HÉROE NACIONAL ---------------------------------------------------------

 

 

Nº 32

AÑO 2007

(Presidencia Ercilia Navamuel)

 

HOMENAJES

DE LA

ACADEMIA GÜEMESIANA

 

I

SESIÓN PÚBLICA DE LA ACADEMIA GÜEMESIANA

 

 

EL ESPÍRITU GÜEMESIANO EN LA ANTÁRTIDA

Pablo Pérez ----------------------------------------------------------------------------------------------------

 

GÜEMES Y EL PAISAJE SALTEÑO

Margarita González -------------------------------------------------------------------------------------------

 

II

HOMENAJE AL GENERAL GÜEMES

EN EL LUGAR DONDE FUE HERIDO

 

GÜEMES HERIDO DE MUERTE

 Mirian Violeta Gutiérrez -------------------------------------------------------------------------------------

 

III

SESIÓN PÚBLICA DE LA ACADEMIA GÜEMESIANA

 

EL ARTE EN LA ICONOGRAFÍA DEL

GENERAL MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES

Darío Wayar Núñez --------------------------------------------------------------------------------------------

 

HISTORIA INSTITUCIONAL DE LA ESCUELA Nº 4.007

GENERAL MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES

María Elena Almirón de Ugarte ------------------------------------------------------------------------------

 

LA TRANSMISIÓN DE LOS BIENES DOTALES: EL CASO DE

LAS FAMILIAS DE SALTA (SEGUNDA MITAD DEL

SIGLO XVIII Y PRINCIPIOS DEL SIGLO XIX)

Daniel Medardo Ontivero --------------------------------------------------------------------------------------

 

IV

SESIÓN PÚBLICA DE LA ACADEMIA GÜEMESIANA

 

CAMPANADAS DE PATRIA PARA LA AMISTAD

DE MANUEL BELGRANO Y MARTÍN GÜEMES

María Cristina Fernández --------------------------------------------------------------------------------------

 

SÍMBOLOS PATRIOS. CEREMONIAL Y PROTOCOLO,

HERÁLDICA Y VEXILOLOGÍA. PLÁSTICA

DE LA BANDERA NACIONAL

Raúl Medina Alvarado ------------------------------------------------------------------------------------------

 

LA BANDERA DE IRUYA

María Inés Garrido de Solá -----------------------------------------------------------------------------------

 

 

INVESTIGACIONES Y ARTÍCULOS

 

TARIJEÑOS, ALTOPERUANOS Y SALTEÑOS,

CONSUSTANCIADOS CON LA CAUSA DE MAYO

Rodolfo Leandro Plaza Navamuel ----------------------------------------------------------------------------

 

¿CUÁNDO NACIÓ NUESTRA PATRIA?

Ignacio G. Tejerina Carreras ---------------------------------------------------------------------------------

 

LA GESTA GÜEMESIANA EN EL VALLE DE LERMA

Ercilia Navamuel -----------------------------------------------------------------------------------------------

 

RECURSOS ECONÓMICOS Y GUERRA REVOLUCIONARIA

EN LA SALTA GÜEMESIANA (1810-1821)

Luis O. Cossio ---------------------------------------------------------------------------------------------------

 

EL SECRETO MILITAR DEL GENERAL GÜEMES

Jorge Sáenz ------------------------------------------------------------------------------------------------------

 

CRÓNICA DE UNA DERROTA ANUNCIADA

José de Guardia de Ponté --------------------------------------------------------------------------------------

 

PATRIMONIO GÜEMESIANO

Ercilia Navamuel - Mirian Violeta Gutiérrez ---------------------------------------------------------------

 

 

NOTAS Y DISCURSOS

 

PRESENTACIÓN DEL CD SALTA

Rodolfo Leandro Plaza Navamuel ---------------------------------------------------------------------------

 

GÜEMES

Mariano Coll Mónico ------------------------------------------------------------------------------------------

 

JUANA GABRIELA MORO DÍAZ DE

LÓPEZ. UNA DAMA PATRICIA

Macaria R. Choque -------------------------------------------------------------------------------------------

 

INAUGURACIÓN DE UN BUSTO DEL HÉROE DE LA NACIÓN

ARGENTINA, GENERAL MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES

Alberto Ramón Barros Blanzaris ----------------------------------------------------------------------------

 

POEMA AL HÉROE NACIONAL GENERAL MARTÍN

MIGUEL DE GÜEMES Y LA BANDERA DE SALTA

María Luisa Russo de Borelli --------------------------------------------------------------------------------

 

MARTÍN MIGUEL DE GÜEMES

Betty Alicia Russo de Echazú ----------------------------------------------------------------------------------

 

COMISIÓN PERMANENTE DE HOMENAJE GUARDIA BAJO

LAS ESTRELLAS 1956-QUEBRADA DE LA HORQUETA- 2007

Narciso Ángel Fabbroni --------------------------------------------------------------------------------------

 

 

MEMORIA ANUAL

 

INSTITUTO GÜEMESIANO DE SALTA, MEMORIA ANUAL 2007

Ercilia Navamuel -------------------------------------------------------------------------------------------------

 

 

INDICE

 

BOLETÍN DEL INSTITUTO GÜEMESIANO DE SALTA Nº 32 ------------------------------------

 



· Decreto Nº 1480, dictado por el Poder Ejecutivo de la Provincia de Salta, en fecha 25 de marzo de 2008, mediante el cual se designa a los integrantes del Consejo Directivo del Instituto Güemesiano de Salta, durante el período comprendido entre el 14-II-2008 al 14-II-2012.

· Jefe de Gendarmería. Socio activo del Instituto Güemesiano de Salta.

· Profesora en geografía, 1980 (Profesorado de Lenguas Vivas de Salta). Socia activa del Instituto Güemesiano de Salta.

· Profesora en historia. Socia activa del Instituto Güemesiano de Salta.

· Docente. Socio activo del Instituto Güemesiano de Salta.

[1] Julio Cesar Luzzato. Cantares y otros Poemas al Gral. Güemes. Edic. 1960. Pág. 42.

[2] Martorell - Lotufo. “Vida Plástica Salteña” Pág. 22.

[3] J. León Pagano. “El Arte de los Argentinos”. Edic. 1944.

[4] Coronel Luis Alberto Leoni Houssay Boletín Inst. Güemesiano N° 6”. Pág. 4 – 1982.

[5] Juana Manuela Gorriti “Güemes Recuerdo de la Infancia”. Pág. 5 Salta 1858.

[6] Dr. Bernardo Frías. Historia del Gral. Dn. Martín Miguel y de la Provincia de Salta. Tomo III, Cap. VIII. Dn Martín Güemes. Pág. 554. Salta 1911.

[7] Joaquín Carrillo. Historia de Jujuy. Pág. 216. Jujuy 1877.

[8] Félix Lajoune “Paginas Americanas”. Las invasiones Inglesas y escenas de la Independencia Argentina. Pág. 162. Buenos Aires 1894.

[9] Coronel Luis Alberto Leoni Houssay Boletín Instituto Güemesiano Nº 6. Pág. 61 1982.

[10] Coronel Luis Alberto Leoni Houssay Boletín Instituto Güemesiano N° 6. Pág. 71 1982.

[11] Pagano José León “El Arte de los Argentinos”. Ed. 1944. Pág. 108.

[12] Gori Barbieri “Patrimonio Artístico Nacional”. Provincia de Salta. Academia Nacional de Bellas Artes 1988. Pág. 108.

[13] Gori Barbieri.

[14] Pagano Jorge León. “El Arte de los Argentinos”. Edic. 1944. Pág. 140.

[15] Sáez Silvia “Historia del Arte de Salta”. Pág. 162.

· Docente. Socia activa del Instituto Güemesiano de Salta.

[16] Nicastro, Sandra. “La historia institucional y el director en la escuela”.pág. 27

[17] Historial (1923- 1972) 1º hoja

[18] Cadena de Hessling, María Teresa. Año 1984. Pág. 231

[19] Vitry, Roberto. Año 2000. Pág. 317

[20] Denkberg, Ariel. Año 2007. Pág. 52

· Magíster en ciencias sociales con mención en género, profesor y licenciado en historia. Auxiliar docente en la carrera de antropología (Facultad de Humanidades, Universidad Nacional de Salta). Socio activo del Instituto Güemesiano de Salta.

[21] Al respecto, léase a Marcela Lagarde quien sostiene que la opresión de las mujeres se define por un conjunto de características determinadas por la subordinación, dependencia vital y discriminación de sus relaciones con el hombre, con el conjunto de la sociedad, con el Estado y con ellas mismas. La opresión de las mujeres, para Lagarde, se sintetiza en su interiorización frente al paradigma social y cultural de la humanidad. Lagarde, Marcela Cautiverios de las mujeres, Madres esposas, Monjas, Putas, Presas y Locas, México, Universidad Autónoma de México, 1990, p. 83.

[22] Ontivero, Daniel Medardo “Conservación del patrimonio: Estrategias, Género y Notabilidad de las Familias de Salta (Primera mitad del siglo XVIII)”, en: Cuadernos del Sur, 29-30, Bahía Blanca, Fascículo de Historia, 2003, pp. 206-238.

[23] Barraza, Alfonsina “EL uso de las dotes en familias de élite salteña en el siglo XVIII”, en: VIII Jornadas Interescuelas/ Departamentos de Historia, Universidad Nacional de Salta, Facultad de Humanidades (Escuela de Historia), Salta, 2001.

[24] Entiéndase por Reproducción social: aquellas prácticas sociales que giran alrededor del dominio de los recursos y del control del poder, con el objeto de aumentar o conservar el patrimonio y mantener la posición en la estructura de las relaciones de poder. Sobre éste tema, léase Bourdieu, Pierre La distinción. Criterios y bases sociales del gusto, Buenos Aires, Taurus, pp.122- 128.

[25] En el caso de Salta en el período colonial léase a: Lloveras de Arce, Graciela y Ontivero, Daniel “Formación y consolidación de una familia de élite en Salta: el caso de los Arias Rengel (siglos XVII y XVIII)”, en: Revista de la Escuela de Historia, n° 2, Salta, Facultad de Humanidades, Universidad Nacional de Salta, 2003 y “Estudio de dos familias de élite en Salta durante el período colonial: el caso de los Arias Velázquez y Arias Rengel”, en: Revista de la Escuela de Historia, n° 3, Salta, Facultad de Humanidades, Universidad Nacional de Salta, 2004.

[26] Bascary, Familia y vida cotidiana…, Op. Cit., p. 175.

[27] Las investigaciones en general nos muestran la existencia de una multiplicidad de prácticas sociales destinadas a evitar la dispersión de los bienes patrimoniales. En relación a las dotes que es motivo de la presente investigación, por ejemplo, se adelantaba a las mujeres ciertos bienes (menajes de uso cotidiano) mediante este mecanismo de transferencia de bienes con el propósito de inmovilizar las propiedades inmuebles, principalmente aquellas ubicadas en el ámbito rural dado que estas permitían el desarrollo de diversas actividades articuladas con el comercio altoperuano. Por otra parte las estrategias matrimoniales también jugaron un rol importante en la conservación de los bienes patrimoniales. Las mismas sirven de referencia respecto al rol que jugaron las mujeres de élite en este período, dado que a ellas sólo les estaba reservada la función de garantizar un matrimonio ventajoso. En los hombres, en cambio, residía la responsabilidad de mantener el núcleo patrimonial consolidado, evitando de esa manera la fragmentación.

[28] Lloveras de Arce, Graciela y Ontivero, Daniel "De fletadores e Invernadores", en: Boleda, Mario y Mercado, Cecilia (Compiladores) Memorias del Seminario sobre Población y Sociedad en América Latina, Salta, GREDES, 2001.

[29] En la documentación estudiada, es común encontrar el principio elemental que regía el derecho sucesorio castellano, que establecía la partición igualitaria de los bienes del difunto entre sus herederos legítimos, sean hombres o mujeres. Todo capital adquirido durante el matrimonio –léase bienes que conformaban los gananciales- pertenecía por partes iguales a los cónyuges, de manera que a la muerte de uno de ellos el supérstite tenía derecho, únicamente, a la mitad de dichos bienes. La partición igualitaria de los bienes mediante la herencia podía llegar a acentuar la disolución de los núcleos patrimoniales en distintas ramas, lo que resultaba perjudicial para la conservación de los patrimonios familiares. Ello trajo como consecuencia la adopción de algunas estrategias destinadas al mantenimiento y la consolidación del patrimonio familiar; de este modo, cada familia aseguraba la legitimación y reconocimiento de su estatus y de su poder económico frente a otras familias notables. Al hablar de herencia, la problemática de la transmisión de bienes es fundamental, en tanto una adecuada política de sucesión permitió la conservación del patrimonio de las familias notables.

[30] De acuerdo a Isabel Seoane, la dote era el caudal que las mujeres aportaban al matrimonio, por sí o por terceros para ayudar a las obligaciones surgidas del nuevo estado y para establecer un volumen de bienes capaces de sostener a las beneficiarias en caso de disolverse el matrimonio. Seoane, Isabel Historia de la dote en el Derecho argentino. Buenos Aires, 1982.

[31] De la Peña, José, Oligarquía y propiedad en Nueva España (1550- 1624), México D.F., Fondo de Cultura Económica, 1983, p. 190.

[32] Kicza, John “The Great Familias of Mexico: Elite Maintenance and Business Practices in Lata Colonial Mexico City”, en: Hispanic American Historical Review, 62, (3), 1982, pp. 429-457; Lavrín, Asunción “Dowry and Wills: A View of Women`s Socioeconomic Role in Colonial Guadalajara and Puebla. 1640-1790”, en: Hispanic American Historical Review, 59, (2), 1979, pp. 280-304.

[33] Mannarelli, María Emma “Mujeres, Ilegitimidad y Jerarquías sociales en Lima colonial”, en: Martha Moscoso (Compiladora) Palabras del silencio. Las mujeres latinoamericanas y su historia, Quito, ABYA YALA, 1995, p. 120.

[34] Rizo Patrón Boylán, Paul, Linaje, Dote y Poder. La nobleza de Lima de 1700 a 1850, Lima, Pontificia Universidad Católica del Perú, 2000, p. 285.

[35] López Beltrán, Clara Alianzas Familiares. Élite, Género y negocios en la Paz, Siglo XVII, Lima, Instituto de Estudios Peruanos, 1998, p. 169.

[36] Mannarelli, “Mujeres, Ilegitimidad y Jerarquías…”, Op. Cit., p. 136.

[37] Ontivero, Daniel Medardo “Conservación del patrimonio: Estrategias, Género y Notabilidad de las Familias de Salta (Primera mitad del siglo XVIII)”…, Op. Cit., p. 206-238.

[38] A.B.H.S., Carta de Dote de Doña Lorenza de la Cámara, Protocolo 123, Carpeta 11, Año 1760, fjs. 1-21.

[39] A.B.H.S., Carta de Dote de Doña María Ygnacia Torres, Protocolo 149 Carpeta 15, Año 1779, fjs. 11 vta- 112 vta.

[40] A.B.H.S., Carta de Dote de Doña Mónica López, Protocolo 205 Carpeta 20, Año 1804, fjs. 40-46., A.B.H.S., Carta de Dote de Doña María Josepha Texada y Blanco, Protocolo 209 Carpeta 21, Año 1804, fjs. 48 vta- 53, A.B.H.S., Carta de Dote de Doña Catalina Arias Rengel, Protocolo 102 Carpeta 9, Año 1750-51, fjs. 163-171.

[41] A.B.H.S., Carta de Dote de Doña María de las Quintas, Protocolo 135 Carpeta 11A, Año 1771, fjs. 238-245.

[42] A.B.H.S., Carta de Dote de Doña María Josepha de Isasmendi, Protocolo 145, Carpeta 14, Año 1776, fjs. 2 vta.-7.

[43] A.B.H.S., Carta de Dote de Doña Antonia de Saravia, Protocolo 121 Carpeta 10, fjs. vta-32 vta.

[44] A.B.H.S., Carta de Dote de Doña María Francisca de Aguirre, Protocolo 117 Carpeta 9 A, Año 1754, fjs.170-178 vta

[45] A.B.H.S., Carta de Dote de Doña María del Carmen Costas y Gauna, Protocolo 228 Carpeta 22, Año 1808, fjs. 89-94 vta.

[46]A.B.H.S., Carta de Dote de Doña Manuela Polo, Protocolo 130 Carpeta 11, Año 1769, fjs.191 vta.- 212.

[47] Ver: Ontivero, “Conservación del patrimonio: Estrategias, Género y Notabilidad…”, Op. Cit., pp. 206-238.

[48] Rizo Patrón, Linaje, Dote y Poder. La nobleza de Lima…, Op. Cit., p. 282.

[49] Fanchín, Ana T. “Mujeres y vida material en San Juan del Setecientos”, en: Mujeres rescatadas del olvido, San Juan, 2001, p. 30.

[50] López Beltrán, Alianzas Familiares. Élite, Género y negocios en la Paz , Op. Cit.

[51] Lloveras de Arce, Graciela y Ontivero, Daniel “Formación y consolidación de una familia de élite en Salta: el caso de los Arias Rengel (siglos XVII y XVIII)”, Op. Cit.

[52] Los cambios operados en este período son profundizados con detenimiento a través de diferentes investigaciones, las que destacan una dinámica en la movilidad social, un mayor grado de mercantilización, una flexibilidad para introducir mercancías al Alto Perú desde Buenos Aires, un crecimiento sostenido de la producción minera: Caretta, G.; Marchionni, M. "Estructura urbana de fines del período colonial", en ANDES, nº 7, U.N.Sa., 1996; Marchionni, M. "El poder en Salta a fines del período colonial". Tesis de Licenciatura, U.N.Sa., 1997; Mata, Sara "Estructura urbana y sociedad: Salta a fines del período colonial", en Cuadernos de Humanidades, 8, Facultad de Humanidades, U.N.Sa., 1996; Mendoza, Hilda Liliana "Una cuestión de familia: Dividir o conservar el patrimonio", en Sara Mata (Compiladora) Persistencias y cambios. Salta y el Noroeste Argentino 1770- 1840, Prohistoria & Manuel Suárez Editor, Rosario, 1999; Zacca I., Marchionni M., Caretta G. "La sociedad urbana de Salta a fines del Período colonial", en Cuadernos de Humanidades, nº 8, U.N.Sa., 1996, entre otros.

[53] A.B.H.S., Protocolos Notariales, Carta de dote de Doña Felipa Castellanos, casada con Don Manuel de la Zerda, 14 de marzo de 1826, Carpeta 26, Protocolo 275, fj. 36.

· Profesora en ciencias de la educación. Académica correspondiente del Instituto Güemesiano de Salta en Buenos Aires.

· Capitán de navío. Socio activo del Instituto Güemesiano de Salta.

· Profesora universitaria en historia, actualmente es directora de la Biblioteca Dr. Atilio Cornejo. Académica de número del Instituto Güemesiano de Salta.

[54] Jacob, Ricardo. Los Colores Nacionales. Rev. Todo es Historia Nº 300. Pág. 8 a 37. Bs. As. 1992.

[55] Levene, Ricardo (D). Historia de la Nación Argentina. T. VI. Pág. 295. El Ateneo. Bs. As. 1962.

[56] Güemes, Luis. Güemes Documentado. T. 5 Pág. 96. Plus Ultra. Bs. As. 1980.

[57] Cornejo, Atilio. Apuntes Históricos de Salta. Pág. 640. Inst. de San Felipe y Santiago de Estudios Históricos de Salta. Bs. As. 1937.

Bidondo, Emilio. Contribución al Estudio de la Guerra de la Independencia en la Frontera Norte. T. II Pág. 14 y 215. Círculo Militar. Bs. As. 1968.

Bidondo, Emilio. La Guerra de la Independencia en el Norte Argentino. Pág. 170 y 182. EUDEBA Bs. As. 1976.

Bidondo, Emilio. Coronel Juan Guillermo Marquiegui. Un personaje americano al servicio de España... Pág. 174 y 175. Servicio Histórico Militar. Madrid. España. 1982.

Solá, Ricardo. El General Güemes. Su actuación en la Guerra de la Independencia y su justificación ante la posteridad. Pág. 238. Círculo Militar. Bs. As. 1933.

Rojas, Ricardo. Archivo Capitular de Jujuy. T. IV (Mapa). Bs. As. 1944.

[58] Ministerio de Acción Social y Salud Pública. Los Departamentos de Santa Victoria e Iruya. Estudio económico, social y sanitario de Salta. Pág. 58/59. Rómulo D’ Uva. Salta 1943.

[59] Sociedad de Historia Argentina. Documentos Relativos a la Creación de la Bandera Argentina. Bs. As. 1962.

[60] Yaben, Francisco. Los Capitanes de Güemes. Coroneles Manuel Eduardo Arias y Luis Burela. Pág. 11 y 22. Litio Bs. As. 1971.

[61] Colmenares, Luis Oscar Las relaciones de Salta con Bolivia hasta la dimisión del presidente Santa Cruz Pág. 93 y 95. Instituto de San Felipe y Santiago de Estudios Históricos de Salta. Gofica. Salta. 1999.

[62] De Lellis, Juan. Las Banderas de Rosas. Rev. Todo es Historia. Nº 19. Pág. 81 y 89. Bs. As. 1968.

[63] Giménez, María de los Ángeles. Desde el Plata al Condorkanqui. Pág. 159. Gofica. Salta 2001.

[64] Pbro. Vergara, Miguel Ángel. La República Argentina contra el Mariscal Santa Cruz. Inst. de San Felipe y Santiago de Estudios Históricos de Salta. Pág. 20. Salta. 1937.

[65] Ministerio de Acción Social y Salud Pública. Los Departamentos de Santa Victoria e Iruya. Estudio económico, social y sanitario de Salta. Pág. 61/62. Rómulo D’ Uva. Salta 1943.

[66] Archivo y Biblioteca Históricos de Salta. Carpeta Agosto de 1838.

[67] Pbro. Vergara, Miguel Ángel. Ob. Cit. pág. 22.

[68] Rosa, José María. Historia Argentina T. IV. Pág. 262 y 264. Juan Granda. Bs. As. 1965.

Best, Félix. Historia de las guerras argentinas T. II. Pág. 172 y 173. Peuser. Bs. As. 1.960.

[69] Decreto del Poder ejecutivo de la Provincia de Salta, Nº 2814, del 19 de Octubre del año 2000.

· Martillero público nacional (Tucumán-Salta). Actualmente es integrante del Consejo Directivo y director de publicaciones del Instituto Güemesiano de Salta. Vicepresidente, director y coordinador general de publicaciones del Centro de Investigaciones Genealógicas de Salta.

[70] Don Luis de Fuentes y Vargas procedente de una familia sevillana que ha dado importantes servicios a la corona y a la iglesia de España, nació aproximadamente en 1530 y sus padres fueron don Pedro de Fuentes (nacido en La Rioja y contador de la Casa de Contratación de Sevilla), y doña Ana de Vargas, nacida en Sevilla.

[71] Porcel, Roberto Edelmiro: “Los Porcel en la conquista del Perú y Alto Perú”, págs. 19 y 20. Segunda edición. Talleres de “Editorial Luis de Fuentes”. Bolivia, Tarija, 1999.

[72] Porcel, Roberto Edelmiro: “Los Porcel en la conquista…”, págs. 19 y 20, cit.

[73] Porcel, Roberto Edelmiro: “Los Porcel…”, págs. 20, cit.

[74] Al respecto, consideramos de sumo interés el Acta labrada en Tarija el 26 de agosto de 1826, que fue publicada por el Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia y que el historiador salteño Luis Oscar Colmenares inserta en la página 118 del Boletín Nº 23 del Instituto Güemesiano de Salta, en 1998:

                “En esta Sala Capitular de Tarija, en veinte y seis del mes de agosto de mil ochocientos veinte y seis años. Habiéndonos congregado los Municipales y vecinos a virtud de haber entrado a esta plaza la gente de los partidos de la campaña y entre ésta mucha parte de lo mejor del vecindario, reclamando su libertad, porque ésta era actualmente oprimida, en que esta provincia a más de estar sujeta y subyugada a la de Salta, también lo estuviese a la República Argentina, precisamente en la forma dicha, siendo su voluntad, como efectivamente lo es, de que constituida en departamento separado, permanezca incorporada a la República de Bolivia y que el hacerse lo contrario era contradecir y oprimir su libre voluntad y muchas razones de justicia y conveniencia y que en su virtud ratificaban nuevamente la solemne decisión que hicieron sus representantes el día seis de junio del próximo año pasado del mil ochocientos veinticinco en junta departamental, en que se declararon por la República Bolivia del Perú sin la menor opresión y seducción y en su virtud se juraron sus banderas y que ahora cansados ya de sufrir la opresión de ésta su voluntad y libre decisión, viendo atacadas sus personas por esta opinión, habían tomado la medida de hacer este movimiento, sin que se le tenga por tumultuario, pues sólo con él podrían ponerse en estado de reclamar con libertad sus derechos; y hallándose en uso de ellos deciden y mandan se repongan en el acto todas las autoridades, así del Prefecto como del Cuerpo Municipal representativo al mismo estado en que estuvieron antes de que se sujetase esta provincia capital en este presente año a la República Argentina: y que asimismo se nombren diputados representantes para que se presenten ante la soberanía del Congreso de la República de Bolivia a pedir y solicitar en dicho Congreso y el Presidente de la República, la reincorporación que de hecho tienen practicada. En el mismo acto y en la misma conformidad nombraron por voto directo y aclamación total por su prefecto al señor coronel de milicias don Bernardo Trigo, quien habiendo aceptado el cargo quedó inmediatamente recibido y posesionado en su empleo según derecho y su forma. Declarando asimismo como declaran por nulos, de ningún valor ni efecto, todos los actos y hechos practicados anteriormente por la dependencia de la República Argentina, por haber sido opresivos y a la fuerza contra la voluntad y libre opinión de los ciudadanos. Todo lo cual anteriormente expresado y practicado lo certifica el prefecto, el Cuerpo Municipal y demás vecindario con el actuario que se hallen presentes y reunidos que suscriben la presenta Acta; y para que conste lo firmaron dichos señores por ante mi el presente escribano de que doy fe. Bernardo Trigo, Manuel Valverde, Isidoro Pantoja, Eustaquio Méndez, José María Aguirre, Gabino Ibáñez, José Fernando de Aguirre, Juan Ramón Ruiloba, Juan Rojas, Fernando Marín, Manuel Feliz del Orno, Manuel de Lea Plaza, Fermín Hevia y Baca (de Hevia y Vaca), Agustín Mendieta, Juan José Mendieta, José Antonio Vázquez, Bernardo Méndez, Mariano Cecilio Trigo, Simón González de Villa, Pedro Balverde, Mariano Lino de Echalar, Dionisio Segovia, Javier Segovia, Mariano Echarte, Manuel Zacarías Saracho, Manuel José Hevia y Baca (de Hevia y Vaca), Cornelio de Aguirre, José Mariano Trigo, Pedro Carrillo, Mariano Rodríguez de Lema, Nicolás Ichazo, Dámaso de Aguirre, Mariano José Núñez, Juan Asencio Avilés, Mariano Eduardo Alcoba, José Domisiano Castro, José Mariano Ibáñez, Bernabé Catona, Juan Manuel Estrada, José Camilo Moreno, Mateo Velasco, Antonino Alcoba, Tomás Rodríguez de Castro, José Francisco Baca, Agustín Rodríguez, Antonino Ríos, Gregorio Sánchez, Fortunato Núñez, José María Rodríguez Valdivieso, Isidro Ignacio de la Caba, Leandro Montero, Juan Caso, Manuel Mariano López, Carlos Zaldívar. Ante mí Manuel José Aráoz, Escribano Público de Gobierno y Cabildo”.

[75] Wright, Ione S. y Nekhom, Lisa M.: “Diccionario Histórico Argentino”, pág. 766. Emecé Editores S.A., Buenos Aires, 1990.

[76] Wright, Ione S. y Nekhom, Lisa M.: “Diccionario Histórico…”, pág. 23, cit.

[77] Navamuel, Ercilia: “Salta y su Pasado”. Edición de la autora, Salta.

[78] Urcullo, Manuel María: “Apuntes para la historia de la revolución del Alto Perú, hoy Bolivia”, citado por Luis Paz en Historia general del Alto Perú, hoy Bolivia. Sucre, 1919: T. II, p. 330.

[79] Los hermanos sacerdotes D. José Mariano y D. Sebastián Ruyloba se destacaron tanto en el sacerdocio como en la política; nacidos en Tarija, en setiembre de 1771 y en enero de 1777, respectivamente. Ambos brillaron por su prédica en el púlpito. Generosos y caritativos con los más necesitados. Patriotas acérrimos, sacrificaron toda su fortuna por la causa de la Independencia. Recuerda la tradición que sus padres habían tenido numerosos esclavos, el primer paso de los hermanos Ruyloba, a su regreso de Chuquisaca, fue dar carta de libertad a todos ellos. Los historiadores tarijeños coinciden en que sus “talentos dieron gloria y honor a su país, mereciendo figurar en primera línea entre los más notables ciudadanos que ha tenido Tarija” (Tomás O´Connor d´Arlach: “Tarijeños Notables”, págs. 16 a 18. Imprenta “La Estrella de Tarija”, Tarija, Bolivia, 1888).

[80] El general José María Avilés nació en Tojo y es uno de los caudillos que más se distinguió en la guerra de la Independencia. Compañero de Eustaquio Méndez, combatió con singular valor en diversas oportunidades contra las tropas realistas. En 1818 fue gravemente herido. Creada la República de Bolivia, el Libertador José Antonio de Sucre lo ascendió a coronel en 1825. Participó en la Batalla de Yanacocha el 13 de agosto de 1835, donde tuvo una lúcida actuación, siendo reconocido su valor y patriotismo por el gobierno del gran mariscal Andrés Santa Cruz, que lo promovió al grado de General de Brigada. El prestigioso guerrero falleció en Perú, en 1838.

[81] Don Ramón Rojas nació en Tarija en noviembre de 1753, hijo de don Cipriano Rojas y de doña Bárbara Jirón. En su tierra chapaca Rojas es considerado el caudillo más notable después de Méndez; alcanzó durante la guerra de la Independencia el grado de teniente coronel y comandó el Regimiento de Dragones Infernales, Regimiento que según señala O´Connor d´Arlach “se componía en su mayor parte de soldados tarijeños y era la pesadilla de los españoles”. Venció a las fuerzas realistas comandadas por el general Joaquín de la Pezuela, en el combate de La Tablada, el 30 de octubre de 1814. Intervino en numerosas campañas desde 1810 a 1816. Ante un nuevo avance de los españoles, el 5 de abril de 1816 en el combate de Las Barrancas, nuevamente se enfrentó contra Olañeta, donde perdió la vida. Don Manuel Rojas tarijeño como su tío Ramón, pues su madre Micaela Rojas que falleció dejándolo de uno o dos años de edad, era hermana de don Ramón Rojas. El historiador Bernardo Trigo apunta que “se cree que el padre fue don Deudato Ruyloba, hermano o familiar, al menos, de Nicolás Ruyloba, que es quien educó y formó en su hogar al joven Manuel”. Rojitas, como se lo llamaba familiarmente fue un valeroso guerrero que se inició en el Regimiento de Infernales que comandaba su tío Ramón Rojas. A mediados de 1816 y con el cargo de comandante, actuó valerosamente en los combates de Concepción, Padcaya, Orozas, Cuyambuyo y Yesera. Perseguido por los realistas, en 1821 el comandante Manuel Rojas fue sorprendido en las laderas de “Colón”, tomado prisionero fue degollado y su cabeza fue colgada en un algarrobo en el camino al pueblo de Concepción, actual capital de la provincia de Avilés.

[82] El comandante José Ignacio Mendieta, tarijeño nacido en 1782. Patriota aguerrido que con su compañía chapaca de los “Guerrilleros” dio batalla a los realistas con el fin de evitar el avance de éstos a la Villa de Tarija. El último combate en el que intervino es el de Sivingamayo del que logra escapar, herido, hasta Padcaya, donde fue asesinado.

[83] Navajas Paz, Juan: “El Moto Méndez”, pág. 44 y 45. Ediciones Isla, casilla 4311. La Paz, Bolivia, 1990.

[84] Echazú Lezica, Mariano de: “Datos biográficos de treinta patriotas que actuaron en Tarija”, inédito. Gentileza del doctor Eduardo Trigo O´Connor d´Arlach.

[85] A. y B. H. S. Carpeta Fantasma 52. Tarija: Diversas cartas con datos importantes sobre este territorio y su Organización. Tarija, 1825.

[86] A. y B. H. S. Carpeta de Gobierno. “Relación del número de reclutas que corresponde dar a cada uno de los Escuadrones de Tarija”.

[87] A. y B. H. S. Carpeta Fantasma 52, cit.

[88] A. y B. H. S. Carpeta de Gobierno, 1825/26.

[89] El capitán Juan Esteban Arias de Navamuel fue bautizado en Salta el 21 de setiembre de 1778. Descendía de una distinguida y antigua familia de esta provincia. Hijo del hacendado don José (o Joseph) Arias de Navamuel y Diez Gómez, y de doña Tomasa de Fonseca y Fiusa y Diez Gómez. Don Juan Esteban fue un ilustre guerrero de la Independencia. Muchas son las comisiones y servicios civiles y militares de importancia que desempeñó durante su vida. Se incorporó al “Cuerpo de Decididos” que organizó el general don Juan Antonio Álvarez de Arenales participando en las batallas de Tucumán y Salta, el 24 de setiembre de 1812 y el 20 de febrero de 1813, respectivamente, e intervino en el Combate de río Las Piedras el 3 de setiembre de 1812. Sirvió en el Ejército Auxiliar del Alto Perú “desempeñando con doblados anhelos las fatigas, destino y comisión que se me han encargado, hallándome en acción, así generales de guerra, como particulares de guerrillas acreditando y haciendo brillar aquel entusiasmo, y encumbrado amor de que he estado poseído a favor de la Independencia de América, ofreciéndome con garantía, y alistándome en el distinguido Cuerpo de Decididos, guardo la gloriosa acción de Tucumán, y lo mismo en la célebre del 20 de Febrero en esta Capital…”. A lo largo de la guerra luchó a las órdenes de Belgrano y de Güemes, y en muchas acciones junto al coronel don Luis Borja Díaz, a los hermanos Manuel Ubaldo y José Remigio de Lea y Plaza, a los hermanos Gorriti, a los hermanos Torino, a Rudecindo Alvarado, a Bonifacio Ruiz de los Llanos, a Mariano Benítez y al bravo general Juan Antonio Álvarez de Arenales. Fue alcalde de La Viña, y administrador de los Almacenes del Estado de Salta, durante casi toda la guerra de la Independencia. De claros valores, hombres como don Juan Esteban Arias de Navamuel son dignos de ponderación por sus pensamientos superiores, por su ilimitado altruismo y desinterés. Desde que empezó su carrera como militar en los Ejércitos de la Patria, colaboró con su propio peculio al sostenimiento del ejército, habiendo quedado en sus últimos años sin bienes, ni siquiera una pensión por sus servicios para poder subsistir, o compensar con las liquidaciones de sus sueldos devengados. Falleció en fecha imprecisa, a mediados del siglo XIX.

[90] Plaza, Rodolfo Leandro: “Ensayo biográfico genealógico del capitán Don Juan Esteban Arias de Navamuel. Un abnegado patriota de la Independencia”. Boletín del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas, Tomo 22, Número 221, Buenos Aires (septiembre - octubre, 2001).

[91] Paz, José María: “Memorias Póstumas”, pág. 35. Tomo I, segunda edición, Campañas de la Independencia, Comienzos de la Guerra Civil, Campaña de Córdoba. Editorial Almanueva, diciembre de 1954. También Plaza, Rodolfo Leandro: “Ensayo biográfico genealógico del capitán…”, pág. 11, cit.

[92] Plaza, Rodolfo Leandro: “Los de Lea y Plaza. Señorío y Tradición del Valle del Calchaquí Salteño”. Talleres Gráficos de Editorial Milor, Salta, 2000.

[93] Hessling, María Teresa Cadena de: “Historia Ilustrada de Salta”, pág. 86. Segunda edición actualizada, Salta, 1995.

[94] Hessling, María Teresa Cadena de: “Historia Ilustrada…”, cit.

[95] Hessling, María Teresa Cadena de: “Historia Ilustrada…”, pág. 85, cit.

[96] A. y B. H. S. Carpeta de Gobierno.

[97] Archivo del Arzobispado de Salta. Matrimonios.

[98] Plaza Navamuel, Rodolfo Leandro: Recopilación Documental, Genealogías.

[99] Gantier V., Joaquín: “La Bandera de Macha” ponencia presentada al IV Congreso Internacional de Historia de América, celebrado en Buenos Aires del 5 al 12 de octubre de 1966. Impresa en los talleres gráficos del Banco Central de Bolivia, 1990.

[100] El papel del coronel Ignacio Warnes es secundario respecto de Arenales. Hijo de Buenos Aires que se había distinguido en 1807 en la defensa de su ciudad natal combatiendo contra los ingleses (no obstante de ser descendiente de inglés como su apellido lo indica), Warnes debía ilustrarse más tarde con hazañas extraordinarias, muriendo como un héroe al frente de partidarios, en el mismo teatro ilustrado por Arenales, en cuya escuela se formó (…) El coronel don Ignacio Warnes gobernó y dominó en Santa Cruz de la Sierra. Descendiente de inglés y de argentina como queda dicho, había empezado su carrera militar como cadete del Regimiento de Blandengues de Montevideo. Enrolado en los primeros ejércitos de la Revolución, acompañó a Belgrano en las campañas del Paraguay, Tucumán y Salta, recibiendo los despachos de teniente coronel. Después de la desgraciada campaña de Vilcapugio y Ayohuma, fue nombrado por Belgrano en 1813 gobernador intendente de Santa Cruz de la Sierra, puesto en que debía morir e inmortalizarse. Asistió junto a Arenales a la Batalla de